Published On: Dom, dic 11th, 2016

EL “CRÁNEO ALIENÍGENA” DE SEALAND

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Publicado en EOC nº 82

001Internet es un hervidero de hoax o noticias falsas. Bulos que se van difundiendo, sobre todo en redes sociales, foros y correos electrónicos, gracias a la participación de numerosos usuarios que sin el menor atisbo escéptico contribuyen a su propagación, convirtiéndose así en cómplices indirectos del engaño. Hay muchos hoax en torno a lo paranormal y los OVNIs. EL OJO CRÍTICO ha denunciado y desenmascarado muchos. También hay llamativos hoax referentes a extraños cráneos que suponen un desafío para la ciencia (ver anexo). Uno de los hoax más populares —o virales— de este verano es el correspondiente al presunto cráneo alienígena hallado en la isla danesa de Sealand. Llama la atención su tamaño —50% superior al cráneo humano— y sus enormes cuencas oculares. Sus rasgos se asemejan, en cierta medida, al típico extraterrestre descrito por los abducidos. Diversos medios de comunicación han vendido la historia como real, sin molestarse en contrastar la información. Por ejemplo, el conocido portal de periodismo digital RT difundió la noticia el pasado 20 de julio con el siguiente titular: “¿Pertenece a un extraterrestre la extraña calavera hallada en Dinamarca?”. El subtítulo daba por sentado que, según investigadores del Colegio Veterinario de Copenhague, el cráneo posee unos rasgos que “hacen imposible catalogarlo entre los animales de la taxonomía de Linneo”.   004

A grandes rasgos, la historia difundida es la siguiente: varios trabajadores que en el año 2007 estaban efectuando excavaciones en los bajos de una antigua vivienda de Olstykke (Dinamarca), con el objeto de sustituir las tuberías de aguas residuales, hallaron el sorprendente cráneo. Los primeros análisis científicos se realizaron en 2010. Además de la opinión del Colegio Veterinario de Copenhague, la Universidad de Niels Bohr, ubicada en la capital danesa, realizó una datación por radiocarbono determinando que el cráneo tiene 800 años de antigüedad. Posteriores excavaciones en el lugar del hallazgo sirvieron para hallar huesos de animales y herramientas del período neolítico.

Al parecer, el enigmático cráneo estuvo en poder de una supuesta orden secreta denominada ‘Pegasus Light’, radicada en la misma isla danesa. Una organización que data del siglo XIV y entre cuyos miembros se encontraban ilustres figuras del pensamiento y de la literatura como Giovanni Boccaccio, René Descartes, William Shakespeare, Thomas Jefferson, H. G. Wells, etc. Parece ser que el objetivo de esta críptica sociedad que ha perdurado hasta nuestros días ha sido custodiar varios artefactos de procedencia extraterrestre, entre ellos el cráneo que nos ocupa, perteneciente a un visitante alienígena oriundo de la constelación de Pegaso (sic).

011Enseguida, los ufólogos más sensacionalistas comenzaron a difundir el hoax como si la noticia fuese real. Scott C. Waring, editor de ufosightingsdaily.com, afirmó con rotundidad: “Este gran cráneo encontrado en Dinamarca es realmente notable. Los grandes ojos y los dientes son alucinantes. No pertenece a ninguna de las especies conocidas y es 50% por ciento más grande que un cráneo humano. Tal vez mitad humano, mitad híbrido extraterrestre”.

BUSCANDO LAS FUENTES

He querido molestarme en averiguar las fuentes de este hoax, para saber cuándo apareció realmente y si hay algún nombre detrás del mismo. Cualquiera podría haber hecho lo mismo que yo, pero lamentablemente es más fácil propagar bulos en las redes sociales que dedicar tiempo a examinarlos y desmitificarlos. Ya sabemos que la mentira es más consoladora que la verdad, tan decepcionante en muchas ocasiones…010

Bien, lo primero que he de decir es que esta noticia no es nueva. Lleva años propagándose, en períodos de mayor o menor actividad. Es un hoax que se reactiva cada cierto tiempo, como tantos otros. Y cuando eso ocurre, miles de internautas más lo propagan inmediatamente, dejándose llevar por la impresión a la hora de ver las fotos (tan fácil como compartir la noticia en Facebook y Twitter), lo cual incita a que los medios de comunicación, tanto especializados como generalistas, hablen del asunto hasta la saciedad. Sobre todo, llegando el período estival. Recordemos las llamadas “serpientes de verano”, a las que se recurre para paliar la falta de información en otros asuntos y entretener a los ociosos veraneantes con noticias sensacionalistas y entretenidas… Así pues, en mayo de 2015, el portal de Youtube Strange Mysteries colgó un vídeo de tan solo tres minutos de duración sobre el cráneo, recibiendo 232.267 visitas hasta la fecha. Otro portal similar, Mister Enigma, con un vídeo de más de doce minutos, ha registrado casi 98.000 visualizaciones. A buen seguro, en las redes sociales la noticia habrá sido leída por millones de internautas. Un minucioso rastreo por internet me permite comprobar que ha sido una noticia bastante difundida, incluso en medios periodísticos como el mexicano Excelsior, el argentino Diario Uno y el británico Daily Express. Mientras, en Facebook, la morbosa página Scared Yet?, dedicada a mostrar falsas imágenes terroríficas y presuntamente paranormales, ha facilitado un enlace a una web homónima, donde aparece un artículo firmado por su fundador y editor, un tal James Oliviera, bajo el título The Incredible Mystery Behind the Sealand Skull, que no es más que un copy & paste del texto original, que más adelante comentaremos. El post lo han repetido los días 26-02-15, 09-09-15, 15-02-16, 14-03-16 y 15-06-16. Hay que insistir una y otra vez para que los hoax se instalen bien en el imaginario colectivo. En fin…

016Mi particular rastreo, que me ha llevado a realizar pesquisas a través de Google Dinamarca, me condujo por fin hasta el origen de la historia: el evento llamado Fantasticon —convención anual que acoge a autores de novelas de terror, fantasía y ciencia-ficción—, celebrado en Kulturstationen Vanløse, centro cultural de Copenhague, los días 29 y 30 de agosto de 2009. Su presidente y organizador, Flemming Rasch, mostró ante la audiencia las fotos del susodicho cráneo. Aquello, sin embargo, apenas trascendió. Supondría una curiosidad —o una frikada— sin más para aquellos veteranos escritores de imaginación fértil allí convocados. Habría que esperar al año siguiente, exactamente al 9 de septiembre de 2010, cuando un columnista de nombre Anton Spangenberg publica un texto titulado Sealand skull photos released. Vio la luz en el conocido portal virtual Unexplained Mysteries, que difunde todo tipo de informaciones, opiniones y noticias sobre lo paranormal, los OVNIs, la criptozoología, la ciencia de vanguardia y muchos otros temas alternativos. Ahí fue cuando se popularizó el asunto, ya que un sinfín de blogs, foros, webs y revistas de temas insólitos de todo el mundo beben de las fuentes de Unexplained Mysteries. De dicho sitio surgen, precisamente, muchos hoax… Dicha web fue fundada en 2001. Según podemos leer en la misma, se trata de una plataforma virtual que reúne a más de 120.000 miembros que han contribuido con más de 5 millones de mensajes. Cualquiera puede publicar lo que desee, sin control alguno. Fue lo que hizo el tal Spangenberg. Y así comenzó su crónica escrita: “¿Un superviviente extraterrestre cuyo platillo chocó en tiempos prehistóricos? ¿Un desafortunado viajero del tiempo que vino del futuro? ¿Un comerciante de un universo paralelo? ¿Una especie hasta ahora no descubierta? ¿O, tal vez, un mero capricho resultante de la deformidad de un ser humano? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero no importa la explicación, pues la calavera de Sealand tiene el potencial de cambiar la visión del mundo en el que vivimos”. La grandilocuencia que no falte. Recordemos la de Jaime Maussan al querer vender la “momia alienígena”. Aquello también iba a cambiar la historia…013

Spangenberg añadió, además, que la Universidad Niels Bohr de Copenhague, a través de las pruebas de carbono-14, ha demostrado que la criatura vivió entre los años 1200 y 1280. Por otra parte, el cráneo fue encontrado junto a viejas tuberías, cuya antigüedad sugiere que no fue enterrado hasta después de 1900. El columnista considera que el presunto alienígena vivió entre nosotros durante algún tiempo, trayéndonos vastos conocimientos e inspiración. La superficie lisa del cráneo revelaría que dicha criatura se adaptó al clima frío. El tamaño de sus ojos indicaría que se trataba de una criatura de la noche, que vivía bajo tierra o bien en un planeta que orbitaría en torno a una tenue o remota estrella, probablemente una enana naranja o roja. “La estrella 51 Pegasi, en la constelación de Pegaso fue la primera estrella similar al Sol conocida por tener un planeta. Los planetas que orbitan alrededor de la estrella HR 8799 Pegasus fueron los primeros en ser fotografiados directamente, y el análisis espectroscópico de HD 209458 b, otro planeta de la constelación, ha proporcionado la primera evidencia de vapor de agua atmosférico más allá de nuestro sistema solar”, explicaba. Suponemos que para dar más énfasis a su ya de por sí fantástica crónica, subrayó que “la humanidad aún no está lista para compartir los conocimientos pegasianos”. Y se quedó tan campante…

008Esta es la única información que tenemos sobre el cráneo. Y cuatro fotos que la ilustran, en las que vemos el cráneo desde diferentes ángulos. Spangenberg sostiene que MetroXpress, periódico gratuito que se distribuye en los transportes públicos de Copenhague, aludió al asunto, pero no aporta un recorte que lo acredite. La búsqueda online que yo mismo he realizado en la hemeroteca de dicho diario ha resultado infructuosa.

ERRORES QUE SALTAN A LA VISTA

¿Qué podemos extraer de la mera observación de las fotos? No hace falta ser ningún experto para descubrir algunos elementos más que sospechosos. A saber:

1) El interior de las cuencas oculares y nasales aparece de color más oscuro que el resto del cráneo. La realidad es que los huesos del cráneos son siempre del mismo color, tanto en la parte exterior como en dichas oquedades. Este error da que pensar…

2) Los dientes parecen forman un mismo bloque. Algunos están pegados entre sí. No hay ningún desperfecto en la dentadura. Resulte extraño que se haya conservado tan bien. Llama la atención que sea una línea recta la unión del hueso maxilar y los dientes. Los dientes son todos iguales, salvo los colmillos. Curiosamente, sobre éstos se aprecia una pasta blanca (¿cola? ¿yeso?). ¿Acaso fueron pegados a posteriori? Surge otra pregunta: ¿Cómo es que tienen el mismo color los dientes y el cráneo? ¿Carecían de esmalte?002

3) Las líneas que atraviesan el cráneo no son hendiduras o grietas. Han sido pintadas del mismo color que las oquedades oculares y nasales.

4) Pese al tamaño del cráneo, resulta demasiado pequeño para órbitas oculares tan grandes.

5) Si aumentamos la foto, se observan zonas más pixeladas que otras. Ha podido usarse el Photoshop para retocar las cuencas oculares y luego proceder a suavizar la zona de alrededor.

6) El extremo de la mandíbula carece de bordes redondeados que encajen en la llamada fosa mandibular. No imaginamos cómo podría abrir y cerrar la boca sin serios problemas.

0037) Por su textura, brillo y demás características, el cráneo parece estar hecho de madera. Acaso de cerámica. En definitiva, alguien lo ha realizado.

Por otro lado, es muy extraño que aparecieran restos neolíticos al mismo nivel en que se encontró el cráneo, si como dijo Spangenberg se halló junto a unas viejas tuberías instaladas a principios del siglo XX.

Lo cierto es que nadie ha tenido acceso al cráneo para examinarlo. No sabemos dónde se halla o en poder de quién está. Solo contamos con las cuatro fotografías aportadas por Spangenberg. Sus afirmaciones se han dado por válidas sin comprobación alguna. Quienes la han publicado se han limitado únicamente a repetir lo que otros medios han dicho previamente. Ante un hallazgo tan espectacular, lo lógico sería que revistas científicas como Nature o Science se hubieran hecho eco del tema. Ni un breve comentario. Tampoco en otras publicaciones científicas o dedicadas a la arqueología, antropología, paleontología, etc. Ni un solo medio académico danés ha comentado algo al respecto. Por otro lado, ¿dónde está publicado el informe del análisis mediante el carbono-14? Ni rastro del mismo. La propia Universidad Niels Bohr de Copenhague ha salido al paso, a través de una breve pero contundente respuesta ofrecida por Gertie Skaarup, del gabinete de prensa de dicha universidad. “Puedo obervar que el Instituto Niels Bohr se menciona en el artículo, pero debe ser un error, ya que no trabajamos con radiocarbono”, ha precisado. Por su parte, el doctor Adrian Harrison, del Colegio Veterinario de Copenhague, ha negado tener conocimiento de la existencia de dicho cráneo y jamás ha oído a sus colegas del departamento referirse al mismo. Extrañamente, el cráneo no ha interesado a ningún científico, solo a los crédulos, conspiranoicos y propagadores de falsos mitos. Curioso. Para justificar el silencio de la ciencia, es fácil asegurar en estos casos que los científicos no quieren saber nada al respecto, porque aceptar un hallazgo de esta magnitud supondría el derrumbe de muchos dogmas defendidos por el establishment científico. Son los comentarios que podemos leer en diversos foros. Era de esperar. Esas ideas sobre conjuras y ocultación convierten al supuesto misterio en algo más jugoso, si cabe. No hay hoax que se precie que no desencadene opiniones delirantes y rocambolescas.  015

La prensa danesa tampoco se refiere al cráneo. En un país tan pequeño, una noticia de tal calibre no hubiese pasado desapercibida. Al menos, de existir un cráneo tan extraño. Los periodistas hubieran dedicado decenas de páginas al asunto, amén de haber podido fotografiar la insólita pieza sin ningún problema. Las autoridades hubieran apoyado cualquier investigación y atención mediática. Por más que he buscado en la prensa danesa, no he encontrado absolutamente nada. Insisto: las únicas fotos existentes son las proporcionadas por Anton Spangenberg. Es más, todo apunta a que se trate de un pseudónimo. Y respecto a la orden secreta que mantuvo escondido el cráneo, no existe la menor referencia histórica. Solo se cita en una novela titulada The manuduction, del autor danés H. H. Løyche, galardonada en 2009 con el prestigioso premio Harbinger Relay Award. Por tanto, ‘Pegasus Light’ solo ha existido en la mente de un novelista que es miembro del Círculo de la Ciencia Ficción (SFC) de Dinamarca. Curiosamente, participó en la convención anual Fantasticon donde se habló por primera vez del cráneo.

017Está claro que estamos ante una falsificación, ante otro hoax. Nunca saldrá el cráneo a la luz (por cierto, guarda cierto parecido con el cráneo del film Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, estrenado en 2008). Desde que hace siete años comenzó a difundirse esta falsa historia solo tenemos unas fotos y el mismo relato inicial. Aun así, se sigue propagando y los más crédulos siguen especulando sobre su autenticidad sin el menor argumento. Esta situación invita una vez más a mostrarnos cada más escépticos y desconfiados ante las asombrosas historias que surgen sin estar respaldadas por fuentes fiables que las avalen. Evitemos, asimismo, cooperar con estas falsedades. No compartamos en redes sociales noticias ufológicas, paranormales o de otro tipo sin contrastar o si vienen de fuentes nada fiables. Hay enigmas fascinantes y auténticos. No es necesario inventar más ni propagar fraudes. EL OJO CRÍTICO es una buena herramienta para aprender a mantener una actitud sanamente escéptica. No sintamos, pues, animosidad hacia el escepticismo. Sintámosla hacia el fraude. Así ganaremos todos

Moisés Garrido Vázquez

OTROS CRÁNEOS FRAUDULENTOS

Algunos de los hoax que más se difunden por las redes sociales son las fotos de cráneos y esqueletos gigantes, atribuidos a supuestas criaturas alienígenas o a hombres colosales de varios metros de longitud que habitaron nuestro planeta en el pasado. Suelen ser imágenes trucadas, superpuestas mayormente con fotos de arqueólogos y paleontólogos, mediante el uso de programas informáticos como el Photoshop. A pesar de que son fraudes evidentes, muchos internautas dan crédito a dichas fotos y hablan de conjura para ocultar unas pruebas que invalidarían los postulados academicistas. Las páginas más conspiranoicas son propensas a difundir estos hoax. Hasta National Geographic ha tenido que desmentir tales historias, ya que en ocasiones se ha propagado el bulo de que algunas fotos han sido avaladas por dicha entidad científica. Varias imágenes fueron creadas por artistas digitales que las suben a la web Worth1000. De ahí las cogen algunos desaprensivos para difundirlas luego como auténticas a través de internet.page_1_thumb_large

Otro cráneo que supuestamente pertenecía a un bebé extraterrestre o, en todo caso, a un híbrido humano-extraterrestre fue el hallado en Barranca del Cobre (México) sobre el año 1930. Su principal difusor fue Lloyd Pye, defensor acérrimo de la teoría intervencionista, según la cual, los alienígenas han intervenido en algunos momentos de nuestra historia, incluso en nuestro desarrollo evolutivo. Intentó hace unos años, a través de su Proyecto Starchild, convencer a la comunidad científica de que dicho cráneo era la evidencia definitiva de su teoría.

Sin embargo, las pruebas de ADN realizadas determinaron que el cráneo pertenecía a un niño que vivió hace 900 años y que había padecido hidrocefalia, de ahí su considerable tamaño.

También son falsas las célebres calaveras de cristal. Siempre se dijo que son de origen maya o azteca, y que fueron realizadas de una sola pieza siguiendo instrucciones de extraterrestres. Si alguien las toca, obtiene curación y poder. Con esos antecedentes, no nos extraña que salieran en la portada de revistas como Mundo Desconocido, que inauguró su nº 1 (junio de 1976) con dicho asunto. Pero la realidad es muy distinta: son cráneos tallados en Europa a partir del siglo XIX mediante máquinas fresadoras. Fueron vendidos a ingenuos coleccionistas como si fuesen auténticos tesoros precolombinos. Hoy sabemos el nombre del falsificador: el francés Eugène Boban.

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Pero el engaño más sonado relacionado con cráneos ocurrió muchas décadas antes de la era internet. Nos referimos al hombre de Piltdown. Es considerado el mayor fraude de la paleontología. Durante 41 años nadie discutió su autenticidad. El hallazgo en 1908 de un cráneo, un diente y una mandíbula en Piltdown (Sussex, Inglaterra) llevó a expertos como Charles Dawson, arqueólogo, y Smith Woodward, paleoantropólogo, a considerar que estaban ante el tan buscado eslabón perdido. La fabulosa noticia se reveló al mundo en diciembre de 1912. Su especie fue bautizada como Eoanthropus dawsoni. Sin embargo, análisis más precisos llevados a cabo años después concluyeron que se trataba de un burdo fraude: la mandíbula correspondía a un orangután (se había coloreado para que pareciera antigua) y el diente a un mono. El cráneo era de un homo sapiens. Así lo hizo saber el Museo de Historia Natural de Londres en 1953. Nunca se supo quién fue el autor del fraude, aunque las sospechas recaen en Dawson. Además, parece que pudo haber participado el sacerdote jesuita Teilhard de Chardin.

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