Published On: Lun, oct 7th, 2013

NACHO ARES: EN EL EGIPTO FARAONICO NO HAY EXTRATERRESTRES

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Publicado en EOC nº 47

nacho01Mi nombre completo es Ignacio Ares Regueras. Nací en León el 27 de agosto de 1970 aunque he vivido casi 20 años en Valladolid. La mejor edad para un hombre. El año próximo diré lo mismo con 36 y así sucesivamente. Estudié en el colegio La Salle de Valladolid, el bachillerato lo hice en el Instituto Zorrilla de la misma ciudad en donde también estudié mi carrera de Filosofía y Letras. Soy licenciado con grado en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) en donde desarrollé la especialidad de Historia Antigua. Allí desarrollé entre 3º y 4º de carrera la tesina, “La interpretación grecorromana del mundo oriental. Un estudio crítico de las fuentes clásicas” bajo la dirección de Santos Crespo. Con la tesina en la mano y recién acabado 5º de carrera vi el percal del departamento (una auténtica leonera) y me fui pitando a hacer lo que más me gustaba. Trabajar y estudiar sobre el antiguo Egipto.

Mi primer artículo lo publiqué en 1994 en la revista Historia y Vida con quienes estuve colaborando varios años. También lo hice en Revista de Arqueología y en el Boletín de la Asociación Española de Egiptología. Gracias a Javier Sierra, poco después empecé a publicar en revistas como Más Allá, Enigmas, Año Cero y Karma 7. Mi primer libro lo publiqué en 1998 y se titulaba Egipto el oculto. Luego vino Egipto Insólito (1999), El Valle de las Momias de Oro (2000), Viaje iniciático por los templos sagrados del antiguo Egipto (2000), El guardián de las pirámides (2001), Egipto al Límite (2002), Tutankhamón. El último hijo del sol (2002), La historia perdida y La historia perdida II (2003) y, finalmente, El enigma de la Gran Pirámide (2004). Se puede tener más información de estos libros en el apartado correspondiente de mi página web: http://www.nachoares.com/libros.html.

De todos ellos tengo un recuerdo especial. Todos se han reeditado, algunos con mucho éxito como La historia perdida y se han difundido magníficamente bien por Sudamérica en donde hay un montón de gente que me sigue (pobres ingenuos…). Conservo cientos de cartas y de correos electrónicos de gente que me escribe desde los lugares más recónditos del planeta. Lo último que me ha pasado es con un estudiante egipcio que se puso en contacto conmigo porque quiere hacer la tesis doctoral sobre mi trabajo. Realmente es una satisfacción muy grande. A lo largo de estos años habré publicado más de 300 artículos. En la actualidad soy director de Revista de Arqueología. La de toda la vida y en la que yo mismo publicaba cuando estaba en la carrera. ¡Qué vueltas da la vida! Mi último proyecto no tiene nada que ver con Egipto. Se trata de una biografía de la princesa de Éboli, Ana de Mendoza y de la Cerda, una de las mujeres más influyentes de la corte de Felipe II y que durante años ha sido mi pasión secreta además de la egiptología. El libro se va a llamar La princesa de Éboli y lo publica la editorial Algaba del grupo EDAF en octubre de 2005. Más tarde, tengo que acabar un proyecto de Egipto y rematar una novela con la que llevo un par de años. Aviso que no tiene nada que ver con Egipto, sino con el siglo XVI inglés.

EOC: ¿Y cómo acaba un joven vallisoletano, apasionado por la arqueología, siendo director de la revista arqueológica más veterana de la historia de España, antes de cumplir los 35? Supongo que quizás eso te ha generado algunas envidias en la comunidad “científica” ¿no? No me cuesta trabajo imaginar a más de un “serio y escéptico” arqueólogo o historiador, ambicionando tu puesto.
NA: Te puedes imaginar que con el bagaje de trabajos publicados en revistas del gremio misterioso cuando me hice cargo de RdA muchos dijeron que se había convertido en la segunda cabecera esotérica de MC Ediciones. No le doy más importancia. Sí que noté que la revista había aglutinado durante casi dos décadas una especie de mafia arqueológica de amiguismos que, cuando llegué yo, se vino abajo. Muchos de ellos no me conocían intentaron pelotearme y no lo consiguieron por lo que entiendo que se enfadaron. No obstante, he de reconocer que salvo un par de ejemplos muy concretos, el 95% de la comunidad científica valora nuestro trabajo y sabe que no nos dedicamos al esoterismo ni nada parecido. En un principio hubo quien me quiso echar a la espalda falsedades que afirmaban que publicábamos cosas de OVNIs, la Atlántida, etc., sin haber leído la revista. Estoy convencido de ello. En cierta ocasión un destacado miembro de nuestro comité científico, Martín Almagro, me dijo que no le gustaba la línea que había adoptado la revista por esas “menciones a cosas de OVNIs” que él respetaba pero que no entendía qué relación tenían con la arqueología y la ciencia. Sorprendido le pregunté en qué número había visto una sola mención a extraterrestres, OVNIs, cosas raras, o lo que quisiera. No supo decirme ninguna porque no las hay. Eso me señaló que, efectivamente, había habido gente que “desde arriba” o el “arriba” en el que ellos se creen que están, que es en realidad muy abajo, habían intentado boicotearme la publicación. No lo han conseguido porque no tienen argumentos y se han tenido que rendir a la evidencia. Acabamos de cumplir 25 años y los contenidos no han cambiado un ápice desde el número 1 hasta el actual 294.
En ocasiones, compañeros me mandan comentarios que salen en las listas de escépticos sobre mí o la revista. Como tengo mejores cosas que hacer jamás he leído nada sobre eso. No he participado en ningún foro, chat o similar (ni siquiera egiptológico; es una cosa que he rehuido siempre) y así me va muy bien. Además, puedo decir que tengo grandísimos amigos en todos los bandos.

EOC: Te voy a ser sincero, Nacho, a mí siempre me ha fascinado cómo has sabido compatibilizar tu formación académica, la racional y científica de la que carecen el 99% de los autodenominados “investigadores del pasado”, y el movedizo terreno profesional, vinculado al mundo del misterio, en el que te has movido. ¿Realmente se puede encontrar un punto de intersección entre el estudio del misterio y la ciencia?
NA: Pues claro. No me cabe la menor duda. En cierta ocasión Manuel Delgado me echaba en cara que yo estaba entre dos baldosas, la heterodoxa y la ortodoxa, y que así no podía ser. Yo creo que hay un punto de equilibrio en el centro que se puede ver en mi trabajo. Es cierto que al principio he dicho cosas que no son ciertas pero no he tenido problema alguno en reconocer luego mis errores. Yo mismo me divierto mucho con ello y no se me caen los anillos. Quizás el caso más llamativo es el trabajo de la piedra. Reconozco que hay un montón de problemas por solucionar pero hoy por hoy se ha avanzado mucho en ello. Esas cosas de que el cobre no puede perforar la diorita que yo decía a finales de los 90, son verdaderas chorradas que se han caído por su propio peso con los experimentos en laboratorio. Pido disculpas por ello. En mi libro El enigma de la gran pirámide, dedico un capítulo entero a ello. Fue una especie de En qué me he equivocado, al estilo Däniken.
Siempre me gusta ir a la fuente. Nunca me ha gustado contrastar las cosas que leía en libros de misterios o académicos. Y me he llevado muchas sorpresas. Todo ello me ha dado grandes satisfacciones al desvelar la falsedad de supuestos misterios. Me sucedió siguiendo la pista del Papiro Tulli que describía un supuesto avistamiento OVNI en época de Tutmosis III, descubriendo que nunca nadie había visto ese texto, ni siquiera sus traductores (es una historia muy larga), o con el famoso problema planteado por Zecharia Sitchin y la supuesta falsedad del nombre de Keops hallado por Vyse en la Gran Pirámide. Acabé tomando un avión a Londres para ver en la biblioteca del British Museum por mí mismo (un lugar francamente recomendable) las pruebas que Sitchin había manipulado descaradamente.nHO

En la actualidad hay un montón de cosas que no tienen explicación. Cómo se construyeron las pirámides, el traslado de grandes bloques de piedra, la orientación tan precisa que se dio a los monumentos, por qué lo hicieron de esa forma hacia determinadas estrellas, etc. Todo eso forma un conjunto fascinante de enigmas históricos en los que no hay que elucubrar de forma barata con extraterrestres o atlantes (eso sí que jamás lo he hecho). Ahora bien, la solución al problema está delante de nuestras narices. Es mucho más racional y humano de lo que hemos pensado, pero no conseguimos verlo. Todavía me sorprendo cuando leo teorías sobre el significado de las pirámides relacionándolas con fórmulas químicas, antenas espaciales, etc., reciclaje de literatura simplona de los años 60 y que, lo más gracioso de todo, contradice los propios testimonios de los egipcios. Si éstos dicen en sus textos que las pirámides eran tumbas ¿por qué vamos a dudar de ello? Claro que seguramente hay una función más sofisticada además de la funeraria pero no tenemos que negar la evidencia. A veces, a base de repetir una mentira continuamente se va asentando en el subconsciente colectivo como si fuera verdad.
¿De dónde se sacan esas cosas de que nunca se ha encontrado una momia en una pirámide? ¡No es cierto! Hay montones de ejemplos que contradicen esta “teoría” y me da mucha rabia que se quiera engañar a la gente. En 1881 Maspero encontró la momia entera de Merenre en su pirámide, en 1997 Verner sacó del sarcófago de su pirámide la momia de Raneferef en Abusir, etc. etc. etc. Me fastidia la desinformación que hay entre algunos autores y la mediocridad de sus argumentos. No se molestan en confirmar lo que dicen terceros y se copian de unos a otros sin ningún escrúpulo. Otro ejemplo. El famoso sarcófago de Djedefre del Museo de El Cairo. Ése que tiene las marcas de la sierra. Pues bien, ¿de dónde nos hemos sacado que es de Djedefre? Petrie lo que encontró en su pirámide son unos pocos fragmentos de un sarcófago que siguen allí. Ése desde luego no es el de Djedefre. Luego están las falacias de que si Howard Vyse falsificó los textos de las cámaras de descarga, que si no es jeroglífico sino demótico o hierático y que en esa época no había esa escritura… y así infinidad de auténticas burradas.

EOC: Corrígeme si me equivoco, pero tu le debes mucho a Egipto tanto en el terreno profesional como en el personal… ejem… ¿no? ¿eres el niño mimado de Horus o que? :-P
NA: Mucha gente dice que he nacido con una flor en el c… porque tengo mucha suerte en un montón de ámbitos de la vida. A Isabel, mi novia, la conocí en Egipto. Es una persona fantástica, qué voy a decir de ella, y muy discreta a la que no me gusta mezclar en las cosas profesionales.

EOC:Una curiosidad personal… ¿Quién demonios es Pacomio?
NA: Pacomio es un osito de peluche que me acompaña por todos los lugares del mundo a los que viajo. Cuenta con su propia página web: www.pacomio.com que lleva mi buen amigo Juan Sol, piloto de Iberia que se lo suele llevar por ahí a conocer mundo. Tiene muchos amigos y le gusta hacerse fotos con gente famosa. Es amigo de Florentino Pérez, Arturo Pérez Reverte, Juan Eslava Galán y un montón de gente del mundo de la cultura. Se ha hecho mundialmente famoso y su dilatada biografía desde la Primera Guerra Mundial apareció publicada en el periódico La Razón. También se puede leer en su página web. El nombre viene de un ermitaño egipcio del siglo IV de las montañas de Tebas. Todo un tipo este Pacomio.

EOC: A pesar de la majestuosidad y antigüedad de la cultura china, a pesar de la fascinación de las pirámides mayas o aztecas, pese al innegable interés del mayor imperio de la historia: el mongol de Gengis Kan, o su continuador el Imperio Romano, a pesar de lo apasionante que resultan los restos arqueológicos de Isla de Pascua, Perú o Grecia… que demonios tiene el Egipto de los faraones, para fascinar a tantos millones de personas…
NA: Yo creo que vemos a la cultura egipcia como algo muy lejano y misterioso. Estamos en ocasiones condicionados por la imagen que nos ha dado el cine y la literatura. La idea romántica de la arqueología decimonónica todavía sigue teniendo mucho tirón y cuando te acercas a ella te sorprendes de la cantidad de similitudes que tiene con nuestra civilización moderna, que no hay nada nuevo bajo el sol y te enganchas a esa egiptomanía que desde hace siglos ha cautivado sin parangón a Occidente. Egipto es mucho más que sus pirámides, sus tumbas y sus reyes gloriosos. Es un país, el de hoy, tan diferente a nosotros que nos sentimos atraídos por él. Atrae con una fuerza especial y nos hace volver una y otra vez. Es increíble. Hay que estar allí para vivirlo. Yo voy unas tres o cuatro veces al año. Tengo mi propia casa allí, en la isla de Roda (El Cairo) y cada vez que voy descubro infinidad de cosas nuevas.

EOC: Siendo sinceros, Nacho, y ahora que no nos oye nadie. Sabiendo como sabemos, que Egipto vive del turismo… ¿Dónde termina el interés científico o cultural del mundo faraónico, y dónde empieza el negocio turístico? Me refiero a que tú, yo y hasta Zahi Hawas sabemos que la Gran Pirámide, por ejemplo, la construyó Keops, y hay pruebas más que suficientes para demostrarlo. ¿No crees que en Egipto se fomenta deliberadamente la ambigüedad, y mitos como el de la Atlántida o los extraterrestres, justo para atraer a ese tipo de turismo misterioso?
NA: Hawass me ha reconocido más de una vez que no le importa hablar de temas no afines a la egiptología (léase extraterrestres, atlantes, supuestos misterios, etc.) porque es algo rentable para el país. Me lo ha dicho y lo tengo grabado. Por eso no tengo reparos en decirlo. Son cientos de miles las personas que se acercan a las orillas del Nilo cada año, con la sola idea de visitar el país de los ancestros, orígenes o como quieras entenderlo. Todo eso deja mucho dinero.
También me dijo y lo tengo grabado que lo que descubrió Gantenbrink en 1993 no era una puerta sino una simple losa. Casi una década después se presenta él mismo como el gran descubridor de la puerta… Sobran las palabras.
Claro que Keops está relacionado directamente con la construcción de la Gran Pirámide. Las pruebas están ahí en forma de pruebas indirectas aunque abrumadoras. Los propios egiptólogos (Hawass especialmente) juegan con la ambigüedad de los descubrimientos para dar más énfasis al trabajo. Eso es normal. Si juega el Madrid o el Barcelona con un equipo amateur, lo normal es que gane, pero los periodistas siempre van a jugar con la supuesta incertidumbre del resultado.
Todo esto no tiene nada que ver con la intromisión que se ha querido ver de empresas como la Fox a través de National Geographic Channel para la retransmisión de espacios televisivos en los que se dan en directo la apertura de tumbas, pirámides, momias, etc. Todo eso deja mucho dinero en forma de promoción del país porque el dinero inmediato ya sabemos quién se lo lleva. En 2002 se montó la gorda con la apertura de la puerta de Gantenbrink. Ahora en 2005 en teoría se perforará la segunda puerta descubierta ese año, pero estoy convencido de que no se hará una campaña tan grande como hace 3 años. Se explorará, se grabará un documental y se dará una rueda de prensa. Nada más.nacho02

Lo que me parece un poco de críos es llenar páginas y páginas de Internet diciendo que las retransmisiones no son en directo y que se está escondiendo información. Lo primero es natural y sucede en este tipo de programas e incluso con los falsos directos de la tele todos los días. Es cuestión de guardarse las espaldas si sucede algún imprevisto en un proyecto tan costoso como éste. Yo también lo haría. Y lo de guardarse información, por la experiencia que tengo, me consta que si algo se guarda al principio por razones obvias de la investigación, luego acaba apareciendo y, desde luego, no son hallazgos tan reveladores como se pretende decir que son.

EOC: El Papiro Wetscar, conservado en un museo alemán es, según los historiadores del ilusionismo, el primer documento de una actuación de prestidigitación. El mago Djedi realizó varios trucos ante el faraón Keops, que algunos magos modernos, como David Copperfield, siguen utilizando. Mas tarde Herón de Alejandría, describió en sus obras “Neumática” y “Autómatas”, el uso que algunos sacerdotes tanto egipcios como griegos, hacían de las técnicas hidráulicas y mecánicas para fascinar al pueblo utilizando altares móviles en los templos, pasadizos secretos, etc. ¿Hasta que punto los sacerdotes egipcios pudieron utilizar el ilusionismo, y los túneles y pasadizos de sus templos, para convencer al pueblo de los poderes mágicos de Ra?
NA: No hay nada nuevo bajo el sol. Hoy salen los políticos en la tele diciendo ambigüedades y patrañas que la gente quiere oír. Hace miles de años era lo mismo. Se hacía aquí y en otros lugares del planeta. La religión siempre ha sido un instrumento que, adoptado por algunas mentes perversas, ha servido para manipular la conciencia popular. El papiro Westcar es un ejemplo de la literatura mágica, desde el punto de vista del ilusionismo, que se desarrolló en Egipto. Fueron muy ingeniosos en la utilización de elementos como clepsidras (relojes de agua), puertas que se abrían o cerraban con sistemas hidráulicos, la típica cantinela de la predicción de eclipses para medrar contra algo, etc. Todo eso es cierto pero tampoco nos tenemos que sorprender por ello aunque es muy curioso.

EOC: Otro de los misterios “extraterrestres” que se atribuyen a los egipcios son los taladros cilíndricos que aparecen en algunos bloques cercanos a la Gran Pirámide. En realidad orificios idénticos los hemos visto en otras partes de Egipto, Jordania, Perú, etc. ¿Demuestran esos orificios que los egipcios tenían potentes “Black & Decker” mecánicos o por el contrario, y como apuntas en “El Enigma de la Gran Pirámide” (Oberon, 2004), la arqueología experimental ya ha descifrado el misterio?
NA: Antes he avanzado alguna cosa. Cuando visité Egipto después de haber leído los trabajos de José Álvarez López o de Manuel Delgado sobre este tema me di cuenta de que había cosas que no encajaban con lo que yo veía allí. Ya me habían sorprendido afirmaciones del tipo a que la diorita era la piedra más dura y que no se podía trepanar con cobre. También se decía que la antigua técnica se había perdido y otras cosas sin sentido que hoy me ponen los pelos de punta, pero que hace unos años me engancharon y me las creí. Empecé a dudar cuando vi estatuas de diorita de época sumeria o enormes frisos de época romana. ¿Cómo los habían hecho en todos los lugares del mundo? Había algo que no encajaba.
Se decía que entre vuelta y vuelta, el trépano había dejado marcas con 2,5 milímetros de separación. Luego en Egipto vi que esto no era cierto. En cada milímetro había montones de marcas, lo que demostraba que la perforación no se había realizado de una sola vez, sino frotando y girando una y otra vez. Es cierto que había marcas más gruesas que efectivamente desarrollaban un giro en el trépano que entre vuelta y vuelta había un par de milímetros, pero entre estos había numerosas marcas de la herramienta. Todo tenía una explicación más lógica que las increíbles herramientas que Álvarez López decía que los egipcios habían usado. Quien me lo explicó fue el Dr. Denys Allen Stocks, ingeniero y egiptólogo de Manchester. Denys consiguió en laboratorio con cobre estas mismas perforaciones con idénticas marcas en la piedra. Para ello no tuvo más que seguir los pasos que los egipcios habían dejado en las representaciones del trabajo de vasos en algunas tumbas. Reconstruyó esas herramientas y con una punta de cobre que había que cambiar cada poco, ayudándose de abrasivos como la arena de cuarzo (precisamente eran los cristales de cuarzo quienes dejaban las marcas gruesas con 2 mm de diferencia entre vuelta y vuelta, no la punta de la herramienta) Denys consiguió réplicas exactas de los vasos egipcios.nacho0

Álvarez López y los que le siguen confunden resistencia con dureza y sobre todo, eficiencia con rapidez. Los egipcios no tenían ninguna prisa. Es cierto que para un vaso podían tardar meses, pero estaban construyendo para la eternidad. Álvarez López jamás se molestó en intentar reproducir en laboratorio el trabajo con cobre. Por su parte, Manuel Delgado y su grupo tampoco han desarrollado nada, aunque se niegan a aceptar la teoría de Denys A. Stocks sin ni siquiera haberse leído la tesis doctoral que supusieron los 25 años de trabajo de este investigador de Manchester. Me pueden enseñar el informe de cuantos canteros modernos quieran que ninguno de ellos ha experimentado en laboratorio. Son todo teorías de mesa y sillón. Denys, por el contrario, es egiptólogo, es ingeniero, es científico; no sé qué más quieren.
Algo parecido sucedió con las famosas “cucharadas” producidas por el supuesto reblandecimiento de la piedra en el obelisco de Aswan. Desde que se descubrió la cantera por primera vez con las bolas de dolerita, el americano Engelbach ya demostró que esas cucharadas estaban hechas con la dolerita. Mark Lehner ha reconstruido el proceso y el resultado es idéntico… pero no, tuvieron que ser con sus extraordinarias herramientas siderales. No lo entiendo. Denys me reconocía que él no puede solventar algunos problemas como la sujeción del vaso al suelo o el vaciado de algunos vasos panzudos. Pero hay otras materias que ya están resueltas y no entiendo por qué no se acepta, quien no lo acepta, claro.

Me hace mucha gracia que estos autores echen mano de Petrie (el magnífico arqueólogo inglés del XIX y XX) para demostrar el desconocimiento que tenemos sobre el trabajo de la piedra. Siempre se agarran a la publicación que hizo en 1883 sobre Gizeh, pero dejan de lado, me imagino que porque no lo conocen, lo que el mismo Petrie publicó casi 20 años después en donde reconocía los mismos métodos que décadas después Denys Stocks reprodujo en laboratorio.
No sé, es el mundo al revés. No me enrollo más. Invito a todos a leer el capítulo de la piedra de mi libro El enigma de la Gran Pirámide que está en mi página web (http://www.nachoares.com/piedra.html).

EOC: Otro de los tópicos del misterio son cosas como las “baterias” de Bagdad, y las bombillas de Dendera, etc, pretenden demostrar que los egipcios utilizaban la electricidad… ¿Cuál es tu opinión?
NA: Me parece que es mezclar churras con merinas. No descarto que los egipcios conocieran la electricidad a muy pequeña escala como el resultado de un descubrimiento casual, no por el producto de una investigación previa. Es cierto que todavía hoy no sabemos cómo se iluminaban los egipcios en el interior de las tumbas para decorarlas a cientos de metros del exterior y sin dejar manchas de hollín en las paredes. Lo de los espejos en una parida como un templo, pero decir que usaban bombillas es de ignorancia supina. Las “bombillas” de Dendera son simples estelas. Peter Krasa, el austríaco que lanzó está hipótesis hace tiempo decía que no se habían traducido los textos de las criptas de Dendera en donde están estas “bombillas”. Falso. Están traducidos, otra cosa es que él se haya molestado en leerlos porque le descolocan su paranoica teoría.
Más singular me parece lo de la bombilla de Bagdad. Reconozco que es un tema que nunca he investigado de cerca. No he visto la bombilla más que en fotos y es posible que sea una batería. También he oído voces que decían que no.

EOC: ¿Y la “hélice” de motor de Sabu, listo? ¿Y los alienígenas que aparecen dibujados en tumbas del Valle de los Reyes como la de Ramses VI? ¿También tienen una explicación científica para todos esos “misterios extraterrestres”?
NA: En cierta ocasión acompañando a un grupo le enseñé este extraño disco de esquisto en la primera planta del Museo de El Cairo. Yo expuse todas las posibilidades, desde lo que decía Sitchin que era una pieza de una nave extraterrestre hasta la más lógica, basada en los paralelismos existentes, de que es en realidad la base de una lámpara. Pues bien, una mujer me dijo que eso era muy raro, que tenía que ser algo de la Atlántida y que ella no creía que fuera de una lámpara porque “no tenía sentido”. Para ella, tenía más sentido decir que era de los atlantes que ser una lámpara. No hay más ciego que el que no quiere ver. No comprendo por qué la gente está necesitada de escuchar este tipo de paridas que desvirtúan totalmente la cultura egipcia y le quitan su encanto y el misterio real que subyace debajo.
Lo del disco de Sabu fue una fantochada que se sacó de la manga Zecharia Sitchin. No tiene ningún sentido. Su forma parecida a una pieza de una nave de la NASA le hizo plantear esta posibilidad, pero es totalmente absurdo. No es la primera vez que pillo a Sitchin metiendo la pata. Mi especialidad es la egiptología no la sumeriología, que es lo que principalmente maneja él. Ahora bien, en la utilización que hace de fuentes egipcias se puede decir con rotundidad que es un absoluto ignorante. Por ello deduzco o al menos pongo en cuarentena todo lo que dice de los sumerios, su duodécimo planeta, etc. No comprendo cómo su sucesor, Alan Alford, sigue reciclando los mismos disparates para las nuevas generaciones. Que si pistas de aterrizaje en Gizeh, que si un helicóptero en Abydos,… Y que conste que me lo he leído todo, tanto de uno como de otro. Si no, no hablaría. Al fin y al cabo no hay libro malo, todos tienen su valor, hasta los de Sitchin y Alford.nacho03

En lo que respecta a las figuras extrañas que aparecen en la tumba de Ramsés VI, que también salen en un montón de tumbas del Valle de los Reyes de Luxor pero se conoce que por no estar pintadas de colores no llaman tanto la atención a ciertos autores, son simples habitantes del inframundo. Podemos ver seres con dos piernas y una cabeza, con cabeza esférica (“escafandra”), mutilados, etc. Los propios egipcios en sus textos nos dicen quiénes son y nos dan sus nombres y cargos. No sé por qué hay que buscar una respuesta fuera del marco ideológico de la mentalidad de un egipcio faraónico. Se trata de una descripción del inframundo, una especie de Más Allá que para nosotros, en nuestra cultura de acero y cristal, es difícil de ver. Hoy no nos planteamos si el Sol sale por el este, o si la montaña susurra por la noche, o si las nubes predicen tal o cual acontecimiento. Sólo miramos el semáforo para que no nos pille un coche, nos preocupamos de que no se quede el colgado Windows XP, etc. No veo por qué hay que interpretar estas figuras como marcianos. Nadie se plantea que El Bosco dibujara en sus trípticos atlantes ni marcianos. Son seres imaginarios, supuestos habitantes de un mundo que para él tenía un plano real, pero dentro de un marco de creencias. Pero no…, los egipcios tuvieron que pintar extraterrestres y atlantes. En fin.

EOC: Son muchos los heterodoxos (por utilizar un calificativo amable) que reinterpretan la historia de Egipto como un retroceso tecnológico y científico. Como un big-bang arqueológico, asegurando que a medida que pasaban los años, y las dinastías, los sacerdotes y científicos egipcios iban apartándose más del origen de su conocimiento. ¿Realmente los egipcios fueron olvidando sus conocimientos de una dinastía a otra?
NA: No lo creo. Se dice que uno de las pruebas de la involución egipcia es que la diorita sólo se trabajó en las primeras dinastías y luego se perdió. Además de que esto no es cierto, encontramos esculturas de diorita en todos los períodos, en el Imperio Nuevo, por ejemplo, hacia el siglo XIV a. de C., mil años después de las grandes pirámides, los egipcios trabajaban con mayor profusión la cuarcita, una piedra que es mucho más dura que la diorita. Los colosos de Memnón son de cuarcita, al igual que el sarcófago de Tutankhamón, etc. etc. etc. Después de la época de las pirámides se observa una sofisticación en la cultura egipcia, en su vida cotidiana, la delicadeza de las formas de la estatuaria de la época de Amenofis III es uno de los momentos más grandiosos del arte egipcio. Es cierto que ya no se hacen pirámides, pero eso lo único que nos puede hacer pensar es en una variación del sistema de las ideas en la cultura egipcia no en una decadencia de su civilización. La orientación del eje del templo de Karnak según los movimientos del Sol, su ampliación siguiendo la serie Fibonacci, que admiten los propios egiptólogos, es algo demasiado sofisticado como para decir que después de las pirámides hubo decadencia en la cultura egipcia.

EOC: Tienes fama (merecida) de ser un poco travieso, y en varios de tus viajes a Egipto has puesto a prueba las capacidades “psíquicas” de la legión de “iniciados, psíquicos y videntes” que presumen de captar las energías “sutiles” de los monumentos faraónicos, corrígeme si me equivoco al decir que lo normal es que no distingan una momia ptolemaica de un altar copto. Pero en “Templos Sagrados del Antiguo Egipto” (Edad, 2001) relatas como uno de esos “psíquicos” pasó tu prueba sorprendiéndote… ¿Realmente existe algo mágico o “energético” en las antigüedades egipcias?
NA: No me cabe la menor duda. Los que trabajamos con este tipo de piezas y en estos lugares lo podemos presentir y hasta cierto punto sentir. No sé explicarlo porque no soy precisamente sensitivo. Pero noto que hay algo especial que no se da en otros lugares del planeta. Los sacerdotes egipcios eran muy inteligentes y sabían perfectamente lo que hacían. En galerías de arte o trabajando con estos objetos, en ocasiones me han pasado cosas que normalmente me reservo, quizá porque no tengo una explicación. ¿Estoy sugestionado? Quizá, pero me considero lo suficientemente escéptico en estas cosas como para ir con pies de plomo. Me han pasado cosas muy extrañas en la capilla de Sekhmet en Karnak. Me pregunto hasta qué punto es autosugestión. Además, ni esa capilla era de Sekhmet ni esa figura estaba allí sino que la trajeron del extremo contrario del templo. Luego están los pobres ingenuos que van de sensitivos les cuentas una trola pirola y ven donde no hay nada. Es increíble la ambición de creencias que hay hoy en el mundo.

EOC: Quizas una de las ultimas piezas que han venido a sumarse a la supuesta galería de “objetos imposibles” egipcios sea el huevo del Museo de Aswan ¿realmente tiene algo de revolucionario?
NA: El huevo de avestruz del Museo Nubio de Aswan es una pieza predinástica, del IV milenio a. de C. Representa en su superficie tres triángulos y una especie de línea gruesa sinuosa. Para Manuel Delgado, que fue quien sacó esta historia, son las tres pirámides de Gizeh y el Nilo: la “prueba” más clara de que las pirámides ya estaban en Gizeh antes de la llegada de los faraones de la IV dinastía, hacia el 2500 a. de C. Manolo se equivoca y voy a decir por qué. La presencia de triángulos en la superficie de esta clase de huevos o de cerámicas predinásticas de tipo Nagada son muy comunes, no solamente en Egipto sino incluso en la cerámica prehistórica ibérica.
La historia alcanzó cierto revuelo tras su aparición en un programa de Juan José Benítez hace un par de años en TVE. En su momento Juanjo me pidió su opinión sobre este huevo. Para convencerle de que no tenía sentido, le enseñé ejemplos de cerámica en los que aparecían los mismos tres triángulos, o cuatro triángulos, cinco, seis, siete… dependiendo del espacio que hubiera para la decoración. Si fuera así, que no lo es, hay otros ejemplos más claros. En el British se conserva una cerámica del mismo período en el que se pueden ver los mismos tres triángulos y, curiosamente, uno de ellos más pequeño que los otros dos ¿La pirámide de Micerinos? No, es un simple motivo decorativo geométrico como los que cubren miles y miles de restos de este período en todo el mundo. Lo mismo sucede con la línea sinuosa. ¿Por qué usar triángulos? Puede ser una representación de montañas, al igual que el círculo representaba el sol. Es sólo una idea. Pero no de pirámides. Es ridículo.

EOC: “Los egipcios pilotaban aeroplanos”, “las pirámides las construyeron los extraterrestres”, “la Gran Pirámide es una central nuclear”… cuál es la cosa más absurda que has escuchado sobre Egipto, y por qué ésa y no otra. Ya, ya se que es difícil escoger una.
NA: Pues sí es difícil. Recuerdo con mucho cariño una teoría de Álvarez López que vinculaba las dos entradas de la pirámide de Kefrén con los dos agujeros de la nariz y una paranoia graciosísima que hablaba de la producción y reacción química de los mocos. Fue divertidísimo. Hay otro clásico como los que confundieron un jarrón en una mesa de ofrendas de la tumba de Ptahotep en Sakkara con un EBE. También eso fue desternillante.
Pero lo que se lleva la palma es lo de la central nuclear. Eso muy “heavy”. En cierta ocasión estuve midiendo con un contador en el interior de la Gran Pirámide y los niveles de radioactividad que daban eran normales. De haber habido allí la más mínima cantidad, los niveles serían altísimos y, por supuesto, caeríamos todos como moscas. Hay mediciones de monumentos egipcios realizadas por empresas especializadas y publicadas en revistas científicas que nos hablan de los valores normales tanto en los propios monumentos como en los cuidadores y los guías que los frecuentan.nacho

Un compañero que trabaja en una central me decía que es una chorrada supina. Si decimos que la Gran Pirámide era una central nuclear, lo puede haber sido cualquier otro edificio, hasta nuestra casa. Pero no tiene sentido, ¿una central para qué? Es tan ilógico que no puedo entender que haya gente que se lo crea o si quiera que se lo plantee. En ocasiones creo que el problema más que del autor es de la editorial que publica ese trabajo. Hay cosas que son de cajón de madera de pino gallego. Es muy sencillo contrarrestar este tipo de afirmaciones y desestimar la publicación de un artículo determinado. No sé por qué no se hace cuando sabes que estás echando piedras sobre tu propio tejado y críticos, con toda la razón del mundo, se te van a echar encima.

EOC: En algunos de tus libros, sin embargo, te mojas al resaltar que sí existen verdaderos objetos misteriosos en Egipto ¿Cuales serían para ti los verdaderos “objetos imposibles” del Egipto faraónico, si es que queda alguno?
NA: Quedan muchos. Nadie me ha sabido decir cómo se construyó la Gran Pirámide ni para qué sirve realmente. Otro de los que más me llama la atención es el traslado de grandes bloques de piedra. El obelisco inacabado de Aswan pesa 1267 toneladas. ¿Cómo demonios lo iban a levantar de la cantera y llevarlo hasta Karnak en donde posiblemente iba ser erigido? También me interesa mucho la Esfinge. Estoy convencido de que es un monumento prefaraónico y reutilizado en época faraónica. Hay pruebas geológicas abrumadoras en ese sentido. Se trata de un tema apasionante, pero que nada tiene que ver con la Atlántida ni los marcianos.

EOC: Ahora ya en serio, quienes seguimos tu trabajo vemos una evolución enorme desde libros un poco más ingenuos, como “Egipto el oculto” o “Egipto Insólito”, ambos de Ediciones Corona Borealis, y “Templos Sagrados del Antiguo Egipto” (Edad), o “El enigma de la Gran Pirámide” (Oberon). En este último, por ejemplo, reconoces con toda humildad que te dejaste llevar por el entusiasmo adolescente en tus primeras interpretaciones sobre, por ejemplo, la teoría del ablandamiento de las piedras… ¿es de sabios reconocer los errores de juventud? ¿ablandaban o no las piedras los egipcios o los peruanos? ¿Tienen los Davidovits o los Álvarez López algo que aportar a la egiptología realmente?
NA: Bueno, te tengo que corregir una cosa. Es cierto que mis libros pueden ser un poco ingenuos o naif, sobre todo en lo concerniente al trabajo de la piedra y a la rotundidad con la que proponía ciertas cosas. Pero desde el principio he sido muy tajante en cosas como lo absurdo que me parece lo del ablandamiento de la piedra. Jamás me he creído eso. Joseph Davidovits puede tener todas las medallas de la legión francesa que quieras y ser una gran persona que me consta que lo es, pero de Egipto carece totalmente de conocimientos básicos y menos de jeroglífico. En ese afán que decía más arriba de ir a la fuente original, cuando trabajé con el texto de la estela del hambre (la misma que emplea Davidovits para demostrar la fórmula de su ablandamiento) descubrí que no aparecía nada de lo que él decía. Para más INRI él no tradujo la estela sino que empleó una traducción del siglo XIX llena de errores. No obstante, hay un punto en el que le defiendo. Se llegó a decir que él había afirmado que en el interior de algunos bloques de piedra de la Gran Pirámide había restos de tejidos, pelos y uñas. En su libro no dice eso sino que refleja que los análisis hablaban de elementos “que parecían ser” tejidos, pelos y uñas. La rotundidad y la firmeza en su afirmación la pusieron, como dices, los otros Davidovits y eso hizo que llovieran críticas sobre él.

Hace un par de años Davidovits sacó un vídeo en el que aparece explicando el proceso de formación de la piedra. Es cierto que su método resulta efectivo. Pero no tiene ningún sentido cuando conocemos las canteras y las vetas de donde se extrajo la piedra de la Gran Pirámide. Cada bloque tiene medidas diferentes: ¿Usaron 2,5 millones de moldes? ¿Eran tan imbéciles los egipcios?
De Álvarez López mejor no hablar por educación a su edad. Simplemente se puede resumir su trabajo como totalmente carente de cualquier clase de rigor. No sé si será doctor (creo que no lo es), pero lo del famoso Instituto de Estudios Avanzados de Córdoba que él iba por ahí pregonando como si fuera Pasadina es ciencia ficción y en la Universidad de Córdoba (Argentina), a la que él se autoadscribía, no saben quién es. Su aportación a la egiptología es nula. Sólo lía y malinterpreta.

EOC: En los últimos años hemos visto cómo los modernos arqueólogos, palentólogos, antropólogos, etc, aplican los satélites, la tecnología GPS, los rayos X, los análisis de datación química, etc… ¿Crees que algún día, gracias a las nuevas tecnologías, realmente conoceremos todas las respuestas a los misterios que aún encierra nuestro pasado?
NA: No lo creo. Y si algún día llega ese momento, nuestro pasado habrá perdido todo su encanto. Pero por ahora podemos estar tranquilos. Los equipos arqueológicos son cada vez más multidisciplinares. En ocasiones es incluso difícil encontrar un arqueólogo. Son todos geólogos, arquitectos, químicos, ingenieros, biólogos, antropólogos que en ocasiones no tienen ni idea de cultura egipcia. No es necesario. Se dedican a hacer su trabajo científico y luego es el arqueólogo quien encaja las piezas en el puzzle histórico. A veces he oído a autores críticos con la línea académica echar en cara a los arqueólogos que se meten en materias que no controlan y por eso dicen “barbaridades” dando la espalda a la “realidad” que es, por ejemplo, que la Gran Pirámide es una gran molécula de agua. Toma ya. Además de desconocer totalmente la dinámica de trabajo de las excavaciones ya que los equipos son científicos multidisciplinares y en ellos, como ya he dicho, te puedes encontrar desde un dibujante de comics, hasta un astrofísico o un químico, este tipo de afirmaciones lo que hacen es complicar aún más la realidad… ¿Qué químico en su juicio puede decir que la Gran Pirámide es una representación de una molécula de agua?

Estos autores critican que los arqueólogos no son químicos para “darse cuenta de estas realidades”, pero lo más sorprendente y gracioso es que ellos tampoco tienen ningún título académico que apoye estas teorías. A no ser que los doctores que lanzan estas teorías tan sofisticadas están muy ocupados en la Universidad de Harvard ya que cuentan con un bagaje de publicaciones científicas abrumador y es difícil contactar con ellos porque están todo el día metidos en su laboratorio trabajando. Seamos serios. Estas teorías las dicen siempre los mismos. No se puede menospreciar el trabajo de los arqueólogos. No trabajan solos como algunos autores creen, sino que están a la cabeza de un amplio equipo científico multidisciplinar.
Tampoco deseo mezclar aquí la titulitis que me parece también absurdo. Conozco gente que no ha acabado el bachillerato y sabe más de jeroglíficos y de Egipto que muchos estirados profesores de universidad que desconocen dónde tienen la mano derecha. Pero sé que la gente sabe a qué me refiero.

EOC:Transpolando los mitos astroarqueológicos a otras culturas: cráneos prehistoricos como el de Broken Hill con agujeros de bala; pilares de acero inoxidable como el de Nueva Deli que, como los cuchillos de Tutankamón, no se oxidan; humanoides de cabeza redonda que parecen astronautas con casco, en pinturas rupestres prehistóricas… ¿realmente puede la ciencia dar una explicación a estos misterios supuestamente extraterrestres?
NA: La respuesta es tan sencilla como que los extraterrestres no tienen nada que ver con ello. Ahora bien, no quiero que se me mal interprete. Yo sí creo en la vida extraterrestre y en la posibilidad cada vez más firme de que recibimos visitas de ellos tanto hoy como hace siglos. Así nos lo han relatado algunos antiguos. Pero de ahí, de esa creencia personal y a la que no puedo aportar nada para defenderla porque es más una creencia, una fe que una prueba científica, a decir que los misterios de la Antigüedad se aclaran con marcianos primero me parece un poco pretencioso y segundo, un insulto a la inteligencia de esos millones de personas que hace milenios levantaron culturas por unos ideales que hoy nos parecen incomprensibles.

eoc 47EOC: Por cierto, durante años has llevado en la revista ENIGMAS una sección sobre misterios de la historia, tan razonable como fascinante. ¿Cuáles serían para ti los 10 misterios históricos más importantes… y reales, no imaginados?
La sección “La Historia Bastarda” que sacaba en Enigmas y que luego sirvió de eje principal de los dos libros La historia perdida y La historia perdida II con EDAF de la colección El archivo del misterio de Iker Jiménez, la primera de las cuales ya está en la 5º edición, ha sido una de las mayores satisfacciones que he tenido. Se trataba de pequeños trabajos en los que se exponía un enigma histórico sencillo y simple. El misterio de la Historia per se. Entre ellos destacaría estos diez por orden de importancia:
1. La construcción de los grandes monumentos de Gizeh
2. La edad de la Esfinge
3. El traslado de colosos de piedra en Egipto
4. El papel de la princesa de Éboli en la muerte de Juan de Escobedo
5. ¿Fue Shakespeare el autor de sus obras?
6. Qué se esconde tras la Mona Lisa de Leonardo
7. La historia de las reliquias de Cristo
8. Dónde nace el mito de la Atlántida
9. La Magdalena y los orígenes del cristianismo
10. OVNIs en las fuentes antiguas
Podría poner muchos más pero creo que estos son en esencia lo más importantes ya que aglutinan a su vez otro temas que me apasionan como la figura de Jesús de Nazaret, los templarios, los OVNIs, etc.

EOC

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