Published On: Lun, feb 10th, 2020

“EL DIA DEL RELÁMPAGO”: J.J. BENITEZ Y LA SAGA CABALLO DE TROYA

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Publicado en EOC nº89/90

691x430“La operación Caballo de Troya terminó, sí, pero…” De esta manera, promocionó el autor la continuación de su famosa saga Caballo de Troya, donde unos supuestos astronautas viajan a la época de Jesús de Nazaret y experimentan una serie de aventuras en compañía del “Hijo del Hombre”.

Es justo decir que esta “fantástica” saga ha sido para mí una de las lecturas que más me cautivó en mis años de juventud, ya que trata dos temas que siempre me han apasionado: los viajes en el tiempo y la vida y muerte de Jesús de Nazaret. El descubrimiento de aquel personaje tan diferente al que nos había mostrado la Iglesia Católica, era tan fascinante que, solo por eso, esa historia merecía haber sido cierta.NAVEGANTE WILLIAM RAY

Durante muchos años, el autor de la saga siempre ha afirmado, y todavía lo sigue haciendo en la actualidad, que lo que narran sus obras es producto de unos documentos que le hicieron llegar a su persona por parte del verdadero escritor de esta historia, un Mayor de la USAF, al que llaman Jasón en la novela y que viajó a través del tiempo hasta el año treinta de nuestra era. Pues bien, según Benítez, este hombre es real y verdaderamente existió, aunque siempre ha ocultado su verdadero nombre debido a la naturaleza del proyecto secreto militar.

El periodista y escritor Juan José Benítez allá, por el año 1975, se interesó por las investigaciones realizadas al Sudario de Turín o Sábana Santa, hecho que se le atribuye al origen que da lugar a escribir los nueve volúmenes de Caballo de Troya, siendo el primero del año 1984, y antecesor de la novela El día del relámpago (2013), obra literaria que inspiró el presente artículo.

Enseguida, se le acusó de plagio por haber copiado en varios de sus Caballos páginas enteras del Libro de Urantia (1955), ocultando la fuente original, aunque estas acusaciones no llegaron a buen puerto debido a que el Libro de Urantia se considera de dominio público en USA desde 1983. Este hecho dio lugar a la realización de otro libro denuncia denominado “El Secreto de Urantia: Ni Caballos ni Troyanos” (1988), del ufólogo Antonio Ribera y del periodista Jesús Beorlegui, que terminó por convertirse en objeto de lamentables demandas entre los escritores. Demandas que acabaron en favor de J.J. Benítez. Toda esta polémica que envolvía al escritor navarro fue la que me hizo tomar la determinación de disolver algunas de mis dudas y salir a buscar la verdad por mí mismo.

Era un poco absurdo empezar desde los Caballos ya que otros investigadores se me habían adelantado, pero su última obra referente a este supuesto proyecto secreto militar seguía siendo “virgen”. Nadie más se había tomado la molestia de indagar sobre las supuestas verdades y ficciones de “El Día Del Relámpago”, y sabía perfectamente por dónde empezar, ya que en la novela se habla de un accidente de avión ocurrido en España donde, al parecer, el Secretario de Estado de Seguridad de los Estados Unidos, Henry Kissinger, tras una maniobra en la que trata de silenciar el proyecto secreto denominado Caballo de Troya, ordena asesinar a varios de los directivos que se encuentran en dicho avión, haciéndolo derribar cuando se encontraba sobrevolando el espacio aéreo español. Uno de esos directivos era uno de los protagonistas de la saga al que llaman el General Curtiss. Por supuesto hay que recordar que, según el autor, los nombres reales o ciertos datos que pudieran comprometer a la seguridad de algunas personas o del proyecto fueron modificados o censurados, por lo que el nombre y probablemente el rango sean falsos.

PORTADA LOS HEROES DE HUEVA

Por este motivo, traté de sacar todos los datos reales de este hecho y hace algún tiempo, inicié la investigación del accidente aéreo del avión militar C-141 ocurrido en Hueva, una pequeña población de la provincia de Guadalajara (España). El siniestro tuvo lugar el 28 de agosto de 1973, cuando el avión se disponía a hacer escala en la base de Torrejón de Ardoz, pero el destino quiso que se estrellara cinco minutos antes de llegar, precipitándose en las proximidades de la localidad de Hueva. El desafortunado accidente dejó 24 muertos y solo un miembro de la tripulación con vida, el Teniente Navegante William H. Ray. Se trataba de un avión norteamericano de la USAF y, según la novela, el avión fue interceptado y derribado por un caza Phantom estadounidense.

Personado en el lugar donde ocurrieron los hechos no resultó complicado localizar a Antonio Beas y a Víctor Martínez, los héroes españoles que rompieron todos los tópicos salvándole la vida a un americano, y no al revés, como estamos acostumbrados a ver en las películas. Ellos me contaron que fueron los primero en llegar al lugar del accidente, junto con otras personas de su localidad, y como fue el emocionante rescate del único superviviente, al que sacaron en brazos de las lamas.

Cómo no, la casualidad, o como algunos preferimos llamarla la sincronicidad de la vida, hizo su papel en toda esta fantástica historia. Y es que si no hubiese decidido ir ese fin de semana concretamente a visitar a los testigos de la localidad de Hueva, no me hubiese enterado de que el navegante que sobrevivió al accidente venía a España dos semanas después, tras cuarenta y dos años transcurridos desde el accidente.

Gracias a la amabilidad de estas personas y la ayuda del destino, pude entrevistarme con William H Ray. Este hombre era la única persona real y sobre la que tenía constancia de que había hablado con Jasón. El personaje principal de la novela de Benítez que viajó al pasado vivió junto al Nazareno y, posteriormente, le entregó los supuestos documentos al escritor. Las palabras del navegante resonaron fuertes en mi mente. Una mente que en el fondo quería creer en la historia de los viajes en el tiempo.

IMAGEN DEL C-141 ANTES DE SU ÚLTIMO VUELO

Pero las palabras de Ray fueron tajantes: “JASON NO EXISTIÓ, NUNCA HABLÉ CON ÉL. ES FICCIÓN DEL ESCRITOR ESPAÑOL BENITEZ”. Así lo soltó, como un jarro de agua fría para los que, en el fondo, queríamos creer en los Caballos. Lógicamente, le pregunté si se había entrevistado con Benítez en alguna ocasión y me respondió que tenía conocimiento de que aparecía mencionado en una novela de este autor porque otra persona se puso en contacto con él para preguntarle sobre estos hechos, pero J. J. nunca había hablado con él.

El navegante continuó hablando desde el lugar exacto donde se había estrellado el avión y describió con todo detalle los hechos sucedidos aquel día. A menudo, tenía que hacer alguna pausa para contener la emoción, incluso las lágrimas. Habían transcurrido 42 años, pero aquel hombre continuaba reviviendo el aterrador suceso como si hubiera sido ayer. Me sorprendieron dos aspectos de William, su inteligencia y la franqueza con la que parecía hablarme.

Seguidamente, expongo la transcripción traducida literalmente del inglés de la declaración de William Ray sobre el momento del accidente:

“Estábamos volando desde Atenas a Torrejón para abastecernos de combustible de camino a la Base Aérea McGuire en New Jersey. Estábamos vo

lando un equipo aumentado porque sólo íbamos a parar en Torrejón para repostar y luego seguir hacia New Jersey. Así que eso significaba que había miembros de la tripulación duplicados en la cabina del piloto. Yo estaba sentado fuera del panel TACAN (panel de Navegación Aérea Táctica) y había estado durmiendo porque estaba a punto de volar en el puesto de navegante desde Torrejón hasta la base de la Fuerza Aérea McGuire. Me desperté cuando estábamos descendiendo. Puedo decir que estábamos descendiendo y me puse los auriculares para poder escuchar las transmisiones de radio y pude oír las últimas tres transmisiones antes de estrellarnos. El controlador en Torrejón dijo que estábamos a cierta distancia fuera del TACAN, y el navegante, el otro navegante que estaba de guardia, habló y dijo que él pensaba que nosotros estábamos demasiado bajo para esta zona en la aproximación. El piloto miró hacia adelante y dijo: ‘No, todo está despejado’. Era una clara noche sin luna y justo cuando impactamos… la sensación de caer… y cuando me desperté, el avión se había desintegrado, había desaparecido. Yo estaba en el suelo, todavía estaba en mi asiento y me di cuenta del fuego a mí alrededor y pensé que tenía que arrastrarme lejos del fuego y no pude entender por qué no podía arrastrarme lejos. Luego me di cuenta que mi cinturón seguía abrochado. Así que me escapé hacia donde yo pensaba que era un lugar que ya se había quemado. No sabía la palabra española para “ayuda” así que lo único que pensé decir fue: ‘¡Por favor, por favor!’, y Antonio se acercó a recogerme. Mi pierna estaba gravemente rota, no me podía levantar, así que me cargó y me saco de allí. Víctor Martínez llegó y también ayudó. Ambos me llevaron consigo y una mujer cargó mis pies, así como un hombre. También apareció un hombre mayor con una linterna que encabezó el camino de vuelta al pueblo. Y eso es lo que recuerdo. Finalmente, Antonio me llevó al hospital en su coche”.

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Al terminar de exponer los hechos, me di cuenta de que ya no había ninguna duda. Nada de lo sucedido se asemejaba ni por asomo al derribo de un avión por parte de un caza, según expone Benítez en la novela. Según Ray, el accidente se produjo por una sucesión de errores humanos referentes a la altitud del vuelo. Tiempo después, solicitaría al Pentágono el informe oficial del accidente, verificando la versión del navegante. Todo encajaba perfectamente salvo por una cosa: la versión de los otros testigos presenciales del accidente.

No quería volver a casa con la sensación de dejar los deberes sin hacer, así que traté de localizar a todos los testigos vivos que hubieran visto el accidente desde alguna localidad cercana. Fue un trabajo complicado al principio, pero no tardé en localizar a los primeros testigos. Empecé por los pastores de Hueva, Valdeconcha y Pastrana. Aquello me desconcertó. Todos menos Quico, el pastor de Hueva, el cual supuestamente aparece en la novela, vieron como el avión iba en llamas antes de estrellarse. No podía dejarlo así, por lo que hablé con el alcalde de Valdeconcha, Antonio Pérez, el cual me puso en contacto con algunos vecinos y familiares. Todos manifestaron lo mismo. Vieron como el avión sobrevoló el pueblo a una altura muy baja y EN LLAMAS. Aquello no parecía tener sentido, al menos no tenía relación con la versión del navegante, y mucho menos con los informes oficiales, por lo que seguí preguntando. Di con otros testigos que circulaban por la carretera de Pastrana el día y hora del accidente. El avión les pasó por encima del coche y vieron cómo se estrelló a escasos metros. Afirman que iba en llamas antes del impacto contra el suelo. Fueron de los primeros en llegar al lugar para ayudar.

Austin Balkman

Aquello me desconcertó tanto que tuve que solicitar la ayuda de un familiar que siempre está dispuesto a colaborar en estas empresas en las que me embarco de vez en cuando. Gustavo Domenech, el cual fue de especial relevancia, ya que sin él no hubiese llegado a obtener tan “buenos” resultados. De hecho, su implicación en esta investigación fue tan grande, que terminó por escribir un libro sobre el accidente de avión, denominado Los Héroes de Hueva, y donde trató de dignificar a los verdaderos héroes de esta catástrofe y ser fiel a los hechos ocurridos aquel fatídico día.

Tras la incorporación de Gustavo, empezamos de nuevo desde el principio, desglosando El día del relámpago para ampliar más información sobre los datos expuestos. Gustavo, que llevaba la cabeza mucho más despejada con este asunto, no tardó en percatarse de un fallo literario importante. Un fallo que no hubiese sido tal de no ser por el contexto de esta historia. En una parte del libro, el protagonista “Jasón” viaja a Tel Aviv (Israel) cargado con material de submarinismo. Buscando imágenes y datos en Google, Gustavo se encuentra con que las cámaras fotográficas de submarinismo Nikonos en 1973 solo alcanzan hasta los 50 metros. Es a partir de los años 80 cuando los modelos IV y V ampliarían la capacidad en profundidad a 60 metros. “Jasón” describe la cámara: “Cámara fotográfica submarina… operativa hasta 60 metros”. Lo mismo se repite con todo el material de submarinismo que va describiendo e ilustrando con tantos datos técnicos que están fuera de su tiempo, ya que se supone que estos hechos sucedieron en 1973.barco de vez en cuando. Gustavo Domenech, el cual fue de especial relevancia, ya que sin él no hubiese llegado a obtener tan “buenos” resultados. De hecho, su implicación en esta investigación fue tan grande, que terminó por escribir un libro sobre el accidente de avión, denominado Los Héroes de Hueva, y donde trató de dignificar a los verdaderos héroes de esta catástrofe y ser fiel a los hechos ocurridos aquel fatídico día.

Al parecer, el autor extrae de una página española actual todos los datos relacionados con ese apartado del libro. Este hecho no hubiera tenido relevancia de no ser porque Benítez afirma que Jasón, el protagonista del libro, existió, siendo, supuestamente, él mismo quien describe estos datos técnicos. Algo imposible de hacer en el año 1973. A continuación, muestro algunos ejemplos de datos que aparecen en el libro “El día del relámpago”, emparejados con los que salen en la página web de submarinismo: http://mediterraneoserviciosmarinos.com/departamentos/departamento-de-biologia-marina-y-medio-ambiente/medios-y-equipos/

WEB: CÁMARA DE VÍDEO DIGITAL SONY TRS con carcasa estanca para realizar filmaciones en profundidades de hasta 75 m, con sus correspondientes equipo de iluminación 2 x 25 W.Día del Relámpago: Cámara de video con carcasa estanca… Capaz para filmación a 75 metros…Equipos de iluminación de 2 por 25 W…
WEB: CÁMARA FOTOGRÁFICA SUBMARINA NIKONOS V con flash SB-102 y objetivos de 35 mm y 15 mm. Operativo hasta 60 m.Día del Relámpago: Cámara fotográfica submarina con flash SB-102… Operativa hasta 60 metros…

Al poco tiempo, nos percatamos de otro error que, personalmente, me parece de especial relevancia. Tras recibir los informes médicos por cortesía del Navegante William Ray, contrastamos las fechas de los documentos con los días en los que se supone que Jasón habló con Ray mientras estaba hospitalizado en Torrejón. La sorpresa fue al percatarnos de que en dichas fechas, Ray ya no estaba en España, y se encontraba siendo atendido por sus heridas en Alemania. Estaba claro que cada vez que intentábamos contrastar el personaje de Jasón con algún hecho real, éste se desvanecía, dando a entender que era pura ficción, por lo que tratamos de centrarnos en el personaje de Curtiss, ya que al fin y al cabo era al que habían asesinado, o tratado de asesinar, como expondré más adelante.

El siguiente paso era hacerse con la lista de las personas fallecidas en el avión, tanto de pasajeros como miembros de la tripulación y a ser posible por varias vías, no fuera que de ser cierta la versión de Benítez, los militares americanos hubieran modificado dicha lista. Si el General Curtiss existió, su nombre real tenía que aparecer allí. Lo difícil sería deducir cuál de las 24 personas fallecidas podía encajar con el personaje de las novelas.

Gracias al buen hacer de Gustavo, así como por su persistencia, y a pesar de los obstáculos burocráticos del Ayuntamiento de Hueva, conseguimos obtener la partida de defunción de las personas fallecidas en el accidente del C-141 y contrastarla con la lista de pasajeros y tripulación que figuraba en el informe oficial de la USAF, así como en varios periódicos de Estados Unidos. Tras comprobar que todas las listas coincidían, tratamos de ponernos en contacto con los familiares vivos con el objetivo de poder sacar alguna pista que nos delatara al general. Fue un trabajo de muchos meses, pero al final, los familiares fueron respondiendo amablemente uno a uno e interesándose por la labor que estábamos realizando. Habíamos sido los primero en más de 40 años en dar información de lo que les había sucedido a sus familiares. Ni tan siquiera el ejército americano se había dignado en dar una explicación del trágico suceso. Tan solo les dijeron que el avión de la USAF se había estrellado en España cuando se disponía a aterrizar.CONTRAPORTADA LOS HEROES DE HUEVA

La sorpresa llegó cuando nos pusimos en contacto con uno de los familiares del pasajero Balkman. Su explicación nos desconcertó. Al parecer, el mismo Henry Kissinger telefoneó a la familia para interesarse por ellos. En el entorno familiar recibieron esta llamada con cierta inquietud, llegándose a sentir incluso amenazados. El familiar comentó que Balkman tenía un hermano gemelo que trabajaba en el Pentágono en aquellos años (1973) y que en esos ambientes de trabajo, se comentaba que el avión podía haber sido derribado por una explosión. Tras interrogar al familiar, éste describió escasamente a Balkman ya que a pesar de ser una persona de buen corazón, solo le veían en festividades en las que se reunía toda la familia. Sabía que había trabajado en los servicios de Inteligencia del Ejército de Los Estados Unidos, pero desconocía sus destinos. No dudó en compartir con nosotros una inquietud que les acompañaba desde aquel entonces. Tras el fallecimiento de Balkman trataron de hacer las típicas gestiones, pero tras consultar en el banco no encontraron ninguna cuenta a su nombre. Todo había desaparecido. Como si no hubiera existido. Y empecé a dudar por primera vez de la versión del navegante William Ray…

Después de las últimas informaciones obtenidas, y utilizando el método del descarte, pensamos que si el General Curtiss existió verdaderamente solo podía ser esta persona.DOCUMENTO CLÍNICO DE WILLIAM. SI EL 31-07-73 ESTABA EN ALEMANIA, ERA IMPOSIBLE QUE EL SUPUESTO JASÓN SE ENTREVISTARA CON ÉL EN TORREJON EL  01-08-73

Había llegado el momento de ponernos en contacto con J.J. Benítez. He de reconocer que el escritor, al ver del tema que se trataba, accedió enseguida a reunirse con nosotros. El 9 de septiembre de 2016, aprovechando la presentación de su libro “Solo para tus ojos”, nos reunimos en el Hotel de Las Letras de Madrid para tratar el asunto. Por supuesto, nos trató con especial amabilidad y supo desviar sagazmente

todas las cuestiones que le planteamos. Se guardó el dossier que le habíamos preparado con los datos del supuesto Curtiss con la actitud más escéptica de la que fue capaz, dando a entender que a pesar del buen trabajo, estábamos muy lejos de la realidad y que esta persona nada tenía que ver con el citado general. No creí ni una palabra del escritor. Ya no me fiaba de nadie.

INFORME GC PG 1 - copia

 

A pesar de todo, me fui con buenas sensaciones la entrevista con Benítez. Nos contó algunas cosas interesantes, entre ellas, y sin ánimo de hacer spoiler a la continuación de “El día del relámpago”, diré que el autor nos sugirió que Curtiss no estaba muerto, al menos en la novela, y que muy posiblemente se bajó del avión en Atenas haciéndose pasar por muerto en dicho accidente. Ese dato incrementó mis sospechas sobre Balkman.

Pero las sospechas fueron a más cuando dimos con un documento con el que no contábamos: el atestado de la Guardia Civil. En él, se detallan ciertos aspectos del accidente, pero lo más relevante para esta investigación es el hecho de que solo aparecieran 23 cuerpos de los 24 fallecidos. Según el informe, el cuerpo que faltaba se habría volatilizado.ras la entrevista con Benítez. Nos contó algunas cosas interesantes, entre ellas, y sin ánimo de hacer spoiler a la continuación de “El día del relámpago”, diré que el autor nos sugirió que Curtiss no estaba muerto, al menos en la novela, y que muy posiblemente se bajó del avión en Atenas haciéndose pasar por muerto en dicho accidente. Ese dato incrementó mis sospechas sobre Balkman.

Este hecho por sí mismo no demostraba nada, pero empecé a atar cabos y a relacionar estos últimos datos, elaborando una teoría, cómo no, imposible de demostrar.

¿Y si el General Curtiss se bajó realmente del avión en Atenas figurando igualmente en la lista de pasajeros de las personas fallecidas con su nombre83371421_2494886044087257_9061481375005147136_n

auténtico (Balkman)? Esto explicaría por qué faltaba un cuerpo en el informe de la Guardia Civil. ¿Y si Balkman desapareció con sus cuentas haciéndose pasar por otra persona para no levantar las sospechas de Henry Kissinger? ¿Y si Henry Kissinger, al ver que faltaba un cuerpo, llamó a la familia de Balkman por sorpresa y ver su reacción para, así, asegurarse de que, efectivamente, estaba muerto? ¿Por qué en el Pentágono se decía que el avión había sido derribado por una explosión? ¿Por qué todos los testigos presenciales del accidente vieron el avión en llamas antes de estrellarse? ¿Y si el navegante William Ray mintió en su declaración sobre el accidente para ser fiel al informe oficial? ¿Y si Benítez mintió al afirmar que Balkman no era Curtiss?

 Demasiadas preguntas para una sola respuesta. Estoy convencido que este trágico suceso fue más que un simple accidente. Un fatídico acontecimiento que ha llevado a numerosas personas a utilizarlo a su conveniencia para sacar provecho o para enterrarlo junto a la verdad. Una verdad cada vez más difícil de desentrañar. Quizá Curtiss no existió y nada tiene que ver con Balkman, más que por una serie de oportunas casualidades. No lo sé. Lo que está claro es que esta investigación va a continuar para hacer justicia a las víctimas de este fatal siniestro. Después de 45 años, se lo merecen.

Cristian Puig

Displaying 3 Comments
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  1. Jero dice:

    Hay dos partes del escrito que están insertados y repetidos en otros párrafos…

  2. Valentín Cortés Cruz dice:

    Muy buena investigación FELICIDADES!!!!Cuando leí EL DÍA DEL RELÁMPAGO también pensé que algún testigo (el pastor) si todavia vive; preguntarle si despues del accidente un anciano (el mayor o Jason) se interesó y e investigó por su cuenta el accidente.
    Por otra parte, buscar a LAURENCIO RODARTE (si todavia vive) en Yucatán y preguntarle si en su momento cuidó al mayor, y saber si la historia es real. No se como lo tomarán; pero si la historia fue real o no, es lo que menos importa; lo que importa es el mensaje. Saludos hermanos desde México !!!!!

  3. Me gustaría aportar algunas reflexiones -apresuradas, cierto- sobre este reportaje y sus conclusiones. Empezaré por una de las afirmaciones finales.

    El autor dice que “Estoy convencido que este trágico suceso fue más que un simple accidente.” Supongo que la pista fundamental para llegar a esa conclusión son los testimonios de aquellos testigos que aseguran haber visto el avión en llamas antes de estrellarse. Sin embargo, a no ser que Puig haya omitido partes importantes de su investigación sobre el siniestro que corroboren la tesis del atentado, esos testimonios por si mismos no desbaratan la tesis oficial necesariamente. Si el avión volaba a una altitud equivocada, ¿pudo chocar con una pequeña cumbre, antena, arboleda, etc provocando el incendio de un motor antes de desintegrarse contra el suelo? Los accidentes pasan, y para muestra, el repostaje fallido del bombardero de palomares, o sin necesidad de irnos tan lejos en el tiempo, Spanair, hace pocos años.

    Respecto al número de víctimas, habría que saber con detalle con qué calidad se abordó el rescate y la recogida de cuerpos, así como la posterior investigación y descartar que, en efecto, ese último cuerpo no hubiera terminado desintegrado, o confundido como restos de otros cuerpos (accidente del Yak 42 en Turquía, recuerden). Y suponiendo que efectivamente faltara un tripulante, lo propio sería conocer si hubo o no identificación de los otros 23 cadáveres, no fuera que el tripulante 24 resultase ser un mecánico de 19 años, por ejemplo.

    Respecto a la novela en sí, no está de más recordar que un escritor es un profesional que se gana la vida con ello. JJ es un artista en aquello del “sí pero no, o no pero puede”, y es lógico y entendible que eche balones fuera cuando un periodista se le acerque con preguntas incómodas que pueden descubrir el novelesco pastel. ¿Acaso el molt honorable Antonio Ribera no tiraba balones fuera cuando se le acercaban a remover el caso de Xavier C.? Ahora sabemos por qué.

    Es un tema interesante y se echa de menos mucha información que seguro el autor dispone en abundancia, sobre todo respecto al siniestro. Se agradecería algo más extenso.

    Saludos.

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