Published On: Dom, dic 18th, 2016

MANISES 1978: EL SCRAMBLE OVNI QUE NO EXISTIO

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Publicado en EOC nº 82

EOC 82 portDurante los 24 años de vida de EOC hemos investigado cientos de casos de supuestas anomalías, y hemos conseguido identificar el origen de prácticamente todos. En la mayoría los testigos no mentían pero, de buena fe, habían interpretado como inexplicable un fenómeno de origen meteorológico, atmosférico, astronómico, geológico o aeronaútico. En otros, los menos, todo el episodio era un fraude. Pero en la investigación en la que nos sumergimos desde el pasado febrero, el origen del suceso no se encuentra en el primer ni el segundo grupo. Nunca antes nos habíamos encontrado con un origen tan inusual para un supuesto incidente OVNI de implicación militar, y probablemente este caso nos aportará una nueva percepción sobre lo importante que es la aplicación del sentido crítico a la hora de enfrentar supuestos incidentes OVNI, incluso aunque estos aparezcan reflejados en documentos no desclasificados… Es nuestra responsabilidad publicar esta investigación, por si en el futuro alguien más accede a los documentos, y decide explotar el caso como “no identificado”.

Los autores quieren agradecer la colaboración en la presente investigación a Ana Isabel Díaz, Elena Merino, José Miguel Trallero, Pedro P. Canto, Vicente M., Daniel V., Gabinete  Grafológico Ygrafo, y otros que prefieren no ser mencionados. Todos ellos aportaron su tiempo y esfuerzo para la resolución de este caso de forma desinteresada.

EOC se ha convertido en el Wikileaks de las anomalías… Después de Ufoleaks, la filtración de cientos de documentos y expedientes OVNI del Ejército del Aire español no desclasificados, que EOC ha hecho públicos en los últimos años, continuamos recibiendo documentos no desclasificados sobre el fenómeno OVNI y su implicación militar en España.UFOLEAKS PORTADA

Muchos eran memorándos, correspondencia interna, informes sobre investigadores, etc. Otros hacían alusión a testimonios de militares, o civiles, que habían presenciado un fenómeno anómalo, cuyo origen sin embargo ha resultado explicable en la mayoría de los casos. Incluso en alguna ocasión recibimos documentos que han resultado ser fraudulentos, en un intento por desacreditar nuestras publicaciones, aunque hasta ahora ninguno de esos fakes pasó nuestros filtros. En este caso, sin embargo, nos enfrentamos a algo diferente…

En esta ocasión se trata de un desconcertante texto presuntamente redactado por uno de los pilotos de combate destinados en Manises (Valencia) en abril de 1978. 19 meses antes del scramble protagonizado por Fernando Cámara, que dio lugar a la primera interpelación parlamentaria presentada en el Congreso de los Diputados de España, por la intromisión de un tráfico no identificado en el espacio aéreo español, provocando el aterrizaje de emergencia en Manises de un Super Caravelle de la compañía TAE, con más de 100 turistas extranjeros a bordo. La interpelación fue presentada por el diputado socialista Enrique Múgica, al gobierno de UCD presidido por Adolfo Suarez.

El documento

En febrero de 2016 una fuente, identificada para nosotros, pero que solicita el anonimato público para no verse afectada por el “hurto” de estos documentos, nos hizo llegar el informe.

Según la fuente, estos documentos forman parte de uno de los libros existentes en la “biblioteca de pilotos de caza del Ala 11 de Manises, libro abandonado desde el año 1986”. En 1992 nuestra fuente estaba destinado en el servicio de oficinas de Manises, durante su servicio militar, y tuvo acceso al antiguo libro de pilotos, realizando fotocopias del supuesto incidente OVNI que llamó su atención y que ha permanecido inédito hasta este momento.  Según dicha fuente los pilotos de guardia en alerta de 2 minutos y de 15 minutos pasaban muchas horas en ese cuarto y uno de ellos habría decidido escribir, de su puño y letra, el relato de un presunto scramble por presencia OVNI.

Así se expresaba nuestra fuente: “Efectivamente no es un libro de incidencias/diario de torre de control. A ver te cuento, ese libro estaba en la biblioteca de pilotos. La biblioteca de pilotos digamos que sería como un cuarto donde había librerías donde se almacenaban todo tipo de libros y revistas aeronáuticas pero a la que solo podían acceder básicamente los pilotos y luego como mucho el personal que trabajaba en el edificio llamada de “Fuerzas Aéreas” donde tenían las oficinas, despachos, sala donde estaban los trajes de vuelo con los cascos, sala de mapas-cartografía que es donde se hacían los breafings de buena mañana antes de salir a volar junto a la meteoróloga, sala de revelado de fotografías ya que por esa época los Mirage llevaban cámara de carrete fotográfico que después de sus misiones de entrenamiento-maniobras se revelaban, cafetería, salón de actos-reuniones y hasta una sala OTAN con puerta blindada que yo nunca traspasé. Total que como te he dicho, entre todas esas salas del edificio estaba la biblioteca. Cuando me tocaba guardía tocaba al final de la jornada cerrarlo todo”.

El documento, un texto manuscrito de tres páginas, escrito en el libro de pilotos, relata una experiencia sorprendente. Y aunque el lenguaje y la redacción parezcan una broma, sorprende el soporte donde fue redactado. O bien nos encontrábamos ante un ensayo novelado redactado por un piloto aburrido en sus horas de guardia, o el testimonio más directo, y “en caliente”, de un encuentro OVNI protagonizado por un piloto de combate español, en plena misión de intercepción (scramble) recogido hasta ahora. En un caso u otro, se trataba de una descripción de cómo vive (o viviría) un piloto un encuentro OVNI, como jamás nos lo habían contado. Finalmente no era exactamente ninguna de las dos cosas…

El relato

Trascribimos a continuación, respetando fielmente la redacción, ortografía y sintaxis, el relato recogido en estos documentos inéditos hasta hoy.

informe

“ Martes, 18-abril-78   

                                               36

                                               G… + A…[1]

  Es costumbre buena por cierto, que se reflejen; bien de una forma seria o anecdótica, según la personalidad del actor; todos los “scrambles” realizados, para mofa, befa o puta envidia del personal.

He aquí, que hoy, encontrándome en un estado graciable, también voy a contar mi “scramble”; después de haber estado, largo tiempo, bajo secreto sumarísimo oficial.

En una cruda tarde, del pasado invierno; después de haber ingerido un suculento empedrado de alubias del Barco de Avila; con chorizos de Almendralejos, consigo a duras penas arrastrar mi cuerpo y su pesado lastre, de la mesa al mullido sillón donde voy a derrumbarme.

Un aburrido programa de televisión hace que me inmerse de lleno en mis pensamientos. En honor a Sancho Panza y totalmente de acuerdo con él; la mente es más fría y calculadora, cuanto mayor se el sopor de un estómago satisfecho. Deleitando un “fortuna”, por mi mente pasan rápido los pensamientos. Estoy dulcemente transpuesto, la laxitud de mi cuerpo y el calorcillo, invitan a ello.

Cuando mayor es mi abandono y más profundo mi relax. Un timbrazo, me pone en 2 minutos y a continuación en el aire. Rumbo 150 grados y a la tropo.

Enlazo con “Kansas” y el controlador con la voz entrecortada y notablemente nervioso me dice:

“Aquí está ocurriendo algo anormal. Tengo un eco en la pantalla, que igual se mueve a 2 mach; que permanece estacionario”.

Yo nunca he creído en brujas; me imaginaba un “electrón” haciendo de las suyas. Mi estupor creció de grado, cuando, de nuevo el controlador me comunica: “Esta cambiando de altura, instantáneamente gana o pierde 10.000 pies”.

Aquello no me gustó nada; mira por donde me acordé de mi amigo Olano y de mi cachondeo y escepticismo ante sus relatos de ciencia ficción. De nuevo la filosofía Sanchopanceril; me hizo reflexionar y me dije: “Yo como Santo Tomás”.

El controlador me avia; “Estás a 20 mllas, lo tienes a las doce, unos 5.000 más alto, en estacionario”. Le busco con mi antena, y en efecto a 15 millas y en el morro, aparece en mi pantalla, un descomunal eco. Me acerco rápidamente a él; pues voya 1,8 mach; llevo solamente, munición de guerra para el cañon; levanto la guarda del cañón: “Yo no me fio, ni de mi sombra”. Intento blocarle para dirigirme a él. Le pongo la aliada, justamente a las 10 millas, aprieto la palanca de blocaje, y, en ese momento; una enorme luz blanca llena toda mi pantalla y me deslumbra. El resplandor, ha sido tan fuerte, que pierdo momentáneamente la visión, y miles de estrellitas revolotean juguetonas mi cabeza.

Consigo reponerme y le digo a “Kansas”, lo que ha pasado, así como que mi pantalla ha quedado inoperativa. El controlador me comunica, que adelante, que el eco ha sido detectado por todas las estaciones y que están a la escucha, siguiendo la interceptación; así como, que el general jefe del Mando de Defensa Aérea, está vivamente interesado por la traza, y que está en contacto directo con el Centro de Operaciones de Combate.

Entonces me di cuenta  de la cantidad de cosas que se pueden pensar en poco tiempo. A la única conclusión, que pude llegar, fue que, el porqué me había tocado a mi precisamente; por supuesto no encontré respuesta. De pronto, sacándome bruscamente de estos pensamientos, veo a 5 millas un objeto, de medianas dimensiones, tengo que hacer un notable esfuerzo visual y mental para describirle a “Kansas” y demás radiescuchas, el desconocido. Parecía circular, pero no lo era; tenía aspecto de cohete, pero visto bien, más parecía una estación-laboratorio. Entonces que era aquello, allí en el espacio sin moverse, ni dar señal alguna de vida. Ensinismado por el estraño objeto, no doy cuenta de que me lo voy a tragar; volviéndome en mi, doy un fuerte y brusco tirón para evitar la colisión.base manises

En lo alto de la curva; giro a mi izquierda y busco una buena posición que me permita observar con detenimiento el extraño objeto. Pero con gran sobresalto, observo que, “el extraño” está a mis siete y a unos 200 metros volando conmigo. Siento que mi instinto de conservación, me pide a veces, que me quite de ahí; pues me siento hombre muerto. Me revuelvo a la izquierda con 6 ges mantenidos; baja rápidamente la velocidad, pero no consigo dejar al extraño: “levanto el morro a la vertical y me quedo a la velocidad 0. A duras penas; consigo bajar el morro en un picado a la vertical, el avión con una rápida aceleración; busco al extraño, y allí estaba, esta vez a las cinco y 200 metros, hago un tonel de máximos ges, en el que paso ampliamente al avión de ges, pero sin éxito alguno, el extraño seguía allí. Pienso en largarme lo más rápidamente posible; hago una inversión, acelero el avión a 1,4 y pongo rumbo para casa; alcanzo el 1,6 de mach y me vuelvo a buscarle, efectivamente allí seguía, esta vez quieto y estático… “Kansas solo repite, una y otra vez” ¡Recibido, recibido!!, por fin le pregunto: “Que hago!!”, y me responde: “Regresa a casa y no digas ni cuentes nada a nadie; hasta que hablemos en tierra por teléfono microondas, esto es secreto oficial; orden de la superioridad”.

“El extraño” que estaba muy próximo a mi, volando en formación, dejaba una densa estela tras de sí, que muy pronto se diluía. En un momento determinado, se paró prácticamente en seco y en un segundo se quedó muy rezagado, como s yo, ya no le importase nada.

Entonces, más tranquilo; observo mi “tacan”, tengo la base en el morro a 100 millas; miro combustible: 500 litros de remanente; luz roja encendida. ¡He tenido la postcombustión encendida todo el tiempo, desde el despegue! Un sudor frío, me empapa el cuerpo. Mi situación es crítica; sin ninguna prueba real de lo que mis ojos habían visto; y encima en emergencia de combustible, con muchas posibilidades de saltar en paracaídas y perder el avión: el sudor corre por mi cara y cuello y me resbala por la espalda.

He declarado emergencia y tengo la aproximación libre; inicio a 30 millas descenso, motor cortado a 150 litros. Aún puedo llegar, veo las pistas y a ellas me dirijo con ansiedad; siento unos enormes deseos de pisar tierra; al fn y al cabo el hombre, es un animal de tierra firme. El sudor me empapa cada vez más.

Siento la pista debajo de mí, y el dulce placer de una toma dura. A partir de ese momento, la gran tensión mantenida se desata y con ella mi voluntad; desde ese momento pierdo el control del tiempo, y no podría decir ni contar lo que pasó después.

Un repentino e insistente timbre; llama mi atención; hundido en mi sillón; despierto sobresaltado, empapado en sudor con la mente ida. Un nuevo timbrazo, hace que mecánicamente me levante y me acerque el auricular; una voz ronca y quebrada al otro lado del hilo, me dice: “Mi capitán hemos pasado a 15 minutos”.

La investigación

ScrambleHasta aquí la transcripción del texto original. La redacción, excesivamente coloquial, contrasta con el soporte oficial en el que fue redactada: el libro de pilotos de la Base Aérea de Manises. Un documento restringido a los pilotos del Ejército del Aire en el que tradicionalmente solo se anotaban cuestiones técnicas vinculadas a sus servicios militares.

Nuestra primera hipótesis es que se trataba de una broma perpetrada por nuestra fuente. Suponíamos que él mismo había redactado el texto manuscrito para tentarnos a publicarlo.

Como ya relatamos en EOC nº 55 (pag. 34 y ss), no sería la primera vez que, con gran teatralidad, nos hacen llegar supuestos documentos secretos sobre OVNIs, falsificados previamente, para inducirnos a publicarlos, desacreditando así nuestro trabajo de años con documentos auténticos. Así pues decidimos ser muy prudentes.

Sin embargo, a pesar de nuestra insistencia, la fuente aseguraba que su relato era veraz, y que, no pudiendo acreditar lo que en el documento se relataba, mantenía que había sido recogido en el libro oficial de pilotos de la Base de Manises.

Nuestra primera gestión consistió en consultar a varios pilotos e historiadores aeronaúticos, sobre la verosimilitud del relato de nuestra fuente. Y para nuestra sorpresa confirmaron todo lo descrito por la misma sobre la existencia de esos libros de pilotos, la sala de pilotos, el cierre y traslado de la Base Aérea de Manises, etc.

También facilitamos una copia de los documentos para su análisis, a miembros profesionales del Ministerio de Defensa, como Daniel V. (autor del extraordinario informe que publicamos en EOC nº 76 sobre las materias reservadas en las Fuerzas Armadas de España).

Para nuestra sorpresa, y a pesar de su casi unánime escepticismo sobre el contenido, todos coincidían en su apreciación sobre el continente. La fraseología, los tecnicismos y las referencias que hacía el texto apuntaban a que habían sido redactado por un piloto de combate o alguien muy conocedor de dicha fraseología. Además, nos sugerían, es prácticamente inviable que en 1978 nadie que no fuese un piloto de combate pudiese acceder a esos libros.

En ellos, según nos explican, se anotaban las incidencias del día, entre guardia y guardia, normalmente de índole técnico: anomalías en los quemadores, retardo en algún motor, incidencias del sistema de armamento, etc. Para que el siguiente piloto que entrase en turno fuese consciente.

Uno de nuestros consultantes, piloto, nos sugirió la posibilidad de que todo el episodio descrito hubiese ocurrido realmente, y que el autor quisiere distanciarse de su propia experiencia, contándola con evidente ironía, “pero cuando te ocurre algo así necesitas contárselo a alguien, aunque sea como si ni tú mismo te lo creyeses…”.

Así pues decidimos partir del supuesto de que el documento fuese genuíno. Ahora había que localizar a su autor y descubrir si lo que relataba había ocurrido realmente.

El 31 de marzo de 2016 solicitamos la colaboración del grupo de El Ojo Crítico en Facebook, solicitando información sobre un scramble a causa de un incidente OVNI en Manises en 1978. A pesar del empeño de los compañeros Mike Caballero, Carlos Albareda, José Miguel Trallero, etc, rastreando sus archivos y hemerotecas, no conseguimos localizar ninguna referencia a ningún caso OVNI que coincidiese con el relatado en el documento.

Esto podía significar que el caso había permanecido como totalmente desconocido durante casi 40 años, algo muy improbable dado nuestro conocimiento de la casuística OVNI militar; o bien que simplemente tal scramble nunca había existido. Pero ninguna de las dos hipótesis era demostrable.

Buscando al piloto

En el interior del texto solo se cita un nombre propio, Olano, pero en el ángulo superior derecho, bajo la

fecha del encabezado, aparecen dos palabras unidas por un símbolo +: G… y A… y uno de nuestros consultantes, piloto del Ejército del Aire, nos reveló que él había coincidido en la academia con un tal G… actualmente Coronel, y que juraría que había estado destinado en Manises en 1978. Así pues esa palabra incluida en el encabezado del documento podía ser un apellido, acaso el del autor del texto. Y dirigimos nuestra atención hacia el Coronel G.

Efectivamente, comprobamos en los registros del Ejército del Aire la existencia de varios G. entre sus listados de pilotos de combate. Y uno de ellos, el Coronel A. G. había estado destinado en Manises en 1978.

Según el Boletín Oficial del Estado de 23 de marzo de 1962, en esa fecha el aspirante Don A. G. “soldado de la 11 Escuadrilla de Tropas del Cuartel General de la Región Aérea Central”, ha sido considerado apto para su ingreso en decimoctava convocatoria de la Academia General del Aire.

Durante los siguientes meses, y a través del BOE, el Boletín del Ministerio del Aire, y otras publicaciones del Ejército del Aire podemos reconstruir la carrera del Coronel A. G. desde su ingreso en la escuela de pilotos hasta su retirada del Ejército del Aire con el grado de Coronel. Carrera que, efectivamente, pasa por Manises en 1978. Y más concretamente, el 18 de abril, el Coronel A. G. estaba de guardia…Galocha5b

Conseguimos localizar un domicilio del Coronel A. G. en una acomodada urbanización de Madrid. Y aunque hasta en tres ocasiones conseguimos colarnos aprovechando la entrada o salida de algún vecino, nunca conseguimos localizar en casa al Coronel ni a su familia, antes de que los responsables de la seguridad nos acompañasen amablemente hasta la salida… Por supuesto en todo momento tanto los vigilantes como otros vecinos se negaron a facilitarnos ningún teléfono de contacto con el Coronel, limitándose a informarnos de que siempre estaba de viaje.

Entre marzo y junio de 2016, y paralelamente a nuestros intentos por contrastar el scramble de febrero de 1978 en Manises con otras fuentes, continuamos buscando al Coronel A.G.

Por fin conseguimos un teléfono fijo de su domicilio, pero a pesar de llamar en docenas de ocasiones, jamás conseguimos que nadie contestase nuestras llamadas.

Finalmente conseguimos identificar a otros miembros de su familia, y por fin un número de teléfono móvil de su esposa. A través de ella por fin pudimos hablar con el Coronel A.G. que, efectivamente se encontraba fuera de la península. Según nos dijo, volvería a pasar por Madrid, aunque solo durante unas horas, el 1 de Julio de 2016. Así que convocamos un encuentro para ese día, explicándole tan solo que durante una investigación de tipo histórico habíamos localizado unos documentos que presumiblemente había redactado él, en la Base de Manises en 1978, y necesitábamos confirmar si eran suyos. Afortunadamente en ningún momento hicimos alusión al término OVNI.

Encuentro con el Coronel A.G.

El 1 de Julio de 2016 el Coronel nos convoca a una hora tan intempestiva como las 8 de la mañana, ya que vuelve a salir de viaje, obligándonos a desplazarnos desde Galicia y Guadalajara respectivamente, en plena madrugada, para poder reunirnos con el presunto autor del documento.

Pero el Coronel A. G. resulta el testigo más duro de encuestar de toda nuestra trayectoria. El militar no es que sea un escéptico… es lo siguiente. Pese a nuestro trato absolutamente respetuoso y cordial en todo momento nos enfrentamos, probablemente, a la entrevista más tensa y difícil de nuestra larga trayectoria.

El Coronel A. G. no solo niega ser el autor del texto, sino que llega a acusarnos de ser los autores de una falsificación: “Como sé yo que esto no lo habéis escrito vosotros esta mañana…”.

DSCF4980Haciendo una primera lectura al documento en nuestra presencia, el Coronel aseguraba que aquello era un burdo fraude, y por momentos estuvimos tentados a levantarnos y marchar-nos ante la injusta acusación que hacía el militar.

En una reunión realmente tensa e incómoda el Coronel no solo cuestiona el documento, sino que afirma que “los pilotos somos gente seria y no vemos OVNIs… No existe ningún piloto español que haya visto un OVNI”.

De poco sirvieron nuestras argumentaciones, y la cita de docenas de nombres de pilotos como Fernando Cámara, Saez Benito, Javier Lerdo de Tejada, Luis Carvalho, García Bustamante, etc, algunos de ellos conocidos y compañeros del Coronel, y que han reconocido haber protagonizado incidentes OVNI. El Coronel A. G. se mostraba inamovible en su indocumentado escepticismo, y nosotros sentimos que habíamos perdido seis meses de trabajo inútilmente.

Y a pesar de que el militar nos dejó muy claro que ni creía ni quería verse relacionado con los OVNIs, le dejamos una copia del documento, por si cambiaba de idea y quería ayudarnos a localizar al autor, que obviamente no habíamos sido nosotros.

Buscando un nuevo sospechoso

AZA 6Afortunadamente, tras leer más detenidamente el documento en su casa, el Coronel A. G. nos telefoneó unas horas más tarde, asegurando que el informe realmente parecía redactado por un piloto, y dándonos una nueva pista. Ya que, efectivamente esa noche, del 18 de abril de 1978, el había estado de servicio en Manises. Y su compañero de guardia aquella noche era el General A., justo la otra palabra que no habíamos identificado y que aparecía en el encabezado del documento bajo la fecha y unida a su apellido por un signo +: G…+A… Así que teníamos un nuevo candidato.

Seis meses después de haber recibido el documento, volvimos a empezar desde cero. Y de nuevo el rastreo en los archivos oficiales del BOE, Boletín del Ministerio del Aire y hemerotecas nos permitieron reconstruir la carrera profesional del General J. A. en el Ejército del Aire. Efectivamente el también estuvo destinado en Manises en 1978 y era el piloto que se encontraba en alerta de cinco minutos la noche del 18 de abril.

Aza - copia

El rastro del General J.A. fue más fácil de seguir, ya que ha ostentado cargos de responsabilidad en el Ministerio de Defensa. Pero localizar su teléfono fue tan o más difícil que localizar el del Coronel A. G. que en todo momento se negó a facilitarnos ningún contacto con su compañero, para “molestarlo con tonterías de OVNIs”.

La pericia caligráfica

Scramble 2Durante nuestra búsqueda de una forma de contacto con el General, descubrimos un documento sorprendente en nuestros propios archivos.

En 2005, poco antes de su jubilación, el General J. A. estaba destinado en el Servicio Histórico y Cultural del Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas del Ejército del Aire, y allí recibió una consulta del ufólogo Vicente Juan Ballester Olmos en relación a un caso OVNI en Morón. Afortunadamente el General había contestado a Ballester en una carta manuscrita que teníamos en nuestro archivo, con lo cual disponíamos de una referencia caligráfica que podríamos comparar con el documento sobre el supuesto scramble de 1978.

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Así pues acudimos, una vez más, a los compañeros del grupo El Ojo Crítico en Facebook para solicitar su ayuda, buscando algún perito calígrafo que pudiese hacer una comparativa de los dos textos manuscritos, y recibiendo el amable ofrecimiento de varios componentes del grupo que son grafólogos o que tenía relación con peritos calígrafos. De esta forma hasta tres profesionales distintos pudieron examinar los documentos. Una grafóloga y dos gabinetes judiciales de pericia caligráfica.

Los dos gabinetes de pericia caligráfica, uno de ellos compuesto por funcionarios de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales del Cuerpo Nacional de Policía  (UCRIF) coincidieron en afirmar que ambos documentos habían sido escritos por la misma mano. Por lo tanto ya teníamos identificado al autor del texto. Ahora solo había que llegar hasta él…

¿Un documento auténtico?

analisis3 - copiaLlegar hasta el General J.A. fue tan complicado y agónico como hasta el Coronel A.G.

De nuevo tuvimos que echar mano de todos nuestros recursos hasta, por fin, poder localizar un teléfono de contacto de su hija, y a través de ella poder hablar con el General. Quien viajaba tanto como su compañero el Coronel, y finalmente nos citó en Alcalá de Henares el pasado 6 de octubre.

Tras mostrar su perplejidad porque aquel documento hubiese llegado a nuestro poder casi 40 años después de haber sido redactado una noche de guardia, el General admitió ser el autor. Pero el scramble nunca existió…

Según nos relató el General, hombre accesible y de gran cordialidad “…en los libros de pilotos anotábamos cosas técnicas, aburridas, cuestiones sobre las incidencias el instrumental, comentarios del vuelo y cosas así… Hasta que un día alguien anotó que había sido el cumpleaños de un compañero y que tal y tal compañero lo habían celebrado. Y a partir de entonces todos hicimos lo mismo…”.analisis4 - copia

Según nos relata el General durante las largas y aburridas guardias, en el cuarto de pilotos, los libros de pilotos comenzaron a convertirse en una especia de listas de correo o chats, pero anteriores a internet. Un canal en el que los compañeros podían trasmitirse mensajes entre ellos, comentar asuntos personales, etc.

En cuanto al texto que nos ocupa, tras leerlo de nuevo el General sonríe y se disculpa por los quebraderos de cabeza que nos supuso aquel documento, durante los últimos ocho meses.

En aquella época el General J.A. se preparaba para su ingreso en la escuela del alto mando, y como parte de los exámenes, todos los candidatos tenían que hacer una exposición en público, durante cinco minutos, de un tema de elección libre. El tribunal valoraría su desparpajo, capacidad de expresión, vocabulario y lo ajustado del discurso a esos cinco minutos.

“En aquellos años se hablaba mucho de OVNIs en la prensa y la verdad es que yo tenía curiosidad por el tema…”. Por esa razón el General decidió preparar una charla sobre lo que podría haber sido un scramble de un piloto de combate español, por causa de un OVNI, y aprovechó la guardia de aquel día para escribir el borrador en el cuaderno que tenía más a mano: el libro de pilotos.

En otras palabras, el documento no es una falsificación, sino que es un texto realmente redactado por un piloto de combate en el libro de pilotos, pero el contenido es totalmente ficticio.

DSCF5300Ante nuestra pregunta, en torno a si el Capitán Fernando Cámara habría podido haber leído aquel documento, e inspirarse en él para su relato sobre lo que ocurrió en Manises el 11 de noviembre de 1979, el General lo considera inviable.

En cuanto a su conocimiento sobre otros incidentes OVNI de compañeros, comparte el escepticismo del Coronel A. G. aunque reconoce que varios pilotos creen haber visto OVNIs, pero según su conocimiento se trataría de operaciones de guerra electrónica, especialmente de origen norteamericano. El General conoce a fondo el tema de la guerra electrónica y compartió con nosotros varas anécdotas muy reveladoras en relación a algunos incidentes OVNI, pero esa es ya otra historia, y no tiene relación con el documento que investigábamos…

Manuel Carballal y David Cuevas

 

[1] En el documento aparecen en este punto dos palabras, que solo más tarde identificaríamos como nombres de dos mandos del Ejército del Aire, unidos por el signo +.

 

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Voces de niños en los auriculares del piloto…

El famoso eco radar del 17 de Noviembre de 1979 que hizo despegar un caza de combate de la base de los Llanos (Albacete) dirección Motril (Granada), persiguiendo tres fuertes luces de idéntico color e intensidad con forma de triángulo isósceles, es historia de nuestra ufología. Tras diez minutos a velocidad muy próxima a 1 mach, no consiguió alcanzarlas y decidido regresar. Pero lo más inquietante es que recibió por el canal 11 del UHF, durante medio minuto, un extraño mensaje durante el trayecto en zona marítima. Una voz infantil reía y le decía por radio: “Hola, ¿cómo estás? Hola… Hola”. Es el expediente desclasificado 791117 por el Ejército del Aire y el periodista J. J. Benítez amplió el caso en su día.171179 2

Pues bien, el general J. A. estuvo “desde 1987 a 1995 destinado en la sección de Guerra Electrónica del Estado Mayor del Ejército del Aire”, y este, ante nuestra sorpresa, nos desvelaba en exclusiva como “me consta que los americanos emplearon medidas con Jammer (un aparato de guerra electrónica) a través del cual emitieron un Jamming (medida por la cual se introduce información falsa o errónea, o algún tipo de interferencia, en un canal de comunicación determinado). Un jamming a las comunicaciones, es decir, introdujeron ruido para interferir en dichas comunicaciones u órdenes a través de la misma frecuencia en la que se estaba desarrollando la misión”.

Muy atentos a las palabras del general, y al cuestionarle al respecto de esta operación, este nos contó como “los americanos, con su avión Hércules 130, además de hacer Jamming a los radares, lo hacen también a las comunicaciones. Grabaron la voz de un niño en una cinta y se dio la paradoja de que un piloto que estaba volando cerca de las Islas Baleares y del espacio aéreo español, que provocó un scramble de un caza desde Albacete, escuchó aquellas voces coincidiendo con que el piloto tenía a su hijo enfermo en el hospital. Es un caso que estaba bajo secreto de sumario”. Cuando le preguntamos por los verdaderos motivos de semejante maniobra, el general sentencia “para hacer pruebas, para joder”.

171179 3Aquella declaración, que publicamos ahora en primicia, coincide con cierta información que obtuvimos sobre el terreno el 2 de octubre del pasado 2015 acerca de cierto incidente OVNI en las inmediaciones de Motril y que apunta, precisamente, a una maniobra de tipo militar como responsable principal de aquel avistamiento. Al parecer, un avión marroquí invadió espacio aéreo español y desde el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 9 (en Motril) se informó a la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid) de dicho altercado. Luego partió un caza para interceptar a aquel avión intruso…

Esta información del avión marroquí, junto a la recién obtenida del general J. A., nos hace plantearnos seriamente si aquel OVNI, y aquellas voces de niños, tenían un origen mucho más terrestre de lo que imaginábamos. ¿Es esto posible? Seguiremos indagando…

EL OTRO INCIDENTE EN MANISESManises - copia (2)

 Un año después del incidente que nos ocupa, el 11 de noviembre de 1979 el aeropuerto de Manises, que no su Base Aérea trasladada a Los Llanos, protagonizó de nuevo docenas de documentos oficiales sobre OVNIs.

 El avión comercial TAE 297, comandado por Javier Lerdo de Tejada, decide hacer un aterrizaje de emergencia en Manises, a pesar de que el destino de sus 102 pasajeros, casi todos extranjeros, era Canarias. El motivo del aterrizaje fue un presunto OVNI que habría interferido en la aerovía del TAE.

manises la vanguardiaUn interceptor de Defensa, pilotado por el Capitán Fernando Cámara  despego en misión de scramble para intentar identificar al OVNI, protagonizando un episodio sorprendentemente similar al descrito por el texto que tenemos en nuestro poder, redactado un año antes…

 El scramble de Manises en 1979 motivó la primera interpelación parlamentaria, por parte del PSOE al gobierno de UCD, a causa de un incidente OVNI en la política española. Años después otros incidentes similares provocarían otras interpelaciones del PP o Izquierda Unida, a gobiernos del PSOE o PP respectivamente.

 Manises - copia

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  1. Domeni dice:

    En referencia al caso de Granada, ¿cómo explicas que el scramble protagonizado por un Mirage F-1 fuera overchutado por un objeto no identificado? ¿cómo explicas las luces que divisó el piloto (Miguel Lens Astray)? ¿cómo se explica una asombrosa “guerra electrónica” que emite voces con todas las radios apagadas? ¿cómo se explica que el avión estuviera parcialmente quemado? Dar crédito a las explicaciones de “Guerra Electrónica” son tan fabulosas como las de las Chimeneas de Cartagena. Simplemente no tenemos explicación, y decir estas absurdeces de la guerra electrónica no es investigar.

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