Published On: Vie, nov 8th, 2013

LOS AVIONES DE LOS DIOSES: OTRO OOPART QUE NO LO ES

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Publicado en EOC nº 72

AVION1Desde von Däniken a Iker Jiménez, pasando por J. J. Benítez o el Dr. Jiménez del Oso… ¿Qué divulgador de misterios no ha dedicado unos minutos o unas páginas al primer Oopart de la historia? Pero ¿realmente los incas dejaron reproducciones en oro de modernos aviones?. A. L. Moyano viajó a Colombia para averiguarlo…

No podía ser otro que el controvertido Erich Von Däniken, autor del best seller “Chariots of the Gods” (1969), quien, sin tapujos, afirmara haber visto un excepcional “modelo de avión prehistórico” al que atribuye un origen inca en las vitrinas del Museo del Oro de Bogotá (Colombia). Para respaldar su teoría, Däniken cita el análisis de Arthur Poyslee del Instituto Aeronáutico de Nueva York quien, tras contemplar la pieza, sentenció que “la posibilidad de que la figura esté representando un pez o un pájaro es altamente improbable (…). Es imposible imaginarse un pájaro con superficies sustentadoras tan precisas y aletas vueltas verticalmente hacia arriba”.

A partir de este análisis, en su libro “El Oro de los Dioses” (1974) Däniken compara el pequeño objeto con la réplica de un bombardero B-52. Recurriendo a tecnicismos aeronáuticos que abruman a cualquiera, Däniken parece estar dejando escapar su imaginación cuando describe un objeto cuya “parte delantera es maciza como el más pesado US-B52. Directamente detrás del tren delantero está la carlinga protegida por una superficie corta-viento. El fuselaje abultado a causa de los mecanismos de impulsión allí alojados, descansa en aerodinámica simetría sobre dos superficies sustentadoras redondeadas”. ¿Estamos pues ante auténticas “aeronaves de los dioses”? En “In Search of Ancient Gods” (1976) Däniken argumenta: “¿Por qué negar la posibilidad de que ciertas tribus preincaicas vieran a su vez un avión y llegaran a reproducirlo en pequeña escala? ¿No es caso verosímil que los cosmonautas extranjeros utilizaran aeroplanos en sus pequeños recorridos? ¿Qué hay de raro en ello? (…) Esto es lo que vieron aquellas tribus preincaicas, que los copiaron y después entregaron las reproducciones a sus jefes en calidad de dones divinos destinados a ocupar un puesto en sus mausoleos”.

El “padre” de los OOPARTs 

A raíz de la difusión de los libros de Däniken, el “avión precolombino” -también conocido como “avión Quimbaya” al atribuirse erróneamente su factura a esta cultura asentada en la cuenca montañosa del río Cauca-, se convertiría en todo un icono para los defensores de la existencia de antiguos astronautas en la antigüedad. Así por ejemplo, la Ancient Astronaut Society (AAS), sociedad fundada en 1972 en Estados Unidos a raíz de la difusión de la versión cinematográfica de “Chariots of the Gods” (1970) por Gene M. Philips un abogado de Chicago y que congrega a los seguidores de las teorías de Däniken, elegirá como emblema la silueta estilizada del famoso “aeroplano”.

Aunque Däniken, que rara vez menciona a los que se han adelantado a sus “hallazgos”, no fue el “descubridor” de este enigmático objeto. Buceando en las bibliotecas, la primera referencia al “avión precolombino” la encontramos en un artículo de la revista Argosy así como en un capítulo del libro Investigating the Unexplained (1972) de Ivan T. Sanderson (1911-1973). Sanderson era un investigador y divulgador de misterios conocido por su interés en la criptozoología, esto es, la búsqueda de extrañas criaturas como el Bigfoot o el monstruo del lago Ness. Interesado también por los misterios de la antigüedad, fue él quien acuñó el término Oopart (Out of Place Artifact) para referirse a aquellos objetos que, como si hubieran sido realizados “fuera de tiempo”, no han podido ser catalogados satisfactoriamente por la arqueología académica. Fascinado con aquel enigmático objeto que, con más de mil quinientos años de antigüedad, parece representar alas y una hélice aerodinámica, Sanderson recurre a varios expertos en aeronáutica para recabar su opinión.

Cuando tuvo aquella pieza entre sus manos, Jack A. Ulrich, uno de los más veteranos pilotos alemanes y profesor de aerodinámica confesó que: “La primera impresión que tuve al ver objeto, sin saber cuál era su origen, era que representaba algún tipo de aeronave de alto rendimiento. Sus alas delta parecen las de un avión de combate F-102”.

El ingeniero aeronáutico Adolph Heuer también lo identificó con la réplica de un vehículo volador, argumentando que la carlinga o parte delantera del vehículo parecía estar diseñada para pivotar ciento ochenta grados y poder desplazarse indistintamente por mar y aire. El dictamen de los expertos en aeronáutica parecía más que concluyente: aquel extraño objeto realizado por los indígenas hace aproximadamente mil quinientos años estaba representado nada menos que… una auténtica aeronave espacial.

El avión precolombino… ¡vuela!AVION4

Por si quedara alguna duda, en 1994, los alemanes Peter Belting, Algund Eenboom y Lübbers Conrad decidieron realizar un modelo a escala del pequeño avión precolombino. Concluyeron que no podía representar a ningún insecto ya que estos no tienen alas en la parte inferior del cuerpo como representa la figura. Peter Belting, experto en el diseño de aviones de caza para el ejército alemán, se obsesionó hasta tal punto con el pequeño aeroplano precolombino que decidió comprobar si, efectivamente, sus cálculos eran acertados y éste podía volar. Para ello construyó una maqueta a escala 16:1 de un metro de envergadura, 90 centímetros de largo y 750 gramos de peso a la que incorporó una hélice en el extremo delantero. El aparato, bautizado como Goldflyer I, consiguió realizar una trayectoria de vuelo estable.

En la reunión anual celebrada por la Ancient Astronaut Society (AAS) en agosto de 1997, Belting y Eenboom gratificaron a los seguidores de las teorías de los “antiguos astronautas” haciendo sobrevolar una segunda versión de la maqueta teledirigida (el Goldflyer II) a la que habían añadido un tren de aterrizaje. ¿Son necesarias más pruebas para convencer a los escépticos de que hubo vehículos espaciales en la antigüedad?

LA INVESTIGACIÓN…

Para dilucidar si realmente nos encontramos ante la inexplicable réplica de un aeroplano inmortalizada por los antiguos indios de Sudamérica siglos antes de que los hermanos Wright realizaran sus primeros ensayos de vuelo, tal vez sea interesante conocer la historia de este extraño objeto… En primer lugar, y como de costumbre, los datos que aportan los defensores de los “antiguos astronautas” acerca de la pieza son inexactos… Así que lo mejor será intentar responder a las preguntas sobre quiénes y cómo hicieron los “avioncitos”.

¿Quiénes hicieron los avioncitos?

Los “aviones” no fueron realizados por los incas, tal y como sostiene Däniken, ya que la extensión del Tahuantinsuyo o Imperio Inca por tierras colombianas es tan posterior como la llegada de los primeros colonizadores españoles (siglo XVI). De hecho, el germen del imperio inca no surge hasta el siglo XIII, mientras que la antigüedad de los “OOPARTs” se remonta a un período que abarca entre los siglos I a. C. y VIII d. C.

La factura de los “avioncitos” o “figuras zoomorfas” se atribuye a la cultura bautizada como Tolima –y no a la cultura Quimbaya como se menciona en algunas fuentes-. En las regiones de Tolima y el norte de Huila se asentaron las primeras sociedades tribales de cazadores y recolectores hace unos tres mil años, aunque la presencia humana en el valle del río Magdalena podría remontase incluso unos 16.000 años atrás. Los Tolima desarrollaron una cultura funeraria en la que la muerte se interpretaba como un tránsito. Sepultaban a sus muertos en pozos junto con ofrendas de objetos cerámicos y de orfebrería. Entre estos ajuares se hallan las conocidas figuras zoomorfas.

¿Cómo se hicieron?

Ni técnicas laser, ni sofisticadas máquinas de tallado de origen extraterrestre. Esas pequeñas figuras de artesanía de las culturas precolombinas que fascinan tanto a arqueólogos como a “buscadores de misterios”, fueron realizadas a través de una ingeniosa técnica de orfebrería conocida como fundición “a la cera perdida” (Cire perdue).

Con cera obtenida de las colmenas de una especie de abejas sin aguijón conocidas como abeja angelita (Trigona Tetragonisca angustula) que se encuentran en los bosques húmedos de Colombia, se modelaba manualmente la figura como si fuera plastilina. A ésta se le adicionaba un rollo de cera que, posteriormente, serviría de conducto. Varias capas de arcilla que recubrían la figura formarían el molde. Una vez secado éste, se calentaba para extraer la cera derretida de su interior a través del canal realizado ex profeso. Seguidamente se vertía en su interior el metal fundido conocido como tumbaga (aleación de cobre y oro) que adoptaría la forma del molde. Una vez enfriado, sólo era necesario romper la arcilla para “liberar” una figura que constituiría una pieza única en la colección de orfebrería precolombina. Ahora sólo queda saber por qué ese objeto parece estar representando un avión moderno…

La verdadera historia de los “aviones de oro”

Fue en la década de los años cincuenta cuando varias piezas de arte precolombino, entre ellas las que parecen semejar pequeños aeroplanos, fueron cedidas por el gobierno de Colombia para su exposición en media docena de museos de Estados Unidos, entre ellos, el Metropolitan de Nueva York. A finales de los sesenta, una réplica (¡ojo al dato!) de uno de estos extraños y enigmáticos avioncitos, aterrizará en las manos de Ivan T. Sanderson. El “pequeño avión de oro” es un obsequio de un viejo amigo suyo: Emanuel M. Staub, un artesano de Philadelphia especializado en realizar réplicas de orfebrería antigua para museos. Y es aquí donde encontramos la primera clave para desentrañar el origen de este OOPART…AVION2

La pieza analizada por los expertos en aeronáutica (y que sirvió de modelo para un avión teledirigido a escala) no es auténtica, sino que se trata de una réplica “contaminada”. Cualquiera que visite la Sala 2 de la segunda planta del Museo del Oro de Bogotá donde se exponen los “little gold airplanes” y los compare con la fotografía del OOPART popularizado por los defensores de la existencia de los “antiguos astronautas” se llevará una decepción. Ninguna de las pequeñas piezas de orfebrería, catalogadas como “figuras zoomórficas” se asemeja a la réplica facturada por Staub. En otras palabras: el más emblemático de los OOPARTs que pretende demostrar que el hombre antiguo conoció vehículos espaciales es… una falsificación.

Un avión… no tan aerodinámico

De hecho, no todos los expertos en aeronáutica fueron unánimes en su apreciación de identificar la pieza con una aeronave. Como de costumbre, para los defensores de la existencia de los “antiguos astronautas” solamente tienen cabida aquellos argumentos que parecen confirmar su teoría. Así que no es de extrañar que, en la literatura acerca de estos temas, se omita el análisis realizado por el tercero de los expertos consultados por Sanderson: Arthur M. Young (1905-1995) destacado filósofo y divulgador científico, conocido por su faceta de inventor al haber diseñado los primeros helicópteros para uso civil, el Bell-47 y, curiosamente, muy interesado con todas aquellas cuestiones fronterizas con la ciencia como la parapsicología. El dictamen de Young con respecto a los aviones precolombinos resulta desalentador: “Ciertamente el objeto evoca la imagen de un avión, especialmente en la superficie de cola vertical que no está presente en ningún pájaro o insecto. Pero las alas están mal ubicadas con respecto al centro de gravedad. También la nariz (o carlinga) no es aerodinámica. Aunque a primera vista puede parecerlo, dista mucho de estar representando un avión. En cualquier caso, es un objeto fascinante y la aleta final resulta enigmática; aunque por supuesto, en esta área, nadie es un experto”.

¿Es un pez, un pájaro… o un avión?AVION3

Al margen del OOPART “versionado” por el joyero Staub, lo cierto es que el enigma de los “avioncitos de oro” precolombinos sigue sin despejarse. ¿Qué están representando esas fantásticas figuras que se asemejan a extrañas criaturas y fabulosos dragones alados surcando el cielo? Para poder interpretarlas, tal vez sea necesario ubicarlas en sus verdaderas coordenadas, esto es, en su contexto ambiental y chamánico. Desde una perspectiva meramente ambiental, tal vez los indígenas estuvieran reflejando la naturaleza que les rodeaba dando rienda suelta a su imaginación. En “Guardians of the Universe?” (1980) Ronald Story, autor de varios libros críticos con las teorías de Däniken, especula con la posibilidad de que las figuras zoomorfas que inspiraron la réplica de un avión pudieran estar representando a un pez manta (Manta birostris) que los nativos habrían avistado en los márgenes del Océano Pacífico. Otra posibilidad es que la diversa fauna de peces e insectos que albergaba la cuenca del río Magdalena sirviera de inspiración a los indígenas. Imaginaron así criaturas fantásticas como reptiles con alas de pájaro y tan diminutos como insectos.

Contextualizadas en la cultura chamánica de los pueblos primitivos, es probable que dichos objetos fueran utilizados como talismanes u objetos mágicos: criaturas híbridas con forma de pez (agua) con alas de pájaro (aire) y el color dorado del jaguar (tierra) con los que se estaría simbolizando el poder sobre los elementos del agua, el aire y la tierra.

Antonio Luis Moyano

Puedes descargarte EOC nº 72 en: http://www.dimensionlimite.com/eoc/EOC_72.pdf

Displaying 6 Comments
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  1. Las aletas de un pez volador concuerdan suficientemente bien con las de la figura, como para hacer tan extravagantes congeturas. Aunque en mi humilde opinion, la conclusion final, me parece tambien bastante hacertada.

  2. Hola,
    La representación de híbridos con elementos de aves, felinos y serpientes, se refleja en muchas de las culturas precolombinas de las regiones pre incaicas.Conforme la cosmovisión del mundo indígena identifica el mundo de arriba con las aves, el del medio con los felinos y el de abajo con los serpientes. La piezas producidas de estos híbridos eran de uso cerimonial y ritual.

  3. Este artículo deja en ridículo a un video producido por history channel. Sin embargo aun queda algo por dilucidar de este pueblo precolombino, cómo construyeron esos objetos?, con qué fin?. Por mi parte estoy más interesado en la tecnología metalúrgica empleada, los conocimientos químicos de estos pueblos, si alguien podría darme algunas referencias… le quedaría muy agradecido…

  4. Pero, no hay que olvidar que estos objetos fueron encontrados en un valle entre dos cordilleras. Para llegar al Océano Pacífico, tendrían que subir los Andes (+4000 metros de altura), luego bajar a casi el nivel del mar, y luego caminar cientos de kilómetros de selva parecida al Amazonas para llegar al mar, no era tan fácil viajar en esa época.

  5. Dificil que sea un pez volador. Como ya escribieron aqui, esos indigenas tenian que subir y bajar los andes y atravesar selvas que ya no existen (algo epico), para poder ver un pez volador.

  6. Andres dice:

    Por Dios, es que es imposible no compararlos con aeronaves modernas, En las figuras se ven aviones que bien representan casi que con suma fidelidad a cazas modernos, incluso hay uno que es un avión de hélice frontal prácticamente perfecto, hay que tener en cuenta que estos objetos son adornos, que representan algo que los indígenas conocían, ya sea algo real, o algo mitológico, en el caso de que sea algo real, tal vez eran peces o aves, pero también esta la posibilidad de que sean aeronaves, y desde luego estos adornos tal vez no tuvieran las medidas exactas que las naves reales. De donde vendrían? he allí el misterio, teniendo en cuenta que las lineas de Nazca, dicen que pudo fungir como aeropuerto, o siendo mas conspiranoicos, que sean naves perdidas en el triangulo de las bermudas o similares anomalías geográficas… o una sencilla y extraordinaria coincidencia.

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