Published On: Lun, nov 11th, 2013

MORMONES: JOSEPH SMITH Y LOS EXTRATERRESTRES

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Publicado en EOC nº 74

EOC 74 PORTADA

En la primavera de 1820 tuvo lugar un hecho tan importante que conduciría a la creación de una nueva rama de cristianismo. El lugar fue Manchester, Nueva York, y el testigo era un joven llamado Joseph Smith. De acuerdo con la historia, era un día soleado. Smith, un chico de catorce años, se sentía angustiado y confuso debido a las discusiones que habían comenzado en su ciudad provocadas por la pelea que las distintas sectas cristianas mantenían en su búsqueda de nuevos adeptos. Deseaba meditar sobre la cuestión durante un tiempo, así que se fue a dar un paseo a solas, dirigiéndose hacia un bosque cercano a su casa. Esperaba encontrar allí la paz que le ayudara a decidir qué camino espiritual seguir. Lo que no podía imaginar era que la respuesta le llegase tan rápido.

…inmediatamente fui agarrado por un poder que me sobrevino por completo, y que tuvo una influencia increíble sobre mí, tanto que me ató la lengua para que no pudiese hablar. Una densa oscuridad me rodeó, y por un tiempo, me pareció que de un momento a otro me iba a destruir.1

Unos momentos después vio

…un pilar de luz justo sobre mi cabeza, más brillante que el sol, que descendió lentamente hasta que se me cayó encima. 1

Lo siguiente que observó fue a “dos personajes, cuya brillantez y gloria desafían toda descripción, flotando sobre mí en el aire.” Le llamaron por su nombre y se presentaron como padre e hijo. Huelga decir que la vida de Joseph Smith cambiaría para siempre como resultado de este primer encuentro, que resultó ser sólo el primero de muchos. La más importante de las ‘visitas’ sucedió tres años después, el 21 de septiembre de 1823.

Me di cuenta de que una luz había aparecido en mi habitación, y ésta continuó aumentando hasta que el cuarto se iluminó más que en el mediodía, cuando, de repente, una persona apareció junto a mi cama, permaneciendo en el aire, ya que sus pies no tocaban el suelo. 2

El ente estaba descalzo, pero llevaba una toga blanca y suelta que emitía tal fulgor que Smith declaró que “no creía que se podría hacer que ninguna cosa de este mundo brillase con tanta blancura.” La persona se presentó como Moroni, un mensajero enviado por Dios. Moroni tenía un mensaje para el joven creyente. Smith había sido elegido para traducir parte de las escrituras sagradas a través de las cuales todo el mundo conocería la verdadera historia del continente americano. Lo único que él tenía que hacer era desenterrarlas de un lugar en la Colina de Cumorah donde yacían desde hace siglos, y traducirlas al inglés. Después de pronunciar algunas citas del Antiguo Testamento, Moroni se fue. Joseph Smith describió el momento de esta manera:

Vi como la luz en mi habitación le rodeo a la persona que me había estado hablando, y siguió así hasta que el cuarto estaba oscuro de nuevo, excepto justo a su alrededor; en aquel instante vi algo similar a un túnel que iba hasta el cielo, y [Moroni] ascendió por él hasta que desapareció completamente… 3

Poco tiempo después, durante esa misma noche, el ‘ángel’ apareció otra vez en la habitación de Smith. Como si creyese que el chico se olvidaría del contenido del mensaje demasiado pronto, Moroni contó de nuevo las mismas cosas que había dicho en su primera visita, sin variación alguna… 4

De acuerdo con el visitante, se esperaba un futuro tenebroso, y vendrían “grandes desolaciones por el hambre, la espada y la pestilencia.” Luego “ascendió al cielo como había hecho antes”. Smith no pudo dormir mucho, ya que muy poco tiempo después, Moroni llegó otra vez, exactamente igual que la última. El mensaje no cambiaba, como si la aparición se repitiera muchas veces por error, como un disco rayado. El día siguiente, Joseph le contó a su padre, un presbiteriano, la visita nocturna. Sorprendentemente no se rió del chico. El hombre, un inmigrante europeo, estaba seguro de que se le habían dado a su hijo una misión divina que cumplir.

El resto de la historia de los mormones es demasiado conocida para repetirla aquí. Basta decir que Joseph Smith tuvo que esperar cuatro años más para recibir el libro antiguo, que estaba escrito en finas placas de oro, y los medios para traducirlo. Basándose en este texto creó el enigmático Libro de Mormón, la supuesta historia secreta de los habitantes de América desde el 2200 a. C. al 421 d. C. y sus conexiones con el Viejo Mundo y con Cristo. El documento consiste en 275.000 palabras, que incluye unas citas largas del Antiguo Testamento. Se publicó en formato de libro en 1830.

Contradicciones

Esta historia se encuentra en los escritos del mismo Joseph Smith, fechados en 1838. Sin embargo existen grandes problemas que reducen la credibilidad histórica de la leyenda. Se sabe, por ejemplo, que Smith dejó otra descripción de la visión en 1832 en la que menciona a Jesucristo pero no a “el padre y el hijo”.5 Por su parte, su madre, Lucy Smith, declaró que ella estaba segura de que todo había empezado con la visita de un ángel al dormitorio de su hijo, y que no sabía nada del encuentro en el bosque. 6 La verdad es que hasta 1874 la mayoría de las versiones describen la visita de uno o dos ángeles, no de Dios y Cristo.

La versión de 1832 fue inaccesible para el público durante mucho tiempo debido a otra contradicción importante: en todas las versiones posteriores Smith afirma que la falsedad de las doctrinas de las iglesias le fue revelada por “el Hijo y el Padre”; sin embargo, en la versión que escribió en 1832 (la única escrita por su puño y letra) afirma que la idea se le ocurrió a él solo “tras examinar la Biblia” cuando tenía sólo trece años.7

Otra versión polémica apareció en 1835 en el primer volumen del periódico Latter-day Saints Messenger and Advocate [“El Defensor y Mensajero de los Santos del Último Día”]. 8 En esta historia, escrita por un líder de la iglesia llamado Oliver Cowdery con la ayuda de Joseph Smith, se cuenta que fue el renacimiento religioso de 1823 – y no él de 1820 –el que dejó a Joseph Smith confuso acerca de sus creencias religiosas. Smith quería conocer por sí mismo la realidad de la religión y esperaba con anhelo recibir una confirmación inequívoca de la existencia de Dios. Poco tiempo después, un ángel apareció en su cuarto para decirle que sus pecados habían sido perdonados. ¿Por qué se considera esta versión tan polémica? ¿Hasta qué punto es significativo que el año del incidente fuese uno u otro?

Cuando los historiadores investigaron las raíces del problema, descubrieron que el despertar religioso en las ciudades de Palmyra y Manchester, a las que Smith hace referencia en su autobiografía, no ocurrió en 1820 sino en la primavera de 1824. Los periódicos de 1824, incluyendo la Methodist Magazine y el Wayne Sentinel, por nombrar sólo dos, apoyan esta tesis mientras que la lectura de los de 1820 muestra que no hubo ningún despertar religioso durante aquel año. Según los archivos eclesiásticos oficiales, la Iglesia Baptista de Palmyra sólo adquirió 8 nuevos miembros a través de las confirmaciones y los bautismos en 1820, mientras que la Iglesia Presbiteriana consiguió 14 y la Iglesia Metodista perdió 6 miembros en esa época.9 En cambio, los archivos eclesiásticos apuntan que la Iglesia Baptista recibió 94 nuevos miembros de 1824, la Presbiteriana recibió 99 y la Metodista dio la bienvenida a 208 nuevos fieles. Esta fecha también se corresponde con la citada en las afirmaciones que hizo Lucy Smith y con aquellas que hiciera su hijo en la edición de Latter-day Saints Messenger and Advocate en 1835.

Smith llegó a declarar en otra publicación en 1838 que su familia se había unido a la Iglesia Presbiteriana inmediatamente después del gran despertar de 1820, pero su madre escribió que todos se habían convertido a la Iglesia sólo después de la muerte de Alvin, el hermano de Joseph.10 Dado que Alvin Smith murió el 19 de noviembre de 1823, las declaraciones de su hermano resultan algo sospechosos. Y el hecho es que la diferencia de cuatro años es muy importante:

El fundador de la Iglesia Mormona insistía en que él recibió el libro de oro cuatro años después de la visita de Moroni. Sin embargo, si Moroni apareció tres años después del despertar religioso de 1824, y el libro sagrado tardó cuatro años más en llegar, se puede calcular que Smith no obtuvo el manuscrito hasta 1831 – ¡un año después de la primera publicación del Libro de Mormón! Evidentemente, la credibilidad de la autobiografía de Smith no soporta un análisis crítico riguroso. (Los cronistas de la evolución del Mormonismo han encontrado pruebas de que Smith recibía clases de religión en una iglesia Metodista en 1828. Esto parece mostrar un Joseph Smith algo confuso, además de constatar que violó la instrucción divina de no acercarse a ninguna.)

Otro problema importante es el hecho de que el nombre del ángel que descendió a hablar con Joseph Smith no se llamaba Moroni en todas las versiones. Según dijo el profeta en Volumen 3 del periódico Millennial Star (1842) su nombre había sido Nephi. Aquel año Smith escribiría exactamente lo mismo en otro artículo, publicado en Vol. 3. de Times and Seasons . ¿Se había confundido? La misma cita aparece en la edición de 1851 de La Perla de Gran Precio (p.41).

A pesar de todas las contradicciones, la estructura básica de la historia no varía demasiado y su semejanza con las historias contadas por otros místicos y contactados la convierte en un tema que merece la pena examinar. La experiencia mística que Joseph Smith alegó tener en el bosque en 1820 suena muy parecido a los encuentros cercanos con alienígenas de los que no se llegaría a hablar hasta más de 100 años después de su muerte. Los dos seres luminosos, precedidos por una columna de luz que descendía del cielo, no quedarían fuera de lugar en cualquier dossier de casos ufológicos. En este contexto, el día en el que el ángel Moroni se presenta en el cuarto del joven sería considerado un caso de ‘visita de dormitorio’ típico de los alienígenas modernos y el mensaje apocalíptico que trae es justo lo que comunican los extraterrestres a los contactados y abducidos. Esto no implica, naturalmente, que Joseph Smith era un contactado al estilo ufológico actual, pero las coincidencias son muy curiosas.

mormon4También es cierto, sin embargo, que la visión de Joseph Smith no era del todo única, ya que, años antes, otras personas declararon haber tenido experiencias parecidas. Por ejemplo, en 1816 un ministro llamado Elías Smith publicó un libro en el que describió su conversión. “Entré en el bosque,” dijo. “…una luz apareció en el cielo… Parecía que mi mente se introducía en esa luz, hacia el trono de Dios…No me es posible decir cuánto tiempo permanecí en esa situación.” (The Life, Conversion, Preaching, Travels, and Sufferings of Elias Smith, 1816). Durante el despertar en Nueva York de 1824, un hombre “escuchó una voz en el bosque que decía ‘Tus pecados son perdonados.’ [Otro] vio al Salvador descender sobre los árboles al mediodía.” (The Christian Baptist, Vol. 1, pp.148-49). También Asa Wild tuvo un encuentro parecido a los de Smith en 1823. “Pareció como si mi mente…se quedara paralizada…ante la majestuosidad de Dios. Entonces habló…Me dijo que todas las ramas del cristianismo practicantes se habían vuelto extremadamente corruptas…” (Wayne Sentinel 22 de octubre 1823). Es muy posible que Joseph Smith pudiera haber leído estas historias, y su familia subscribía al Wayne Sentinal.

Los Extraterrestres

Además del contenido estrictamente teológico del libro, Smith publicó una serie declaraciones incluso más sorprendentes sobre Dios y el Universo. Por ejemplo, según la doctrina mormona, no estamos solos en la galaxia. La galaxia está llena de seres vivos que viven en planetas diferentes. Cuando, en el mormónico Libro de Moisés, el patriarca afirma que si fuera posible para un hombre contar las partículas de la tierra, o de hecho, millones de tierras como ésta, ni siquiera habría empezado a enumerar sus creaciones… 11

Las “millones de tierras” son, según los comentaristas, exactamente eso: planetas habitados. Brigham H. Roberts, en su historia oficial del mormonismo, escribe que: “El Profeta Joseph Smith enseñó que estos mundos y sistemas [solares]…están o estarán habitados por seres inteligentes. Se encuentra esta idea en todas sus revelaciones. En todas partes se toma por sentado”.12

A pesar de que el Libro de Mormón no habla de una pluralidad de mundos habitados, sí lo hacen muchos escritos mormónicos posteriores, incluyendo Doctrine and Covenants [“Doctrina y Alianzas”] (1835) y The Pearl of Great Price [“La Perla de Gran Precio”] (1851). Estas obras fueron escritas por Joseph Smith y contenían los mensajes que le fueron revelados por Dios y otras divinidades. A menudo los defensores de la Iglesia declaran que Smith era un profeta muy adelantado a su tiempo a la vista de las ideas que exponía en sus escritos. El 2 de abril de 1843 Smith recibió ciertas revelaciones sobre el tema de dónde viven los ángeles. Luego, Smith comunicó esta información en The Doctrine and Covenants (130:4-7):

Los ángeles no residen en un planeta como esta tierra, sino en la residencia de Dios, en una esfera similar a un mar de cristal y fuego…

¿Y dónde está la esfera cristalina de Dios? El Libro de Abraham, que forma parte de The Pearl of Great Price, explica que Dios vive en la proximidad de una estrella llamado Kolob, y en Doctrine and Covenants se le describe como un ser físico de carne y hueso. El tercer capítulo del Libro de Abraham explica que Kolob es el cuerpo que domina a todas las otras estrellas en el cielo. Un himno popular de los mormones del siglo XIX hablaba de Kolob en estos términos:

Si pudieras viajar a Kolob
en un abrir y cerrar de ojos,
y luego seguir hacia delante
volando con la misma rapidez,

¿Crees que, alguna vez,
en toda la eternidad,
podrías saber en qué generación
los Dioses empezaron a ser?

La última estrofa dice así:

La materia no tiene fin,
el espacio no acaba
el espíritu no tiene fin
no hay un final de la raza.

El autor del himno era William Wine Phelps, uno de los primeros discípulos de Joseph Smith.Todos los discípulos de Smith creyeron a pies juntillas en la existencia de los extraterrestres. Por ejemplo, Parley P. Pratt declaró en su obra Key to the Science of Theology [“La Clave de la Ciencia de la Teología”] (1855),

Los dioses, los ángeles y los hombres son todos de la misma especie, una raza, una gran familia ampliamente distribuida entre los sistemas planetarios, en colonias, reinos, naciones, etc.

Otro comentario interesante a este respeto es el de Oliver B. Huntington en la revista Young Woman’s Journal [“Revista para Mujeres Jóvenes”] en febrero de 1892:

Sé que incluso en 1837 él [Joseph Smith] decía que hombres y mujeres habitaban en la luna al igual que lo hacen en la tierra, y que vivían hasta una edad más avanzada que nosotros – generalmente vivían casi hasta los 1000 años. Describió los hombres como seres que medían unos seis pies de altura, vestidos de modo bastante formal, como los Cuáqueros. 13

Brigham Young, el hombre que asumió el mando de la iglesia tras la muerte de Smith, propuso incluso que el sol estaba poblado, preguntándose “¿Crees que está habitado? Yo sí lo creo. ¿Crees que hay algo de vida allí dentro? No cabe duda, por algo se creó.”14 En otro discurso insistió que Dios “preside sobre el mundo desde los mundos que iluminan a este pequeño planeta, y sobre millones y millones de mundos que no podemos ver; pero cuida hasta el objeto más pequeño de su creación…”15

Joseph Smith

El cristianismo y la vida en el espacio

Ya hemos visto hasta qué punto los extraterrestres formaban parte de la doctrina mormona. ¿Significa esto que Joseph Smith era un adelantado a su tiempo? ¿Eran sus creencias originales y heterodoxos? Puede que sorprenda a muchos, pero la respuesta es rotundamente negativa. Las ideas expuestas en las obras de Smith no tenían ni un ápice de originales. Dado que la relación que mantenía el cristianismo con el tema de la pluralidad de los mundos habitados es un tema que abarca casi veinte siglos de historia, sería digna de un estudio mucho más largo. No obstante, a continuación recogeremos una serie de datos ilustrativos de la mentalidad coetánea.

En las primeras décadas del siglo XIX, el astrónomo más prestigioso de las islas británicas era John Herschel (1792-1871). Herschel era el hijo del gran científico William Herschel (1738-1822), cuyos teorías sobre la existencia de vida en otros planetas, sobre todo en la luna, eran tan conocidas entre el público como lo había sido su descubrimiento del planeta Urano en 1781. Las creencias de John, quien se graduó en Cambridge en 1813, eran parecidas a las de su padre pero los argumentos del hijo se apoyaban mucho más en especulaciones religiosas y metafísicas. Por ejemplo, cuando se preguntó en su obra A Treatise on Astronomy [“Tratado de Astronomía”] (Londres, 1833) cuál era el papel que desempeñaban los otros planetas en el universo, sugirió que eran la residencia de “otras razas de seres animados,” porque “¿Quién puede suponer que el hombre sea el único objeto al cuidado del Creador?” Ambos John y William Herschel sugerían además que con toda probabilidad el sol estaba habitado por dentro. Por lo tanto, no se puede llegar a la conclusión de que Brigham Young, el líder de los mormones, era el primero en proponer esta idea en el siglo XIX. De hecho, al menos una docena de astrónomos y filósofos habían especulado sobre la existencia de los ‘solarianos’ antes que él.

Otro inglés, el ministro Samuel Noble (1779-1853), expuso sus convicciones sobre los extraterrestres en dos libros, de los cuales el más significativo era su Astronomical Doctrine of a Plurality of Worlds [“Doctrina Astronómica de la Pluralidad de los Mundos”] (1828). Su objetivo era reconciliar el cristianismo con el “descubrimiento abrumador” y con la “doctrina indiscutible” de la vida en el espacio. Noble era también un miembro de la iglesia de Swedenborg (1688-1772), el científico que más había hecho hasta entonces para armonizar el concepto del universo poblado con las enseñanzas de Jesucristo. Cuatro años después, Sharon Turner (1768-1847), un estudioso de la historia anglosajona, manifestó estar de acuerdo con Noble y publicó un texto que trataba el asunto. En su libro, Sacred History of the World [“La Historia Sagrada del Mundo”] (1832), sugirió que la tierra sería el punto de partida para los seres humanos, que viajaran a otros mundos en el universo después de la muerte.

Más tarde aquel año, el ministro Ralph Waldo Emerson (1803-82) abandonó su puesto en la Segunda Iglesia Unitaria de Boston para dedicarse a la escritura. Emerson estaba obsesionado con la astronomía, escribiendo en un momento de su carrera que esperaba con ansiedad “el tiempo en que hubiera un telescopio en todas las calles.” Sus convicciones sobre la existencia de planetas habitados en el espacio eran tan fuertes que llegó a pronunciar en uno de sus últimos sermones que la astronomía había corregido la tendencia del hombre de ver a Dios de un modo antropomórfico, ya que “sea como sean los seres que habiten en Saturno, Júpiter, Urano, y Mercurio,…deben de tener una organización completamente diferente a la del hombre.” Si un hombre tuviera un conocimiento de astronomía, dijo, “¿Quién podría ser un calvinista o un ateo?” Sus obras influyeron a dos o tres generaciones de pensadores.

En 1834 un escocés llamado Alexander Copland publicó un libro titulado The Existence of Other Worlds [“La Existencia de Otros Mundos”], un estudio que trataba de examinar todo lo publicado hasta aquellas fechas sobre este debate. Su opinión particular era que ninguna persona educada y religiosa podría negar que Dios habría poblado el universo entero, no sólo nuestro planeta.

El prolífico escritor religioso Isaac Taylor (1787-1865) escribió un libro titulado Physical Theory of Another Life [“Teoría Física de Otra Vida”] (1836). Este erudito no sólo insistió en que los planetas estaban poblados por seres inteligentes sino que cada una de esas razas buscarían por instinto “las mismas verdades eternas.” El sol, y efectivamente todos los soles, serían lugares de reunión para los seres espirituales tras la muerte del cuerpo físico.

Durante el mismo periodo, Ormsby MacKnight Mitchel (1809-62), el gran astrónomo de Cincinnati, Ohio, manifestaba estar totalmente seguro de que en cada región del universo había soles rodeados de planetas poblados de creyentes que cantaban himnos de adoración al dios de la Biblia.16 Mitchel era sólo un nombre más para añadir a una lista creciente de científicos respetables que opinaban lo mismo. Otro era el mismísimo padre de la evolución, Charles Darwin (1809-82). Él también creía en los extraterrestres y discutía su postura desde la perspectiva religiosa. Llegó a escribir en un ensayo de 1844 titulado The Foundation of the Origin of the Species [“La Fundación del Origen de la Especies”] que sería “derogatorio pensar que el Creador de una infinidad de Universos hubiera hecho por separado cada parásito y gusano,” dado que la evolución de los especies podría explicar el porqué de tanta variedad. Darwin no dudaba de que los universos de Dios podrían albergar seres vivos de todo tipo. Mientras que todos los sacerdotes, científicos y filósofos escribían sobre los extraterrestres de Dios, los poetas del siglo XIX también especulaban libremente sobre el tema. Por ejemplo, en 1859 el británico Philip James Bailey (1816-1902) publicó Festus, un largo poema en el que, entre otras cosas, Cristo explica que la tierra no fue el único lugar donde murió por el bien de la humanidad sino que lo hizo en muchos planetas en el universo, donde también le llamaban el Rey. El poeta Alfred Tennyson (1809-92) sostenía ideas igual de curiosas. Los extraterrestres era un tema recurrente en sus obras, empezando con un poema que había compuesto a los 14 años. A los veinte años escribió Timbuctoo (1829), un poema en el que hablaba de “las ciudades blancas de la Luna” y de “otras cosas que hablan otras lenguas…en mundos lejanos.” Seguramente se habría llevado bien con Charles Fort.

La Iglesia Mormona no era la única cuya teología incorporaba seres extraterrestres. Otra secta, cuyo éxito no se ha extinguido aún, era la de los Adventistas del Séptimo Día, fundado por la profeta Ellen G. Harmon (1827-1915). Nacida en Gorham, Maine, hija de un sombrerero, la joven Harmon se unió al movimiento “Milleriano,” un grupo de seguidores de William Miller, quien había profetizado que la segunda venida de Cristo ocurriría en el año 1843 o 1844. Cuando pasaron las dos fechas previstas sin noticia alguna del Mesías, un momento conocido por los fieles como él de “la Gran Desilusión,” los que aún creían en la profecía de Miller pensaron que algo de importancia celestial probablemente había ocurrido. Llegaron a la conclusión de que en aquel año Cristo había entrado en la región más sagrada del cielo en preparación de su vuelta a la tierra. Harmon adoptó esta premisa con entusiasmo y poco tiempo después comenzó a tener visiones místicas.

Las visiones le impulsaron a viajar por todo New England para reunir a los fieles, casándose en el proceso con otro “Milleriano,” James White (1821-81). También conoció a Joseph Bates (1792-1872), un astrónomo aficionado y el autor de un libro titulado The Opening of the Heavens [“La Apertura del Cielo”]. En esta obra Bates postulaba que Jesucristo aparecería desde la nebula de Orión en el gran día de su regreso a la tierra. Al presenciar una visión de Ellen White en noviembre de 1846 en la que presuntamente ella pudo percibir los anillos de Saturno y contar las lunas de Júpiter, además de dar una descripción física de los habitantes del primero, Bates se convirtió en un discípulo suyo para siempre. Y, a cambio, ella adoptó su idea sobre Orión. El mensaje que comunicaba White era que Cristo “viajó de estrella a estrella, de mundo a mundo, supervisándolo todo” hasta que encontró nuestro mundo, el único planeta en el universo poblado enteramente por pecadores.

Basándonos en el contexto cultural y religioso de la época podemos llegar a la conclusión de que el sistema teológico de Joseph Smith no se diferenciaba demasiado de los que ya existían. Es difícil aceptar que sus visiones del cosmos fueran originales, particularmente porque él habría tenido acceso a gran parte de la literatura que hemos descrito arriba y mucho más que no hemos mencionado.

Chris Aubeck

Notas

1 Joseph Smith 2:15. Las citas son mi traducción al castellano de los testimonios de Smith, tal y cómo están reproducidos en The Doctrines and Covenants of the Church of Jesus Christ of Latter Day Saints/The Pearl of Great Price Salt Lake City, 1948.
2 Joseph Smith 2:16
3 Joseph Smith 2:30.
4 Joseph Smith 2:43
5 Joseph Smith 2:45
6 Reproducido en The Personal Writings of Joseph Smith, Dean C. Jessee (Salt Lake City: Deseret Books, 1984, pp.14ff).
7 First Draft of Lucy Smith’s History [“Primer Borrador de la History según Lucy Smith”], p.46, LDS Church Archives.
8 Dean C. Jessee The Personal Writings of Joseph Smith (Salt Lake City: Deseret Book, 1984, pp. 14ff.
9 Latter-day Saints Messenger and Advocate 1834-1835 (Vol. 1, pp. 42, 78).
10 Geneva area Presbyterian Church Records, Presbyterian Historical Society, Philadelphia, PA; Records for the First Baptist Church in Palmyra, American Baptist Historical Society, Rochester, NY; Minutes of the [Methodist] annual Conference, Ontario Circuit, 1818-1821, pp. 312, 330, 346, 366.
11 First Draft of Lucy Smith’s History, p.55, LDS Church Archives
12 Book of Moses 7:30.
13 Brigham H. Roberts, A Comprehensive History of the Church of Latter-day Saints, Provo, Utah 1965. Vol II, p.387.
14 Oliver B. Huntington, Feb. 6, 1892, Young Woman’s Journal, vol. 3, p. 263.
15 Brigham Young (2nd Mormon Prophet), July 24, 1870, Journal of Discourses, vol. 13, p. 271.
16 Discourses of Brigham Young, ed. John A. Widtsoe (Salt Lake City, 1925), p.31.
17 Proceedings of the American Philosophical Society, 110 (February 1966).

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  1. Rickymon dice:

    Muy interesante el artículo…
    solo unas correcciones:

    Los mormones no creemos que Dios vive en un lugar llamado kolob, kolob tal cual se ha citado es el cuerpo celeste mas cercano al trono de Dios… Y solo eso…

    Sobre la Luna y sus habitantes J smith no hizo estas declaraciones, sino que fueron recopiladas mas tarde por un señor llamado Oliver B. Huntington, el dijo haber oido al profeta smith mencionar tal idea… luego en 1880 la iglesia publicó este párrafo en un articulo sobre este tema:
    “As there is no air nor water on the moon, but very few changes can take place upon its surface. There can be no vegetation and no animals, and although many astronomers have brought their imaginations to bear upon this subject, and have given us descriptions of the beautiful scenery upon its surface, and have even peopled it with inhabitants, we have every reason to believe that it is as barren and lifeless as an arid rock”

    luego las declaraciones sobre vida en el sol, fueron ampliadas por Joseph Fielding Smith en Doctrina de Salvación Tomo I, en donde el hermano Smith aclara q

  2. Rickymon dice:

    Muy interesante el artículo…
    solo unas correcciones:

    Los mormones no creemos que Dios vive en un lugar llamado kolob, kolob tal cual se ha citado es el cuerpo celeste mas cercano al trono de Dios… Y solo eso…

    Sobre la Luna y sus habitantes J smith no hizo estas declaraciones, sino que fueron recopiladas mas tarde por un señor llamado Oliver B. Huntington, el dijo haber oido al profeta smith mencionar tal idea… luego en 1880 la iglesia publicó este párrafo en un articulo sobre este tema:
    “As there is no air nor water on the moon, but very few changes can take place upon its surface. There can be no vegetation and no animals, and although many astronomers have brought their imaginations to bear upon this subject, and have given us descriptions of the beautiful scenery upon its surface, and have even peopled it with inhabitants, we have every reason to believe that it is as barren and lifeless as an arid rock”

    luego las declaraciones sobre vida en el sol, fueron ampliadas por Joseph Fielding Smith en Doctrina de Salvación Tomo I, en donde el hermano Smith aclara que aun cuando esto podría ser contradictorio para la astronomía moderna, el sostenía que la progresión de los cuerpos celestes es progresivo, siendo los astroso como el sol el estado de gloria mas excelso alcanzable y que estos mismos eran la morada de seres de luz, seres celestiales..

    Un saludo

    • horacio dice:

      estoy de acuerdo contigo , dejen de inventar tanta estupidez en cuanto a jose smith , el fue un profeta , ademas me imagino que la iglesia del diablo paga mucho dinero para desacreditar la iglesia de cristo me refiero a la iglesia de Jesucristo .

      por que persiguen tanto a cristo , no se que les pase lo que a saulo de tarso , que después fue el apóstol ,ciegos insensatos
      pronto vendrá cristo , tendrán que esconderse en una oquedad por no aceptar la verdad.-

      jose smith si fue un gran profeta

  3. Alfonso dice:

    Estimado amigo, me parecio magnifico su artículo sobre los mormones y los aliens, creo que este articulo puede sele de ayuda : Alien Ideas Christianity and the Search for Extraterrestrial Life BENJAMIN D. WIKER We tend to consider speculation about extraterrestrials to be a recent phenomenon, a task forced on us by the scientific knowledge we’ve gained during the last century. It’s rather surprising, perhaps, to find out that the debate about whether there is extraterrestrial life stretches back just shy of two and a half millennia. http://catholiceducation.org/articles/religion/re0591.html

  4. bruno dice:

    Mientras los catolicos estan debatiendo que si hay vida o no hay vida en otras galaxias, los mormones estan al tanto de esto y no se alertan porque es normal. Me parace que este articulo le falta mas fundamento, mas lectura a los libro de la verdadera iglesia de cristo que es la mormona, te apuesto que si lees el libro con todo lo demas y averiguaras sobre la cueva de burrows (EEUU) lo tendrias mas claro no olvidemos que satan puede trasgirversar las cosas a los que no saben y cofundirlos como lo hcen contigo

  5. annie dice:

    Yo soy miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias, tengo fé en mi Dios, pero desde niña he tenido experiencias “no terrestres”, por ello creo firmemente más en mi religión por que sé que es la verdadera,loor a José Smith

  6. evparla dice:

    Bueno de nuevo otra religión que adora una ENTIDAD llamada Dios,que para variar ES HOMBRE y se acomoda a ellos, los varones puesto que los mormones tienen varias esposas, (las mujeres no pueden hacer lo mismo (OOOOOBVIO¡¡¡) Dios es una inteligencia suprema creadora de los universos, sin embargo algunos seres humanos léase profetas,curas ,sacerdotes mullahs insisten en tenerlo de rehen, para controlar a las masas,Y A LAS MUJERESeso es todo.

  7. Caro dice:

    Evparla, los mormones no practican la pluralidad de esposas, de hecho la mujer tiene un rol sagrado y muy importante dentro de la Iglesia. Se respeta muchísimo el vínculo sagrado del matrimonio y la familia. El artículo es muy atractivo para quien desee ver desde afuera a la Iglesia como una entidad enigmática y rara y así desacreditarla, disminuyéndola a una caricatura, pero las puertas de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días siempre estarán abiertas para el verdadero buscador de la verdad.

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