Published On: Mie, dic 31st, 2014

ULTIMAS CONVERSACIONES CON JORDAN PEÑA: LAS PREGUNTAS QUE RESPONDIO Y LAS QUE SE NEGO A RESPONDER

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Publicado en EOC nº 77

jord - copiaEl pasado 9 de septiembre fallecía en Madrid José Luis Jordán Peña, por complicaciones derivadas, al parecer, de una peritonitis y tras pasar varios días en estado de coma. Al día siguiente, en el tanatorio de la M 30 de Madrid, su hijo José Luis me decía que tenía la impresión de que su padre hubiera decidido “aguardar” hasta ese día porque otro 9 de septiembre fue cuando murió su abuelo D. Dionisio Jordán.

También nos contó que en la esquela publicada en un diario madrileño1 se había incluido el signo ummita, y al preguntarle si había sido por deseo expreso o última voluntad de su padre, aclaró que no y que era por decisión suya al considerar dicha inclusión como “imprescindible”. Unos días después me reuní con él y le pedí me explicase qué había querido decir exactamente con ese adjetivo: ni más ni menos que comunicar de modo tan gráfico que el asunto Ummo se había terminado. Le comenté si sería por tanto una analogía: como su progenitor había muerto, entonces el tema Ummo también. Su respuesta fue algo críptica: matizó que no era esto, sino sólo que lo que “había muerto” era la relación o actividad de su padre con el asunto Ummo, pero no éste en sí mismo.  Qué poco imaginábamos justo un año atrás que Vicente Orozco sería el último investigador en entrevistar, aunque sólo fuera por teléfono, a José Luis Jordán, y que poco antes fuésemos David Cuevas y un servidor los últimos en entrevistarle personalmente, que sepamos.

Como protagonista de estos acontecimientos, dada la relevancia del personaje en el mundo del misterio como de sobra saben los lectores de EOC y la polémica que sus actividades siguen suscitando, me he decidido a recopilar esos últimos contactos con Jordán Peña que cubren el período que va de Junio de 2013 a Junio de este año

PRIMER CONTACTO: VISITA A JOSÉ LUIS JORDÁN, 10-VI-2013

1.- La llegadaJLJ-Maite Moreno

Después de cuatro años largos, David Cuevas y quien esto escribe volvimos esa tarde a franquear un portal de la Avenida de Bruselas, en el Parque de las Avenidas de Madrid. Como estaba abierto pasamos directamente, dije al conserje a quién íbamos a ver y pregunté el piso. Al llegar a la última planta, y al carecer las puertas de identificación, pulsamos el timbre de la situada a la izquierda. Abrió Maite, esposa de José Luis. Tras los saludos de rigor, nos condujo por el pasillo hasta la entrada del salón, donde Jordán aguardaba de pie y sujeto al sillón-hamaca donde luego se sentó: nuevos saludos y una sonrisa preludio de la cordialidad que nos iba a dispensar, igual que en ocasiones anteriores; de mí se acordaba bien, y de David no tanto (retenga el lector este detalle).

Maite se marchó y José Luis nos distribuyó los asientos: él en la hamaca donde se sujetaba, el suscrito en otro sillón-hamaca contiguo, y David en el borde del sofá en forma de U y con una mesa baja donde nos sentamos en la visita de 2009[i] y un servidor también en otras anteriores[ii]. En dicha mesa seguía el habitual atril con ejemplares de la revista “Investigación y Ciencia”, y el primero de todos era del mes en curso. Detrás de las hamacas había otra mesa o sofá adosado a la pared con varios libros, carpetas y archivadores encima; a la izquierda de la entrada había una especie de taquillón con varios cajones, y al lado de la hamaca del anfitrión una mesa donde dejó el libro que estaba leyendo cuando llegamos, de Mario Bunge[iii].

2.- Empieza la entrevista1 - copia

La charla, de unas tres horas y media y ciertamente entretenida, comenzó con una revelación inesperada: incluso antes de sentarnos, Jordán Peña musitaba que su antiguo jefe en la empresa Agromán, José Mª Aguirre hijo[iv], había fallecido y que antes le había dado permiso para contar cierta información, de gran importancia según José Luis como precedente del experimento Ummo. Se trataba de unas investigaciones sociológicas que, en su condición de director de estudios de mercado y al amparo de su jefe inmediato (el mencionado Aguirre), realizó en los años ’60 con los medios de Agromán. Según el entrevistado la empresa tenía intención de publicar una revista al estilo de la “Revista de Occidente” para hacerle la competencia, y el estudio que plantearon tuvo varias fases: en principio se trataba de comprobar el nivel cultural de los madrileños, para lo cual dividieron en cuadrículas un plano de la ciudad y de esa manera distribuyeron a los encuestadores y encuestadoras que emplearon, más de 30 (la mayor parte contratados a través de anuncios en la prensa). En los cuestionarios se preguntaba por dos revistas concretas: una de tipo general cuyo nombre Jordán no recordaba y que era de nivel y contenidos dirigidos a lectores de cultura media-alta, y la otra era el popular semanario de sucesos “El Caso”, cuyos lectores serían de extracción social baja. Pero el resultado fue sorprendente: resulta que uno de los barrios donde más se leía “El Caso” era el de Salamanca, de los más prósperos y “cultos” de la capital. En una reunión con su jefe Aguirre y otros del departamento, Peña apuntó una posible explicación: serían las porteras, asistentas y demás personal de servicio de los lujosos pisos y suntuosas mansiones del barrio de Salamanca quienes habrían “alterado” el resultado de la encuesta. Entonces pasaron a la siguiente fase, centrada ya sólo en determinadas personas del barrio de Salamanca y otro de alto nivel que Jordán olvidó y que había arrojado el mismo resultado: se trataba de distribuir entre esos domicilios previamente seleccionados (correspondientes a ingenieros, médicos, abogados, etc.) unos 800 ejemplares mal encuadernados de la “Revista de Occidente” recién salidos de la imprenta y con las hojas sin cortar, para luego regresar con la excusa de que se habían entregado por error y que se cambiaban por otros mejor encuadernados; tras recoger los “defectuosos”, comprobaron que la mayoría se devolvían tal y como se entregaron, sin abrir y con las páginas selladas. Según Jordán esta investigación jamás fue publicada, ni siquiera en las publicaciones internas de la constructora, como su famoso Almanaque. Así que una vez más se volatilizaba la posibilidad de comprobar esta historia tan curiosa, que fuese cierta o falsa, nos la llevamos como primicia inédita hasta ahora.

Esta demostración de inAguirre Glez.cultura por parte de las clases más pudientes e ilustradas de la capital, le dio la idea de acometer un programa de investigación sociológica más ambicioso y a más largo plazo, pero cuando lo propuso a José Mª Aguirre éste se llevó las manos a la cabeza y le respondió que lo veía inviable y muy por encima de las capacidades y prioridades de Agromán. Dicho programa sería el germen del experimento Ummo.

En cambio, Peña parecía haberse olvidado de otro supuesto antecedente citado por nuestro interlocutor tanto en sus artículos[v] como en previas entrevistas. Me refiero al llamado “experimento de los billetes”: le restó importancia hasta el punto de rebajar la historia a mera anécdota. El asunto fue que lanzó desde una ventana o balcón de la pensión donde se hospedaba, en la C/. San Marcos de Madrid, billetes nuevos de una peseta, con el consiguiente revuelo entre el vecindario, y que la historia se publicó en algún periódico de Madrid.

Ante la negativa de J. Mª Aguirre y su empresa de patrocinar el nuevo experimento, Jordán decidió escribir a un sociólogo americano, quien le contestó con una “desagradable” carta tildando el proyecto de antiético e inmoral. ¿Conservaba dicha carta? Sí, en su archivo de Alicante. Un tiempo después alguien con acento extranjero le telefoneó, le citó en Playa de San Juan (Alicante), le habló de cierta “Institución X” y le ofreció apoyo para el experimento… Aunque al principio creyó que era estadounidense, actualmente sospechaba que sería un agente israelí del Mossad. La tal “institución o instituto” fue esgrimida repetidamente por nuestro interlocutor para evitar dar explicaciones o facilitar nombres: la razón sería que muchos resultados obtenidos con el experimento Ummo pertenecerían a esa “institución”, y como en puridad no serían suyos, él no se sentía autorizado (o bien que quien sea no le había autorizado expresamente) para contar ciertos datos.

3.- Los colaboradoresMercedes Carrasco2 001 - copia

Le preguntamos por qué había implicado a Íker Jiménez como uno de sus colaboradores, respondió que no sabía nada de eso y que incluso ignoraba quién era Íker y el programa que hacía en televisión hasta hace un año. Le enseñé la carta que escribió a Ignacio Darnaude en Noviembre de 2010, en la cual hacía esa insinuación, y mientras iba leyendo negaba con la cabeza y repetía que él no la había escrito: con cara de estupor nos dijo que sería una versión manipulada, intercalando párrafos de una que realmente envió a Darnaude, con otros falsos o inventados. Sin comentarios.

Visto lo anterior, pasamos a otros colaboradores más creíbles y reconocidos por el interesado en ocasiones anteriores. El primero y principal fue Vicente Ortuño, en los casos de Aluche (para hacer las huellas) y de San José de Valderas (para tomar las fotos), negando que Ortuño hubiera mecanografiado alguna carta o informe. Se ratificó en la implicación de Alicia Araujo, a la cual calificó de mujer muy inteligente que se hacía pasar en las reuniones por creyente y actuaba de enlace entre él y la institución X, se supone que debido a su trabajo en la embajada norteamericana de Madrid. En cuanto a Trinidad P. y Mercedes Carrasco, contó que las había utilizado de mensajeras, para echar al correo cartas o bien entregarlas en mano. También que un cuñado suyo (J.A.), hermano de su esposa, figuró entre los falsos testigos del aterrizaje al lado del rancho-restaurante La Ponderosa, uno de los escenarios del “caso perfecto”.

La colaboración de todos los mencionados/as habría sido gratuita, al contrario que otros colaboradores a quienes remuneraba sus servicios. ¿Quiénes eran? Como en otras ocasiones, Jordán no aportó nombre alguno, y cuando intenté preguntar por las iniciales que de algunos de ellos incluía J. J. Benítez en su libro de Ummo, se alteró mucho llenando al escritor de improperios, sin querer entrar para nada en las afirmaciones de dicho libro al cual consideraba una mentira pura y dura. No obstante, Peña se refirió a un colaborador boliviano (de los remunerados) que le ayudó en un “montaje formidable” pero frustrado (para más detalles, ver el artículo de Montejo & Orozco, en EOC nº 75).

4.- La piedra olvidadaLas reuniones de BURU en lLa Ballena Alegre eran seguidas por la prensa de la epoca

En una vieja entrevista del editor a Jordán Peña, publicada en su libro Los expedientes secretos…., se refería a unos curiosos datos aportados por él sobre la famosa Piedra del Espacio, supuestamente entregada por un extraterrestre al enfermero Alberto Sanmartín en Noviembre de 1954, episodio inaugural del contactismo español. Esta vez a Jordán no le apetecía hablar de esto; parece que no conoció en persona al enfermero y como no recordaba quién le contó la historia del fraude y cómo se fabricó el ladrillo, apunté si se trataba de un camarero o pinche de cocina que había conocido, y entonces sí pareció recordar que se había hecho con restos de comida. Todo muy difuso, así que cambiamos de tema.

5.- Aluche y San José de Valderas

Nos explicó que en el primer caso (6 de febrero de 1966) tras confeccionar las huellas para simular el tren de aterrizaje de un “ovni”, se dedicó a esparcir unas muestras radiactivas, a espaldas de Vicente Ortuño. Rechazó de plano cualquier vinculación con tierra contaminada por las bombas de Palomares, sabía que en el pueblo almeriense la sustancia fue plutonio, y recalcó que la empleada por él fue otra. Negó también haber solicitado un contador Geiger a cierto policía amigo suyo para comprobar si había radiactividad (un recuerdo de Félix Ares en sus tiempos juveniles de ufólogo en el Madrid ye-ye de los años ‘60), aunque Jordán acabó por admitir que sí tenía en esa época un amigo policía, distinto de Dionisio Garrido.

En cuanto a San José de Valderas (1 de junio de 1967), escogieron el lugar porque lo vieron en una foto (¿?), la cámara que utilizó para fotografiar la maqueta en forma de platillo era una Paxette y se la regaló a J. J. Benítez. Como era la misma clase de cámara citada por “Antonio Pardo” en su carta a Márius Lleget, pregunté si había sido él quien la escribió, reconociendo que así fue. No recordaba la marca y tipo de carrete empleado, pero sí que la tienda donde dejó las copias para el diario Informaciones estaba en la C/. General Ricardos, aunque no cómo se llamaba.

6.- Viajes a Londresjordan14

Se desplazó a la capital británica varias veces, unas por razones particulares (otro cuñado suyo vivía allí) y otras para recibir instrucciones de la “Institución X”. Una de estas veces pudo ser, no estaba seguro, la visita de 1970 para acudir a una cabina telefónica y recibir allí una llamada ummita…

En una de sus visitas a la “institución” le facilitaron un cristal de 3 x 4 cm. que contenía la Biblia codificada en micropuntos: José Luis se levantó y fue al taquillón ya descrito, abrió un cajón, cogió la pieza y nos la mostró. Parecía un cristal doble, con una lámina inserta que llevaba escrito “The Holy Bible” con unas filas y columnas de mini-cuadrados, y un sello de 7 pts. para comparar tamaños, más pequeño.

7.- Las caras de Bélmez

Sacó el tema David, y Peña seguía manteniendo que fue un encargo del general Alonso Vega. La comisión que se formó fue financiada por J. Mª Aguirre de Agromán e hicieron un informe para el Mº de la Gobernación (del que no conservaba copia). Según una grabación secreta que, por lo visto, hizo un colaborador suyo ajeno a la comisión, en la casa de María Gómez Cámara con un micrófono en miniatura, descubrieron que todo el asunto había surgido como una broma entre vecinas (la que representaba al Señor de la Vida), y que la familia estaba asustada con la relevancia que estaba tomando. Luego, también sospecharon que las demás teleplastias habrían sido hechas por un artista y fotógrafo de la localidad.

8.- El caso de la Mano Cortada

Conoció el suceso por la prensa, y compadecido de Margarita Ruiz de Lihory (a la que consideraba una pobre enferma mental, una fetichista) se inventó que dos ummitas estuvieron en Albacete haciendo experimentos con un virus imaginario. Sostenía que todo fue un mito creado por él, y que la presencia de los dos médicos nazis en la ciudad manchega habría sido una leyenda más.

9.- El refugio antiatómico

En los días previos a la guerra del Yom Kippur, en 1973, se produjo una alerta nuclear que antes de hacerse pública, le fue comunicada por la Institución X a través de Alicia Araujo, información que empleó para varias cartas ummitas e inventarse el famoso código cifrado para llegar al refugio antiatómico en la Sierra de Gredos, que no sería sino un galimatías sin sentido escrito al azar por él.

10.- Julio F., ¿una abducción inventada?JORDAN

Le costó mucho recordar de quién se trataba: al final de una charla sobre ufología alguien del público se acercó para contarle que había sido abducido, Peña le citó en su casa y después de contar toda la historia le desenmascaró como un mentiroso, y el otro lo reconoció[vi]. Entonces Jordán le pidió que simulase una sesión de hipnosis que le induciría en presencia de varias personas, y que bajo ese supuesto estado hipnótico contase al auditorio su “abducción”, en una versión mejorada que ambos convinieron. Jordán admitió que sugirió muchas ideas y detalles “ummitas”, uno de los que más le impresionó de la “comedia” era que Julio afirmase que “veía que las estrellas no titilaban” (Ver artículo de José Antonio Caravaca en EOC nº 74).

11.- Las sectas

Aseguró haber creado dos, la masoquista de corte hinduista y la de Pirophos o adoradores de la luz. Decidió adoptar un rol masoquista dentro de la modalidad “emic” de estudios sociológicos, y en el primer grupo hubo implicadas hasta 11 mujeres, Mercedes y Trinidad entre ellas; añadió que Mercedes fue la que salió peor parada y resultó un “punto negro” en dicho experimento. Pero las identidades de las 9 restantes y de los integrantes de Pirophos siguen siendo desconocidas, al negarse a facilitar siquiera alguna. Estos dos grupos los formó por su cuenta y serían estudios particulares suyos, sin conexión con el experimento Ummo y sin recibir financiación alguna.

12.- Final y exhibición documental

Casi al final de la entrevista, Jordán se levantó para recoger del sofá uno de los archivadores, cuyo contenido nos mostró a continuación. Había documentos sueltos y otros metidos en fundas de plástico: p. ej., varios borradores manuscritos con encabezamientos en ummita; la copia al carbón de una carta; la hoja de un informe inédito (en apariencia, la misma publicada en la revista argentina 2001) con sello verde en la parte inferior a la izquierda; dibujos originales, con sello en lila, del informe de las naves; cuatro o cinco saludas de Fé Católica firmados por su director, el P. Ramón Sánchez de León; publicidad de una academia Omicron; tarjeta-invitación a una conferencia parapsicológica en Enero de 1969, donde se le presentaba como sociólogo; y correspondencia diversa de la sociedad Urania en los años ‘80. En esencia, era el mismo material que nuestro interlocutor había enseñado en visitas anteriores, propias y ajenas.

13.- Dedicatorias y despedidaDedicatoria JLJP

Apagamos nuestras grabadoras poco antes de las nueve y media de la tarde, y como cada uno habíamos llevado dos libros suyos, le pedimos si era posible que nos los dedicara, accedió y escribiendo con la mano izquierda nos dedicó amablemente los cuatro ejemplares. La despedida fue afectuosa, insistimos que no se levantara, y dirigiéndose a mí aseguró que, salvo fallos memorísticos y datos que no podía revelar, él había sido sincero. Reiteró que le mandara preguntas por escrito, le dejé su biografía en francés sacada de Wikipedia, que se quedó hojeando, y nos despedimos con la misma cordialidad del principio. Cuando íbamos hacia el ascensor, coincidimos con Maite que regresaba y entablamos un breve diálogo con ella sobre si conocía o no las “actividades” de su marido: nos respondió que ella siempre permaneció al margen porque todos esos temas no le gustaban.

Mientras bajábamos por el ascensor, y luego en la calle, fuimos comentando aspectos generales de la entrevista, desde la cierta frustración por las respuestas negativas o evasivas (como en el caso de la piedra de Sanmartín o su constante referencia al “secreto”) hasta las primicias que habíamos conseguido, con la puerta abierta para el envío de esas preguntas escritas y quién sabe si una nueva charla con Jordán Peña para despejar las muchas dudas o al menos intentarlo…

SEGUNDO CONTACTO: PREGUNTAS SIN RESPUESTA

Según acabamos de ver, en nuestra despedida Jordán propuso que se le podían remitir preguntas por escrito en principio sin limitación de número, un medio que prefería debido a sus limitaciones verbales y los fallos memorísticos propios de la edad.

Acepté la propuesta y durante las semanas siguientes preparé una lista que se acercaba peligrosamente a las doscientas preguntas… Tras comentarle al interesado si le sería más cómodo recibir el cuestionario completo o bien por partes, se mostró de acuerdo con esta segunda opción y le envié una primera parte compuesta por 138 preguntas, en cuya corrección y redacción definitiva conté con la ayuda del veterano ufólogo José Antonio Cezón.

Tras confirmar su recepción, Peña cambió de criterio y me dijo que le remitiese de una sola vez todas las cuestiones que quisiese formularle. Contesté que antes me gustaría conocer sus respuestas a por lo menos algunas del centenar y pico de preguntas ya formuladas, puesto que de esa manera se podía generar entre nosotros un diálogo y la posibilidad de repreguntar. El verano avanzaba y no había respuesta, así que ante tal silencio opté por no insistir y tampoco mandar a Jordán el resto de las preguntas. Como veremos en el siguiente epígrafe, unas pocas sí que se le pudieron plantear directamente. He creído que a los lectores les podrían interesar las preguntas de corte más ufológico, como muestra del estado de nuestras investigaciones y las dudas que aún albergamos. Se ha mantenido la numeración original.

(…)Comic ummo 001

El caso Aluche y los comienzos del asunto Ummo

34.- ¿Qué fue antes: el “aterrizaje” de Aluche, o los primeros mensajes, telefónicos y epistolares, de Ummo?

35.- Sigamos con Aluche: ¿hubo algún hecho o acontecimiento concreto de la política nacional o extranjera, etc., que te inspirase o motivase para su realización?

36.- ¿Estaba planificado desde tiempo antes, o fue una idea del momento que se concretó de un día para otro?

37.- ¿Cómo se fabricaron las huellas: cavasteis con alguna pala o azadilla, qué tipo de molde se utilizó, cómo y con qué quemasteis el suelo y la hierba?

38.- ¿Cómo fuisteis allí, a pie, o cargasteis todo el instrumental en tu coche (o en el de Ortuño),  pedisteis antes permiso a alguien de El Regajal?

39.- Por muy desapercibidos que quisierais pasar, ¿os vio alguien mientras hacíais las huellas y se chamuscaba el terreno?

40.- ¿Cuánto tiempo tardasteis en hacerlas; fue antes o después de presentarte en la casa como testigo del “aterrizaje de un ovni”?

41.- Ubicación de las huellas: ¿en algún borde de la huerta?, ¿estaba vallada o con setos, se podía acceder desde el exterior?

42.- ¿Estaban cerca de algún plantel de hortalizas, o de árboles frutales?

43.- La gente, parejas, los mecánicos, etc. que comentaste a Eugenio Danyans, y que estaban paseando por la zona o en sus quehaceres, ¿te los inventaste a todos, o bien se hallaban casualmente en el lugar?, ¿algunos fueron otros colaboradores tuyos?

44.- Cuando entraste en la casa, ¿estaba Ortuño esperándote fuera, escondido para no ser visto y reconocido por sus vecinos?img643

45.- ¿Recuerdas quiénes estaban dentro de la casa, si había alguien más aparte del matrimonio propietario de la huerta (o más bien ocupante/arrendatario)?

46.- ¿Te contaron ya en ese momento que habían notado un rato antes de tu llegada  ciertas interferencias en su aparato de televisión, y que incluso se había ido o apagado la imagen de pantalla, o fue un detalle “amañado” por ti posteriormente?

47.- ¿Es cierto que dejaste en la casa una tarjeta de visita, y que por eso te localizaron los del diario Informaciones?

48.- Dicha acción ¿fue un despiste tuyo, o hecho a propósito para facilitar tu localización posterior por los periodistas?

49.- Cuando saliste de la casa, ¿qué hiciste, adónde te dirigiste?

50.- ¿Regresaste a tu casa, o fuiste a la de Ortuño?

51.- ¿Alquilaste para la ocasión alguna habitación en el mismo Aluche, cerca de El Regajal?

52.- ¿Estuviste, antes de regresar a tu casa, en el Bar Palencia, para contar “tu observación”, con idea de que sirviera como una caja de resonancia para que la noticia comenzara a circular?

53.- ¿Supisteis aquella misma noche, por el dueño de dicho bar, que unos soldados de guardia en un polvorín próximo que habían salido a estirar las piernas, afirmaban haber visto un objeto volador extraño, o bien se trataba de otros colaboradores vuestros?

54.- En caso afirmativo, ¿recuerdas quiénes, y cuántos, eran aquellos soldados?

55.- Más o menos dos años después del suceso, te reuniste en el mismo bar para entrevistar al dueño y diversos vecinos, incluido el matrimonio ocupante de la huerta: ¿es cierto que nadie te reconoció, a pesar del poco tiempo transcurrido?, ¿o bien les convenciste previamente de que no revelaran tu identidad durante vuestra entrevista?

56.- ¿Telefoneasteis aquella misma noche a la prensa de Madrid, también alguna emisora de radio?, ¿desde dónde?img640p

57.- Has mantenido, incluso tras reconocer la falsedad del ovni de Aluche, que un teniente de Aviación llamado Plaza visitó tu casa, asegurando haber presenciado el “ovni” inventado por ti. ¿Fue cierta dicha visita, ya mencionada en tu carta a Danyans, y que te dejó una tarjeta de visita?, ¿es cierto que te amenazó señalando hacia la cuna o parque de alguno de tus hijos?

58.- ¿Recuerdas a dicho militar decir si vivía en la Colonia de Aviación, próxima al lugar de las huellas?, ¿estaba destinado en Cuatro Vientos?

59.- También se publicaron los nombres de otros testigos, como una señora llamada María Ruiz Torres y un guarda, Juan Jiménez Díaz, ¿existieron realmente tales personas?, ¿eran otros colaboradores vuestros, o bien se los inventó la prensa?

60.- ¿Puedes confirmar las entrevistas que te hicieron, presenciales o telefónicas, de los diarios Informaciones y Pueblo, y de las revistas El Caso y Por Qué?

61.- Del primero, ¿te entrevistó algún otro periodista, aparte de Antonio San Antonio?

62.- ¿Por qué acudiste, o llamaste, al diario Pueblo para corregir o desmentir lo que había publicado el Informaciones?

63.- En una carta ummita (D37-2, según la nomenclatura del Ummocat y la web ummo-ciencias) se citaba a un vecino de la Colonia de Aviación que habría visto en las inmediaciones a uno de “ellos” cambiándose de ropa, ¿hubo algo de cierto en esto, fue otro de tus colaboradores, o bien era otra patraña?

64.- ¿Sufriste muchas molestias a raíz de publicarse tus datos y dirección tanto en el Pueblo como en la revista Por Qué?

65.- ¿Te escribió también Fernando Sesma, o algún otro contertulio de la Ballena Alegre, quizás ignorantes de que el testigo sr. Jordán era el mismo sr. Peña que acudía a sus tertulias?

66.- ¿Se enteraron de la noticia tanto tus vecinos como los compañeros de Agromán?, ¿quedaste muy expuesto al ridículo, o incluso a reacciones más extremas como insultos, menosprecios u otros epítetos más o menos hirientes?

67.- ¿Quién es el autor del dibujo que representaba la panza o parte inferior del objeto (publicado en Informaciones del 9-II-1966), un triángulo de lados curvilíneos con una especie de borrón de color negro en el centro y que se parecía muy poco al signo )+(: fue el periodista del diario Informaciones, o bien tú mismo?

68.- Sobre la carta que te envió Eugenio Danyans, ¿cuál fue tu reacción, pensaste quizás en la oportunidad de convertir una broma/experimento local en algo de mayor envergadura, involucrando a gente fuera de Madrid?

69.- ¿Barajaste en algún momento la opción de no responderle, y parar la broma en lo que ya se había publicado por la prensa madrileña?jorda13

70.- ¿Sabías ya antes de recibir la carta de Danyans que el caso se había publicado en la prensa barcelonesa?

71.- Tu respuesta al investigador barcelonés, ¿la redactaste tú mismo, con ayuda de otras personas, o bien alguien te entregó un borrador para adaptarlo y enviarlo a Danyans?

72.- ¿Cuánto de verdad y cuánto de mentira hay en dicha carta? V.gr., los amigos que tenías en Casilda de Bustos, ¿eran Vicente Ortuño y su familia, o bien otros diferentes?

73.- ¿Por qué cambiaste la forma del signo, e incluso del “ovni”, en esa carta, respecto del dibujo aparecido en el diario Informaciones (ver pregunta 67)?

74.- Otros detalles, como la visita que habías hecho a un pantano de Jaén, el modelo de tu coche, la mencionada visita del oficial de Aviación, ¿eran reales o inventados?

75.- Respecto de tu correspondencia posterior con Danyans, le comentaste unas perturbaciones magnéticas registradas la misma noche del 6-II-1966 en el aeropuerto de Barajas, ¿fue otra invención?

76.- Parece ser que después de la primera tarde/noche que estuviste en El Regajal, regresaste al lugar en varias ocasiones: ¿fuiste solo, acompañado, coincidiste allí o te citaste previamente con los periodistas de Informaciones?

77.- ¿Recuerdas si fueron con un coche del periódico, si era sólo Antonio San Antonio o alguien más, tal vez con un fotógrafo?, ¿te llevaron luego a tu casa?

78.- ¿Cómo y cuándo esparciste las muestras radiactivas, y en qué lugar concreto: dentro de las huellas, alrededor de ellas, en ambos sitios?

79.- ¿Tomaste alguna precaución (ponerse guantes, alguna mascarilla, etc.) para evitar riesgo de contaminación?

80.- ¿Cómo estaban dispuestas o guardadas esas muestras: en ampollas individuales que tiraste al firme y se rompieron, en un frasco o bolsa que abriste y derramaste por el suelo como si fuera ceniza?, ¿de otras maneras?

81.- ¿Cuáles eran su composición y nivel radiactivo?, ¿de qué elemento de la tabla periódica se trataba y de qué isótopo?

82.- ¿Te informaste previamente del posible riesgo de contaminación en las hortalizas y frutales de aquella huerta, como consecuencia de derramar a escasos metros una sustancia radiactiva?

83.- ¿Hiciste algún seguimiento o control de los niveles de radiactividad allí en los días o semanas siguientes, a modo de experimento dentro de otro experimento, para saber cuánto podía durar una impregnación de ese tipo?

84.- Si lo hiciste, ¿quizá fuese con el contador Geiger que te pudo prestar un amigo policía (¿quién era?), según contaste en aquella época a jóvenes ufólogos de Madrid?Jordan (12)

85.- En otra carta ummita (la D38) se afirmaba que las muestras “abandonadas” en Aluche no serían de tierra, sino unas láminas de plástico metidas en cápsulas que podían radioactivarse fácilmente, emitiendo una radiación cuyo período activo alcanzaba los 70 días, y pasados los cuales la radiactividad residual casi era indetectable. ¿Responde esta descripción a las muestras concretas que utilizaste?

86.- ¿Y esos datos sobre láminas radiactivas y período de duración, eran verdaderos o nuevos inventos?

87.- En la misma carta se indicaba que “ellos” disponían de detectores hipersensibles capaces de detectar impulsos radiactivos, por muy débiles que fuesen, para así controlar y hacer un seguimiento del movimiento o manejo de tales muestras: ¿era cierto, o una velada alusión al mencionado contador Geiger?

88.- ¿Dónde conseguiste tales muestras: de algún hospital o clínica, acaso del Angloamericano que existía por la época en la Universitaria de Madrid?, ¿de algún otro?

89.- ¿Sabes algo de estudios realizados por algún Instituto del CSIC, o por el Ejército del Aire, para comprobar la dureza del terreno y el peso necesario para haber provocado las huellas del “aterrizaje”?

90.- ¿Conoces otros análisis o estudios que se hicieran tomando muestras del terreno, p. ej. por personal de algún instituto farmacológico?

91.- Si se hubiera hecho un estudio de ese tipo, ¿se hubiese podido detectar la radiactividad mediante análisis fisico-químicos?

92.- ¿También en Aluche distribuiste cápsulas o tubitos metálicos, igual que año y medio después en Santa Mónica y Campamento?

93.- En otra carta ummita (D37-1) con detalles sobre este caso, se aseguraba que multitud de peticiones para interpretar o aclarar lo observado se cursaron a organismos oficiales de Madrid, incluyendo una “nota reservada” del Mº del Aire al Aeroclub: ¿hubo algo de verdad en tales reacciones e interés oficial por el caso, o de nuevo se trató de meros engaños para “engordar” la noticia?

94.- ¿Conocías, tú o algún colaborador, a personal empleado en dicho Aeroclub, o en fábricas aeronáuticas de los alrededores como AISA?

95.- ¿Dejaste algún otro elemento o evidencia sobre el terreno, para que luego “alguien” los localizase y sirvieran como prueba de lo sucedido, como cápsulas metálicas y tiras de plástico, según lo apuntado en la pregunta 92?

96.- Los materiales remitidos a Enrique Gran: ¿cómo eran, se los enviaste tú mismo, o  quizá algún colaborador/a (el pintor habló de una señora de Aluche)?

97.- ¿Formaban parte dichos materiales de la misma partida o remesa que utilizaste al año siguiente en el contexto del caso Valderas?tube

98.- Y la cita en una cafetería de la C/. Isaac Peral para que Gran devolviera el material  a los propios “ummitas” o sus intermediarios, ¿fue cierta, cómo se preparó, por qué en ese lugar?

99.- ¿Con quién se hubiera encontrado allí el pintor si finalmente hubiese acudido: contigo mismo, con Ortuño, con algún otro colaborador, con nadie?

100.- En la carta que narra esta curiosa peripecia (la D38) se habla incluso de que el encuentro debía tener lugar en medio del campo, ¿realmente existió esta proposición, qué se pretendía exactamente?

101.- Entre los precedentes del experimento Ummo, has comentado en repetidas ocasiones de una entrevista con una o dos personas que hablaban inglés en Alicante, hacia el verano u otoño de 1965, y que podían ser de nacionalidad estadounidense o de otra. ¿Era una de esas personas Alicia Araujo, a la sazón empleada en la embajada americana de Madrid?

102.- Si ya conocías de antes a la Sra. Araujo, ¿recuerdas cómo, cuándo y dónde os conocisteis?, ¿tal vez en Alicante, por coincidir durante las vacaciones?

103.- Cuando aseguras que en la gestación del experimento Ummo no participaron ni los servicios secretos españoles, ni tampoco cualquier otro extranjero, ¿qué quieres decir exactamente?

104.- Entonces, ¿podría ser que tuvieses colaboradores extranjeros americanos, o ingleses, que no pertenecieran a servicios secretos, sino que fueran amigos o conocidos vuestros residentes en Madrid por motivos laborales, o como destino militar?

105.- Hasta ahora, cuando te refieres a una “Institución, Instituto, etc.” anglosajón como partícipe, o fuente financiera, del experimento Ummo, se suele relacionar con alguna entidad oficial; pero lo cierto es que, en inglés/americano, la palabra “Institution” lo mismo designa a una organización estatal que a una asociación o club cultural, científico o similar, como p. ej. son la muy conocida Smithsonian Institution, o la Brookings Institution, especializado éste último precisamente en estudios sociológicos. Por tanto, la Institución o Instituto que sueles comentar, ¿pertenecía a la segunda categoría?

106.- ¿En qué momento concreto empezó tu relación con la “Institución”, y durante cuánto tiempo se ha mantenido?

107.- Si, pese a todo, colaboraste (o colaboraron contigo) agentes de la CIA, o de otro servicio secreto, operativos en Madrid, ¿te acuerdas dónde tenían su sede, oficinas, etc.?, ¿y dónde te reunías con ellos/as?

108.- En la planificación y arranque del experimento, ¿seguiste algún criterio o parámetro para seleccionar a los cobayas del mismo, esto es, los destinatarios de las llamadas telefónicas, cartas e informes?

109.- En caso afirmativo, ¿qué criterios selectivos utilizaste: edades, sexo, profesiones, titulación académica, etc.?28054

110.- ¿Tenías un numerus clausus inicial de cobayas o destinatarios, o fuiste modificando el número en función de la repercusión que iba cosechando el experimento?

111.- Al tratarse de un ensayo sociológico, ¿empleaste algún medio de control para introducir variaciones o mejoras, o alguna técnica de dinámica de grupos?

112.- ¿De dónde sacaste el símbolo )+(, quizás de la hipérbola equilátera, o bien de una letra del alfabeto cirílico? La fórmula de aquélla es y=1/x, y si a x le damos p. ej. el valor 1, eso significa que y=1; “uno” en portugués se escribe “umo”, ¿fue de aquí donde obtuviste el nombre del imaginario planeta?

113.- El hecho de que el nombre se haya venido escribiendo como Ummo no deja de ser una convención para “traducir” una determinada pronunciación. ¿Es de esta manera como pensaste que debía escribirse, o disponías de otras alternativas: el mencionado Umo, o bien Ubmo, Oummo, etc.?

114.- Según todas las investigaciones efectuadas hasta la fecha, la primera noticia de los supuestos ummitas fue mediante llamadas telefónicas seguidas de mensajes postales que, en el caso de Fernando Sesma, fueron a partir de mediados de Enero de 1966. ¿Es esto correcto, o bien hubo intervenciones anteriores efectuadas por ti u otros colaboradores con otras personas que no han trascendido hasta ahora?

115.- Hay indicios de contactos previos, como el del presunto catedrático de Medicina, en la especialidad de Neurofisiología, que habría recibido un aparato que se activaba por la voz para visionar imágenes en relieve de unos preparados histológicos, o incluso el del citado Enrique Gran que aseguró haber recibido una o más llamadas meses antes del caso de Aluche, ¿hay algo de cierto en todo esto?

116.- Si el citado catedrático de Medicina nunca existió, ¿quién escribió la carta donde relataba su “contacto” con Ummo, la recepción del aparato ummita y la grabación de su funcionamiento con tomavistas en un laboratorio o aula de la Complutense?

117.- El membrete de la carta aparecía recortado, pese a lo cual se pudo reconstruir la profesión (Neurofisiología) y como posible nombre el del Dr. Antonio Gallego; ¿fue tal reconstrucción correcta, o estaba equivocada? Y en el primer caso, ¿cómo lograste ese papel de carta?, ¿participó el Dr. Gallego en el experimento de alguna forma?

118.- ¿Cómo realizaste la primera llamada ummita a Fernando Sesma: tenías ya el escráfono, o bien te serviste antes de otro artilugio para distorsionar la voz?

119.- ¿Cuál fue la primera reacción de Sesma?28053

120.- ¿Era siempre la misma persona, tú mismo, quien hacía las llamadas haciéndote pasar por Dei 98 o cualquier otro ummita?, ¿hubo más colaboradores, o colaboradoras, que se encargasen de las llamadas telefónicas?

121.- ¿Tenías ya la idea, desde el primer momento, que además de las llamadas telefónicas, el “contacto” debía completarse con cartas mecanografiadas?

122.- Según un escrito de Enrique Villagrasa sobre aquellos primeros contactos, en una llamada Dei 98 (o sea, tú mismo) ofreció a Sesma un aparato para control de meteoritos, ¿lo tenías realmente?

123.- De igual modo, ¿tenías también el aparato/proyector de muestras biológicas mencionado por el presunto Catedrático de Medicina (ver pregunta 115)?

124.- En cuanto a las célebres fotos tridimensionales, es notorio que un emisario, Vicente Ortuño, fue con dos de ellas para mostrárselas a Sesma y su familia, y después llevárselas. Vicente las conservó durante años, y al enseñarlas a los investigadores resulta que eran dibujos en relieve para publicidad en inglés de medicamentos fabricados por los laboratorios Pfizer, ¿cómo conseguiste tales imágenes, a través de algún colaborador que trabajase en delegaciones españolas de dichos laboratorios?, ¿en el citado Hospital Angloamericano (ver pregunta 88)?, ¿de otra forma?

125.- Aparte de Fernando Sesma, los elegidos para el “contacto” a lo largo de 1966 fueron las siguientes personas, que sepamos: Enrique Gran, el P. Severino Machado, Regina Sendras, Mª Teresa Lepine de Aymerich, Dionisio Garrido y Enrique Villagrasa.

¿Por qué ellos y no otros, qué criterios seguiste para escogerlos?

126.- Se habló de algunas otras personas, como el comediógrafo Alfonso Paso o Elena Dragó: ¿es cierto que también les telefoneasteis y/o les enviasteis algún mensaje, cuál fue su reacción?

127.- Parece que no todas las reacciones de los “contactados” fueron favorables, incluyendo al propio Sesma, que incluso no quería atender las llamadas de Dei 98 al principio, ¿cómo lograste vencer sus reticencias?

128.- Y en el caso del Sr. Gran y el P. Machado, parece ser que rechazaron el contacto por estimarlo un engaño o una broma desde el principio; por eso no se sabe con exactitud qué material concreto recibieron ambos, ¿recuerdas lo que les mandasteis?

129.- En uno de tus libros titulado “Los poderes mágicos”, de 1980, contabas que en 1966 también te dedicabas a hacer experiencias con sujetos hipnotizados, a los cuales inducías la aparición de estigmas y dermografías. ¿Es esto cierto?, ¿conservas fotografías de aquellos experimentos, como afirmabas en dicha fuente?

130.- Si lo traigo a colación, es porque quizá alguno de aquellos sujetos pudo haber colaborado, consciente o inconscientemente (bajo hipnosis) en actuaciones concretas del experimento Ummo, ¿ocurrió algo así?

131.- Uno de ellos, según tu libro, era una estudiante de Medicina llamada María L., ¿cuál era su identidad completa?Image26 L400

132.- Entre las fuentes utilizadas para escribir los informes, ¿había novelas de fantaciencia, eras aficionado a dicho género?, ¿de qué novelas se trataba?

133.- ¿Había alguna de Julio Verne o Edgar Rice Burroughs, p. ej.? En caso afirmativo, ¿recuerdas cuáles eran?

134.- En tu reciente escrito titulado “La camisa del hombre feliz” afirmas que de joven leíste una novela de las publicadas en la colección “Alrededor del mundo” que te impactó: pertenecía a la serie de novelas escritas por Guy Boothby a finales del XIX y comienzos del XX cuyo protagonista era un villano llamado Dr. Nikola, que en esta ocasión en compañía de otro médico (el Dr. Ingleby) se dedicaba a curiosos experimentos con un elixir tibetano en un ruinoso castillo escocés. Estos dos médicos y su entorno, ¿te inspiraron la historia de los dos “ummitas” disfrazados de médicos daneses y también dedicados a extraños experimentos, hospedados por Margarita Ruiz de Lihory en su casa-palacio de Albacete?

135.- ¿Te interesaban aquellos ambientes exóticos de fantasías orientales, con monasterios tibetanos depositarios de ignotos secretos, con lamas y monjes budistas como guardianes de tales secretos?, ¿ampliaste dicho interés con otras lecturas, estudios o investigaciones?

136.- Mucho se ha especulado que pudiste extraer temas e información de publicaciones extranjeras dedicadas a la divulgación científica, como p. ej. la británica Nature, a la cual por lo visto estabas suscrito, ¿es ello cierto?, ¿utilizaste otras revistas americanas (Scientific American) o francesas (La Recherche, Planète), o de otras procedencias?

137.- ¿Pudo ser Alicia Araujo quien te suministrase esas publicaciones, que se recibirían periódicamente en la embajada y organismos adscritos, y ella las rescataba de la papelera para dártelas en mano?, ¿o bien estabas suscrito a todas o algunas de ellas?

138.- ¿Cuántos idiomas extranjeros leías o hablabas por entonces: inglés y francés, alguno más?, ¿dónde los aprendiste?

TERCER CONTACTO: UN FINAL CON ENCONTRONAZO TELEFÓNICO

En la entrevista del 10 de junio, Jordán Peña nos aseguró que en unos días o pocas semanas se trasladaría a su residencia alicantina para pasar el verano. Como no respondía las preguntas remitidas ni mostraba intención alguna de hacerlo, comenté la situación al investigador Vicente Orozco, de Benidorm (Alicante), y ambos decidimos esperar a la llegada de los Jordán para hacer un nuevo intento. Hubo aún que esperar hasta finales de Agosto, y el resultado fue el que sigue a continuación según las notas tomadas por el amigo Orozco, que para la ocasión se hizo pasar por un estudiante extranjero aficionado a Ummo de vacaciones en la Costa Blanca. Con el fin de mantener la frescura de su inmediatez, me limito a transcribirlas tal cual con balbuceos incluidos que, tal vez no por casualidad, evocan conocidas letanías ummitas…

1.- Primera conversación telefónica con el Sr. Peñaddp-public3

Viernes, 30 de agosto de 2013. A las 18 h. 00

OROZCO.- Hola, ¿familia Jordán Peña?

VOZ MASCULINA.- Sí, ¿qué desea?

OROZCO.- ¿Está don José Luis Jordán Peña?

MISMA VOZ.- Sí… ¿quiere hablar con él?

OROZCO.- Es sobre el asunto Ummo. Me recomendaron a él sobre esto. Ya conozco lo de su enfermedad…

MISMA VOZ.- Sí.

OROZCO.- Desearía hablar con él, son sólo unas pocas preguntas sobre Ummo, siempre y cuando esté bien y no haya inconveniente.

MISMA VOZ.- Un momento, voy a ver…

(…)

MISMA VOZ.- Ahora se pone.

JORDÁN.- Do…do…mo…mo…

(Nota de V. Orozco: Tartamudeó mucho, habló de forma ininteligible varias veces a lo largo de la conversación. Ignoro si es que le pasaba algo, o si lo hacía a fin de ganar tiempo para responder)

OROZCO.- ¡Hola, don José Luis! ¡Encantado de conocerle! El investigador Montejo me recomendó a usted, para aclarar unas dudas sobre el asunto Ummo.

JORDÁN.- Sí…do…do…do…

OROZCO.- La primera: ¿el símbolo ummita es la hipérbola equilátera?

JORDÁN.- No…no…ba…ba…no… lo elegí al azar…ba…ba… completamente al azar…do…do…yo…do…estudié Física…fui profesor…do…do… pero nada tiene que ver el símbolo ummita con la hipérbola, con los algoritmos[vii]

OROZCO.- ¿Nada, nada que ver, dice usted?

JORDÁN.- Nada…

OROZCO.- La siguiente pregunta: ¿cómo se documentó Vd. para escribir las cartas de la llegada de los ummitas a la Tierra? Por ejemplo, ¿hizo usted un viaje al Sur de Francia o algo así?

JORDÁN.- No… no…do…do… No… no hice ningún viaje a Francia… yo… yo… me informé en libros… libros de la época… do…do…y recordaba mis excursiones en la sierra madrileña[viii] … do…do…do…

OROZCO.- Una aclaración: ¿leyó Vd. el trabajo de investigación del grupo U 3[ix]?

JORDÁN.- No… no…no lo conozco.

OROZCO.- No se preocupe. Cuando le visite de nuevo, Montejo le llevará una copia del artículo publicado por el grupo U 3.

JORDÁN.- Bien… bien… bien.Jordan (2)

OROZCO.- Y ahora, la última pregunta: ¿leyó usted a Julio Verne?

JORDÁN.- Sí… sí… sí… leí desde que tenía 15 años.

OROZCO.- Muy bien, entiendo. ¿Leyó también a Burroughs, el autor de Tarzán de los Monos o de las aventuras de John Carter en Marte, en el reino de Barsoom?

JORDÁN.- Do… do…do…no…no… yo… yo… no lo recuerdo… ba… ba… digo que no eran muy populares estos libros… do… do…

OROZCO.- Bueno, es suficiente. Por cierto, ¿oyó Vd. hablar de la productora de cine alemana, la UFA?

JORDÁN.- Do… do… no… no… do… yo…

OROZCO.- Porque, ¿sabía usted que el emblema de la UFA, que existía en 1920, en Alemania, se parece mucho al símbolo ummita?

JORDÁN.- Ba… ba… ba… nunca lo ví… do… do…

OROZCO.- Bueno, don José Luis, no se preocupe. Descanse, relájese. Montejo, en la próxima visita, le mostrará algunas cosas curiosas sobre la UFA, que le gustarán.

JORDÁN.- Do… do… do… gracias… do… do…

OROZCO.- Por cierto, don José Luis, Montejo me pide que le diga si puede llevarle a Madrid una copia o el original de la carta que le escribió a usted, a usted un profesor americano en 1965. Vd. le dijo que la tiene guardada ahí, en un archivador.

JORDÁN.- Do… do… do… yo… tengo que buscarla… ba… ba… y no tengo fuerzas… do…do…

OROZCO.- Bueno, no hay prisa, hágalo cuando pueda. Que descanse y disfrute del verano.

JORDÁN.- Do… do… gracias… muy amable.

OROZCO.- Que lo pase Vd. bien.

2.- Segunda conversación telefónica (de tristes resultados) con el Sr. Peña

Llamé por la tarde del lunes 9, a las 18h 00. Descolgó Maite, que estuvo simpática conmigo. Me dijo que su marido estaba durmiendo la siesta, y que ahora no se le podía molestar. Ambos convinimos en que le llamaría mañana, día 10, martes, entre las 10 h 30 y las 11 h 00.

- ¿Qué tema? –preguntó Maite.

- El asunto Ummo. Serán sólo unas pocas preguntas, facilitas…

- Muy bien. Hasta mañana.Jordan (6)

Martes, 10 de septiembre de 2013. A las 10h 45

OROZCO.- ¿Familia Jordán Peña?

Cogió Maite de nuevo.

MAITE.- Sí… sí…

OROZCO.- ¿Está don José Luis Jordán Peña?

MAITE.- Sí. ¿Es usted el chico de ayer?

OROZCO.- Sí.

MAITE.- Ahora le aviso.

(…)

JORDÁN.- ¿Diga? (sin tartamudeos).

OROZCO.- ¡Hola, don José Luis! ¿Qué, qué tal? ¿Cómo está?

JORDÁN.- Estaba durmiendo, y ahora aparece usted…

OROZCO.- No quería molestarle, don José Luis… Era sólo por unas cuantas preguntas.

JORDÁN.- Bueno, veamos.

(Nota de V. Orozco: sin tartamudeos ni mo-mo-do-do. Debe ser un milagro, ¿tendremos poderes curativos?)

OROZCO.- Ante todo, quería pasarle recuerdos de su amigo Montejo…

JORDÁN.- No lo conozco, oiga…

OROZCO.- Montejo, un investigador que fue muchas veces a su casa, en Madrid…

JORDÁN.- Pues no lo conozco…Jordan (5)

(Nota de V. Orozco: Desconcierto. Esta respuesta no la esperaba).

OROZCO.- Iba a su casa con un investigador llamado David Cuevas…

JORDÁN.- ¡Ah, sí! ¡Ahora sé quién es!

OROZCO.- Bueno, pues el amigo Montejo me pide que le recuerde lo de la carta de su amigo americano de 1965, la cual tenía que buscar Vd. en sus archivos. ¿La ha encontrado ya?

JORDÁN.- Esto… no… no he podido todavía. Me siento muy mal… sin fuerzas… No sé si lo encontraré…

OROZCO.- Bueno, don José Luis, si lo encuentra, lléveselo a Madrid. Montejo preferiría ver el original.

JORDÁN.- Ya, claro. ¿Qué más quiere preguntarme?

OROZCO.- Sobre Alicia Araujo. ¿Recuerda en qué año la conoció?

JORDÁN.- Pues no, no lo recuerdo.

OROZCO.- Le ayudo: ¿en 1959?

JORDÁN.- Digo que no lo recuerdo.

OROZCO.- Bueno. Al menos, ¿recuerda en qué circunstancias la conoció?

JORDÁN.- Pues no, tampoco lo recuerdo

(Sin tartamudear en absoluto)

OROZCO.- Bien… De parte de Montejo, quería preguntarle si usted… ¿tiene ahí los negativos perdidos de las fotos de San José de Valderas y la maqueta del platillo volante…?

JORDÁN.- ¡¡Que yo aquí no tengo nada de eso!! (con voz irritada). ¡Aquí no guardo nada!

OROZCO.- Por favor, don José Luis…

JORDÁN.- ¡Que no tengo nada!, ¿me oye? ¡¡No tengo nada!!Jordan (8)

(Silencio)

OROZCO.- ¡Oiga!… ¡Oiga!…¡Oiga!…

(Nota de V. Orozco: Silencio. No contesta. ¿Le habrá pasado algo, habrá roto el teléfono?)

OROZCO.- ¡Oiga!

Nada. Cuelgo definitivamente.

CUARTO Y ÚLTIMO CONTACTO

Desde Junio de 2013, quien suscribe figuró entre los receptores de unos comentarios y reflexiones sobre la actualidad nacional e internacional que ilustraba y escribía (al parecer) José Luis Jordán, y mandaba por correo electrónico a una serie de destinatarios como archivos adjuntos. En uno de ellos titulado “Asunto 5º: Los mitos y el DIA MAT”[x], enviado el 8 de mayo de 2014, mencionaba de pasada el tema Ummo, y ello dio pie al intercambio de mails que se transcriben a continuación.

1.- Mensaje de J.J. Montejo a J. L. Jordán, 25/5/2014

“Estimado José Luis:

Acuso recibo de tu envío, no menos interesante que los anteriores, con la incursión que haces en el romanticismo de fin del siglo XIX, y luego tus disquisiciones a propósito del dia-mat.

He visto también, en una de las notas, una muy breve referencia al ficticio Ummo, donde aseguras que lo creaste con una “institución extranjera”: ¿alguna vez explicarás con claridad de cuál se trata?

Un afectuoso saludo,

Jose Juan Montejo”

2.- Contestación de J. L. Jordán a J. J. Montejo, 25/5/2014

(Advertencia: a fin de facilitar su comprensión, se han corregido y añadido algunos signos ortográficos y de puntuación)

“Apreciado José Juan:Jordan (1)

Gracias por tu amabilidad. Ya te informé hace tiempo, que me resulta lamentable mi silencio, sobre el candente y extraño período: vamos a llamarle “UMMO”, e implicado el estudio por una Agencia Extranjera. Con lo que respecta a mí, como autor primigenio de las singulares misivas, creo que está clara mi singular intervención. Te aclaro que te informé vagamente, sobre la intervención de la citada institución. Que no consistió en valorar una muestra sociológica, como fue mi caso. El final coincide aproximadamente con el final de la guerra fría, una vez que la URSS y Occidente suavizan sus relaciones.

De nosotros: Tú y Yo… y varios interesados, aprendimos bastante de aquella época dorada. E insisto reiteradamente que NO fue un engaño a parte de los implicados, y la selección de ítem escogidos como muestra de las naciones del Sur. Te repito que insistí en mis cartas apócrifas, la conveniencia de despreciar el contenido como mera fantasía (…”No nos crean que somos viajeros de UMMO”). La prueba de tanta insistencia, es que Tú y varias personas estudiosas, desconfiaron de esos fantasiosos relatos, apuntando sagazmente a la fantasía o al fraude.

Estimo que mi error… Mi gran error, debido quizás a mi juventud y mi inexperiencia, fue mezclar incomprensiblemente el análisis de la insuficiencia cultural de nosotros los españoles, verdadero motivo del análisis de “UMMO”, con otra –para mí- fascinante anormalidad social como es la parafilia Algolágnica activa: el Sadismo. La cual afecta aproximadamente al 4 % de la población mundial. Demasiado y ambicioso objetivo para una sola modesta persona…

Un abrazo:

José Luis Jordán Peña”

3.- Mensaje de J. J. Montejo a J. L. Jordán, 20/6/2014

La contestación de Jordán “entrando al trapo” era de agradecer, y supuse que esta vez sí sería posible el diálogo que mi interlocutor declinó el verano del año pasado. Ante la puerta de nuevo abierta, se me ofrecían dos posibilidades principales: recordar a Peña que tenía un cuestionario de 138 preguntas pendiente de contestar e insistir en ello, o bien elaborar una respuesta acorde con los temas abordados en su correo.

Opté por la segunda, y consciente de la oportunidad que se presentaba acudí de nuevo al amigo J. A. Cezón[xi] para preparar entre los dos una contestación a la altura. Por ese motivo se demoró un poco, y he aquí el resultado.

“Estimado José Luis:

Disculpa el retraso, agradezco tu respuesta y me permitirás algunos comentarios y reflexiones.

Si tú mismo consideras lamentable tu silencio, hay una manera fácil de subsanarlo: responder con claridad y no con evasivas, por ejemplo.

Lo del candente y extraño período… si no lo llamas “UMMO”, ¿entonces cómo lo llamarías? Mencionas tu autoría primigenia, y tu singular intervención: ¿significa eso que el asunto completo se te ocurrió a ti, y que después llegó la Agencia extranjera (o Instituto, o como se llame) vamos a decirlo así, “a mesa puesta”?

De lo que dices y nos contaste el año pasado, parece deducirse que seguiste este camino: Estudio de mercado > Estudio sociológico > Colaboración con la Agencia extranjera.

Si la secuencia expuesta es correcta, se me ocurren algunas preguntas:

a) ¿Cuándo comenzó el estudio de mercado y dónde?, ¿en Agromán?

b) ¿Cuándo empezó el estudio sociológico y dónde?, ¿también en Agromán, bajo otro patrocinio, o sólo como iniciativa tuya?

c) ¿Y en qué momento llegó la agencia extranjera?20140910_113037 (2)

y d) ¿En qué consistieron los controles sobre el estudio (¿sucesivos, simultáneos?) de tu empresa, de la agencia y de ti mismo?

El final del estudio, sigues diciendo, coincide con el final de la Guerra Fría, ¿pero cuándo consideras que fue dicho final: ¿con la llegada al poder en la antigua URSS de M. Gorbachov en 1985, con la caída del Muro en 1989, en otra fecha?

Después te refieres a tu error o gran error, pero no me queda claro en qué consistió exactamente: ¿acaso no prever esa “insuficiencia cultural española”?, ¿tal vez no haber escogido otro país con mayor “suficiencia cultural”, quizás del ámbito anglosajón?

Y por último, esa afirmación tuya de que un 4 % de la humanidad estaría afectada por el Sadismo… ¿pero cuál en concreto: el exclusivamente sexual, o bien el genérico, entendiendo por éste la sumisión política, económica o religiosa?

Un abrazo,

Jose Juan Montejo”

Una vez más, y sin que constituyera una gran sorpresa, el esfuerzo fue superior a las expectativas generadas, puesto que no hubo respuesta. Y ya nunca llegaría.

Jose Juan Montejo

¿EPITAFIO DE CATORCE AÑOS LUZ?

Twitter jordanEntre la multitud de comentarios, necrológicas, o simples cotilleos, que provocó en los días inmediatos el óbito de José Luis Jordán, uno de los más curiosos y extraños es el que le dedicó cierto twittero que se hace llamar “Oaxiiboo 6″, nombre de claros ecos ummitas, el cual mandó el mismo texto tanto en español como en francés.

Decía así “HEMOS PERDIDO A UN AMIGO. AL MENTIR PROTEGIÓ LA VERDAD. TRAICIONÓ AMIGOS PARA PROTEGER A OTROS. LO SUFRIÓ EN CUERPO Y MENTE – JL JORDAN PEÑA”Twitter jordan - copia

Obviamente, el uso de la primera persona del plural por parte del “extraterrestre twittero” aludiría al grupo responsable del asunto Ummo… Acaso un postrer homenaje a quien desde luego hizo gala de la mentira y la traición, quién sabe si sólo para divertirse sin tener en cuenta sentimientos y creencias ajenas. O por otras razones que se nos escapan, y que quizá conozca el firmante… a 14 años luz o a la vuelta de la esquina>>.

NOTAS

[i] Acompañados de Moisés Garrido, el 27 de febrero de 2009.

[ii] Mi primera visita a su domicilio fue en 2003.

[iii] Aunque hubiera sido un dato importante para la posteridad, por desgracia ni David Cuevas ni un servidor retuvimos el título de dicho libro: un fallo imperdonable.

[iv] Se trata de José Mª Aguirre González (ingeniero de Caminos y empresario vasco), en efecto fallecido el 27 de noviembre de 2011.

[v] Como su artículo “El síndrome de Anubis y Psi”, publicado en Psi Comunicación, nº 29-30, 1989.

[vi] Esta revelación ya constaba en una entrevista anterior (en inédita) con J. L. Jordán, realizada en 2005 por Alejandro Agostinelli y Luis R. González.

[vii] La hipérbola equilátera se estudia, efectivamente, dentro del apartado de los algoritmos.

[viii] Al decir esto, Jordán quizás se refería a las revistas que tan aficionado era; es posible que alguna trajera un reportaje con fotos sobre Digne y sus alrededores. Sobre la sierra madrileña, no precisó si era la de Gredos, la de Guadarrama u otra diferente.

[ix] “Las mentiras de Ummo” por el Grupo U 3, Mundo Desconocido, nº 64, Octubre 1981.

[x] Contracción de Materialismo Dialéctico.

[xi] José Antonio Cezón conoció a Jordán Peña en 1967/68, y con altibajos fue coincidiendo con él en reuniones y grupos hasta el cierre de la Agrupación Erídani en 1975.

Puedes escuchar la entrevista de JJ Montejo y David Cuevas a Jordán Peña en: http://www.ivoox.com/dl-130-que-fue-antonio-romero-y-audios-mp3_rf_2214865_1.html

 Descárgate gratis EOC nº 77 completo aquí: http://elojocritico.info/wp-content/uploads/2014/12/EOC-77-PDF.pdf

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