Published On: Mie, ene 31st, 2018

LA ENTREVISTA MAS INTIMA A JAVIER SIERRA: EL UFOLOGO QUE GANO EL PLANETA

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Publicado en EOC nº 85-86

EOC 85 sierraNo estaba previsto. Nos habíamos citado en un VIPs del centro de Madrid, cerca de Cibeles, y nos encontramos en la puerta. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que estábamos al lado de un restaurante irlandés, e Irlanda tiene un gran protagonismo en “El fuego invisible”, la novela con la que Javier Sierra se ha hecho con el premio Planeta 2017.

Entramos, y nos percatamos de que en los sótanos de ese restaurante se encuentra “La Ballena Alegre”, el histórico café de tertulias del Madrid de mediados del siglo XX donde, entre otros eventos memorables, nació el asunto UMMO, el rompecabezas OVNI más internacional de la ufología española. Parecía una señal del destino, otro elemento con gran protagonismo en “El fuego invisible”, así que decidimos que no existía un lugar más oportuno para entrevistar al primer ufólogo ganador del premio Planeta, al que conozco desde que tenía 15 años. Mi compañero, David Cuevas, lo conoció algo más tarde, cuando ya era uno de los referentes del misterio en España… y fuera de ella.sierra planeta

Y que un referente del mundo del misterio gane el Planeta es algo que, egoístamente, nos beneficia a todos. Porque evidencia, una vez más, que en nuestro sector existe un poso de cultura, intelecto y racionalidad del que debemos sentirnos orgullosos. Por mucho que los autodenominados periodistas o literatos “serios” intenten denostarlo.

Javier Sierra, firme defensor del concepto “ocultura” (cultura de lo oculto), lo ha vuelto a demostrar. Más allá de personajes delirantes, creencias estrafalarias, picaros charlatanes y mitos folclóricos, en la esencia de eso que llamamos misterio, persiste un vínculo inquebrantable con la pintura, la música, la ciencia o la literatura que lo sitúa en lo más alto y digno de la cultura. Que un investigador OVNI sea elegido como el escritor merecedor del premio más prestigioso de las letras hispanohablantes, es una prueba irrefutable de ello.

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El niño de Teruel y el humanoide de KellyMartin

Javier Sierra nació en Teruel, un 11 de agosto… el mismo día en que llegaron los dioses según las crónicas precolombinas. Y el premio Planeta es solo el desenlace de una andadura que se inició en la ciudad de los amantes, cuando apenas levantaba un palmo del suelo.

David Cuevas: ¿Te esperabas ganar el Planeta?

Javier Sierra. Manuel decía una cosa que comparto. El premio es un premio para todos los que amamos este tipo de materias y nos recuerda que éstas forman parte indisociable de nuestra cultura. Pero no soy el primer heterodoxo en merecer el Planeta. Quizá sí el primero que viene de la ufología, pero en 1988, por ejemplo, Gonzalo Torrente Ballester lo ganó con “Filomeno a mi pesar”, y en una entrevista que concedió en 1984 al programa “Autorretrato” de TVE decía que él no escribía, sino que dictaba sus novelas a un magnetófono, en el que le aparecían voces de hadas, duendes, no se sabe qué, que intervenían en su literatura. ¡Torrente Ballester estaba hablando de psicofonías…!

Pero es que en 1987 lo ganó Juan Eslava Galán, al que descubrimos todos con “En busca del unicornio” o “El enigma de la mesa de Salomón”, desvelándose un autor muy vinculado a los enigmas de la historia. Y en 1992 tuvimos a Fernando Sánchez Dragó con su “La prueba del laberinto”, otro gran heterodoxo. Fernando vino a abrazarme el pasado 15 de octubre, cuando me concedieron el premio, y me dijo que había ganado el Planeta “alguien de su sangre”. Se refería a los que nos fijamos en lo no convencional, y que vamos ganando poco a poco nuestro sitio en la cultura.

Sofia2DC. ¿Qué felicitaciones por ganar el premio te han sorprendido más?

JS. Me han sorprendido las felicitaciones de la gente humilde. De los porteros de mi barrio que al día siguiente salían a felicitarme orgullosos porque alguien a quien ven todos los días llevar a sus hijos al colegio hubiese ganado ese premio. O las de mis hijos, que no acudieron a la gala por ser muy pequeños, pero que me estaban esperando con sus dibujos, y pidiendo ver físicamente el premio. Porque no sé si lo sabéis, pero cuando te dan el Planeta no te lo llevas a casa. Se lo quedan ellos para grabar tu nombre, el título de la novela y la fecha, y enviártelo 15 o 20 días después.

DC. ¿Y donde lo vas a colocar, físicamente?

JC. Pues no lo sé aún. Por ahora lo tengo dentro de una especie de relicario, al lado de una figura de bronce de un humanoide avistado por un escultor malagueño, Marino Amaya. Llamó a su obra “caído del cielo”, muy oportuno. Y a su lado tengo el trofeo “Ciudad de Torrevieja”. Sí, el Planeta irá bien al lado del humanoide…

Manuel Carballal: Yo empezaría a trazar tu biografía por el principio… Hablando de humanoides… ¿comenzó todo con el humanoide de Kelly-Hopkisnville?libro ovni

JV. Bueno… yo debía tener unos 9 años. Iba a clase andando, y cada día pasaba frente a donde estudiaban los de “maestría”, los que se preparaban para profesores. Un día vi un cartel en el que anunciaban una Feria del Libro infantil, para profesionales de la enseñanza. Me colé. Y recuerdo que allí tropecé con tres libros, “Todo sobre fantasmas”, “Todo sobre monstruos” y “Todo sobre OVNIs”. La verdad es que los tres me impresionaron, pero me quedé con el de “Todo sobre OVNIs”. En su portada había un elemento que me llamó la atención: sobre un platillo adamskiano lucía una viñeta con uno de los humanoides avistados el 21 de agosto de 1955 en Kelly-Hopkinsville. Yo devoré aquella historia. Me impactó mucho.

Era la historia de una familia que vivía en una pedanía de Hopkinsille, Kentucky, llamada Kelly. Los Sutton vieron cómo su casa era asediada por unas criaturas de pequeño tamaño y grandes orejas, vestidas con monos plateados, que se acercaban a ellos como flotando. Aquellos rudos campesinos americanos la emprendieron a tiros durante horas contra los invasores. Y como no pudieron ahuyentarlos, huyeron de la casa y se trajeron al Sheriff más cercano para que les ayudase. Las autoridades se encontraron la granja hecha un colador de los disparos. Pero cuando se fueron, la familia Shutton volvió a recibir la visita de los humanoides y se volvieron a liar a tiros… la historia, como digo, me impactó. Poco me podía imaginar que este verano de 2017 yo viajaría a Hopkinsville, recorrería aquella granja, conocería a los descendientes de aquella familia, y lo haría el pasado 21 de agosto, justo cuando se produjo el último eclipse total de sol en EEUU. La NASA dijo que ese día, el punto de mayor oscuridad en todo EEUU (2´40”), sería Hopkisville. Pero no fue la única coincidencia: cuando volví de ese viaje y tomé aquel libro de mi infancia, me di cuenta de que en su portada, publicada en 1977, al lado del humanoide, sobre el OVNI adamskiano, lucía también la viñeta de un eclipse…

EvaMC. Aquel libro nos marcó a todos, pero también la televisión…

JS. Aquel libro marcó un punto de inflexión. En aquella época estaba Jiménez del Oso en TVE 2. Y en TVE 1 se emitía una serie, tú Manuel te acordarás, llamada “Proyecto UFO”, que para mí fue de gran impacto. “Investigación OVNI”. Una precuela de “Expediente X” en la que se veía a dos oficiales de la Fuerza Aérea investigando OVNIs. Yo crecí en ese ambiente. Me hice socio de la biblioteca pública de Teruel porque, entre otras, recibían la revista “Mundo Desconocido”, y todo eso fue permeando mi manera de ver las cosas ente los 9 y los 12 o 13 años.

MC. Y entonces es cuando montas el Proyecto SEOV…

JS. Sí, a los 13 o 14 años decido que hay que pasar a la acción. Pensaba que tenía que haber otros niños con los que poder hablar de estos temas y como no los encontraba en mi colegio, decidí buscarlos “ahí fuera”. Por eso monté el proyecto SEOV. Un club exclusivísimo, tanto que solo tenía un miembro –sonríe- y que editaba una revista llamada “Boletín Ovniológico” hecha con recortes del Pronto, el Heraldo de Aragón, que yo fotocopiaba y repartía a algunos amigos, para ver si les convencía de que este era un asunto serio, más que jugar al futbol. Por desgracia, aquello caía casi siempre en saco roto. Recuerdo también que había una revista infantil llamada “Fueraborda”, donde publiqué un

anuncio buscando otros interesados en los OVNIs, pero no escribió nadie. Y después, comprando a escondidas otras revistas como “Karma 7” es cuando empecé a entrar en contacto con otros “alienígenas”, como Manuel Carballal, que también ponía allí sus anuncios. Así empezamos a intercambiarnos material. Aquel fue un momento de enorme inflexión vital, porque de repente descubrí que no estaba solo. Que había otra gente que tenía los mismos intereses que yo. Y empecé a enviarles mis modestos boletines y a recibir materiales a cambio, que cuando llegaban a tu buzón se convertían en un tesoro valioso que devorabas una y otra vez.

MC. Y llegamos a 1987… un año importante.En casa de Antonio Ribera, en 1988 (2) - copia

JS. Ese año me hice socio de la Ancient Astronaut Society gracias a los libros de Erich Von Däniken. Al final de sus obras aparecía una dirección de Chicago de la Asociación de los Antiguos Astronautas (AAS). Podías hacerte miembro enviándoles un billete de 20 dólares, y recibías a cambio un boletín de 4 páginas en inglés, trimestral, que apenas podía leer, pero que intuía era la gran revelación.

 DC. Probablemente mucha gente joven, de la generación milenial, no pueda entender esa sensación de recibir en el correo postal un paquete con material…

20171227_005657JS. Es verdad. Primero lo tenías que pedir. Yo hice cosas muy peculiares, Manuel las conoce bien. Mi padre trabajaba en correos, y eso me permitió mandar cartas sin sello, así que me dediqué a escribir a todo el que me parecía interesante. Por ejemplo a Felipe González, el Presidente del Gobierno por aquel entonces, pidiéndole información sobre los OVNIs. Claro, era un niño de 14 o 15 años, y Felipe González no me contestó, pero su Secretario de Estado, Roberto Dorado, sí lo hizo, en una carta muy formal, animándome a continuar mis estudios. Decía que el tema OVNI era materia reservada y que no podían hablar de ello. ¿Te imaginas lo que es enviar una carta a Presidencia del Gobierno –yo entonces ya residía en Vinaroz- y que te respondan? Es como lanzar un mensaje en una botella y llegar a puerto. Como lanzarsela al Specola Vaticana, preguntando qué sabían en el Vaticano de los OVNIs, y que te contesten…

DC. ¿Cómo describirías la sensación de abrir el buzón y ver que te han respondido…?montejo

JC. Al principio es de desconcierto. A mí me pasó con Antonio Ribera.  Ribera había reproducido en “UMMO: la increíble verdad” varias cartas de los supuestos ummitas en los que aparecía su dirección –dirección que tenías que ver casi con lupa-. Yo la extraje de ahí y decidí escribirle, preguntándole qué era lo que debía hacer un joven como yo para convertirme, ya de mayor, en alguien como él. Y Ribera me respondió: estudia inglés. “La mejor bibliografía de estos temas está en inglés”. Me faltó tiempo para apuntarme en una academia de inglés, la única que había en mi ciudad entonces. Más tarde, después de recibir mi “Boletín Ovniológico”, Ribera tuvo la amabilidad de enviarme un ejemplar de su “Platillos Volantes en Iberoamérica y España” dedicado. Fue el primer libro dedicado que tuve. Y recibir ese libro me causó una gran conmoción. Después, durante años, estuve mandando cartas y boletines a todo el mundo. Y cada día, al volver del colegio, lo primero que hacía era correr al buzón con anhelo. Al principio recibía una carta al mes. Pero al entrar en esa dinámica empecé a recibir cartas a diario. Y entonces empiezas a sentirte integrado en una comunidad de gente que respira como tú, aunque no los veas nunca.

DC. ¿Y qué pensaban tus padres de que un niño con esa edad se escribiese con señores mayores sobre este tipo de temas?

JS. La verdad es que tuve suerte. Siempre me dejaron hacer. Mi padre, que era el más severo, solo me pidió que mis notas no bajaran. Mi madre, que era más favorable, era la que me hacía las fotocopias del boletín. Ella trabajaba en una oficina donde había fotocopiadoras y allí me hacía las copias gratis.

Radio del misterio… con 12 años

MC. Y además de los boletínes, estaba la radio…

JS. La radio se cruzó en mi vida a los 12 años. En la emisora local de Teruel había un programa infantil semanal que se llamaba “Peques Superpop”. Se emitía los sábados por la mañana y los niños que acertaban telefónicamente una pregunta, al sábado siguiente acudían a la emisora y recibían un single o un muñeco de regalo, o les dejaban saludar por el micrófono. Un amigo llamó, ganó, fue a la emisora y al lunes siguiente llegó al colegio eufórico, contándonos su aventura. Y yo decidí que también quería ir. Así que seguí el proceso, acerté una pregunta y ya en el estudio, en lugar de dedicar un disco a mis padres o a los compañeros, como hacían los demás, les conté una historia. La presentadora vio que tenía cierta locuacidad y me pidió que regresase al sábado siguiente, y al otro… y así durante dos años. Pero en lugar de hacer preguntas a los niños, yo me dedicaba a hablar de lo que me apasionaba: el Triangulo de las Bermudas, la conquista de Marte, los OVNIs…

Javier Sierra con su vieja máquina de escribir, en 1986 (2)Cuando nos mudamos a Vinaroz, yo iba a empezar 1º de BUP. Pensé que el SEOV, mi programa de radio, el boletín, todo lo que había empezado en Teruel, desaparecería. Pero un día leí una entrevista a Agustín Prades, el locutor y DJ estrella de la emisora local, Radio Nueva, donde decía que a él lo que le gustaría sería hacer un programa de misterio. ¡Me faltó tiempo para localizar a Agustín y proponerle hacer ese programa! Y lo hicimos. Se llamó “La otra ciencia”.

MC. Ese programa, lo recuerdo, te posibilitó otras “herramientas”…

JS. Claro. Estamos hablando de 1986. En aquella época llamar de una ciudad a otra por teléfono era conferencia, e implicaba un coste económico altísimo. Mis amigos epistolares vivían en otras ciudades, yo no había escuchado nunca su voz. Y de repente me encuentro que en esa emisora había un teléfono… y podía usarlo. Y aquel teléfono entró en ignición. Llamé a todo el mundo. Por ejemplo, como anécdota, recuerdo que busqué en las páginas amarillas el número de la consulta del Dr. Jiménez del Oso en Madrid, y lo llamé. Y Fernando aceptó que le entrevistase. Sobre fantasmas, recuerdo. Le hice sólo una pregunta. Las líneas de aquella época no eran como las de ahora y recuerdo que en cuanto empezó a hablar el sonido comenzó a bajar hasta hacerse inaudible, y durante 20 minutos no se oye casi nada en esa cinta. Pero yo, con 15 años, no me atrevía a decirle al Dr Jiménez del Oso que levantase la voz… ??????????????????????

 MC. Justo entonces, en 1987, es cuando nuestros caminos de unen… ¿recuerdas cómo?img466 (2)

JS. Yo acababa de mudarme al Levante y de nuevo sentí la misma soledad turolense. Al principio no encontraba nadie allí a quien le interesasen las mismas cosas que a mí. Empecé a comprar Karma 7 y a refugiarme en su lectura, hasta que descubrí que en las últimas páginas había una sección donde los grupos y aficionados a estos temas –la mayoría adolescentes- se presentaban y pedían contactos. Y ahí estabas tú. Así que te escribí, me respondiste, y empezamos esa relación…

MC. Relación que comenzó de forma epistolar, pero en verano de ese año, no recuerdo si la idea fue tuya omía, nos proponemos un intercambio… Que tú te vinieras unos días a Galicia y después yo a Vinaroz. ¿Cómo recuerdas ese verano?

JC. Trepidante. Fue la primera vez que yo hacía algo así. Entonces España era más grande. Galicia estaba mucho más lejos del Levante que ahora. Lo recuerdo perfectamente. El viaje en tren duraba 24 horas. El “Estrella de Galicia” era una tortura. Yo no iba en coche-cama porque era carísimo, así que dormí sentado y tuve tiempo hasta de hacerme amigo de los compañeros de compartimento…

1987 Javier Sierra y Manuel Carballal LA CORUÑA2DC. ¿Y tus padres te dejaron?

JS. Mi madre me dijo aquello, muy suyo, de “tú verás lo que haces”, pero yo quería hacerlo. Lo recuerdo como la aventura de mi vida. Salías por primera vez de casa, sin tus padres, para ir a ver a un amigo que conocías solo por carta, y por Karma 7. Cuando llegué a La Coruña me encontré con Manuel, que era mucho más profesional que yo. Él ya había publicado artículos en Karma 7, ¡y tenía un grupo!, el grupo Fénix. Angus, Roberto… Tenían tertulias, se iban a las cafeterías de La Coruña, a por los periódicos del día, como La Voz de Galicia, a ver si aparecían artículos de estos temas y los robaban de allí. Tenían un archivo de recortes de prensa espectacular.Zurdo

La habitación de Manuel me pareció Fort Knox o la cripta del FBI. Todo lleno de cintas de casete, cajas de diapositivas, libros de estos temas, diplomas del ICPHA y de otras asociaciones parapsicológicas… Aquel chico era un sabio. Yo me encontré a un joven que tenía solo 3 o 4 años más que yo, y que había construido un universo en torno a su pasión, absolutamente alucinante. Y recuerdo que no pegábamos ojo. Nos pasábamos las noches escuchando las cintas de los programas que Manuel había grabado como había podido. En esos días nos íbamos a la hemeroteca de La Voz de Galicia. Fue la primera vez que yo entré en un periódico de verdad. Todo eso ocurrió allí, en La Coruña. Donde descubrí, con 15 años, que con estos temas se podían hacer cosas buenas. Que más allá de la curiosidad personal uno podía investigar, ver a los testigos. Y entonces Manuel se vino a Vinaroz…

MC. Me acuerdo de que entrevistamos testigos, te hicimos escalar literalmente una montaña, la de La Espenuca, porque allí decían que se veían OVNIs… Asaltamos el parque masónico de El Pasatiempo, cuando aún estaba cerrado al público y comido por la vegetación para pasar allí la noche… Y de allí a Barcelona…

JC. Claro, porque yo no tenía a nadie que presentarte, yo no tenía grupo. Pero Barcelona estaba solo a 250 km de Vinaroz  y allí estaba todo. Todo es todo. Estaba la redacción de Karma 7, los grandes parapsicólogos y ufólogos, el Centro de Estudios Interplanetarios (CEI)… todo. Claro, en esa época yo le decía a cualquiera de mi instituto que quería hacerme socio del CEI, y me miraban raro…

DC. Porque preferían hacerse socios de un club de futbol o intercambiar cromos de Mazinger Z, ¿no?

JS. U otras cosas más propias de la adolescencia de las que yo nunca participé. Yo nunca ligué. Nunca bebí alcohol. Nunca salí por la noche. Si trasnochaba era para escuchar el “Espacio en Blanco”.

DC. Manuel, tú asientes… ¿Tú tampoco ligabas?

MC. Por su-puesto. Es que ni siquiera en-traba en nues-tras priorida-des. Luis José Grifol nos dijo una vez que para nosotros

la investigación era como un sacerdocio. Y era verdad. Para nosotros era una cruzada. Y hemos conocido a muchos amigos en estos años, que se han quedado en el camino.

Barcelona 1987. La experiencia OVNI

DC. Volvamos a ese día clave. El 23 de julio de 1987 en Barcelona… ¿Qué pasó?

img578 - copiaJC. Quizá deberíamos contextualizarlo antes de contar “lo que pasó”. De repente se instala en casa de mis padres un chico de La Coruña. En los días previos estuvimos en Peñíscola, hablando con testigos y contactados y hasta visitando las cuevas de Vinromá en las que yo, totalmente danikenizado, creía ver aviones pintados hace diez mil años. Ahora sonrío. Pero me doy cuenta de que, de otra manera, con esa edad, unos críos como nosotros jamás habríamos ido a unas cuevas rupestres, ni habríamos sabido lo que era un abrigo del paleolítico.

 MC. Como no parábamos, en unos días ya lo habíamos visto todo…prospera

JS. Y como Vinaroz se nos acabó rápido, se nos ocurrió irnos a Barcelona. Lo malo era que no teníamos un duro. Y mi madre fue la que nos dijo que podíamos quedarnos en casa de una amiga de la universidad, en Barcelona. Dicho y hecho. Nos instalamos en esa casa, en un sofá-cama desplegable en el salón, que solo pisábamos para dormir. El resto del día nos pateábamos Barcelona, buscando nuestros hitos, literalmente, porque no teníamos dinero ni para el metro. Íbamos andando a todos lados…

Estuvimos en el CEI, y esa sensación sí la recuerdo. El olor a papel viejo. De repente allí estaban los grandes archivos OVNI de España, celosamente guardados por un cancerbero que era Pere Redón. Visitamos el ICPHA, Karma 7, a Antonio Ribera… Fuimos a la caza de libros, que conocías de referencia, pero que en la Barcelona de aquellos años se podían encontrar en sitios como el mercado de San Antonio. Aunque claro, si comprabas un libro por 25 pesetas, ese día no comías. ¡Y no comías! Y no pasaba nada.

Todo eso lo vivimos Manuel y yo en aquellas jornadas en las que conocimos a todo el que queríamos conocer, y dejamos para el último día la jornada con Grifol, que era lo más exótico de todo. MC. Luis José Grifol, un personaje único…

JS. Sí. Antonio Ribera nos había contado que él había visto unas luces extrañas a su lado, en Montserrat. Así llegamos al gran momento de nuestra vida en esa época: conocer a Grifol. Nosotros inicialmente solo queríamos entrevistarle, llevarnos nuestra propia impresión… fue cosa de él llevarnos a Montserrat, y nos dejamos llevar. Que visto con perspectiva, caray, fuimos muy osados. Porque no dejábamos de ser dos adolescentes, metidos en un coche con un adulto, que vete tú a saber… en fin, podíamos haber acabado despedazados en algún sitio…

MC. ¿Recuerdas dónde cenamos, qué cenamos…?

En casa de Antonio Ribera, en 1988 (1)

JS. Sí. El nos propuso subir a Montserrat, y aceptamos de inmediato. Primero porque no conocíamos Montserrat y todo el mundo nos había hablado de la dichosa montaña. Yo me la imaginaba un poco como la de “Encuentros en la Tercera Fase”. Además el viaje era gratis, y eso en aquella época era importante. Nos metimos en su coche, un Matra Simca espectacular, nos sacó de Barcelona, y al llegar al parque natural de Montserrat, paró a los pies de la montaña en el Hotel Bruc, y nos invitó a cenar. Recuerdo que pedimos caracoles, que yo no había probado nunca. Aquello de tomarse una cosa escondida en una cáscara, hurgando con un palillo para sacar una especie de alienígena… Me pareció un poco espeluznante. Pero comimos, claro, porque teníamos un hambre… y ahí es donde Grifol nos dice que quería subirnos a la montaña a enseñarnos donde él veía los OVNIs.

MC. ¿Cómo recuerdas lo que ocurrió después?

JS. Después de cenar, ya de noche profunda, subimos, y en el coche fuimos grabándole durante el recorrido. Paramos varias veces. Nos orillábamos y salíamos del coche… Grífol parecía preocupado porque estaba nublado y no íbamos a ver estrellas ni nada. Nosotros nos mirábamos como diciendo, bueno, esto no nos va a llevar a ninguna parte. Pero a medida que íbamos subiendo y parando, si hubo un momento en que comenzamos a ver una especie de resplandores. Yo eso lo recuerdo muy bien. No eran resplandores de tormenta, sino destellos a ras del horizonte. Y Grífol lo debió interpretar como una señal, nos hablaba de las “luces de Hynek”… y nosotros íbamos grabando y asistiendo disciplinadamente a sus comentarios. ¿Te acuerdas?

MoisesMC. Sí.

JS. En alguna de esas paradas vimos algunos trazos, como de meteoritos, porque había empezado una cierta claridad en el cielo. Hasta que llegamos a la parte alta de la montaña. Detuvimos el coche. Nos alejamos. Y ahí, frente a la Pared de los Diablos, grabando todavía, seguimos la conversa-ción. Con Grífol habla-mos de todo: de Sixto Paz, de Benítez, de “Encuentros en la Terce-

ra Fase”, del caso Manises… Porque para nosotros Grífol, además de ser un contactado, era alguien que escribía en Karma 7, que había estado invitado en la Cámara de los Lores, era parte de la historia de la ufología… y es justo ahí cuando se produce el avistamiento…

MC. ¿Cómo lo viviste tú?

JS. Bueno, yo estaba visiblemente más… sugestionado que Manuel.

 MC. Más receptivo…

JS. Sí. Bueno, lo podemos decir, han pasado más de 30 años. Un poco más sugestionado. Él nos había dado unos sustos de muerte mientras subíamos, al gritar: “¡mirad, por allí!”, y yo había visto alguno de esos trazos. Además recordaba a Ribera, que también los había visto. Yo iba ya con la cosa de que podíamos ver algo… En un momento determinado, y mientras seguíamos con nuestra conversación, la noche se aclaró. Pudimos ver Barcelona a los pies de la montaña y las estrellas empezaron a clarear encima de nosotros. Y en ese momento de más intimidad, con el coche detenido, en medio de un silencio majestuoso, es cuando Manuel hace esa reflexión que está en la cinta… “abrir la mente”…

Y de repente, encima de nosotros, aparece una luz enorme. No un trazo. Una luz grande, colosal, de color blanco, con un núcleo verde brillante, y lo que yo interpreté como una estela de bolas o chispas naranjas por detrás. Apareció en nuestro cénit. Se precipitó, cayó, sólo duró tres segundos y se lo volvió a tragar la noche tal y como había aparecido… Lo que yo sentí fue pánico. Lo último que esperaba es que apareciese una cosa de ese tipo. La razón la puse en suspenso. En mi mente se puso en marcha el instinto de supervivencia. Te preguntas que hacemos aquí, y que va a pasar al segundo siguiente. Grífol trató de calmarnos pero él también estaba muy alterado. Y Manuel. Así que, finalmente convinimos dejar la montaña pese a que Grífol estaba proclive a quedarse algo más. Pero nosotros teníamos miedo.

DC. ¿Y después?JS. Tan intenso como esos segundos del avistamiento fueron las horas que pasamos justo después, Manuel y yo, en la estación de Sants. Grífol nos dejó allí a las tres y pico de la mañana. Íbamos con nuestros bártulos porque al rato cogíamos el primer tren para Vinaroz a las siete. Esas horas sentados en la puerta de Sants, que estaba cerrada, rodeados de heroinómanos y gente de “buen vivir”, mirándonos el uno al otro y diciéndonos “pero tú has visto lo que yo he visto”, y haciéndonos preguntas… lo recuerdo con mucha fuerza. Yo veía en los ojos de Manuel el asombro que yo debía tener dentro. Estaba asombrado, preocupado, y permíteme la expresión, jodido, porque aquello iba contra algo que él tenía dentro. Yo me sentía igual.Javier Sierra en Montserrat 2

MC. ¿Y qué fue lo que vimos? ¿Tú has encontrado una explicación?

JS. Lo he intentado racionalizar muchas veces. He llegado a pensar que, bueno, fue la reentrada de un bólido. Pero lo he consultado con astrónomos en estos años, y me dicen que algo de ese tamaño no se descompone en tres segundos. Que hubiese tenido que dejar un recorrido mucho más amplio. La explicación natural que más me convencería es, pues, descartable. Pero entonces… ¿Qué es? No fue algo lejano. Fue una masa incandescente, luminosa, enorme, que apareció encima de nosotros en un momento muy especial. Con un Grifol afirmando, con una fe a prueba de bombas, que las inteligencias extraterrestres se manifiestan en Montserrat. Y después de aquella conversación y de muchas conversaciones similares en aquellos días, y de muchas discusiones, porqué tú y yo discutíamos mucho, de repente se produjo aquello. Puede que fuera una gran casualidad cósmica. Que un fenómeno natural se produjese en ese momento, pero al hacerlo sobre unos chavales de esa edad, en esas circunstancias, nos cambió la vida. Y eso, para mí, ya deja de ser casual.

Luis Jose Grífol y Javier Sierra - copiaMC. Por no hablar de que los carretes de las tres cámaras se velaron, o lo que pasó con mi grabadora:que Grífol tuviese la “revelación” de que estaba intentando grabarle a escondidas…

JS. En esta historia, por suerte, no hay muchos recovecos. Es una experiencia muy pura. ¿Que luego ha condicionado nuestra vida? Pues sí. Sobre todo la de Manuel.

Porque yo lo recuerdo mucho, en aquella época él estaba muy interesado en lo paranormal. Se apuntaba a los cursos del ICPHA. Yo no, lo mío eran los OVNIs. Teníamos nuestro debate sobre que era más importante, más trascendente. Pero el OVNI lo cambió todo.

Imparables???

MC. Es verdad que a partir de ese día entramos en barrena. Ya no había nada que nos parase. Si ya antes había una pasión subyacente, a partir de ese momento fue irracional.

JS. Tanto es así que en verano de 1988 yo organicé las primeras jornadas de ufología en Vinaroz y la primera Expo-OVNI. Al año siguiente, 1989, fue el homenaje a Antonio Ribera en aquellas mismas jornadas. Piensa que yo estaba organizando actos de gran afluencia de público con solo 16 años. Y me iba a hablar con el alcalde para pedirle un presupuesto para unas jornadas sobre OVNIs. ¿Qué vería el alcalde para dar un dinero a un niño para hacer un congreso así? Hoy lo entiendo. Lo que veían era esa chispa que nos dejó la experiencia en Montserrat. Ese convencimiento. Sabíamos que aquello era importante. Y no nos íbamos a detener por nada.

 1990. Congreso homenaje a Antonio Ribera en VinarozS

GuijarroMC. Creíamos que no nos podía detener nada. Y hasta hoy. De alguna forma esa experiencia, fuese lo que fuese, nos permitió creer que podíamos hacer cualquier cosa. Y aquellos congresos convirtieron a Vinaroz durante un tiempo en la Meca de la ufología.

JS. Por allí pasaron Antonio Ribera, Próspera Muñoz, Vicente Juan Ballester Olmos, el padre Enrique López Guerrero, Nacho Cabria, Moisés Garrido… Mis padres vivían en un chalet, en las afueras de Vinaroz y el jardín se convertía esos días en un campamento. Aquello fue un Woodstock ufológico. Fue alucinante.

MC. Y entonces es cuando aparece “la pensión del OVNI”.

JC. La casa de Próspera Muñoz en Gerona… Para nosotros era fantástico volver a Barcelona y escaparnos unos días a Gerona, a casa de Peri, donde teníamos cama y mantel, y tertulias que se prolongaban toda la madrugada, en las que pasabas revista a lo que había sucedido, a lo que estaba sucediendo y a lo que creías que iba a suceder. Nuestro mapa neuronal, de alguna manera, se configuró en aquellos momentos. Estaba la “pensión del OVNI” en Gerona, y en Barcelona el grupo AFK, que se creó en homenaje a Andreas Faber-Kaiser. AFK, yo asistí a aquella comida memorable en la que le plantearon a Andreas bautizar el grupo con su nombre, hizo cosas que hoy recordamos con nostalgia, como aquellos maratones de radio, de 24 horas sobre misterio en Radio Cornellà, por donde pasábamos todos.

DC. ¿Cómo recuerdas a Andreas Faber-Kaiser?

MC. Mi primer recuerdo es el siguiente. Yo había quedado con Manuel, Jaume, Fernando y Montse en la calle Lepanto, cerca de la casa de Andreas. Íbamos a comer en la Barceloneta, y como el grupo tenía su coche yo me fui con Andreas, que tenía un vehículo grande, blanco, y aparcando el coche, es el primer recuerdo que tengo, se cargó un faro. Y yo pensé, “ahora se cabrea, se va y nos perdemos la ocasión de hablar con el gran Faber Kaiser”. Pero el tenía una bonhomía especial y no le dio importancia. Celebramos la comida, hablamos de su bibliografía, y recuerdo que yo llevaba algún libro suyo –él estaba a punto de estrenar el programa “¿Qué volen aquesta gent” en Catalunya Radio dedicado a los OVNIs- y que no lo quiso firmar allí, sino que se lo llevó a su casa para firmarlo.

DC. Manuel, tú siempre has dicho que para ti Andreas era el número uno. Para ti Javier ¿también?

JS. Sí. Era muy auténtico en ese sentido. Para él primaba la investigación sobre la divulgación, mientras que para el resto primaba lo segundo. En mi caso, por ejemplo, estaba más volcado en la divulgación que en la investigación. Pero Andreas no. Es verdad que Andreas tenía una personalidad muy introvertida. De manera que chocaba que alguien como él quisiese hacer un programa de radio o dirigir una revista. Él miraba más hacia adentro que hacia afuera. Y eso lo hacía muy sugerente. Cuando te decía algo, por ejemplo: “fíjate en las tumbas que tengan un pulpo” –por el tema de las tumbas de Rennes-le-Cháteau- le escuchabas. Te marcaba. Y era muy generoso. Creo que Manuel tendrá la misma percepción.En el Curso de Verano sobre OVNIs de la Universidad Complutense, en 1992 (1)

MC. Así es.

JS. Nosotros éramos dos críos que llegábamos de lejos, y conversó con nosotros, se puso a nuestra altura, nos invitó al programa. Aquello era especial. Creo que fue el momento en que Andreas, Antonio Ribera, etc, se dieron cuenta de que había relevo. Que su cruzada tenía futuro.

La fundación de Año/Cero

MC. Hay otro momento de inflexión, que es cuando vienes a Madrid a estudiar periodismo. El caso del 2 de febrero, la presentación de Cuadernos de Ufología, tu relación con Enrique de Vicente…

Javier Sierra y Manuel Carballal entre Bernardino Sánchez Bueno y Lice Morone en la Asociación Adonai de Desejo 1989 - copia - copiaJV. Eso último también tiene fecha. El 19 de febrero de 1988. Ese día se presentaba en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid Cuadernos de Ufología. Yo recibí la invitación de Ballester Olmos, que había estado en los congresos de Vinaroz. Claro, ahora lo entiendo, nos invitaban a hacer bulto, porque claro, ¿quién si no iba a ir a la presentación de una revista de ufología? Manuel se vino desde La Coruña. Fue uno de los grandes momentos. Y en ese entorno apareció un personaje que yo anhelaba conocer, porque Enrique de Vicente había dirigido el New York Times de estos temas, que era la revista “Contactos Extraterrestres”. Enrique se dirigió a nosotros al final de la presentación y digamos que cometió un error propio de su locuacidad. Nos dijo: “necesito a alguien que ordene mi archivo”. Su error fue doble, por pensar que alguien podía ordenar su archivo, y segundo por ofrecérnoslo a nosotros. Claro, yo entonces vivía en Madrid y acepté el reto.paris

Ahí comenzó una peripecia alucinante, en la que yo acudía todas las semanas, generalmente los viernes, a su casa, Y podía estar ahí desde las 5 de la tarde hasta las 5 de la mañana poniendo orden a sus archivos y comentando cosas de las que nos importaban. Es en esa época, en 1990, cuando le proponen fundar Año/Cero. Yo llevaba dos años intentando ordenar un archivo ingobernable, y me llamó para formar parte de la primera redacción de su revista. Me pilló en un momento complicado porque me ofreció un trabajo de periodista cuando estaba cursando el primer año de carrera. Pero acepté de nuevo y ahí empezó otra aventura.

MC. Sin olvidar Voronezh…

JS. Es verdad. Octubre de 1989. Yo había dejado mi residencia de estudiantes a las afueras de Madrid y me mudé al Colegio Mayor Chaminade para empezar primero de carrera. En esa época intentaba centrarme en los estudios e incluso mandé una carta a Manuel y a todos los colaboradores que “recluté” desde el SEOV diciéndoles que dejaba los OVNIs para el verano, porque tenía que terminar mi carrera. Y el primer día de clase, ya libre de OVNIs mi cabeza, acudí a la facultad. Nada más regresar de las primeras clases me encontré a un compañero en la puerta de mi residencia de estudiantes gritando: “¡Ya están aquí. Los OVNIs han aterrizado!”. ¡Y era verdad! Nos fuimos a la sala de TV y vimos en el Telediario que estaban contando que un OVNI había aterrizado en Voronezh (antigua URSS), y habían visto a unos humanoides. No podía ser más alucinante.

Me pasé aquella tarde colapsando las cabinas del colegio mayor, y gastándome mi parca fortuna en llamar a todo el mundo para saber que había pasado. Y aquella misma tarde me telefonearon de la Cadena SER. Eli del Valle, hoy conocida periodista pero que entonces trabajaba como redactora de Julio César Iglesias. Me invitaba al programa, creyendo que yo era un adulto. Claro, yo impostando la voz le dije que sí. Me mandaron un taxi al aula 303 de la facultad, pensando que iban a recoger a un profesor. Cuando llegó el taxi y el bedel fue al aula y le dijo al profesor: “Señor Sierra, tiene el taxi de la Cadena SER en la puerta”, el profesor dijo que él no era el Sr. Sierra. Tuve que levantarme y, claro, en medio de todos los alumnos del segundo día de periodismo, decir que el taxi era para mí…  Me vi obligado a dar muchas explicaciones en la facultad. Y yo que había dejado los OVNIs para el verano, no paraba de hablar de OVNIs. Unos meses después estaba organizando las primeras jornadas de misterio en mi Colegio Mayor con Enrique de Vicente, Germán de Argumosa, etc.

MC. No podemos olvidar tu época en Más Allá…

JS. Más Allá llegó a los quioscos en marzo de 1989. Yo todavía estaba en COU, rellenando los impresos para acceder a la Universidad. Para mí, ver una revista profesional, a todo color, con Jiménez del Oso en la portada, con 200.000 ejemplares de tirada, significó que existía un futuro profesional en el periodismo. Que había un medio que era lo que esperaba.  Hice lo posible por acercarme a Más Allá. Finalmente fue gracias a Andreas Faber-Kaiser, que le dijo a Félix Gracia y a José Antonio Campoy que había un joven muy prometedor que podría mandarles noticias. De modo que, a partir del número 4, con una noticia sobre la “nave Nulox” de Burriana que investigamos Manuel y yo, empecé a publicar en Más Allá.

MC. Tu primera intervención televisiva fue con Isabel Gemio, en el “3X4” tiempo antes. Después, tu vinculación con Más Allá es la que te llevará como redactor del programa de Félix Gracia en Telecinco, con nuestra querida Concha Labarta. Ya como profesional.

Con Miguel Blanco, en Cáceres, 1989. - copiaJS. Sí, como profesional sí. Antes había sido invitado a otros programas, como el primero de “Hablando se entiende la gente” de José Luis Coll. Pero como Valerio Lazarov, alma mater de Telecinco, estaba muy interesado en estos temas, le pidió a su ex mujer, la cantante Elsa Baeza, que preparara un programa de misterio, y ella habló con Félix Gracia. Así nació “Otra Dimensión”, en cuyo staff entré como redactor.

Yo solo propuse dos temas a “Otra Dimensión”. Uno eran los crop-circles de Inglaterra y el otro la desclasificación OVNI. Así que me fui con un equipo de TV a grabar los Crop Circles –ahí desarrollé mi alergia a los cereales-, y fui al Mando Operativo Aéreo –entonces la desclasificación estaba de plena actualidad-, y grabé los expedientes OVNI. Hasta me dieron un permiso especial para entrevistar en el MOA, de uniforme, a Enrique Rocamora y Ángel Bastida, los militares responsables de la desclasificación. Y con todo ese material convocamos el gran debate entre Vicente-Juan Ballester Olmos y J. J. Benítez. Cuando se montó aquella mesa y vi que la pieza que yo había hecho no iba a salir, porque Félix Gracia había decididoPedro

que era mejor no restar protagonismo al debate, me planteé que tenía que irme. Y es curioso porque, en nuestra trayectoria, quizás fue por el OVNI de Monstserrat, no lo sé, pero cuando algo no encajaba con tu manera de ver las cosas, no tenías problema en decir “ahí os quedáis”.

DC. ¿Y cómo conseguís convencer a Ballester y Benítez para el debate?

JS. Fue un ejercicio de diplomacia, porque los dos ponían sus condiciones. Camerinos diferentes, no se podían cruzar en los pasillos… Lo peor fue que Félix se sintió algo desplazado. El debate se emitió dos veces. Pero finalmente conseguimos retratar una época histórica, porque esa imagen de Ballester y Benítez, con Gracia en el centro, es el retrato de una época.

Génesis de un novelista

MC. Después de varios ensayos, das el salto a la narrativa con “La dama azul”.

JS. Fue un salto accidental. Yo quería ser como Benítez. Había publicado antes dos ensayos y mi plan era escribir un libro sobre las bilocaciones de Mª Jesús de Agreda. Presenté el proyecto a Martínez Roca pero lo despacharon con desprecio. Lo envié también a Planeta y lo mismo. Hasta que la cúpula de Martínez Roca cambió, se fue Calvo y el nuevo editor, Calvin –parece un chiste pero fue así- vio el proyecto y me dijo que esa historia no le iba a interesar a nadie como ensayo, pero tal vez sí como novela. Entonces construí una historia en la que el protagonista, Carlos Albert, era yo, y narré históricamente los episodios del siglo XVII de la monja de Agreda. Fue una novela en dos tiempos que salió razonablemente bien, y que me llevó a escribir la siguiente. José María Calvín me propuso escribir algo sobre templarios, y di a luz “Las puertas templarias”. Así que fue Calvín el que me invitó a convertirme en narrador. Hoy es el editor de mis libros en Brasil.

DC. Y tras varios ensayos y novelas, llegamos a “El fuego invisible”. ¿Qué podemos encontrar en tu nuevo libro?

JS. Una búsqueda. Muy parecida a la que emprendimos siendo adolescentes Manuel y yo. Una búsqueda de la luz. A veces tropiezas con ella y a veces no, pero lo importante es buscarla. Esencialmente es eso.

MC. Muchos piensan que “El fuego invisible” es un libro sobre el Santo Grial… pero quizás sería más correcto decir que es un libro sobre la inspiración.

JS. Después de haber construido varias “novelas de investigación”, para este libro necesitaba dar con un arquetipo. Algo que me sirviera para explicar a alguien ajeno de que va el libro. Y elegí el grial. Pero no el grial tradicional, el mítico, sino el que nació en realidad de una novela medieval y se convirtió en anhelo de tantos. Porque el grial, Manuel, en realidad es una invención literaria. Nació en una novela. Y a partir de ese concepto,  salto a lo que de verdad me importa que es la inspiración. De donde nacen las ideas.

clip_image002_0051Cómo se le ocurre a Chrétien de Troyes, en el siglo XII, crear una historia en torno a un cuenco que irradia luz. Y tirando de ese hilo, se puede llegar a donde quieras. A mí me hubiera gustado llegar al paleolítico. A los pintores de las cuevas prehistóricas. Al momento en que se inventa el arte, se descubre la música –tocando con dos huesos- y la tradición oral y el relato de historias. En torno al fuego. Yo intuyo que es ahí, en torno al fuego, la música y la cultura, donde nacen todos los grandes relatos. Pero como no pude llegar tan lejos, sustituí ese empeño por una cita de Doris Lessing sacada de su discurso de aceptación del Nobel, en la que habla de que el fuego, el verdadero fuego, es el que brota del ser humano cuando tiene que contar algo.Callejo

MC. Hay otra cita, en la última página, en la que se aclara que tras la novela hay una brutal investigación histórica…

JS. Sí, hay un aspecto que salpica toda la novela, pero quizás pase desapercibido, y es cuando cito a Víctor Hugo, Valle Inclán, Unamuno, etc, y afirmo que en su momento tuvieron chispazos de conexión casi espiritista. Ellos se comunicaban con algo superior y se dejaron influir por eso algo que no sabían casi ni definir, pero que alteró su producción literaria. Es algo más común de lo que creemos. Incluso hoy, en esta época de racionalidad exacerbada, las grandes creaciones literarias parten de ciertos “automatismos”. Es más, me da la sensación de que solo esos automatismos explicarían cosas como que en cuevas prehistóricas de todo el mundo aparezcan los mismos dibujos, cuando no había comunicación posible entre continentes diferentes. Y eso se producía porque su arte venía de una visión interior… común en los humanos.

MC. Te confieso que a mí una de las cosas que más me ha interesado de la novela es tu reflexión sobre las palabras. Herramienta de comunicación, pero armas poderosas capaces de generar mil emociones con una composición de letras… ónfalos, daimon, frustradores…

JS. Los frustradores… en mi novela los malos son un poco intangibles, pero creo que el lector va a reconocer enseguida lo presentes que están en la vida de todos nosotros. Los frustradores, los que echan a perder la creatividad, los que hacen gris la vida, nos rodean por todas partes… En nuestro mundo, en el del misterio, es un arquetipo que encarnan muy bien los pseudo-escépticos. Son los que tienen una visión absolutamente mecánica y restringida de la verdad, y te la quieren imponer como un dogma religioso. En política estamos viendo también frustradores todos los días. Son los que malversan sistemáticamente palabras como libertad o democracia. El concepto de la democracia, por ejemplo, lo inventó Parménides cuando se metió en una cueva durante días, solo con agua, para escuchar la voz de los dioses y salió de allí con la idea de la democracia en la cabeza.

MC. Y para mí, lo mejor de “El fuego invisible”, el alegato contra la mentira de la página 362…

JS. Esta reflexión solo la he podido hacer después de pasar por el mundo del misterio. Si yo no hubiese pasado por todo esto, no podría haberla hecho. Quizá mi idea de la mentira esté fuera del alcance de mucha gente que se dedica a otras cosas: el fútbol, la política, los toros… Pero, en el mundo del misterio, donde entra tanta gente queriendo creer, al final la mentira se convierte en moneda de cambio habitual. En el mundo del fútbol entras porque quieres ganar, en política porque quieres gobernar… en el misterio entras porque quieres creer. Y ahí es donde la mentira adquiere un protagonismo esencial.

DC. Sería triste terminar así. ¿Encontramos en “El fuego invisible” a un Javier Sierra optimista?

50-reinaJS. Todas mis novelas tienen un poso optimista. Después del éxito mundial de La cena secreta comprendí que mis libros iban a llegar a mucha gente. Y creo que ya hay demasiado frustrador ahí afuera como para sumarme a esa legión. Estoy obligado a dar esperanza. Y a descubrir que la esperanza está en ti mismo. Porque cuando depositas la esperanza fuera, las posibilidades de decepcionarte son infinitas. En cambio, cuando la depositas dentro, las posibilidades de decepción son mínimas.

David Cuevas y Manuel Carballal

 Javier Sierra en Montserrat 1 - copia

 

Si quieres escuchar el audio de la entrevista a Javier Sierra, fue emitida en Dimensión Límite, de David Cuevas. Puedes oírla aquí: https://www.ivoox.com/limites-realidad-javier-sierra-audios-mp3_rf_19525741_1.htmlEl primer libro de Javier Sierra, sobre OVNIs, hoy es todo un incunable - copia

¿Lo Sabias? El primer libro de Javier Sierra, titulado “Extraterrestres: Dioses de una nueva religión”, es su tesina final para la asignatura de teología en la carrera de periodismo, que editó su colegio mayor.

 

 EOC 85-86Puedes descargarte gratis el número 85-86 de EOC, con el Dossier Javier Sierra completo en: 

http://elojocritico.info/wp-content/uploads/2018/01/EOC-85-86.pdf

 

 

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  1. Juan Antonio dice:

    Hola , necesito ponerme en contacto con el ufólogo Javier Sierra para contarle una vivencia creo que poco común acerca del tema ovni. Si no quiere hablar conmigo que no lo haga pero mi historia es real y desearía encontrar algún día respuesta si no es con su ayuda con alguien que esté interesado en ayudarme.
    Un saludo.

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