Published On: Dom, nov 10th, 2013

E.T.A. UNA HISTORIA MAL CONTADA

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Publicado en EOC nº 74

EOC 74 PORTADA

Desgraciadamente muchos de nosotros hemos almorzado con el telón de fondo televisivo que informaba del último atentado de la organización terrorista ETA. Cuarenta años después del magnicidio que acabó con la vida del presidente Carrero Blanco hacemos un breve repaso de la historia de esta organización desmitificando algunos de las falacias que tanto los conspiracionistas como los defensores de la “versión oficial” han querido contarnos. Porque la historia de ETA también merece ser analizada con un ojo crítico…

Aunque frecuentemente se menciona el 31 de julio de 1959, festividad de San Ignacio de Loyola, como la fecha oficial para el nacimiento de ETA, lo cierto es que su verdadero origen se remonta unos cuántos años atrás. Es en el año lectivo 1951/52 cuando comienzan a reunirse en Bilbao un grupo de jóvenes universitarios descontentos con el PNV (Partido Nacionalista Vasco), entre los que se encuentra el abogado Julen Madariaga, y que recibe el nombre de Ekin (Hacer, en euskera).

Cuando el símbolo de ETA era un pato

A pesar de estas diferencias, en 1956 Ekin terminará siendo absorbida por EGI (Euzko Gaztedi Indarra), rama juvenil del PNV. Sin embargo, este desembarco de abertzales radicales en EGI termina generando un conflicto con la cúpula del PNV que, dos años después, anticipa su escisión para terminar constituyendo un grupo independiente.

Antes de que un tal Felix Likiniano (1909-1982) diseñara el hacha y la serpiente, que significa la fuerza y el sigilo con el que acomete sus acciones, como su emblema definitivo, el símbolo de la organización armada iba a corresponderse con el de un pato. Y no por qué los militantes de ETA fueran patosos (véase cuadro)… Después de barajar varios nombres, el embrión de lo que hoy es ETA iba a ser bautizado en un principio como ATA (Aberri Ta Askatasuna, Patria y Libertad) siglas que, significan “pato” en euskera. Como quiera que el logotipo de un pato no otorgaba demasiada credibilidad a sus comunicados, fue finalmente sustituido por el acrónimo de ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Euskadi y Libertad). Corría el mes de diciembre de 1958…

La emisión, a finales de julio de 1959, de una misiva dirigida al entonces lehendakari en el exilio José Antonio Aguirre comunicándole la existencia de la organización, es el motivo por el que esta fecha se ha asociado con el nacimiento oficial de ETA. En diciembre de ese mismo año comenzarán sus primeras acciones armadas (sin víctimas mortales) con la colocación de explosivos en edificios oficiales, redacciones de periódicos y comisarías de policía. Estos atentados, cuya autoría será reconocida muchos años más tarde, nunca fueron reivindicados por la organización.

Años 60: ETA frente a la represión franquista

En los sesenta, el régimen franquista inicia una áspera acción represiva contra cualquier colectivo de personas sospechoso de su vinculación ideológica con el independentismo vasco. Se considera especialmente peligrosa la campaña política de ETA, a pesar de que, hasta la fecha, sus acciones se habían limitado al marco propagandístico realizando pintadas en las calles, distribuyendo octavillas o atacando monumentos conmemorativos que exaltan el régimen franquista.

etaLa campaña franquista de “guerra sucia” contra el independentismo vasco comienza a cobrarse las primeras víctimas inocentes. En marzo de 1961,en una carretera de acceso a Bilbao, y sospechando que tres dirigentes de ETA se trasladan en un vehículo, las fuerzas represivas abren fuego contra tres jóvenes que regresaban del trabajo matando a una de ellas y dejando tetrapléjico a otra. El crimen, apenas mencionado en los medios de comunicación, quedó impune. Mientras, la comunidad internacional comienza a legitimar la existencia de la organización armada vasca como una especie de frente de resistencia que lucha contra el régimen franquista… Algo que, como veremos más adelante, no se corresponde con la realidad, ya que ETA inicia su campaña más sangrienta precisamente en los inicios de la apertura a la vía democrática.

Durante esta década, ETA todavía está perfilándose como organización. Entre 1962 y 1967 se realizan hasta cinco asambleas –la primera de ellas en un convento benedictino cerca de Baiona- donde, paulatinamente, se va consolidando cuál será su marco ideológico y posteriormente su estrategia y acciones a desarrollar. ETA se define a sí misma como un Movimiento Revolucionario Vasco de Liberación Nacional, de carácter socialista y anticapitalista, que reivindica la autodeterminación e independencia de Euskadi. Inspirándose en el Ché Guevara, legitima una suerte de “lucha de guerrillas” donde la población vasca queda polarizada entre patriotas o abertzales afectos a la causa y califica de traidores a quienes permanecen al margen de ésta.

1968: La serpiente abre sus fauces

En junio 1968 se inicia la fría y sangrienta estadística de muertes en la historia de ETA. Durante un rutinario control de tráfico el guardia civil José Ángel Pardines, de veinticinco años es abatido a tiros por militantes de ETA. En la huída, y mientras es abandonado a su suerte por su compañero, un cruce de disparos termina con la vida de Txabi Etxebarrieta, de apenas veinticuatro años, quien se convierte así en el primer mártir de la resistencia vasca. En el mes de agosto ETA acometerá la que es su primera acción armada premeditada: la “ejecución” del comisario jefe de la Brigada Político Social Melitón Manzanas. La Operación Sagarra, una especie de “vendetta” por la muerte de Txabi Etxebarrieta, se justificó al considerar que Melitón Manzanas era un símbolo de la dictadura, responsable directo de la tortura ejercida contra numerosos presos políticos vascos. Menos conocido –ya que ETA ha preferido silenciar las circunstancias de su muerte y las autoridades tampoco le rindieron los homenajes que tributaron a Melitón Manzanas- es el asesinato de Fermín Monasterio Pérez, un taxista de Bilbao de treinta y ocho años de edad que tuvo la mala fortuna de asistir a un etarra malherido durante su huida tras un cruce de disparos en abril de 1969. Dejaba viuda y tres hijas…

Con estos tres asesinatos, ETA había iniciado una espiral de muerte y de violencia que se iba a prolongar durante más de cuarenta años. Paralelamente, el régimen franquista recrudecería su injustificable campaña de acoso, realizando detenciones arbitrarias y cometiendo torturas sobre todas aquellas personas sospechosas de colaborar con el movimiento separatista vasco.

El franquismo alimenta la serpiente de ETA

Los años setenta iban a inaugurarse con un acontecimiento que iba a significar un auténtico balón de oxígeno para la organización armada, que entonces se encontraba atravesando un período de crisis interna: el proceso de Burgos, considerado por los historiadores como “el suceso más trascendental de la historia de ETA”. Veamos por qué…

En diciembre de 1970 se iniciaba el sumario 31/69 con el que el régimen de Franco pretendía represaliar a los etarras implicados en la muerte del comisario Melitón Manzanas. La fiscalía solicitaba para los dieciséis encausados un total de setecientos años de cárcel así como seis penas de muerte. Con el proceso de Burgos, el régimen franquista pretendía escenificar su victoria sobre la organización separatista sin sospechar que iba a ocurrir todo lo contrario…

El 1 de diciembre, el secuestro del cónsul alemán Eugen Beihl por parte de ETA como “moneda de cambio” que presionara a favor de una posible indulgencia contra los encausados hizo que el proceso adquiriera repercusión internacional. La liberación del cónsul, coincidiendo con una fecha tan emotiva como es el día de Navidad, fue contemplada como un acto de generosidad por parte de ETA, cuya causa de lucha terminó encontrando la legitimaciónque necesitaba en casi todos los foros internacionales. Portavoces de distintos países, así como el propio Vaticano, se adhirieron a un manifiesto público en el que condenaban el régimen franquista. Mientras, la imagen de los “gudaris” que, desde la clandestinidad, luchaban por la independencia del pueblo vasco frente a la opresión de la dictadura adquiría tintes de romanticismo y heroicidad.

Finalmente, Franco no tuvo más remedio que abortar aquella puesta en escena con la que pretendía castigar a ETA de manera ejemplarizante. Las penas de muerte fueron conmutadas y los etarras condenados a penas entre los doce y setenta años. El franquismo estaba herido de muerte mientras la serpiente de ETA se oxigenaba afilando el hacha que le permitiría consumar una nueva acción armada, cuya campaña publicitaria, tan sumamente hábil, ha conseguido mantener manipulada a la opinión pública…

Operación Ogro: ¿Facilitó ETA la democracia?

Todavía mucha gente cree que la transición democrática se inauguró con el espectacular atentado –popularizado a través de la escena cinematográfica de la película Operación Ogro (1979)- que acabó con la vida de Carrero Blanco en diciembre de 1973, al considerar que significó una aceleración en el ocaso del régimen franquista. Es una de las numerosas falacias que circulan en torno a la historia de ETA porque, en realidad, aquel magnicidio no tuvo consecuencias que facilitaran la transición democrática: Carrero Blanco nunca se perfiló como “sucesor” del General Franco pues ni su edad (setenta años) ni sus motivaciones personalizaban esa pretendida línea continuista que prolongara el régimen franquista más allá del propio Franco. Es más, en su discurso en el congreso de los diputados había manifestado públicamente su lealtad al entonces príncipe Juan Carlos. En todo caso, el atentado contra Carrero Blanco sólo pudo haber contribuido a tambalear seriamente el proceso democrático, ya que facilitaba un balón de oxígeno a las posturas más involucionistas del régimen militar que consideraban que la democracia sólo beneficiaría a las reivindicaciones independentistas de Euskadi.

Como tampoco es cierta la “leyenda urbana” que pretende una participación de los servicios de inteligencia norteamericanos en la planificación del magnicidio. La coincidencia de que la embajada estadounidense se encontrara próxima al lugar del atentado y la existencia de un misterio personaje que habría facilitado información a los etarras sobre el itinerario de Carrero Blanco habría alimentado esta teoría conspiranoica. Sin embargo, en la versión que ofrecen los propios terroristas a través del libro “Operación Ogro: Cómo y por qué ejecutamos a Carrero Blanco” (1974) firmado por Eva Forest, se identifica a esta misteriosa fuente como un colaborador de la organización armada, probablemente vinculado con el entonces incipiente servicio de información del MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco) que se extiende por toda la península y que será bautizado más tarde como la red Sarea y que, en realidad, es integrado por ese amplio marco social de simpatizantes con la causa abertzale. El rutinario y previsible itinerario así como las escasas medidas de seguridad adoptadas por el propio Carrero Blanco eran “vox populi” y no necesitaron de agentes de la CIA que facilitaran dicha información a los jóvenes inexpertos de ETA.

Mientras ETA todavía estaba celebrando los réditos que había cosechado en su última acción armada contra el franquismo, ni siquiera sospechaba que se avecinaba el más duro golpe que iba a afectar a la cúpula de su organización…

Lobo: lo que no se cuenta en la película…

La película “Lobo” (2004) llevó a la gran pantalla la historia de Mikel Lejarza, el primer “topo” de los servicios de información españoles (el SECED) que se infiltró en ETA entre 1974 y 1975. Todavía mucha gente acepta la versión cinematográfica según la cual, “Lobo” fue poco menos que un héroe cuya labor condujo a la desarticulación de la cúpula etarra salvando así numerosas vidas al evitar muchos atentados terroristas. Sin embargo, la historia es bien distinta… Se olvida que “Lobo” fue en realidad un agente subordinado a las órdenes del régimen franquista, que en aquel entonces estaba privando de libertades al pueblo español. De hecho la misma Operación Lobo culminó con el fusilamiento, entre otros, de los militantes abertzales Juan Paredes “Txiki” y Ángel Otaegui. Esta vulneración de los derechos humanos por parte del régimen franquista alcanza una notable repercusión internacional que sólo contribuyó a legitimar aún más, si cabe, las acciones de ETA. En este sentido, y mientras varias embajadas españolas eran asaltadas, la Comunidad Económica Europea decidió suspender las negociaciones comerciales con España auspiciando el boicot de la importación de productos españoles.

Por otro lado, tampoco es cierto que “Lobo” contribuyera decisivamente a minar la infraestructura de ETA: como la hidra que se regenera cada vez que es descabezada, la estadística demuestra cómo a partir del inicio de la Operación Lobo la organización armada se radicaliza en el número de sus acciones terroristas. En los seis años que van entre 1968 y 1973, las acciones de ETA habían costado la vida a trece personas. Sólo entre 1974 y 1975 –período de la infiltración de Lobo-, fueron 44 las víctimas mortales. En 1978, tres años después de la pretendida desarticulación de ETA eran nada menos que ochenta y cinco las víctimas inocentes asesinadas.

Una serpiente que esconde el cascabel

Otra de las premisas aceptadas oficialmente es la de que ETA siempre ha reivindicado la autoría de sus atentados. Esto tampoco es cierto. Hubo que esperar muchos años hasta que reconociera el atentado cometido en septiembre de 1974 en una cafetería de la calle Correo de Madrid con el resultado de trece muertos y (según la fuente) más de setenta heridos. La organización armada no sólo no reivindicó su autoría (posteriormente confirmada por fuentes abertzales), sino que, sabiendo que dicha acción podía minar el creciente respaldo popular obtenido tras la Operación Ogro, emitió un comunicado en el que, explícitamente, se desvinculaba de estos hechos.

La interpretación de este atentado es un episodio más en la cadena de acontecimientos que precipitan la escisión de la banda en ETA político militar y ETA militar. La primera abandonará la “lucha armada” tras aceptar la apertura democrática que se inaugura con la muerte del General Franco. Mientras, ETA militar (simplemente ETA) prolongará una sangrienta campaña de muerte y violencia destrozando inútilmente tantas y tantas vidas de personas inocentes…

Antonio Luis Moyano

moyanofreak@hotmail.com

Displaying 2 Comments
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  1. Hwan dice:

    1) Leyendo el artículo, parece que los polimilis dejaron de matar en 1976 o así. Siguieron matando hasta 1980. Los polimilis eran monjitas de la caridad comparadas con los milis, pero siguieron matamdo hasta 1980 (y secuestrando gente y atracando bancos hasta 1982).
    2)Likiniano era anarquista. De la guerra civil. Hasta es posible que la talla de la serpiente y el hacha la tuviera ya preparada, y que no fuera un diseño pensado necesariamente para ETA.
    3)Lo que no se cuenta del asesinato del taxista Monasterio en 1969: ese mismo día fue detenido en Bilbao Mario Onaindía, luego reconvertido en santo patrón del pacifismo retroactivo. El etarra herido que mató a Monasterio huía de esa misma redada.
    3)Opino lo mismo que tú: es bastante tonto convertir a “El Lobo” en un héroe de la democracia. Opero en 1975, bajo la dictadura. Descabezó a ETA político-militar…dejando el campo libre a ETA militar. Los detenidos fueron amnistiados en 1977. Los polimilis reincidentes volvieron a ser amnistiados en 1982, cuando se disolvieron.
    4)La teoría de que la CIA manejo a ETA en el magnicidio del almirante Carrero se la sacó de la chistera un pirulero: Luis M. González-Mata, según él antiguo espía franquista, de la CIA y de lo que se terciara.
    5)Buen artículo, pero lo que escribes ya no es políticamente correcto en la España actual. La gente prefiere creer que en 1960 ETA asesinó a la niña Begoña Urroz en San Sebastián -paradójicamente, un hermano de Luis González-Mata participó en esos atentados del DRIL en estaciones de tren- o que el incendio del Corona de Aragón en 1979 fue una atentado etarra.

  2. Gracias por sus comentarios que pueden considerarse “notas a pie de página” en un artículo que, al ser forzosamente breve y dirigido al gran público, deja al margen muchos datos en los que sería interesante profundizar dedicándoles un espacio más amplio. Saludos.

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