Published On: Jue, jul 7th, 2016

MIGUEL PELLICER, EL COJO DE CALANDA: INTRAHISTORIA DE UN FALSO MILAGRO

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Publicado en EOC n 80/81

VIRGEN DEL PILAR - MILAGRO DEL COJO DE CALANDADespués de casi dos décadas de investigación y 375 años del que fuera denominado como “el milagro de los milagros”, un ensayo recién publicado en 2015 y titulado “El milagro de Calanda. La génesis de un mito”, echa por tierra miles de páginas, escritas durante cuatro siglos, a favor del prodigio. Los autores lo demuestran con documentos inéditos y nos presentan la increíble intrahistoria que se esconde detrás del milagro, desconocida hasta hoy.

 Para los creyentes, el milagro de Calanda es uno de los pocos milagros existentes, más y mejor documentados de la historia de la cristiandad, relacionados directamente con la resurrección de la carne propiamente dicha. El motivo pasó por el supuesto hecho de que la Virgen del Pilar, de Zaragoza, restituyó a Miguel Pellicer, un vecino de Calanda, en Teruel, el 29 de marzo de 1640, una pierna amputada y enterrada veintinueve meses atrás. Milagro que se dio por bueno en 1641 en un Proceso canónico que incoó el entonces Arzobispo de Zaragoza, D. Pedro Apaolaza. Historia que sólo en el siglo XX, ha dado para ocho libros.

Pero en ninguno de ellos se hace mención especial al auténtico artífice de aquel mito, ya que de forma curiosa no ha merecido el más mínimo interés de los supuestos especialistas. Se trató de Jusepe Herrero, el vicario de Calanda, y a pesar de la importante documentación existente sobre su figura, hasta la fecha ha sido poco menos que ignorada, por no decir que ocultada.Autosave-File vom d-lab2/3 der AgfaPhoto GmbH

El vicario de Calanda en el origen del mito

El motivo hay que buscarlo en la turbia historia personal de dicho personaje, cuyo comportamiento y actitudes durante la época del portento, empañan y oscurecen, en cierta manera, la milagrosa historia de Miguel Pellicer, al vislumbrarse en ella los personales y oscuros intereses del propio vicario local.

Especialmente esto fue así tras producirse el prodigio, puesto que su nombre, unido al hecho, le permitió salvarse de forma muy oportuna de un proceso inquisitorial incoado contra él, y en el que estaba inmerso al producirse el milagro, lo que hacía peligrar el futuro de su recién iniciada carrera eclesiástica.

Y así, después de su participación en el supuesto milagro, se dio carpetazo al proceso de Herrero, procediéndose seguidamente a la apertura de otro, pero contra su denunciante, Francisco Pastor, oficial del Santo Oficio de Calanda, muestra más que evidente del ascenso social de Herrero en las semanas posteriores al milagro.

2 requerimiento inquisitorial al vicario Herrero 29-03-1640De la misma manera que el ciego e incondicional apoyo al milagro, de este ambiguo personaje, favoreció a que el hecho en sí y su protagonista, Miguel Pellicer, no se perdieran para siempre en la bruma de la historia. De no haber sido así, habría pasado sin más pena ni gloria, como otros muchos casos similares, a engrosar alguna de las innumerables tradiciones locales, o de las leyendas piadosas tan propias de este país, o concluyendo de manera radical en las hogueras de la Santa Inquisición.

Por otra parte, la providencial presencia de Herrero durante las primeras horas del milagro, y su posterior intervención al día siguiente, le llevó a presidir la misa de acción de gracias en la iglesia local, momento en que supuestamente se produjeron «otros diversos milagros», lo que le sirvió para dar la necesaria solidez teológica a la fabulosa e increíble historia de Miguel Pellicer.

Que de aquella forma se vio bendecida y aceptada por un miembro de la iglesia católica, y por ende por la propia institución española, con independencia del posterior Proceso canónico de Zaragoza, que al final lo único que hizo fue confirmar, un año más tarde, lo que Herrero ya había dado por bueno desde el primer día. Motivo por el cual se debería considerar al vicario Jusepe Herrero, como el padre putativo del supuesto hecho de Calanda, reconocimiento en el cual no participaron ninguno de los otros dos sacerdotes del pueblo, que no se prestaron a ninguna de aquellas ceremonias.

Los documentos que fundamentan el «milagro»4 Protocolo de Mazaleon recuadro 1

El hecho de Calanda tiene la singularidad de estar recogido en dos documentos que han servido para dar cuerpo a su historia, el Proceso abierto en Zaragoza por el obispo Apaolaza, y el llamado Protocolo de Mazaleón, redactado cuatro días más tarde del hecho, a instancias de Marco Seguer, rector de Mazaleón, al que acompañaba Pedro Vicente, presbítero del mismo pueblo.

Lo que nadie ha explicado hasta la fecha es el por qué de la existencia de aquel Protocolo notarial, obra del notario Miguel Andreu, ya que nadie sabía de su existencia, y por lo mismo no fue recogido durante el Proceso, cosa realmente muy extraña, y más aún cuando anduvo perdido casi 270 años, puesto que no se tuvo noticia pública del mismo hasta 1938. A pesar de esto, nadie reparó en las grandes discrepancias sobre temas muy puntuales de compararlo con el Proceso, dado que en el Protocolo se vislumbra, de forma muy clara, cómo se produjo el engaño de Miguel.

Un documento mal leído y aún peor interpretado, en el que Miguel Andreu fue extrañamente reclamado para levantar acta del portento, muy probablemente por orden del vicario Herrero, con la intención de documentar su pasaporte de salvaguarda de la inquisición que lo reclamaba.

Autosave-File vom d-lab2/3 der AgfaPhoto GmbHPatronazgo de la Virgen del Pilar en el origen del milagro

Otra de las cuestiones es el porqué se decidió poner en marcha aquel Proceso, y la explicación debe buscarse en un hecho simple y sin aparente conexión con la historia de Miguel, una coincidencia que hasta la fecha se ha ocultado: el patronazgo de la Virgen del Pilar sobre la ciudad de Zaragoza.

En aquellos días, Pedro de Apaolaza, el arzobispo de Zaragoza y juez del Proceso, se encontraba inmerso en los incidentes protagonizados por el cabildo del Pilar, por una parte, y los miembros del cabildo de La Seo, por la otra. El motivo no era precisamente pequeño, ya que se trataba de conseguir para el Pilar la declaración de catedral, hecho que lógicamente no aceptaba La Seo.

A aquella cuestión se le unió la decisión del Concejo de la ciudad de Zaragoza, que en 1640, el año del milagro, votó el guardar fiesta cada 12 de octubre, en honor de la Virgen del Pilar, solicitando a Roma el oportuno permiso, que le fue denegado. Y en medio de estas historias estalla el milagro de Calanda, un hecho que propicia la devoción mariana, particularmente la de la Virgen del Pilar.

Y ese fue el principal motivo por el cual el Concejo de la ciudad decidió hacerlo propio, y de aquel modo, el Concejo le traspasó el problema al arzobispo Apaolaza, que de aquella forma se vio condicionado a tener que tomar una decisión oficial sobre el mismo.

De ahí la decisión de Apaolaza de incluir entre los miembros consultores del Proceso a miembros de los dos cabildos para evitar sospechas de parcialidad, ya que claramente el milagro beneficiaba totalmente al Pilar.manto Pilar milagro (1)

Otra cuestión que nadie ha investigado es el por qué, concluido el Proceso el 30 de junio de 1640, tras los últimos interrogatorios de los testigos, la causa durmió el sueño de los justos durante diez meses, hasta el 27 de abril de 1641, en que fue definitivamente aprobado por la Sentencia, decisión que se celebró oportunamente en la plaza del Pilar, con procesión y fuegos artificiales incluidos, se supone que pagados por el Pilar.

Al año siguiente, en 1642, el Concejo volvió de nuevo a la carga declarando a la Virgen del Pilar patrona de la ciudad, solicitando a la Santa Sede fiesta religiosa particular, que no le será concedida hasta 1723.

El Concejo, en 1652, vuelve a renovar su petición de festividad para el 12 de octubre, que al serle nuevamente denegada, volverá a insistir al año siguiente, con la misma fortuna, petición que finalmente será aceptada por Clemente XII en el siglo siguiente.

El tema de la catedralidad del Pilar fue finalmente conseguido por el rey Carlos II, y aprobada por una bula de Clemente X en 1675, que concedía, en una decisión evidentemente salomónica, tanto a la basílica del Pilar así como a La Seo, situadas ambas en la plaza del Pilar de Zaragoza, la categoría de catedrales.

Conocido lo anterior, ahora se podrá entender la oportunidad del Milagro de Calanda, dentro del contexto de las luchas por la supremacía en la que andaban enzarzados los cabildos del Pilar y de La Seo, al resultar evidente que con su aprobación se propiciara el que la Virgen y el Pilar sumaran unos puntos más, de cara a la Santa Sede, en sus disputas con La Seo, y que a su vez beneficiaba al Concejo de la ciudad en sus peticiones, de fiesta y misa particular, frente a Roma.

De ahí el interés de unos y otros en que dicho milagro fuera aprobado y bendecido por el arzobispo Apaolaza. Y es que, de no haberse producido aquellas circunstancias tan favorables, muy probablemente el milagro podría haber pasado a engrosar, sin más pena ni gloria, la ya larga lista de gracias concedidas por la Virgen a sus devotos.

El misterioso robo de los manuscritos de La Seo

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Otro de los temas que los estudiosos del milagro han evitado tratar, es la desaparición del manuscrito original del Proceso, ya que el que actualmente posee La Seo, es una copia que no se permite consultar, salvo a investigadores creyentes en la fe cristiana. En otras palabras, censura eclesiástica al estilo acostumbrado y “tradicional”.

Pues bien, durante la investigación del paradero del Proceso eclesiástico desaparecido, los autores del presente trabajo tuvieron acceso a la causa criminal abierta en 1961 por el hurto de códices e incunables en La Seo de Zaragoza, perpetrados durante el siglo XX, intentando tratar de encontrar si entre cerca del millar de obras robadas, aparecía, por aquello de la casualidad, el manuscrito del Proceso al milagro de Calanda.

Entre los miles de folios del sumario por los robos, aparecía una anotación que decía: «reproducción de la documentación del Proceso de C[a]landa», pero aquello fue la única referencia al Proceso desaparecido, y sólo eran fotocopias de algunos libros y otros documentos que no aportaban nada al esclarecimiento de su paradero.

Sin apenas repercusión en la prensa española, el asunto sí que la tuvo entre la extranjera, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, al verse implicadas algunas de sus más famosas librerías y bibliotecas, como las librerías Dawson of Pall Mall, Shoteby´s o Davis y J. de Londres, o el British Museum; o la también librería Rauch de Ginebra, o la biblioteca de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, U.S.A., o algunas de las librerías del propio New Haven, y dado que habían participado en la investigación del robo de los manuscritos de La Seo desde la policía británica Scotland Yard, pasando por la Interpol, y hasta el mismísimo FBI.

La pérdida del manuscrito original??????????????????????????????????????????????

En el acta original de legalización del Proceso se dice que el original de 1640 constaba de 203 folios. La copia que ha llegado hasta nosotros, y que se conserva en La Seo, posee exactamente 72 folios, de los cuales el Proceso y la Sentencia ocupan en sí hasta el folio 63, los folios 64, 65 y 66 están en blanco, y el resto hasta el total lo completa otra repetición de la Sentencia. La primera de estas sentencias lleva la firma del notario Martín de Mur, y la segunda la firma del también notario Antonio Alberto Zaporta. Entre ambas sentencias existen algunas variantes.

Luego faltan —excluida la segunda Sentencia y los folios en blanco—, un total de 140 folios que no han llegado hasta nuestros días, y que autores como el sacerdote Leandro Aina Naval, experto del milagro de Calanda y participante de la exhumación al supuesto cadáver de Miguel Pellicer en 1950, creen que la diferencia pudo ser debida al tamaño de la letra del secretario de turno, o a que los pliegos primitivos pudieran ocupar sólo una carilla de la hoja, cosa que en la copia no se da, ya que está redactada por ambas caras.

Se da la circunstancia de que existe otra copia del Proceso en la caja fuerte del ayuntamiento de Calanda, y que tampoco parece sacada del Proceso original. En ella aparece una carta dirigida al cabildo del Pilar por Tomás Bernard, Barón de Castiel y abogado de los Reales Consejos, en nombre y representación de Calanda, cuya misiva está sin fechar y se encuentra adjunta a la copia de Calanda, siendo el primer folio que abre este manuscrito.

En ella, Tomás Bernad dedica unas líneas a explicar el milagro, y dice: «de que se substanció proceso cuya copia dada por el Actuario se halla custodiada en el Archivo de Nuestra Señora del Pilar». Y continúa: «Los vecinos tienen el desconsuelo de no haber podido lograr un exemplar de dicho Proceso en cuya atención A V.I. suplica rendidamente que por el Notario de V.I. satisfecho de sus derechos , se le entregue un exemplar de dicho Proceso concordado, y signado. Lo que espera de la innata piedad de V.S.Ilta.».

Por esta carta se aprecia que el ayuntamiento de Calanda, en lugar de solicitar la copia del Proceso al arzobispo o a la Curia, en el Archivo Diocesano de Zaragoza, donde en teoría debería estar el original, «Procesos Lig.19. Letra I.», optaron por solicitarlo al cabildo del Pilar, en cuyo archivo ya sabían de antemano que existía una copia. A continuación, y seguido a la carta de Bernad, José Estrada, el secretario del cabildo, accede a que se realice la copia, decisión que firma el 11 de septiembre de 1761. Finalmente, el protocolo que cierra la nueva copia está fechado el 11 de diciembre de 1761, por el notario del archivo del Pilar, Joseph Domingo Andrés, que la certifica. En su escrito también nos dice que el documento utilizado para elaborar la copia de Calanda está en el «Alm.1º Cax.2 Leg.2º Nº8», es decir: Armario 1º, Cajón 2, Ligamen 2º, Número 8, para terminar afirmando que la nueva copia de copia «está sin lesión, vicio ni sospecha, y aquella va bien, y fielmente comprovada con esta, que devolví al mismo Alm. â la que me refiero».20 Pellicer monja pintora Isabel Guerra revista El Pilar nº 5094 abril de 1999

Lo único cierto en esta historia es que en 1761, la copia que se remitió a Calanda, estaba extraída de la copia del Pilar. Hecho que indica que el original, en aquellas fechas, ya no estaba disponible en la curia arzobispal porque, muy probablemente, ya no existía. Lo mismo se vuelve a confirmar en 1804, cuando el ayuntamiento de Calanda vuelve a pedir una nueva copia al cabildo del Pilar, que le fue remitida, y de la que no se conoce su contenido.

En conclusión, la copia que todo el mundo ha venido utilizado desde el año 1829 —momento en que se dio por vez primera a la imprenta el Proceso y la Sentencia— hasta la actualidad —y salvo la falsificación de las respuestas del testigo Diego Millaruelo—, está basada en la copia existente en el archivo de La Seo, dado que el original del Proceso se da actualmente por perdido.

El libro que nunca existió

Otro enigma resuelto por los autores que suscriben el presente texto, fue descubrir que el primer libro que todo el mundo dice que había escrito el carmelita descalzo de Mallén, fray Jerónimo de San José, y que había sido publicado en 1641, jamás llegó a editarse algún ejemplar.

Se supone que el título era «Relación del milagro», no porque exista un ejemplar, sino porque así lo renombró el bibliógrafo aragonés Félix Latassa en su obra «Biblioteca Nueva de los escritores aragoneses que florecieron desde el año 1641 hasta 1680», editada en Pamplona en 1799, y que Miguel Gómez Uriel complementó en 1884, aumentándola y refundiéndola en un «Diccionario Bibliográfico», sin citar en ningún momento la supuesta obra de San José, probablemente porque no la localizó y llegó a la conclusión de que nunca había existido.

Lo mismo ocurre con la obra «Biblioteca Carmelitana notis criticas et dissertationibus illustrata», de Gabriel Wessels, editada en Roma en 1927, publicación de la orden de los carmelitas, a la que perteneció San José, en la cual se menciona a todos los autores de la orden, incluido San José, con sus respectivas obras y apuntes biográficos, sin citar la existencia de la supuesta obra de San José.

18 litografia milagro cojo Calanda viuda de Verdomy

Estos detalles hacen pensar que muy probablemente la susodicha obra del carmelita zaragozano jamás se imprimió.

Pero lo que daría al traste con la postura eclesiástica, que siempre defendió la existencia del libro, fue la carta descubierta por quienes esto suscriben, de fray Jerónimo de San José, al cronista aragonés Juan Francisco Andrés de Ustarroz, fechada en Madrid el 24 de septiembre de 1641.

Son numerosas las misivas entre ellos, y en la mencionada carta se aprecia que se basa en la petición del templo del Pilar, a Roma, del título de catedral, algo que ya hemos comentado, y el motivo principal que los enfrenta con el de La Seo, para detallar a continuación que:

«El dibuxo de la estanpa del milagro no era malo, aunque el buril mui tosco i mucho más los coplones. Con todo eso sirve para manifestarse, i se leerá menos la relación i sentencia, que ya se ubiera inpreso acá mil vezes».

La ironía de San José sobre las coplillas, tiene más sentido de creer a Aina, que intuye que esta obra era de otro Dormer, concretamente de Diego José Dormer, sobrino del abad de Montearagón, Martín Carrillo, beneficiado de San Pablo, rector de Xavierre, arcediano de Sobrarbe en la catedral de Huesca, arcediano mayor de la metropolitana del Salvador de Zaragoza, cronista de Aragón y, para más inri, sobrino a su vez de nuestro conocido Jerónimo de San José.

Así se entiende que en dicho comentario San José se queje a su amigo de que semejante bodrio, pagado por el cabildo, vea la luz a diferencia de su «Relación» y «Sentencia», que ha quedado aparcada, no sabemos por qué motivo, ya que él no lo dice, si por problemas con el cabildo del Pilar o por sus ya habituales problemas con la censura, que todo podría ser.

De ahí su amarga ironía al decir que «los coplones», incluso malos, ya son más que suficientes «para manifestarse» y hacer público el milagro, aunque estos coplones «se leerán» menos que su «Relación» y «Sentencia», que estaba en principio prevista de editar, que de haberse impreso hubiera sido un auténtico boom editorial, del cual se hubieran realizado «mil vezes» ediciones en Madrid.

Este comentario de San José, ignorado olímpicamente por todos los “expertos” del milagro, cierra definitivamente la cuestión: la obra de San José jamás fue impresa, tal como él mismo dice. Así, en realidad, la obra que se debió de enviar a Francia, o que se pudo entregar en Zaragoza al rey Felipe IV, en 1642, pudo ser muy bien el folletito, con el grabado del milagro, acompañado de unos malos versos, obra de Diego José Dormer, sobrino de Jerónimo de San José.

La falsa marca del trasplante de la pierna

Entre los muchos argumentos que aportan los autores creyentes a la hora de dar por bueno el milagro de Calanda, está el asunto de la supuesta marca dejada por la Virgen del Pilar a la hora de realizar la restitución de la pierna, amputada y enterrada tres años antes en Zaragoza.

Ahora bien, de entrar al detalle, toda esta historia parte en realidad de que determinados personajes afirmaron haber visto y tocado aquella marca. Historia que a su vez sale de una supuesta e hipotética estancia de Pellicer en Madrid, en las postrimerías de 1641, en la cual se afirma que el rey Felipe IV le dio audiencia, arrodillado y arrobado de fe, besando la pierna del milagro.9 Leandro Aina Naval sacerdote periodista archivero bibliotecario robos Seo

Historia que en realidad parte de la nada, puesto que se da por buena a partir de la existencia de unos populares e ingenuos grabados del beso de Felipe IV a la pierna de Miguel. Los mismos que hicieron decir a Leandro Aina en 1939 que eran la prueba más fehaciente de la visita de Miguel Pellicer al rey, y de que realmente dicha escena se había producido.

Pues bien, en realidad, dicha prueba de la visita de Miguel a Madrid, y a falta de la documentación pertinente, se reduce a una nimia representación en litografía, de la viuda de Verdomy, que aparece en una tablilla compuesta por ocho pinturas, en una de las cuales se reproduce la escena, y a algunos grabados más. Uno de ellos es una ingenua representación en madera, de la segunda mitad del siglo XVIII, obra de Joseph Lamarca. Otro más avanzado lo grabó José Gabriel Lafuente en 1823 y en Zaragoza. También existen algunas láminas, más difíciles de identificar, que en alguna de sus estampas muestran la polémica audiencia real, que deben ser obra de autores anónimos, que muy probablemente trataban de abrirse paso como grabadores, comerciando en su casa con temas pseudo-religiosos.

De entrar al detalle, la historia de los grabados como prueba de la visita de Miguel Pellicer al rey, nace de la imaginación de Eusebio Ximenez, el autor del «Extracto» del Proceso, editado en Zaragoza en 1808, al decir que aquella audiencia se podía probar por «la multitud de láminas gravadas (realizadas) para perpetuar la memoria de este suceso».

De aquí que afirmemos que de haber estado Miguel en Madrid en esas fechas, primeros de octubre de 1641, Jerónimo de San José ya se lo hubiera comentado al cronista aragonés Juan Francisco Andrés de Ustarroz, y más aún la noticia tendría que haberle llegado por vía del secretario aragonés Pedro de Villanueva, ya que a Miguel hacía ya un mes que se le había confeccionado el traje «con paño de Albarracín», con el que debería haberse presentando en la corte, pagado religiosamente tal como figura en el libro de Obrería el 3 de septiembre anterior.

Cubiertas El milagro.indd

De hecho, el único que habla de la estancia de Miguel en la corte es Jerónimo Briz, en su censura a la obra de Neurath, fechada el 12 de marzo de 1642. Por el contrario, ni Jerónimo de San José, ni su amigo el aragonés Pellicer de Ossau, autor de los «Avisos Históricos de Madrid», los dos moradores en la corte, no dicen una sola palabra al respecto, circunstancia esta que deja en la duda el solitario comentario de Briz.

Así se descubre que tanto el beso como la marca, que aparecen en aquellos ingenuos grabados posteriores, son puras y duras invenciones, que en principio debieron obedecer a una hábil campaña propagandística por parte de la iglesia zaragozana, encaminada a fomentar la fe y la piedad del pueblo cristiano de la época.

Para demostrar lo anterior, bastará con recordar un comentario del propio Miguel, realizado durante el Proceso, en que juró, ante los Evangelios, no tener marca alguna en la pierna, del supuesto trasplante, tal como afirma en la respuesta al artículo XXV del Proceso: «todos se admiraron de verme con pierna derecha por haberla visto el día antecedente y en otros muchos sin ella, y de que entonces la tuviese unida, de suerte que no se viese ni apercibiese soldadura alguna».

Luego si Miguel reconoció en público que no tenía marca alguna, de dónde han salido las fabulosas historias de los supuestos testigos que vieron la marca, la tocaron o la besaron. De ahí también que salieran tantas versiones contradictorias, pues para unos «tenía su pierna, con una señal como de grana, que le quedó en la parte adonde se unió…», mientras que para otros tenía «la pierna con la señal sola de una hebra de nácar», o con un «círculo rojo que aparecía en el lugar de la pierna donde se había unido».

No vamos a insistir en esta cuestión, pero es harto conocido el método con el que se pueden provocar de manera fraudulenta marcas «en rojo» o «en nácar» sobre la piel, utilizadas en muchos casos para hacer creer al respetable en la existencia de cicatrices e incluso de estigmas, habilidad desarrollada especialmente en aquella época entre timadores aparentemente católicos, para pasmo de creyentes y regocijo de herejes. Lo único que se puede pedir, a los «inocentes e incautos» autores creyentes del milagro, es que dejen de citar aquellos testimonios, porque o son falsos o fruto del engaño de Miguel, que al final no sabemos que puede ser peor.

Antonio Gascón Ricao y Ángel Briongos Martínez

ANEXO I:

Testimonio esclarecedor

8 causa criminal contra Enzo Ferrajoli Dery robo manuscritos SEO milagro cojo CalandaEl protocolo de Mazaleón se redactó tan sólo cuatro días después del supuesto milagro y el notario se limita a describir lo que ve. Es en las líneas 120 a 123 donde da la pista del engaño de Pellicer: «y por donde se ata la atapierna se veya (veía) que la parte ancia (ancha) la rodilla estava más morena que la pierna nueva». Precisamente la parte que mostraba al público y exponía al sol, la parte más ancha que sujetaba la atapierna, la liga para atar las medias.

 

11 mapa de Vinlandia recuadro 2

ANEXO II

El mapa de Vinlandia

Entre los acusados por los robos de la biblioteca de La Seo de Zaragoza estaban Enzo Ferrajoli Dery, un vendedor italiano de libros antiguos injustamente acusado, el bibliófilo Enrique Aubá Forcada, el presbítero Salvador Torrijos Berges, el portero de la biblioteca Jerónimo Sebastián Menadas, y el sacerdote Leandro Aina Naval.

12 Maps, Myths, and Men; The Story of the Vinland Map. Kirsten A. Seaver 2004 recuadro 2

Al italiano Ferrajoli se le atribuyó la venta del mapa de Vinlandia en 1957 al coleccionista de antigüedades y comerciante de libros raros norteamericano Laurence Claiborne Witten II, y éste al filántropo estadounidense Paul Mellon, una de las ocho personas más ricas de EE. UU. cuando Fortune elaboró ​​aquel año su primera lista de los estadounidenses más ricos. El multimillonario acabó cediéndolo a la Universidad de Yale, que lo hizo público en 1965, curiosamente un año después de la sentencia por el robo de los manuscritos de Zaragoza, a través de un trabajo titulado «The Vinland map and the Tartar relation», escrito por Raleigh Ashlin Skelton, superintendente de la sala de mapas del Museo Británico; Thomas E. Marston, conservador de literatura medieval y renacentista de la biblioteca de la Universidad de Yale; y George Duncan Painter, ayudante de conservador a cargo de los incunables del Museo Británico.

 

El mapa, encuadernado en pergamino medieval del siglo XV al inicio de un volumen que contenía dos libros: «Speculum Storiale» e «Hystoria Tartorum», representa parte del continente americano antes del descubrimiento de América por Cristobal Colón, supuestamente en el año 1000, llevado a cabo por el explorador vikingo Leif Eriksson y sus hombres, que colonizaron una tierra fértil al oeste de Groenlandia a la que bautizaron como Vinlandia: tierra de viñedos, la actual Terranova, hecho confirmado por las excavaciones arqueológicas efectuadas en 1960.erciante de libros raros norteamericano Laurence Claiborne Witten II, y éste al filántropo estadounidense Paul Mellon, una de las ocho personas más ricas de EE. UU. cuando Fortune elaboró ​​aquel año su primera lista de los estadounidenses más ricos. El multimillonario acabó cediéndolo a la Universidad de Yale, que lo hizo público en 1965, curiosamente un año después de la sentencia por el robo de los manuscritos de Zaragoza, a través de un trabajo titulado «The Vinland map and the Tartar relation», escrito por Raleigh Ashlin Skelton, superintendente de la sala de mapas del Museo Británico; Thomas E. Marston, conservador de literatura medieval y renacentista de la biblioteca de la Universidad de Yale; y George Duncan Painter, ayudante de conservador a cargo de los incunables del Museo Británico.

13 restos d la marca d propiedad del Speculum Historiale d Yale ¿exlibris Seo ZGZ¿ recuadro 2Las últimas noticias sobre su origen podrían pasar por demostrar la procedencia del «Speculum Storiale» de la Universidad de Yale, a través de un exlibris en el folio 223r o 233 del volumen, cuya marca de propiedad parece haber sido parcial e intencionadamente eliminada. Es la conclusión a la que llegó el escritor K. Seaver en su libro «Mapas, Mitos y Hombres» en 2004.

 

ANEXO III

Manuscrito original desaparecido: ¿Páginas o folios?

7 causa criminal contra Enzo Ferrajoli Dery robo manuscritos SEO milagro cojo CalandaUn folio o una hoja, son dos páginas o dos carillas. Si los folios solamente fueron escritos por una cara, de un total de 203 folios nos saldrían 102 hojas, pero igualmente seguirían faltando 39 hojas (78 páginas), hasta los 63 folios escritos (126 páginas), de la copia actual.14 relacion de Diego Jose Dormer atribuida erroneamente a su tio fray Jeronimo de San Jose 1641

He aquí las cuentas, obviamente siempre pares:

203 páginas / 2 = (101.5) 102 folios.

102 folios – 63 folios = 39 folios.

39 folios x 2 = 78 páginas.

63 folios x 2 = 126 páginas.

39 folios + 63 folios = 102 folios.

126 páginas + 78 páginas = (204) 203 páginas.

203 páginas – 126 páginas = (77) 78 páginas.

Y a la inversa, siempre seguirán faltando las 140 páginas (70 folios), que faltan hasta las 203 páginas (102 folios), por lo que entonces tendríamos 63 páginas escritas (32 hojas), de las 203 páginas del original.

203 páginas – 63 páginas = 140 páginas.16 pagina 2d2 carta fray Jeronimo d San Jose al cronista Ustarroz

140 páginas / 2 = 70 folios.

203 páginas / 2 = (101.5) 102 folios.

102 folios – 70 folios = 32 folios.

32 folios x 2 = (64) 63 páginas.

203 páginas – 140 páginas = 63 páginas.

140 páginas + 63 páginas = 203 páginas.

Aún con todo, seguirían faltándonos todavía 140 páginas, que de seguir la numeración habitual de la época, el original podría haber sido mucho más amplio, ya que en aquellos años se acostumbraba a numerar el anverso del folio y no el reverso, con lo que el Proceso íntegro habría tenido 406 páginas escritas, que numeradas sólo en su cara anterior darían 203 hojas, de las cuales sólo nos han llegado la irrisoria cifra de 63 hojas (126 páginas).

15 pagina 1d2 carta fray Jeronimo d San Jose al cronista Ustarroz

Luego faltarían 140 folios, es decir, nada menos que 280 páginas de texto. Y suponiendo que las 63 hojas de la copia (126 páginas), correspondieran a 32 hojas del original (63 páginas), este último documento debería haber sido de un tamaño excesivo y no acostumbrado en las causas. Por lo que siguiendo esta misma regla de tres, a la copia de La Seo le faltarían 343 páginas por incluir, 172 folios para ser más exactos, cifra más que respetable.

El rompecabezas es este:

203 folios x 2 = 406 páginas.17 detalle confesion pagina 2 carta fray Jeronimo d San Jose al cronista Ustarroz

140 folios x 2 = 280 páginas.

406 páginas – 280 páginas = 126 páginas.

126 páginas / 2 = 63 folios.

406 páginas – 126 páginas = 280 páginas.

63 páginas / 2 = (31.5) 32 folios.

203 folios – 32 folios = (171) 172 folios.

171 folios x 2 = 342 páginas.15 pagina 1d2 carta fray Jeronimo d San Jose al cronista Ustarroz

406 páginas – 63 páginas = (343) 344 páginas.

344 páginas / 2 = 172 folios.

Este vacío documental siempre será un enigma a no ser que un buen día aparezca el Proceso original.

 

 

Displaying 6 Comments
Have Your Say
  1. Alfonso dice:

    Lo más curioso es que existe una disputa similar con respecto a este supuesto milagro pilarista con respecto a la curación del cojo Pieter Van Rudder y otras curaciones de Lourdes : http://www.academia.edu/…/Assessing_Evidence_for…

  2. Dom Josef dice:

    La prueba más inequívoca de la autenticidad del Milagro de Calanda es que dos señores como Antonio Gascón Ricao y Ángel Briongos Martínez tengan que seguir construyendo relatos para invalidar el legítimo. Valiente argucia.

  3. Manuel dice:

    Curiosamente no aportan ningún dato que sugiera la falsedad del milagro. Solo tratan de:

    - ensuciar la buena fama de Jusepe Herrero (afirmando que estaba siendo investigado por la inquisición) que ni siquiera es un testigo importante del caso.
    - sembrar dudas sobre el proceso, afirmando que es una copia y no el original y sugiriendo que, por tanto, no es fiable.
    - Sembrar dudas sobre el contenido de la copia afirmando que nadie puede consultarla (aunque yo he encontrado una copia en internet sin mucho problema).

    Aparte de esto, no aportan nada:

    -Mencionan algún testimonio de la época que hable de la falsedad del milagro? No
    - Mencionan a alguien que dude de la veracidad del texto conservado? No
    - Mencionan a alguien de finales del siglo XVII o del siglo XVIII (cuando aún se conservaba el texto original del proceso) que discrepe respecto a la versión recogida en la copia que se conserva actualmente? No

  4. Israel Díaz dice:

    Es verdad que estas personas como escritores, no aportan nada al milagro de la virgen del Pilar en el cojo de Calanda.Yo creo que solamente quieren es publicidad para poder vender su “libro”y tienen que acudir tratar de crear dudas sobre la magnificencia de Dios,para disque ” hacerse notar”. Eso siempre ha existido en el tiempo. O si no cuantas publicaciones se han hecho sobre Cristo, afirmando o negando su existencia.Perdónalos Señor porque no saben lo que escriben…

  5. Estamos en cola de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, el 12 de octubre, que tiene el privilegio de haber sido la única aparición de la Virgen estando aún en vida; que se apareció al apóstol Santiago en Zaragoza, España en el año 40 dC sobre un pilar para darle ímpetu en su apostolado. Pero una de las cosas más extraordinarias de la intercesión de la Virgen del Pilar es el milagro del “cojo de Calanda”, por el que se le devolvió a un hombre la pierna que le había sido amputada.

    Hablando de falsos milagros, funcionan los amarres de amor?

    • Saludos; desconozco si ya te han contestado tu pregunta, pero es mi deber moral auxiliarte; pues durante algunos años en mi ejercicio ministerial atendí casos de liberación. Los “amarres de amor” son prácticas supersticiosas por medio de las cuales autorizas a un espíritu inmundo a esclavizar tanto tus sentimientos, afectos y pasiones como la de la personas con la cual se quiere “amarrar”. Son ataduras obseso compulsivas manipuladas preternaturalmente por entes apóstatas a la Gracia Divina. Nunca surge el auténtico amor Oblativo, donde ambas personas se donan mutuamente, sino al contrario, la infelicidad va apareciendo gradual e inevitablemente. Sus vidas (la de ambos) se vuelve un infierno. Yo te recomiendo alejarte de esas prácticas, y si eres creyente acércate al Dios Vivo, cultiva la vida en gracia: frecuenta los sacramentos; has oración como quien platica con un amigo, lee la Sagrada Escritura, y muy importante, se compasiva y misericordiosa, has un acto de bondad diario, práctica alguna obra de misericordia y la vida te cambiará por completo. ¡Ánimo!

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