Published On: Lun, nov 4th, 2013

SAI BABA: LA HISTORIA DEL HOMBRE-DIOS

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Publicado en EOC nº 68

El pasado 24 de abril fallecía en su ashram del sur de India, Sathya Sai Baba, considerado por millones de personas como la ultima encarnación de Dios en la tierra. Según sus seguidores, Sai Baba reproducía todos los milagros atribuidos a Buda, Jesucristo o Mahoma… y los superaba. Desde El Ojo Crítico hemos  investigado el culto a este personaje durante  años y este es el resultado…

Sathya Sai Baba_61556Según todas las agencias internacionales los maoístas, que se oponían al Gobierno elegido a dedo por el Rey Gyanendra, habían sitiado Katmandú y se había decretado el toque de queda. La estrategia de los rebeldes, al controlar los accesos de entrada a la capital nepalí, pretendía que los ciudadanos del país desestimasen la idea de acudir a la capital. Además Al Qaeda acababa de asesinar a uno docena de nepalíes en Iraq, lo que desato violentas revueltas en todo el país contra la comunidad musulmana… Esto ocurría a finales de agosto, en plena temporada alta de treekking, lo que causaba un trastorno a todos los escaladores y aventureros que en esa época, post-monzón, viajan hasta la cordillera del Himalaya para aventurarse en las cumbres más altas del planeta. Algunos de ellos, biólogos y zoólogos, con la esperanza de encontrar alguna prueba de la existencia del Yeti. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España había emitido un comunicado desaconsejando a todos los viajeros españoles que entrasen en Nepal y, a los que ya se encontrasen en el país, recomendándoles la evacuación inmediata de Katmandú. Pero era demasiado tarde para nosotros. Nos había costado mucho tiempo, y dinero, preparar aquel viaje. Ya nos encontrábamos en el aeropuerto de Benarés (India), y con los billetes del vuelo a Katmandú en la  mano. Durante meses habíamos preparado aquella aventura, y habíamos conseguido los permisos y contactos pertinentes para realizar las visitas a templos, monasterios y santuarios, y decidimos tomar de todas forma el avión de todas hacia la capital nepalí.

Establecimos nuestro centro de operaciones en el Palacio de Dwarika`s, un edificio fantástico que ha visto acrecentada su popularidad entre los viajeros españoles, desde que fue visitado por el príncipe Felipe de Borbón, cuya fotografía nos daba la bienvenida desde una de las paredes del hotel. Ante nuestras cámaras desfilarán, a partir de ese momento, una pléyade de colores, paisajes y personajes, que harán las delicias de cualquier fotógrafo. Los chillones maquillajes, las túnicas multicolor, los mil reflejos en las fachadas de templos y palacios… Y sobretodo gurúes, místicos y faquires

de todo tipo. Pero entre todos los misterios que nos ofrecía Nepal, uno destacaba por encima de los  demás: el ultimo gran milagro de Sai Baba, el hombre-Dios… La resurrección de una muerta…

Sai Baba: el último avatar

El tercero de los cuatro hijos de Easuaramma y Peddavenkama Rayu, Sai Baba, cuyo nombre real era  Sathya Narayana Raju Ratnakara, nació en la aldea de Puttaparthi, distrito de Anantapur (sur de India),  el 23 de noviembre de 1926. Nacido en  una familia humilde, para sus biógrafos ha sido imposible separar la realidad de la leyenda en cuanto a sus primeros años de vida. Como ocurre con Buda, Jesús o Mahoma, sus devotos han forzado muchos datos y fechas para hacer coincidir sus nacimientos con profecías anteriores. De hecho, según los documentos que se conservan en la escuela Buka Patman de Puttaparthi, el pequeño Sathya Narayana Raju nació en realidad en 1929, pero sus devotos habrían alterado la fecha para que coincidiese con la profecía realizada por el gran Sri Aurobindo, en la que afirmaba que el santo Shirdi Sai Baba, muerto el 15 de octubre de 1918, reencarnaría ocho años después. Para los seguidores de Shatya Sai Baba, este sería la reencarnación del admirado santón Shirdi Sai Baba.

Como en el caso de todo Mesías, su nacimiento estuvo precedido de infinidad de señales místicas, o eso afirman sus seguidores. Y desde el instante de su alumbramiento, la vida de Sai Baba estuvo repleta de milagros. De hecho, su devotos afirman que en el momento de su nacimiento se descubrió una cobra entre las sabanas de su cuna, lo que –en una versión muy forzada de las profecías védicas- sugeriría que aquel niño era la encarnación de Visnu, una de las mayores divinidades hinduistas. Sin embargo en una biografía menos devocional, escrita en 1971 por Arnold Schulman, se incluye el testimonio de la hermana de Sai Baba, presente en el nacimiento de su hermano, y que asegura que la serpiente se vio varias horas después, y fuera de la casa. Lo que no es extraño en el sur de India…

Se trata del primer ejemplo de lo verdaderamente difícil que resulta encontrar testimonios objetivos sobre la vida real de Shatya Sai Baba. La biografía “oficial”, una obra de cuatro volúmenes escrita por Naraiana Kasturi, es solo uno de los miles de libros escritos sobre este fascinante personaje. El problema es que el 99% de esa obra está redactada por devotos, que no diferencian, ni lo pretenden, los hechos históricos documentables de los relatos míticos y legendarios.

Los centros y organizaciones de devotos de Sai Baba en Argentina, Venezuela, España, etc, hay publicado docenas y docenas de volúmenes sobre su gurú. En mi biblioteca personal conservo más de 60 libros, y docenas de opúsculos, publicados en castellano sobre Sai Baba. Todos subjetivos y devocionales. Todos salvo uno: “Milagros modernos: informe científico de los fenómenos psíquicos de Sathya Sai Baba”, del Dr. Erlendur Haraldsson (Ver EOC 61, pag. 48). Haraldsson es un prestigioso parapsicólogo y profesor de psicología en la Universidad de Islandia, y co-autor de “A la hora de la muerte”, con el prestigioso Karlis Osis. Y su libro sobre Sai Baba probablemente sea el único en castellano, que expone una investigación de campo objetiva sobre el famoso “hombre milagro”. Haraldsson tuvo la oportunidad de entrevistarse con Sai Baba en varias ocasiones, a finales de los años 70, cuando todavía era más accesible, y presencio docenas de supuestos fenómenos anómalos, que describe de forma racional y desapasionada en su recomendable obra, dejando siempre abierta la posibilidad del fraude… Pero Haraldsson es la excepción. Sai Baba siempre ha desatado apasionados debates entre quienes lo idolatran, o lo consideran el mayor estafador de la historia…

La revelación                                                  

Como ocurre en el caso de los Evangelios Apócrifos sobre la infancia de Jesús, los biógrafos de Sai Baba relatan todo tipo maravillas sobre el Mesías niño. Aunque habría que esperar 14 años para que tomase conciencia de su naturaleza divina. El 8 de marzo de 1940, siempre según las biografías devocionales, el joven Sathya Naraiana Raju fue picado por un escorpión y se desmayo. Cuando recupero la conciencia comenzó a comportarse de un modo extraño, distante y meditabundo. Hablaba sobre los textos védicos y sobre religión, y por fin, en mayo de 1940 aseguro a su familia tener conciencia de ser la reencarnación de Shirdi Sai Baba, el faquir y santón hindú muerto en 1918, adoptando para siempre el nombre de Sathya Sai Baba.

Siempre según las biografías devocionales, y emulando al Buda, en octubre de ese mismo año Sai Baba abandono sus estudios, se paso 3 días bajo un árbol, en torno al que comenzaron a congregarse los que serian sus primeros discípulos, y proclamo ser el avatar (encarnación de la divinidad) para esta era. Y como obsequio para los incrédulos o dubitativos, comenzó a salpicar sus sermones y predicas, con todo tipo de milagros y fenómenos aparentemente sobrenaturales. Los padres de Sai Baba y dos fotos de su juventud

En 1948 comenzó a construirse el ashram de Prashanthi Nilaiam. Ese seria a partir de entonces su centro espiritual, residencia y templo, hasta el día de su muerte. Pero también se convertiría en un lugar de peregrinación para cada vez mas miles de devotos, que se iban sumando al culto a Sai Baba a medida que su fama, y el reclamo de sus milagros, se extendía por toda la India. Una fama que se multiplica a partir de 1958, cuando comienza a publicarse la revista oficial del culto: Sanathana Sarathi. Esa publicación, en la que junto con los discursos y consejos espirituales del Mesías, se relataban sus milagros, comenzó a circular de mano en mano, hasta atravesar las fronteras de India.

A finales de los sesenta, coincidiendo con la contracultura hippy en EEUU, y la búsqueda espiritual en Oriente protagonizada por ídolos de masas, como The Beatles, miles de ojos occidentales hambrientos de espiritualidad miraron hacia India, en busca de respuestas. Y allí encontraron a Sai Baba. Durante los años setenta miles de occidentales comenzaron a sumarse al culto a Sai Baba, y a ver en Prashanthi Nilaian, ese fortificado ashram en el estado de Andhra Pradesh,  la meca espiritual del planeta.

Primero cientos, después miles, y finalmente cientos de miles de peregrinos, tanto nacionales como de todos los rincones del mundo, comenzaron a desfilar por Prashanthi Nilaian, con la esperanza de poder ver al dios encarnado en aquel pequeño hombrecillo de poco más de metro cincuenta. Y alguno de sus milagros. Entre ellos infinidad de famosos políticos, actores, empresarios… Algunos peregrinos al ashram de Sai Baba tuvieron la oportunidad de asombrarse al descubrir que su vecino, en las largas horas de meditación, esperando la aparición del Mesías en sus paseos diarios por el ashram era el actor norteamericano Steven Seagal, o la actriz Goldie Hawn; deportistas como Sachin Tendulkar; cantantes, como el exbeatle George Harrison; políticos como Indira y Rajiv Gandhi… La lista es impresionante: el astronauta Neil Amstrong, la duquesa de York Sarah Ferguson, el Premio Principe de Asturias Mstislav Rostropovich, la Reina de Bélgica, el ex Primer Ministro de Grecia, la esposa del Presidente Nazarbayev de Kazajstán… Incluso el fundador de la famosa cadena Hard Rock Café, Isaac Tigrett se convirtió en un asiduo visitante a Prashanthi Nilaian, y en un devoto defensor de Sai Baba. Razón por la cual durante años en todos los locales de Hard Rock Café del mundo, se exponía una foto del Swami.

Los críticos de Sai Baba siempre argumentaron que esa pléyade de famosos era su objetivo. Sin embargo lo cierto es que quienes llevamos años investigando las sectas y los Nuevos Movimientos Religiosos sabemos que prácticamente todos los gurús, santones e iluminados del mundo, cuenta entre sus filas con personajes famosos. Que al igual que los anónimos, también tienen derecho a expresar sus creencias religiosas.

Seguido por cada vez más personas, en todo el mundo, pronto Sai Baba se convirtió en el santón más influyente de la India. Y no son pocos los faquires, gurús, místicos e iluminados que competían por tal honor. Pero es que el Swami de Prashanthi Nilayan hacia mas milagros, más espectaculares, y más accesibles que ningún otro gurú. Clarividencia, telepatía, levitación, bilocación… todos los fenómenos extraños y sobrenaturales descritos en todos los textos sagrados de todas las religiones, parecían estar al alcance de Sai Baba. Aunque el más habitual era el de la materialización de todo tipo de objetos, que parecían surgir de otra dimensión, con unos leves giros de sus manos. Desde grandes estatuas de los dioses hindúes, hasta joyas de todo tipo (collares, relojes, anillos, etc), pasando por dulces y alimentos, ropa, y sobre todo, una ceniza llamada vibhuthi, que Sai Baba materializaba constantemente para bendecir a sus devotos, pidiéndoles que la ingiriesen o marcando sus frentes con ella.

Muy pronto comenzaron a fundarse Centros Sai Baba en todo el mundo. Probablemente es difícil encontrar un país del planeta que no cuente con una o varias delegaciones de los Centros Sai Baba. Se habla de entre 30 y 50 millones de seguidores, en 165 países. Y lo más extraordinario es que, según sus devotos, en esos templos, normalmente locales o domicilios particulares convertidos en templos de adoración al Swami por sus apasionados seguidores, también se producían milagros. Yo mismo he podido ver en Centros Sai Baba de distintos países fotografías del Swami cubiertas de esa ceniza gris, el vibhuti, que según sus devotos se habría materializado de la nada, cubriendo poco a poco la imagen del hombre-dios. Ante tan desbordante cantidad de testimonios extraordinarios, cualquier apasionado buscador de la Verdad debería sentirse atraído por ese imán espiritual que era Sai Baba. Y yo no fui una excepción.

Un mensaje de amor

Contacte con la Organización Sathya Sai Baba-España, a mediados de 1989. Primero con su sede madrileña, ubicada inicialmente en la Gran Vía y posteriormente en la calle Méjico, y más tarde con su distribuidora nacional, ubicada en Las Palmas de Gran Canaria. Ashok Daswani, un joven devoto que ya había visitado a Sai Baba en varias ocasiones, tuvo la amabilidad de facilitarme los primeros libros y videos que pude consultar sobre el Swami. Libros en los que se expresaba un mensaje de amor y servicio, digno de todo respeto y devoción, aunque poco originales. Porque en esencia el mensaje de solidaridad, respeto, y compasión que predicaba Sai Baba, es el mismo que predicaron Buda, Jesús o Mahoma.  Pero también el mismo que repiten todos los contactados, aparicionistas y médiums del mundo. Ama a tu prójimo, cuida tu planeta, respeta la naturaleza… Un mensaje que, en realidad, también comparten todas las organizaciones humanitarias, las Naciones Unidas, y cualquier persona con un mínimo de sensibilidad y sentido común… Pero la diferencia del mensaje de Sai Baba, era que venía reforzado por todo tipo de “milagros”. Algunos de los cuales aparecían documentados en aquellos primeros videos, VHS, que Ashok tuvo la gentileza de enviarme. “Milagros” que, como todos los fenómenos paranormales, podrían ser reproducidos por un buen mago. Una filmación nunca es una prueba de un fenómeno sobrenatural, sin embargo, sin duda, servían para azuzar la curiosidad, y el deseo de saber más sobre aquel hombrecillo de pelo lacio y túnica naranja, que parecía quebrar las leyes de la naturaleza con la sencillez de un artista…

Después, a través de Ashok y de Virginia Villalon, del Centro Sai Baba en Madrid, pude conocer a muchos otros devotos que me describieron todo tipo de prodigios protagonizados con el hombre-Dios de Puttaparthi. Incluido Ismael Rodríguez, devoto de Sai Baba de origen venezolano, que terminaría siendo el protagonista de uno de los casos más apasionantes que he tenido la oportunidad de investigar… y de desenmascarar: el caso Daro. (http://ojo-critico.blogspot.com/2006/06/daro-el-caso-perfecto-de-contacto.html)

Por aquel entonces ya existían Centros Sai Baba en varias ciudades españolas. Y allí se reunian semanalmente los primeros devotos del Swami en España. Entre ellos la conocida actriz Verónica Forqué, que junto con su hermano Álvaro, uno de los principales impulsoras del movimiento Sai en España, viajaba a India siempre que podía para poder ver en persona al hombre-dios.  Para aquellos hombres y mujeres sinceros, Sai Baba era una presencia directa y cercana. Baba decía que podía visitar en sueños a sus devotos, por lo que cada vez que un devoto soñaba con el Swami, se consideraba que el Mesías realmente se había teletransportado desde su ashram para entrevistarse con el elegido… Y hasta yo fui merecedor de ese honor, porque como el lector comprenderá, cualquier persona que vive intensamente una experiencia emocional, muy probablemente llegara a soñar con aquello que ocupa su mente buena parte del día, y en los últimos momentos de la vigilia. No tiene nada de extraño. Pero lo que si resultaba extraño, es que devotos de todo el mundo asegurasen que el milagro del vibhuti que Sai Baba materializaba entre sus dedos, se reproducía en las fotos del santo hindú que presidian muchos de sus centros en los cinco continentes…

Muchos de aquellos devotos, a los que pude conocer en aquellos años, habían tenido la oportunidad, no solo de visitar el ashram de Sai Baba en India, sino que habían tenido acceso a una entrevista privada, e incluso habían presenciado la materialización del famoso vibhuti. Y también del amritha (el néctar de los dioses), una especie de gelatina que, según Juncal Laso y Pedro Carriles, se había materializado ante ellos “de forma absolutamente inexplicable”.  Generosamente aquellos devotos tuvieron la amabilidad de facilitarme una muestra de aquellas sustancias, supuestamente de origen sobrenatural. Con los escasos recursos a mi alcance, envié una parte de aquellas muestras (todavía conservo algunas)  a  José Antonio Lamich, del grupo Hipergea, para la realización de un análisis químico (Informe publicado íntegramente en EOC nº 67)Informe quimico del analisis del vibhuti materializado por Sai Baba

El informe de Hipergea, como nos temíamos, no resultaba concluyente. Escribía Lamich en la conclusión de su examen químico: “A la vista de los análisis realizados, el VIBHUTI mantiene unas características mas asociadas al TALCO, que a cualquier otro elemento. Se descarta totalmente la posibilidad de cenizas de osario animal. Concretando, puedo afirmar que esta ceniza que surge de las manos de SAI BABA puede encuadrarse con  las características físicas y químicas del TALCO, más que los otros dos elementos comparativos. El hecho de su coloración y color característicos, del VIBHUTI, son determinantes explicables por medios aditivos, si de un fraude se tratara. A tenor de todo lo descrito, y como  en todas las demás ocasiones, ateniéndome a las pruebas obtenidas, el VIBHUTI podría ser TALCO preparado…”. Con la perspectiva del tiempo, este informe cobra una nueva relevancia.

A pesar de la evidencia química, sin embargo, José Antonio Lamich se negaba a aceptar el fraude.Y como muchos otros hombres de ciencia, que se habían enfrentado a los fenómenos protagoni-zados por Sai Baba, la predisposición era aceptar el origen sobrenatural de sus materializaciones. ¿Contradictorio? Proba-blemente, sin embargo, y como me explicaba un exdevoto del Swami:

“Para una mente racional y cuadriculada es más difícil enfrentarse al carisma de Sai Baba, y a sus puestas en escena, que  para alguien que pueda aceptar la existencia de lo paranormal. Ya que aceptar que una persona tenga capacidades paranormales no implica que su nivel moral o espiritual sea especial. Por eso muchos de los primeros y más influyentes devotos, como el Dr. John Hislop o el Dr. Samuel Sanweiss, autores de “Mi Baba y yo” y “Sai Baba y el psiquiatra” respectivamente, dos de los libros que mas divulgaron en Occidente el culto a Baba, eran científicos, y sintieron como se rompían todos sus esquemas al encontrarse ante quien creían un Dios”.

De hecho para los ateos es difícil comprender la experiencia devocional, pero ¿Qué sentiría un devoto cristiano si, por alguna razón, existiese la remota posibilidad de que pudiese viajar en el tiempo y encontrarse físicamente ante Jesús? ¿Cómo reaccionaría un musulmán si pudiese encontrarse cara a cara ante Mahoma, o un judío ante Moisés? ¿Dónde quedaría su sentido crítico, su raciocinio? Pues exactamente eso es lo que sentían los cientos de miles de devotos que peregrinaban al sur de India para encontrarse cara a cara con quien realmente creían el ultimo enviado de Dios a la Tierra… y por eso, a pesar de las infinitas incoherencias, contradicciones y señales de advertencia, como el vibhuti-talco descubierto por Hipergea, el culto a Sai Baba consiguió esquivar todas las criticas y sospechas, y ha sobrevivido hasta hoy.

Sai Baba y el presidente caníbal

Es extraño. A pesar de tener millones de seguidores incondicionales en todo el mundo, dispuestos a despojarse de todos sus bienes e incluso de la vida si Sai Baba se lo pidiese; a pesar de contar con devotos multimillonarios, de tener rendidos a sus pies a todos los medios de comunicación occidentales, y de haber podido convertirse en una celebridad en cualquier país del mundo, el Swami nunca salió de su país, y apenas abandonaba sus ashram. Nunca, salvo una vez.

En su discurso del 25 de diciembre de 2006, Sai Baba recordó a los devotos que se encontraban en Prasnathi Nilayan el único viaje que ha hecho en su vida. Fue en 1968, y el entonces joven gurú viajo tres países de África Occidental: Kenya,Uganda y Tanzania. Sin embargo en ese discurso (disponible aquí:www.sssbpt.org/Pages/Prasanthi_Nilayam/Christmas2006_Discourse.html) el Swami solo resalto su estancia en Uganda, y su cariñoso recuerdo de quien sería su mayor devoto en el país: un joven General que acababa de ser nombrado ese mismo año Jefe de las Fuerzas Armadas ugandesas, y que tres años después se haría con el poder total en el país: el siniestro dictador y antropófago Idi Amin Dada.

Una de las pocas fotos de Sai Baba con el dictador Idi AminA pesar de lo evidentemente incoherente de que un supuesto Mesías recuerde con cariño a uno de los mayores tiranos, asesinos y caníbales de la historia, como es Idi Amin, sus devotos escuchaban absortos el discurso de Navidad de 2006, sin el menor asomo de sentido crítico. Sai Baba podría haberles explicado que Adolf Hitler era un tipo estupendo, o que Jack el Destripador era una bella persona, y nadie habría encontrado extrañas esas declaraciones. Porque Sai Baba, para ellos, era Dios. Y las razones de Dios escapan a la comprensión de los humanos… Y es muy importante tener presente esa característica de la experiencia devocional, la absoluta falta de crítica, para comprender los siguientes acontecimientos.

De la misma forma es justo reconocer que, si como dicen sus detractores, Sai Baba hubiese buscado el lucro o la fama, le habría bastado con viajar a Londres,  Paris o New York, en lugar de a tres países africanos, para conseguir entrevistas en las cadenas de TV más influyentes, donaciones multimillonarias, y una inmediata repercusión mundial que nunca se produjo… En lugar de eso regreso a su refugio en el sur de la India, y nunca más salió de allí.

El hacedor de caridad

Tal y como predicaba en sus mensajes, invitado a sus devotos a ejercer la caridad de una forma práctica y social, una de las cosas que a mí más me sedujo de su discurso, Sai Baba se ocupo de construir pozos de agua para algunas de las poblaciones más humildes de los alrededores de Puttaparthi. Y también reinvirtió los millones de dólares que llegaban en donaciones, en la construcción de hospitales, universidades, escuelas, etc, para sus discípulos. Y así el pequeño y humilde ashram que Baba había creado en su adolescencia, con un puñado de discípulos pobres, termino por convertirse en una pequeña ciudad, con aeropuerto propio,  y fastuosos edificios, subvencionados en buena medida por el gobierno de Delhi. Pero justo es reconocer que siempre existieron muchos beneficiarios directos entre los pobres, de la generosidad del Swami. Por no hablar de los millones de rupias que trajeron a la ciudad las oleadas de turistas y devotos.

Paradójicamente el destino quiso colocar en el mismo estado, y muy cerquita del asharam de Sai Baba, a otro autentico hacedor de milagros, pero sociales. El exjesuita Vicente Ferrer, un misionero que llego a India en 1952 con la obligación de predicar la palabra de Jesús, y que termino abandonando la iglesia para concentrarse en la ayuda a los más pobres, era vecino de Sai Baba. Sin materializaciones, prodigios ni poderes sobrenaturales, Vicente Ferrer también construyo pozos y escuelas, mucho más humildes y menos ostentosas que las de Baba, pero el exjesuita nunca recivió la devoción de miles de seguidores, nunca dejo besar sus pies por creyentes entregados, y nunca estampo su rostro en camisetas, posters y banderas que decorasen las calles de su poblado… Y nunca sintió la curiosidad de conocer a su vecino, el hombre-dios. De hecho, según el testimonio de algunos vecinos, Sai Baba y Vicente Ferrer solo coincidieron en una ocasión, durante la celebración de una boda a la que ambos habían sido invitados. Pero no intercambiaron palabra alguna. Y por supuesto el misionero español nunca cayo rendido a los pies de quien era considerado la ultima encarnación de Dios en la Tierra. Eso debería haber dado que pensar a los devotos del Swami…

De hecho esa diferencia abismal entre la humildad y discreción del exjesuita, y la ostentación y exhibicionismo del Swami fue algo que rechino a algunos de los viajeros, como el malagueño Manuel Portales, que viajaron a Puttaparthi para conocer el ashram de Sai Baba, y decidieron hacer una parada en la fundación social liderada por Ferrer. “Para mí fue decepcionante –me explicaba en su domicilio malagueño Portales poco después de regresar de India- ver todo el lujo y la riqueza que manejaba Sai Baba y sus hombres de confianza dentro del ashram, en comparación con la miseria y la pobreza que se encontraba al otro lado de los muros de Prashanti Nilayan. Y ver como Vicente Ferrer luchaba contra esa miseria y marginación, desde dentro, conviviendo con los pobres y los miserables, mientras Sai Baba se dejaba adorar en su lujoso trono de oro. Aquello me hizo sospechar”. En cuanto regreso de la India Manuel Portales publico en el diario La Gaceta una serie de artículos relatando sus experiencias en los diferentes ashram de distintos gurúes que había visitado. El 29 de octubre de 1989 púbico el referente a Prashanti Nilayan, y lo titulo “Sai Baba y los 40 ladrones”, título que refleja su desencanto al conocer directamente al supuesto hombre-dios. Sin embargo, y pese a su desencanto y escepticismo, Portales tampoco se atrevía a acusar directamente al Swami de ser un fraude, y dirigía el grueso de sus críticas al grupo de colaboradores más directos de Sai Baba, en especial a su asistente Babu, acusándolos de lucrarse y abusar, en todos los sentidos, de los devotos… y sobretodo de las devotas.

Crímenes en el ashram de Dios

A pesar de aquellos testimonios de viajeros desencantados, que pude recoger durante años, eran muchos más los devotos que volvían entusiasmados de su encuentro con Sai Baba. Todos contaban maravillosas experiencias espirituales, e incluso paranormales, protagonizadas en carne propia en Prashanti Nilayan. Sin embargo nadie quería hablar de los sucesos más oscuros que, durante años, saltaron temporalmente a los titulares de la prensa nacional o internacional. Sucesos que hoy, con la perspectiva que da el tiempo, cobran un nuevo interés en relación al caso.

El 20 de febrero de 1987, el cuerpo calcinado de un joven fue descubierto en Alike. Fue identificado como Lokayya Pujari, un estudiante de primer año del Colegio Universitario creado por la Fundación de Sai Baba en el pueblo. De su cuello todavía colgaba un relicario con la foto del Swami. El cadáver estaba quemado por la parte frontal, hasta la cara, lo que dificulto inicialmente la identificación. Y a pocos metros del edificio. La policía local clasifico el incidente como “suicidio”, lo que escandalizo a los vecinos, que llegaron a protagonizar manifestaciones para que se considerase la muerte de Lokayya como “no natural”. Lokayya, provenía de buena familia, era un excelente estudiante y también el presidente de los scouts. No existía ninguna razón para suicidarse, y menos aun, para quemarse vivo, sin proferir ni un solo grito que alertase a sus compañeros, que dormían a pocos metros. 

Según una información anónima, los mandos policiales locales, también devotos de Sai Baba, habían intentado ocultar el incidente, como otros que ya se habían producido anteriormente. Esa misma fuente sugería que Lokayya había sido testigo de indecorosos comportamientos homosexuales de Sai Baba, y de algunos de sus seguidores, con los estudiantes (solo varones) del centro…

No era la primera vez que se producía una muerte extraña en el entorno se Baba. Ni tampoco la ultima. El caso que alcanzo más repercusión mundial se produjo el 6 de junio de 1993, cuando cuatro jóvenes, exdevotos de Sai Baba, se colaron en sus aposentos, presuntamente con la intención de asesinarlo. Pero fueron descubiertos y se inicio un enfrentamiento con los todavía devotos. Baba consiguió escapar de milagro del atentado, y los jóvenes, que iban armados con cuchillos, murieron.

Todavía hoy es un misterio como se produjo la muerte de Suresh Shatharam Prabhu, Sai Ram, N. Jagannatha y Suresh Kumar. En el informe policial, presuntamente manipulado, aparecen las fotos de los cuatro jóvenes, que solo iban armados con armas blancas, acribillados a tiros por la policía. Aunque varios agentes de policía fueron interrogados sobre el incidente, ninguno fue procesado. Sai Baba, protagonista principal del presunto intento de asesinato, ni siquiera prestó declaración.

También murieron en el extraño incidente  el sirviente Sai Kumar Mahajan y el asistente personal de Baba, Radhakrishna Menon, un personaje importante en esta historia… Sobre este incidente en concreto B. Premanand publico un voluminoso libro: “Murders in Sai Baba´s bedroom”, a él remito a los lectores interesados en profundizar en el caso.

Lo cierto es que, como en otras ocasiones, surgió el rumor de que aquellos jóvenes habían sido víctimas de abusos sexuales por parte de Sai Baba. Y habían decidido vengarse y evitar que otros estudiantes de sus escuelas sufriesen las violaciones. Algo que los devotos siempre se negaron tan siquiera a considerar… Aunque un exdevoto, Tal Brooks, lo llevaba clamando a los cuatro vientos de finales de los años setenta.

El norteamericano Tal Brookes, actualmente líder evangélico presidente del Spiritual Counterfeits Project, llego a la India a finales de los sesenta, impulsado por la imparable oleada de espiritualidad oriental que azoto el movimiento hippy en aquella época. Y allí conoció a Sai Baba y fue seducido por él. Y aunque en 1976 publico su primer libro “Lord of de Air”, editado 3 años después en India con el titulo mas especifico de “Sai Baba, Lord of de Air”, en el que identificaba al Swami con el Anticristo profetizado en el Apocalipsis, su obra más conocido no llegaría hasta 1982. Ese año publica “Sai Baba, avatar of de night”, reeditado en edición de lujo recientemente. En  ese  libro Tal Brooks relataba con  detalle, por primera vez, los abusos sexuales a los  que él  y otros  devotos  de Baba presuntamente habían sido sometidos.

Durante más de una década los devotos decidieron desoír todos esos rumores sobre la impropias conductas sexuales del hombre-dios, alegando que se trataba de auténticos Judas, que habían traicionado al Maestro, y que actuaban así movidos por fuerzas demoniacas. Pero a mediados de los años 90, con la llegada de internet, los devotos de diferentes países, que afirmaban haber sido sometidos a abusos sexuales por el Swami, empezaron a encontrar testimonios similares a los suyos. Y el escándalo ya fue imparable.

Son muchos los relatos, objetivamente muy similares, que nos llegaban desde todos los rincones del planeta. Jóvenes, siempre varones, sin más relación entre ellos que haber sido devotos de Sai Baba, empezaron a explicar episodios muy similares, en los que el gurú más famoso de la India les habría sometido a tocamientos en los genitales, sexo oral, etc.

Unos, como el actor sueco Conny Larsson, conmocionaron a la comunidad de devotos al confesar públicamente como había sido violado por el Swami. Larsson era uno de los miembros más importantes de la comunidad de Sai Baba en Suecia, y su conmovedora “Carta abierta a Sai Baba” aun está disponible en internet: www.saiguru.net/espanol/testimonios/05conny.htm

Otros, como el norteamericano Alaya Rahm, fueron más lejos. Rahm presento en 2006 una denuncia legal contra la organización de Sai Baba en los tribunales de California, aunque no fue admitida a trámite. En el caso Rahm lo mas descorazonador es que el pequeño Alaya prácticamente fue entregado a Sai Baba por sus padres, apasionados devotos del Swami. Lo escalofriante, pero muy revelador a la vez, es que cuando el pequeño Alaya se armo de valor para contar a sus padres que, durante sus entrevistas privadas con Sai Baba, el hombre-dios le obligaba a bajarse los pantalones, le untaba los genitales con aceite e incluso llegaba a practicar sexo oral con él, con la excusa de activarle la energía del chakra sexual, su propio padre le confesó que el también había pasado por esa experiencia años atrás, cuando llego por primera vez al ashram de Prashanti Nilayan… Y le parecía normal.Diferentes periodicos se han hecho eco de las acusaciones de pedofiia contra Sai Baba (1)

Esta complicidad inconsciente, entre muchos adeptos occidentales cuyos hijos, o ellos mismos, habían sido sometidos a los tocamientos sexuales, resulta extraordinariamente interesante, desde el punto de vista del análisis psicológico del sentimiento religioso. Todos    argumentaban   que   para un humano era imposible comprender la lógica de Dios. Todos aceptaban aquellos tocamientos de genitales, como una especie de masaje espiritual para activar la energía kundalini. Todos preferían mirar hacia otro lado, hacia la luz del Swami que contraía sus pupilas hasta cegarlos, antes de ver lo evidente. E incluso quienes llegaban a asumir aquellos tocamientos sexuales a menores como lo que eran, una práctica sexual ilícita, se escudaban en que al fin y al cabo ellos habían sido creados por Dios, y por lo tanto eran de su propiedad, y podía utilizarlos como su divina gracia, Bhagavan Sri Sathya Sai Baba considerase oportuno. Si a este hecho unimos la libertina tradición sexual de la India; la India del Kamasutra y el Ananga Ranga, la India de Kahurajo y del Tantra Yoga… podremos comprender por qué tantos ojos miraron hacia otro lado durante tanto tiempo.

¿Milagros?

Muy probablemente, en el caso de cualquiera de los otros falsos gurúes, que tanto proliferan en la India, aquellas denuncias sobre abusos sexuales, habrían supuesto su inmediata detención y encarcelamiento. Pero en el caso de Sai Baba la armonía de su mensaje espiritual, y la supuesta evidencia de sus milagros, continuaban siendo una tabla de salvación para quienes pudiesen sentir naufragar su fe. 

Baba seguía materializando vibhuti y amritha casi a diario, así como joyas, relojes, o los espectaculares lingams, una representación del dios Shiva con forma de huevo de piedra u oro, que Sai Baba expulsaba por la boca entre convulsos movimientos. Las curaciones milagrosas se sucedían. Y también sus obras sociales. ¿Cómo dudar de un santo así? Sin embargo, en los años 80 y 90 el ashram empezó a recibir la visita de periodistas de todo el mundo. E incluso la mayoría de los devotos disponía de cámaras fotográficas o de video con las que inmortalizar los milagros del Swami.  Es imposible calcular cuántos millones de fotos y cuantos cientos de miles de horas de video han recogido los paseos diarios de Sai Baba entre sus discípulos, realizando los supuestos prodigios. Pero entre ese brutal volumen de imágenes, empezaron a aparecer cosas extrañas.

Videos enSai Baba (9) los que parecía intuirse que el Swami utilizaba trucos de ilusionismo para realizar las supuestas materializaciones. De hecho, una de las filmaciones mas comprometedoras, que sus detractores han utilizado hasta la saciedad en sus criticas, se tomo el 29 de agosto de 1992.

Ese día se inauguraba el edificio del Sathya Sai Kalyana Mandapam y entre los asistentes al evento, presidido por Sai Baba, se encontraba el Primer Ministro Pamulaparthi Venkata Narashimha, razón por la cual el evento estaba siendo grabado por la televisión nacional. Y los reporteros grabaron el momento en el que Sai Baba, en agradecimiento por las obras realizadas, materializaba un collar para el jefe de la constructora Larsen & Turbo, responsables de la creación del edificio. Sin embargo aquellas imágenes nunca llegaron a emitirse. Hasta que a final de año, el diario británico Deccan Chronicle se hizo con una copia del bruto de grabación, y publico las imágenes.

En aquel video se apreciaba el momento en que Radhakrishna Menon, asistente personal de Sai Baba,  parece facilitarle clandestinamente el collar que unos instantes después aparenta materializar de la nada… Desgraciadamente Radhakrishna no podrá ser interrogado sobre su complicidad en el supuesto fraude, ya que fue uno de los seis muertos que se produjeron en la misteriosa noche del 6 de junio de 1993.Videos disponibles en www.manuelcarballal.blogspot.com

Son legión los magos, ilusionistas y prestidigitadores de todo el mudo que han imitado algunos de los poderes de Sai Baba, extrapolando que si algunas materializaciones son evidentemente fraudulentas, todos los demás milagros lo son. Eso es lo que nos dicta el sentido común y la aplicación de la “navaja de Occam”. Sin embargo, para los devotos más incondicionales, incluso esas pruebas de fraude son solo un acto más de la infinita generosidad de Sai Baba “que a veces realizaba trucos, precisamente para alentar la desconfianza de la gente, y que así pudiesen escoger libremente si querían o no seguirle. Lo hacía para hacernos libres, pero sus milagros eran auténticos. ¿Cómo sino iba a tener el poder de resucitar a los muertos?”.

La resurrección de los muertos 

De todos los supuestos milagros protagonizados por Sai Baba, según sus devotos, los más importantes son los referentes a la resurrección de los muertos. Como Jesús hizo con Lázaro (Juan, 11.1-54), Sai Baba habría resucitado a varias personas durante  sus años de vida pública. Y  ahora yo me dirigía hacia el hogar, en Nepal, de una de aquellas resucitadas: Bharosa Adhikari.

El hogar de Ramesh y Bharosa Adhikari no es un lugar normal. Se ha ganado el sobrenombre de la “Casa de los Milagros”, y no solo es punto habitual de peregrinación para los seguidores de Sai Baba en Nepal, sino de todo el mundo. En aquel edificio, situado a las afueras de Katmandú, se producen todo tipo de fenómenos sobrenaturales y manifestaciones del Swami, o eso al menos es lo que se contaba entre los devotos del Baba. Pero durante mi viaje a Nepal las cosas se habían complicado mucho para llegar al domicilio de la ultima resucitada por Sai Baba

Nepal debe parte de su economía a los numerosos emigrantes nepalíes que envían dinero a sus familias desde todo el mundo. Solo en Irak trabajaban unos 17.000 nepalíes, y días antes de mi llegada a Katmandú, integristas musulmanes de “Ansar al-Sunna”, seguidores de Ben Laden, habían ejecutado a 12 de aquellos trabajadores nepalíes tras días de secuestro y tortura. Como respuesta a aquella masacre, la comunidad musulmana de Nepal sufrió las consecuencias. Y así se desencadenaron los altercados y disturbios que nos esperaban en la capital. Centenares de jóvenes tomaron por asalto locales de Qatar Airways y de Aerolíneas Internacionales Paquistaníes, además de las oficinas del diario Kantipur y de un canal de televisión. Los manifestantes saquearon también unas 20 agencias de empleo, a las que acusan de reclutar nepaleses para enviarlos a Irak. Al amanecer irrumpieron en la mezquita Jama Masjid, el único lugar de oración para los musulmanes de la capital, y prendieron fuego a las alfombras y los muebles del templo. Las unidades antidisturbios de la policía intervinieron con golpes de bastones y gases lacrimógenos. Por lo menos dos personas murieron durante los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Y todo esto suponía que nuestro intento por llegar al templo de Sai Baba en Katmandú, resultaría aun más complicado. Casa de los Milagros en Katmandu (3)

Esa mañana nos despertamos con los disturbios, sin embargo habíamos conseguido, tras complejas gestiones, permiso para visitar el Templo de Sai Baba más importante del país, y sabíamos que o lo hacíamos ese día o ya no tendríamos otra oportunidad, así que conseguimos convencer a un taxista, por un no módico precio, para que nos llevase hasta la “Casa de los Milagros”. Cruzamos la ciudad a toda velocidad, intentando esquivar los focos de revuelta, las cargas policiales y los contenedores incendiados, hasta llegar a la casa-templo. Desgraciadamente Bharosa Adhikari y su esposo Ramesh habían decidido abandonar el país, como habían hecho otras personas cuando comenzaron las revueltas, y se encontraban en Salt Lake City, Utah, con sus hijos, que dirigían otro de los centros de Sai Baba en EEUU. Donde, por cierto, según nos relataban los cuidadores de la “Casa de los Milagros”, también se habían producido todo tipo de prodigios.

La “Casa de los Milagros” es un lugar  que rezuma la presencia de Sai Baba por todos sus rincones. En la sala principal, varias fotos del Swami estaban prácticamente cubiertas de vibhuti que según aseguraban, se materializaba misteriosamente entre el cristal y la fotografia.  En una caja de cristal, unas pequeñas sandalias de plata, que simbolizaban las sandalias del Swami, parecían haber dejado unas huellas en el interior, como si una fuerza invisible las hubiese hecho caminar solas por el interior de la caja. En las paredes, fotografías de una bandeja de plata llena de arena, sobre la que se habían materializado mensajes de Sai Baba, como sobre la piel de algunas frutas, en los que una energía sobrenatural había dibujado otros mensajes del Swami.

Además pudimos ver una habitación que se había reservado en el edificio como residencia privada de la presencia divina. Aunque Sai Baba jamás había pisado físicamente Nepal, aquella era su habitación, y como prueba de su presencia pudimos ver materializadas las huellas de sus manos sobre uno de los altares, y las de sus pies en un cojín colocado en el suelo.  Para sus devotos no existía ninguna duda de que Sai Baba se materializaba, cuando lo deseaba, en aquella habitación.  Y es que el hogar de Bharosa Adhikari estaba tocado por la gracia, decían los devotos, desde que, en octubre de 1999, la devota había muerto de un ataque al corazón, y Sai Baba la había resucitado. O esto pretendían los entusiastas responsables de la “Casa de los Milagros” mientras me enseñaban el informe médico que pretendía certificar el milagro. Lamentablemente el medio que firmaba el informe también era un devoto del Swami, lo que no probablemente no ayudaba a convencer a los más escépticos.

 El caso de Bharosa Adhikari no es el único.  Existen muchos relatos de supuestas resurrecciones de muertos protagonizadas por Sai Baba. Pero el Dr. Erlendur Haraldsson escogió solo dos para analizarlas en su libro “Milagros Modernos”, sin duda en ensayo mas objetivo y desapasionado publicado en castellano sobre Sai Baba. Dos casos que presentaban mayor documentación investigable, y testigos que podían ser entrevistados. Y así lo hizo.

El primero y más conocido fue protagonizado por el  ferviente devoto norteamericano Walter Cowan “resucitado” en 1971, y el segundo es la “resurrección” de V. Radhakrishna, vecino de Kuppam, que habría sido devuelto a la vida por Sai Baba en 1953, cuando su cuerpo ya había comenzado el proceso de descomposición.

 Según el Dr. Hislop (pag. 237 a 239) “Temprano en la mañana del 25 de diciembre, se corrió rápidamente el rumor de que un norteamericano de avanzada edad había fallecido de un ataque al corazón. Mi esposa, Victoria, y yo, enseguida pensamos en Walter. Fuimos al hotel y encontramos a Elsie allí. Walter había caído al suelo en las primeras horas de la mañana. Elsie había llamado a la Sra. Ratanlal, cuyo cuarto estaba a unas puertas del corredor. Las dos mujeres se las arreglaron para subir a Walter a la cama y él falleció en brazos de Elsie. Unos minutos después, llamaron a una ambulancia, el cuerpo fue llevado al hospital, declarado muerto al llegar, colocado en un cuarto de almacenar vacío y cubierto con una sábana para esperar que aclareciera el día y se pudieran tomar decisiones para los funerales… Elsie y la Sra. Ratanlal ya habían estado a ver a Baba cuando nosotros llegamos. Él les había dicho que visitaría el hospital a las diez. Las dos señoras estaban listas y esperando a Baba a la hora señalada. Ellas fueron al hospital, pero Baba había llegado más temprano y ya se había ido. Para la alegría de las señoras, pero también para su asombro, encontraron a Walter con vida y siendo atendido. Nadie vio a Baba con Walter, ni tampoco Baba ha escogido decir cómo ni por qué fue resucitado Walter, pero al regresar con la familia del devoto que eran sus anfitriones, Baba dijo que él le había devuelto la vida a Walter…”.

Este relato es conocido en todos los Centros Sai Baba del mundo. Sin embargo Haraldsson no es tan entusiasta. En su libro recoge varios testimonios de primera mano. Incluyendo a 3 médicos que habían asistido a Cowan, a su esposa Elsie, personal del hospital, etc. Los miembros del hospital en que se fue ingresado Cowan negaron en todo momento que hubiese llegado sin constantes vitales, y también que hubiese muerto durante su estancia en el hospital. Su conclusión sugiere que Cowan paso por una experiencia de catalepsia, pero nunca llego a estar realmente muerto. Por lo tanto no podría utilizarse el término “resurrección”. Cowan murió, definitivamente, dos años después del “milagro”.

En cuanto al Sr, V. Radhakrishna,  que “murió” durante una estancia en el ashram de Puttaparti, su investigación resulta aun más compleja, debido a su antigüedad.  Howard Murphet escribe en “Sai Baba, El Hombre Milagroso” (pag. 132 a 134):  “Una tarde Radhakrishna entró en coma y su respiración era como la de un hombre moribundo. Su esposa, alarmada, corrió a ver Swami. Éste llegó al cuarto, miró al paciente y le dijo: “No te preocupes. Todo va a estar bien”, y se fue. Al día siguiente, el paciente estaba aún inconsciente. El Sr. K. S. Hermchand, su yerno, trajo a un enfermero del distrito, quien, después de examinarlo y de no haber podido encontrarle el pulso, dio su opinión de que el Sr. estaba a punto de  morir y ya no había forma de que se salvara. Cerca de una hora después, el paciente se puso muy frío. Tres ansiosos familiares oyeron lo que determinaron como el estertor de muerte en su garganta y lo vieron ponerse azul y rígido (…) La mañana del tercer día, el cuerpo semejaba más aún a un cadáver, la piel oscura, frío muy rígido y comenzando a despedir un olor. Otras personas que vinieron a visitar y a expresar sus condolencias a la Sra. de Radhakrishna le dijeron que ella ya debería sacar el cuerpo del ashram. Pero ella respondió que “No, hasta que Swami diera la orden”. Algunos fueron con Baba y se lo sugirieron, ya que el hombre estaba muerto y el cuerpo estaba comenzando a oler debido a la descomposición, expresando que el cuerpo debería ser regresado a Kuppam, o cremado en Puttaparthi.  (…) Entonces, cuando ya estaban al borde de la desesperación, se abrió la puerta y apareció Baba en su túnica roja, copioso cabello y deslumbrante sonrisa. Eran como las dos y treinta de la tarde del tercer día. La Sra. de Radhakrishna corrió a Baba y se soltó en lágrimas. Vijaya comenzó a llorar. Eran como Martha y María, las hermanas de Lázaro, llorando ante su Señor que creían había llegado demasiado tarde. Suavemente Baba les pidió a las dos mujeres que lloraban inconsolablemente y al acongojado Sr. Hemchand que saliesen de la habitación. Al ellos salir, cerró la puerta. Ellos no saben, ni hay nadie que sepa lo que pasó en esa habitación donde solamente estaban Swami y el “difunto”. Después de unos minutos Swami abrió la puerta y llamó a los que estaban en espera. En la cama estaba sentado Radhakrishna mirándolos y sonriéndose.  Asombrosamente toda la rigidez de la muerte había desaparecido y él estaba volviendo a su color natural. Baba, pasando su mano por la cabeza del paciente le dijo: “Háblales, ellos están preocupados”. Swami se volvió a la esposa: “Te he devuelto a tu esposo. Ahora dale tú algo caliente de tomar.”

Haradsson también pudo entrevistar a la viuda y a la hija de Radhakrishna, pero habían pasado más de 20 años desde el incidente. Así que, prudentemente, se limita a exponer los testimonios y a apuntar que: “ Ningún médico examino al señor Radhakrishna, ni tampoco hay un diagnostico claro de su enfermedad (…) no dijo con claridad cuanto tiempo estuvo sin vida, ni tampoco si en la opinión de los presente, falleció en realidad. Solo las palabras de Sai Baba “He dado vida a tu marido” indican algo así”.

El 28 de marzo de 2011 el Swami fue ingresado en el Instituto de Medicina Sri Sathya Sai, de Puttaparty aquejado de neumonía. Le implantaron un marcapasos para regular la actividad coronaria. Se paso abril, recibiendo respiración asistida para succionar la secreción de los pulmones. También había estado bajo terapia renal, para que sus riñones funcionaran. Finalmente murió el pasado 24 de abril, con 84 (o quizás 81) años de edad. Pero el Swami había prometido que viviría hasta los 96 años. Y durante algunos días sus devotos tenían la esperanza de que se resucitase a si mismo, como había hecho con Adhikari, Cowan o Radhakrishna, para así cumplir su promesa. Pero eso no ha ocurrido.

Sai Baba predijo que iba a vivir hasta el 2022 para reencarnar ocho años más tarde en la aldea de Gunaparthi, con el nombre de Prema Sai. Y estoy seguro de que esa promesa si la cumplirá. O al menos intuyo que, hacia el año 2030, algún niño nacido en Gunaparthi, o en sus alrededores, se convertirá en el nuevo referente del culto a Sai Baba.  Y cientos, o quizás miles de personas querrán creer que el Swami ha vuelto a la vida, para continuar con su misión. Porque la fe es una fuerza  más poderosa que la muerte, que el sentido común, e incluso que todas las pruebas de que un supuesto Mesías, era en realidad un cruel traficante de esperanzas…

Prashanti Nilayan vivirá ahora una crisis económica feroz. La desaparición del Swami terminara con el turismo y las peregrinaciones, y pronto alguien hablara, y conoceremos los secretos del “hombre-dios” más famoso del siglo XX.

 Manuel Carballal

Puedes descargarte EOC nº 68 en: http://www.dimensionlimite.com/eoc/EOC_68.pdf

 

Displaying 7 Comments
Have Your Say
  1. Yaman dice:

    Si este señor fue un hombre-Dios vamos apañados, más bien era un farsante depravado

  2. Eres ignorante de Sai Baba y hablas muy mal de él pero tu quién eres para hablar. No sabes nada de Sai Baba.

  3. Analia dice:

    Tengo un amigo con cáncer quiero. Saber si hay algo para curarlo

  4. lorenzo dice:

    lo que no comrendo es como si el hacia tantos milagros y sanaba emfermo,como es posible que haya muerto de un paro cardiorespiratorio,de verdad no comprendo su poder.

    • Rafael dice:

      Lorenzo, tienes que ir a su palabra. Él dijo que los Avatares, que eso era él, cumplen su misión y se “retiran” como un humano. Mientras están encarnados, se comportan como un humano y tienen las mismas condiciones de un humano. Comprender a Sai Baba es comprender a un verdadero maestro. He experimentado su presencia y he tenido maravillosas experiencias con él. Sai Baba es para todos pero no todos son para Sai Baba: todo es su voluntad.

  5. leer mas dice:

    ¡Touche! Contundentes criterios. Manten este nivel es un articulo sincero. Tengo que leer màs blogs como este.

    Saludos

  6. Javier dice:

    Vaya Manuel!!!.Què excelente reportaje!!.Yo era un obsesivo “Curioso”por ir a la India y poder conocer a Sai Baba en Persona,antes de que falleciera,pero desde el mismisimo momento,en que me enterè de los multiples abusos en los que incurriò contra muchos varones de muchas partes de el mundo, me desncantè por completo de ese “hombre-Mito”.Lo tengo muy claro,de que la verdadera integridad y santidad de un verdadero avatar-(Como el Gran Melquizedec, Chibchacum,Jesus de Nazaret)-no tiene absolutamente nada que ver,ni con el homosexualismo,ni mucho menos,con NINGUNA,de las màs bajas pasiones humanas.Muchisimas Gracias,por tu testimonio!!!.

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