Published On: Mie, mar 4th, 2020

CASO CONIL: ¿«TAPADERA» DE UNA OPERACIÓN DE LOS SERVICIOS SECRETOS ESPAÑOLES?

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Publicado en EOC nº 91

cni bdn2«El caso Conil, ahora, se alza como una confirmación. Desconozco la “fórmula”, pero está claro que existe: estos “seres” -quizá solo sea el privilegio de unos pocos- son capaces de “mutar” sus originales formas, “transformándose” en terrícolas. Y así, de manera natural, convivir con un género humano, absolutamente ajeno a la realidad de esta “quinta columna cósmica”»

 J. J. Benítez «La Quinta Columna».

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Se han cumplido 30 años del probablemente más famoso, controvertido y quizás más complejo incidente ovni ocurrido en España. Sucedió en Conil de la Frontera (Cádiz) a finales de la década de los ochenta del siglo pasado y marcó para siempre a toda una generación de entusiastas en los OVNIs. No en vano, algunos investigadores, como hemos visto al inicio de este reportaje, extrajeron conclusiones asombrosas de aquel suceso. Y es que, según los testimonios de varios jóvenes de la localidad gaditana, seres «extraterrestres» podrían estar «infiltrados» dentro de nuestra sociedad operando como si fueran personas completamente normales. ¿Era esto posible? ¿Qué hay de verdad en uno de los episodios ufológicos más alucinantes de toda la literatura ovni mundial? Y lo más importante ¿hay seres de otros mundos caminando entre nosotros?…conil caso prensa

LOS INICIOS: OVNIS SOBRE LOS BATELES

Mi interés por este suceso comenzó a primeros de la década de los noventa y aún no ha concluido. Por la proximidad con el lugar de los hechos pude visitarlo en reiteradas ocasiones y estudiar la evolución del mismo. Además, a lo largo de los años he podido entrevistar a varios de los testigos, a los principales investigadores que han participado en la investigación del caso, incluidos a los escépticos, y he podido hallar nuevos testigos y numerosas pistas en el camino. Pero será mejor que vayamos por partes… y empecemos por los inicios de una historia que tiene muchos y sorprendentes giros argumentales.

Toda la trama arranca en el seno de un grupo de amigos de toda la vida de la pequeña localidad costera de Conil de la Frontera formado por los hermanos Isabel Sánchez (17 años) y Lázaro Sánchez (14 años), Pedro González (21 años), Loli Bermúdez (23 años) y Pedro Sánchez (19 años). Su lugar de reunión solía ser el paseo marítimo y los alrededores de la playa de los Bateles, colindante con el centro de la ciudad. Allí pasaban las horas charlando y disfrutando del buen tiempo. Nada hacía presagiar lo que iban a vivir cuando a finales del mes de septiembre de 1989 comenzaron a ver unas extrañas luces en el cielo. En la primera ocasión, sobre las 20:30 horas, observaron una luz anaranjada mucho mayor que las estrellas, que permaneció estática en el cielo durante media hora, hasta que desapareció por el horizonte. Al día siguiente, volvieron al lugar, pero equipados con unos prismáticos, y sobre la misma hora, volvieron a ver la extraña luz anaranjada. Con ayuda de los prismáticos comprobaron que en su interior tenía cuatro luces blancas formando un cuadrado. La luminaria emitía destellos y desapareció en el horizonte. Durante varios días seguidos se reunieron en el mismo punto del paseo marítimo para observar detenidamente aquel curioso fenómeno. El viernes 29 acudieron a la playa esperanzados de que los OVNIs regresarían de nuevo. Pero aquella noche todo iba a ser diferente. Radicalmente diferente. A poco de estar en la playa, apareció de nuevo la luz anaranjada en el horizonte, y a los 15 minutos, muy próximo a donde estaban ellos, observaron un objeto luminoso en forma de media luna, con unas luces rojas en su interior dispuestas en forma triangular. Pasó a gran altura sobre el grupo y desapareció en la lejanía. Entonces apareció una tercera luz, que parecía comunicarse con destellos con la que se hallaba a lo lejos. La primera emitía dos destellos y la segunda (tercera en aparecer) otros dos destellos, durante al menos media hora.

HUMANOIDES EN LA PLAYA

100_1495Sobre las 21:00 hora se produjo el gran sobresalto. Los jóvenes se percataron que muy cerca de la orilla, a escasa distancia, habían aparecido dos seres muy altos, de unos dos metros de altura, ataviados con unas túnicas blancas. Sus cabezas eran también blancas, pero de una tonalidad diferente, sin facciones en sus rostros, ni cabellos. Eran realmente extraños. Caminaron desde la orilla hasta la arena. Los seres se movían torpemente, aunque los testigos no llegaron a verles los pies. Asustados, porque se dirigían dónde estaban ellos, los jóvenes retrocedieron. Al volverse, comprobaron que los seres se habían detenido y estaban de espaldas. Parecían mirar hacia la luz anaranjada del horizonte. En esos momentos un «punto de luz» de color blanco/azulado cayó desde el cielo y desapareció a medio metro sobre la cabeza de los seres. A continuación, ambos sujetos se sentaron sobre la arena, y comenzaron a amontonar arena hasta formar un pequeño muro. Los testigos insisten en que sus movimientos eran muy mecánicos y torpes. Una vez concluido el pequeño muro, los seres se tumbaron boca arriba, y comenzaron a intercambiarse una pequeña esfera de color azul-celeste, del tamaño de una pelota de tenis, que parecía flotar de un lado para otro. Entonces, a través de los prismáticos, Pedro Sánchez observó la presencia de un tercer humanoide. Se hallaba a los pies de los otros, y su altura era mucho mayor, quizás rondando los tres metros de altura. Poseía una cabeza desproporcionadamente grande, en forma de pera invertida. Llevaba un ceñido mono de color negro. Desapareció de golpe y ninguno de sus compañeros pudo observarlo. De pronto, ante la mirada atónita del grupo de amigos, los dos seres que estaban tumbados sobre la arena se reincorporaron, pero, inexplicablemente, ahora se veían como un hombre y una mujer, completamente normales. El hombre era muy alto, rubio y vestía con vaqueros y camisa y ella tenía el pelo largo, moreno y vestía con una falda larga de color blanco. La pareja comenzó a andar hacia el paseo marítimo, y pasaron muy cerca de los testigos. Según los jóvenes parecían turistas «alemanes» o «nórdicos», aunque indicaron que los rasgos faciales del hombre eran peculiares, pues tenía la frente muy ancha y el nacimiento del pelo se hallaba muy retrasado. Lo más curioso es que estas dos «personas» se introdujeron en un hotel de la zona, a pocos metros de la playa (¡?).

100_1498En ese mismo momento, Isabel y Loli miraron hacia la playa y vieron una neblina muy extraña que se acercaba a gran velocidad hacia la misma. Con ayuda de los prismáticos Pedro Bermúdez observó de nuevo al gigante vestido de negro que se acercaba a la orilla flotando sobre el mar, rígido, sin moverse. Pedro B. y Lázaro corrieron hacia la playa para ver mejor al misterioso intruso, pero los gritos de sus compañeros les hicieron desistir de su intento. El extraño humanoide se detuvo en ese instante volviéndose hacia los dos jóvenes. Entonces pudieron apreciar que el rostro de aquel ser no poseía facciones, exceptuando unos grandes ojos «ovalados» de un color negro intenso. Tuvieron la sensación de que aquel humanoide les estaba advirtiendo de algo. El ser se alejó flotando en una especie de «nube blanca». Minutos más tarde, pudieron contemplar otra extraña luz en el cielo que iba desde poniente a levante desplazándose, sin hacer el menor ruido, «como pegando saltitos en zigzag».

Tras concluir este avistamiento, se incorporó al grupo el hermano de Loli, Juan Bermúdez. Todos juntos inspeccionaron la playa y comprobaron que en la zona donde se habían tumbado los dos seres había unos montículos de arena, en los cuales había huellas de «arañazos» realizados por unos dedos muy finos y largos, semejantes, en aspecto, a los surcos de un rastrillo.MURALLA

También había huellas de pies desnudos, que podían corresponder a un pie de unos 45 centímetros de longitud por 15 centímetros de ancho. El puente del pie aparecía muy curvado y el dedo pulgar era mucho más grande que el resto. Lo particular de estas huellas, comentaron los testigos, es que tanto las pisadas del hombre como las de la mujer se hundían igualmente en la arena, aun cuando el sujeto era mucho mayor y lógicamente más pesado que la chica. Los testigos llegaron a la conclusión que el ser de negro les distrajo para que desviaran su atención de la pareja. Todos regresaron a su casa muy inquietos y asustados aquella noche.

A través de Juan Bermúdez que tenía relación con algunos periodistas de la Cadena Ser en Conil, informó del avistamiento a la prensa. Y días después, el «Diario de Cádiz» en su edición del 5 de octubre de 1989 publicaba un reportaje titulado «Cinco jóvenes aseguran haber presenciado la transformación de dos extraterrestres en humanos». La polémica estaba servida…

UN UFOLOGO TESTIGO DE LOS HECHOS

Conil222emoct«Tuve la gran suerte de ver con mis propios ojos a seres de otros mundos -el domingo 15 de octubre de 1989-, cuando investigaba el complejo fenómeno ovni ocurrido en Conil de la Frontera, en Cádiz, la noche del 29 de septiembre de 1989, en que cinco jóvenes de la localidad tuvieron su primer “encuentro cercano” con humanoides» escribía el investigador Jesús Borrego en un artículo denominado «Humanoides mutantes en Conil (Enigmas. Noviembre. 1991). Y es que cuando el ufólogo gaditano acudió a Conil a investigar el suceso, el mismo fue protagonista de un desconcertante encuentro.

Tal y como comentó al autor del presente reportaje, en un momento dado, mientras se encontraban en la playa de los Bateles con algunos de los testigos (Juan B. su novia Isabel Muñoz, Pedro G. y Loli B.): «los chavales (se refiere a los testigos) se quedaron mirando a una pareja que les rebasaba en dirección al mar. Lo extraño de ellos era la cabeza del hombre -rubio- así como su elevada estatura. La cabeza, aunque presentaba un tamaño normal, tenía el nacimiento del pelo más atrás de lo habitual, destacándose una prominente frente. La estatura del hombre sobrepasaba los dos metros y la chica -morena- podría tener más de un metro noventa, y ambos llevaban el pelo largo».100_1497

Borrego, en compañía de Pedro González, decidió seguir a la enigmática pareja que se dirigía hacia el mar a una distancia de unos 150 metros. La visibilidad era buena y aunque era de noche, había luna llena. Entonces sucedió algo inexplicable. La pareja había desaparecido súbitamente, cosa que era prácticamente imposible, teniendo en cuenta que allí no existía obstáculo alguno que dificultara la visión. Llamaron al resto del grupo y cuando se hallaban investigando las huellas sobre la arena observaron un punto oscuro a lo lejos, por detrás de la Torre del Palmar a unos kilómetros. Esta mancha, en el horizonte, tenía el tamaño de un balón de fútbol y segundo a segundo fue aumentando de tamaño conforme se iba acercando. Aquella masa oscura que se aproximaba a una vertiginosa velocidad a los testigos. Parecía como si flotase en el aire y a veces avanzaba como si fuese empujada por una fuerza invisible. Cuando llegó casi a la altura del grupo pudieron apreciar que tenía forma humana y que se trataba de una chica.

En un principio, dada la velocidad que llevaba, apenas podían apreciar las piernas, sin embargo, una vez llegó a la altura de los testigos se detuvo y continuó andando como si nada. Se desprendió de la parte superior de la ropa y todos coincidieron en que se veía perfectamente el contorno de su figura, aun así, no pudieron ver bien sus rasgos faciales. Ellos se encontraban a unos 60 metros de la orilla y por tanto de la mujer, que estaba en el borde del mar.

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La enigmática joven continuó caminando hacia poniente donde se encontró con otra persona que nadie vio de donde salió. Según Borrego, con la ayuda de Pedro González, que le cronometró el tiempo, «aquella persona había recorrido ¡cuatro kilómetros en 45 segundos!». Tras este extraño percance, que les distrajo de su primer objetivo, procedieron a seguir las huellas marcadas en la arena por la pareja. Las de la chica apenas si se veían, en cambio las del hombre las notaron muy profundas y de una longitud de casi 50 cm. Este detalle lo apreciaron nítidamente, ya que la arena estaba mojada. El rastro continuaba hasta adentrarse en el mar, «es como si hubiesen seguido su camino hacia el mar y hubiesen desaparecido en él». Cuando los chicos y el sorprendido Borrego, que solo aspiraba en aquella jornada conseguir una simple entrevista, regresaron al paseo marítimo, vieron de nuevo a la pareja con la ropa totalmente seca. Una vez que entraron en el pueblo se perdieron entre la multitud.

100_1483Juan Bermúdez me explicó un detalle poco conocido: «cuando vimos a la pareja, a través de los prismáticos, parecía que el hombre me miraba fijamente, y eso que yo estaba escondido tras unos paneles publicitarios y a cierta distancia».

Añadir que cuando pasaron ante ellos en dirección al pueblo, según Juan y Pedro González, el hombre llevaba cara de pocos amigos y se les quedó mirando, pasando el brazo por encima del hombro de la chica en señal de protección. Juan Bermúdez les filmó con una cámara de cine de 8 mm. Sin embargo, cuando envió la película para su revelado a Madrid, esta parte salió velada y las imágenes grabadas anteriormente venían desordenadas.

LA EXPLICACION «CIENTIFICA»conil 1

Aunque pueda parecer lo contrario, por lo complejo y fantástico de la historia, la explicación racional para toda esta cadena de acontecimientos supuestamente extraordinarios no tardó en aparecer. El grupo GEIFO (Grupo Español de Investigación del Fenómeno Ovni) con Ángel Carretero a la cabeza, fueron los primeros en llegar a la zona para encuestar a los testigos tras leer la noticia en prensa. A los pocos días determinaron, a través de la prensa local, que todo el escándalo provocado por estos jóvenes se debía a un cumulo de errores y malinterpretaciones de hechos y causas perfectamente reconocibles y naturales.

Aunque delante de los testigos parecieron creer completamente en su historia, tal y como ellos mismos me confesaron, una vez delante de la máquina de escribir los ufólogos gaditanos cambiaron sus ideas iniciales. A los pocos días, y en contra de esa primera sensación, el GEIFO afirmaba a bombo y platillo, a través del «Diario de Cádiz» (16/10/1989), que todo había sido una terrible equivocación por parte de los adolescentes. El titular no dejaba lugar a las dudas: «Los extraterrestres de Conil eran simples operarios británicos que colocaban un cable telefónico».

cuegeifo4En su informe, GEIFO aseguraban que en aquellas precisas fechas se desarrollaban unas labores de cableado submarino frente a las costas de Conil, y que los testigos debieron de confundir las luces de los distintos elementos de la operación con OVNIs. Concretamente «culpaban» a las luces del buque cablero de bandera británica Monarch, que según datos de GEIFO, la noche del 29 de septiembre estuvo trabajando muy cerca de la costa gaditana. Según Ángel Carretero, que llevó todo el peso de la investigación: «Los ovnis eran el buque cablero (el Monarch) y un avión, así como las luces o balizas de localización de instrumentos» (Informe GEIFO. 1989).

Convencido de sus planteamientos, Carretero pensaba que la visión de los extraños «humanoides» fue provocada en realidad por la aparición en la playa de varios buzos del citado barco cablero. Para el integrante del GEIFO la cosa era sencilla, los buzos llegaron hasta la orilla de los Bateles a bordo de una zodiac, se cambiaron en la arena y se fueron al pueblo tranquilamente de paseo. El otro buzo se marchó de nuevo en la zodiac. Las descomunales huellas que encontraron los jóvenes en la arena las produjeron los buzos al andar con las aletas puestas sobre la orilla. El debate estaba servido y entre los defensores y detractores del caso se inició una agría y ardua polémica que nunca ha concluido (Ángel Carretero vs J.J. Benítez).

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Ángel Carretero, el principal detractor del incidente, publicó un reportaje titulado «Historia de un fraude», en la web «Andalucía Misteriosa», donde decía que: «Este caso, investigado por GEIFO, constituye uno de los más polémicos de la Ufología española. Aún hoy, después de tanto tiempo, la polémica persiste, alcanzando cotas de una agresividad desconcertante y poco edificante». Y es que desde hicieran públicas sus primeras conclusiones a través del Diario de Cádiz, el investigador Juan José Benítez, uno de los mayores defensores del suceso, entró abiertamente en la polémica cuestionando las pesquisas del GEIFO (Su libro «La Quinta Columna», 1999, es un claro ejemplo de esta confrontación y el periodista navarro le dedicó unas 45 páginas de su obra a desgranar el caso). En un artículo publicado en su web (www.jjbenitez.com) y titulado «CASO “CONIL” Benítez repasaba las conclusiones del grupo gaditano: el G.E.I.F.O. mintió» el escritor y periodista J.J. Benítez,: «1.-”… Recibimos una comunicación telefónica, de uno de nuestros contactos, y nos entrega documentación donde se aclara todo el misterio.

vgEl fin de semana comprendido desde el viernes 29 (de septiembre) al domingo 1 de octubre, el C.S. Monarch se encontró en la mar, frente a las costas de Conil, realizando trabajos noche y día, con apoyo desde tierra. En la operación, denominada T.A.T.9, se ha contado con la ayuda de buzos con base en el buque, retirando todo el material el 02-10-89, fecha en que el buque se marchó…”

2.- “… El hombre que vestía mono o traje ajustado, con cabeza blanca, “abultada”, que se desplazaba sobre el agua, era uno de los buzos, a bordo de una embarcación zodiac provocando una “niebla” que identificamos como el agua desplazada por la velocidad “.

3.- “… La esfera luminosa de la pareja inicial era una linterna, las túnicas, ropas de abrigo, y el hombre y la mujer, una pareja que, como todas las parejas, después de estar en la playa un tiempo determinado, se dirigieron hacia la población “.

4.- “… Los ovnis eran el buque cablero (el Monarch) y un avión así como las luces o balizas de localización de instrumentos”.

conil5.- “… Pensamos que no hubo avistamiento de ovnis ni de seres asociados a ellos, lo que no quiere decir que afirmemos que los testigos mienten, sino que se trata de un error de identificación, sobre todo si pensamos que llevaban varios días viendo unas luces que, para ellos, eran extrañas. Su ánimo estaba predispuesto para ver “cualquier cosa”, y eso es lo que pensamos que ocurrió “».

Pero lo cierto es que algunas de las afirmaciones e investigaciones de Carretero eran inexactas tal y como Benítez demostró en dicho reportaje. El ufólogo navarro entrevistó al capitán del Monarch, el Sr. Donaghy en el año 2000, que le indicó que el cablero bajo su mando estuvo, como mínimo, a unos 50 Km de distancia de la costa aquella noche, lo que impediría lógicamente la visibilidad de sus luces desde cualquier punto de tierra.

 Las pesquisas de Benítez tampoco hallaron pruebas de la presencia de dos buceadores nocturnos en la playa. El barco británico no llevaba operadores submarinos en su tripulación. Además, Donaghy añadió otro detalle aparentemente desconcertante durante la interesante conversación que mantuvo con Benítez.

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Desde su navío, el capitán y su tripulación observaron una extraña luz roja en el horizonte, que pensaron podría tratarse de un barco en apuros por lo que decidieron ponerse en comunicación con ellos, sin embargo, a través de la emisora recibieron una respuesta, en perfecto inglés, informándoles que se trataban de pescadores y que se hallaban en perfectas condiciones.

OPERACIÓN DELIKATESSE: ESPIAS EN CONIL

A tenor de estas informaciones parecía claro que las explicaciones del GEIFO tenían ciertas lagunas, pero quizás la cosa, como no podía ser de otra manera, era mucho más compleja de lo que parecía, incluso para los defensores del incidente. Y es que en la tranquila y pequeña localidad de Conil de la Frontera, desde el año desde el año 1975, había un emplazamiento muy activo de los servicios secretos españoles que podría resolver algunas de estas cuestiones…

Evidentemente intentar explicar con sólo una respuesta el suceso de Conil es muy difícil. Hay que dejar claro que los testigos no mienten, y que relatan con total sinceridad lo que vieron en aquellas fechas. De hecho, algunos misteriosos acontecimientos ocurridos en fechas posteriores parecen confirmar que hay partes de este caso que tienen un alto grado de extrañeza. Pero, por otro lado, parece que pueden existir determinados factores humanos que contribuyeron de alguna media a complicar el asunto.cueogeifo1

Aunque GEIFO culpaba a las luces del Monarch y a unos buzos de provocar de manera involuntaria todo este revuelo, quizás estaban, sin pretenderlo, detrás de una pista interesante. Y es que el Monarch no estaba por casualidad frente a la costa gaditana, estaba instalando un cable submarino denominado «Pencan 4» que contenía fibra óptica y 11.520 canales que iba facilitar las comunicaciones entre España y las islas Canarias.

El periodista Nacho García Mostazo en su libro «Libertad Vigilada» (2003) señalaba que la provincia de Cádiz es un objetivo primordial para los servicios de inteligencias, ya que a su innegable valor geoestratégico hay que añadir su importancia para el espionaje de las telecomunicaciones. De hecho, en la provincia existen tres instalaciones militares secretas, una situada en Conil de la Frontera, otra en el Parque Natural de los Alcornocales y la última en la localidad de Vejer de la Frontera.

En palabras de Mostazo: «Muy cerca de Vejer se encuentra la localidad costera de Conil de la Frontera, un pequeño pueblo turístico de casas encaladas y playas vírgenes donde se sitúa la tercera instalación sospechosa de estar involucrada en presuntas operaciones de espionaje de las comunicaciones. Según Duncan Campbell, la agencia alemana de inteligencia (Bundesnachrichtendienst, BND) y su homóloga española (probablemente el CESID, actual CNI) compartieron durante décadas un presunto operativo de inteligencia en Conil. Al parecer, su interés era interceptar el importante tráfico de señales que llega a través de los cables submarinos de telecomunicaciones que tocan tierra en esta localidad gaditana».CONIL-JJ

Hay que tener en cuenta que desde las costas de Conil parten varios cables submarinos que unen Europa con Estados Unidos y Canadá. Mostazo indica que: «Según datos actualizados en 2002, a Conil llegan cinco cables, de los cuales tres son internacionales y los otros dos unen la Península Ibérica con las islas Canarias. Allí hay una importante instalación de Telefónica que se dedica a encaminar las comunicaciones entrantes y salientes.

El primero de los cables fue el “Transatlantic 5″ (TAT-5), que unía Rhode Island, en Estados Unidos, con Conil. Fue inaugurado en 1970, cuando se construyó la estación de Telefónica, y dejó de prestar servicio en 1993. Fue sustituido por el TAT-9, que empezó a funcionar en 1992 y une Nueva Escocia (Canadá) con St. Hilaire de Riez (Francia), pasando por Nueva Jersey (EE.UU.), Conil y Goonhilly Downs (Inglaterra). En 1989 fue inaugurado el cable Pencan 4 C1, que une Conil con las Islas Canarias. El Pencan 6 empezó a operar en 1999 y une también El Médano (Canarias) y Conil.

En cuanto al volumen de tráfico que transportan, los cables más importantes que llegan a Conil son el Atlantis-2 y el Columbus III, ambos inaugurados en el año 2000 para unir Europa con América del Norte y América del Sur».

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Lo más interesante de estas informaciones es que el gobierno español ha colaborado durante largo tiempo con la inteligencia alemana, al menos durante dos décadas, para desarrollar su espionaje en telecomunicaciones. Así lo indica Mostazo cuando asevera que: «Cuando España y el Reino Unido iniciaron una ronda de conversaciones sobre la soberanía de la colonia de Gibraltar, el diario La Razón publicó un reportaje, antes mencionado, en el que afirmaba que el Ministerio de Defensa británico se oponía a que ambos países acordaran compartir la soberanía del Peñón por el “interés estratégico” de sus bases en la Roca. En la misma información se afirmaba que “fuentes castrenses” españolas “ponen como ejemplo de este interés estratégico la guerra sorda y desconocida para la opinión pública que británicos y alemanes han librado en el sur de España años después de concluir la Segunda Guerra Mundial.

“A finales de los 50, el Gobierno alemán llegó a un acuerdo con el español para instalar una estación de espionaje electrónico en la localidad de Conil (Cádiz), a 60 kilómetros de Gibraltar, con la finalidad de controlar el movimiento de los buques de la Unión Soviética. La información obtenida desde la costa gaditana (continuaba el reportaje) era compartida por la OTAN. Pero los británicos nunca se fiaron que los alemanes pusieran sobre la mesa todos los datos que obtenían [...]. Londres -concluía- nunca perdonó a Madrid, a juicio de las fuentes, las facilidades dadas a Alemania».conil xxx

Erich Schmidt-Eenboom, un destacado especialista alemán en temas de inteligencia, confirma parte de estos datos en un informe donde explica algunas de las operaciones de espionaje llevadas a cabo por el servicio de inteligencia de la República Federal Alemana durante la Guerra Fría.

En el documento, publicado en la página de Internet del Instituto de Investigación sobre Política de la Paz (Furschunginstitut für Friedenspolitik), su autor afirma que, «en 1967, se instaló equipamiento germano-español para el reconocimiento de señales en una finca de La Mancha. Del trabajo se ocupó una firma comercial de Munich llamada Thum & Co. que, en realidad, actuaba como tapadera del BND.

“El 26 de marzo de 1971, el enlace alemán en España, cuyo nombre en clave era “Flieder”, mandó un telegrama a Pullack (la sede de BND) en el que solicitaba (se supone que en nombre de España) la retirada de los germanos de aquel puesto en caso de guerra. Por supuesto, el BND no abandonó aquella finca hasta que se construyó otra estación más moderna cerca de Cádiz. El propósito de esta estación de reconocimiento electrónico -continúa- era interceptar los enlaces de telecomunicaciones de los cables submarinos que tocaban tierra en las costas de España y Portugal. Les permitiría tener acceso a las conexiones por cable entre el norte y el sur de América, África Occidental, Gran Bretaña y los países árabes.

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En el invierno de 1975, el BND libró un presupuesto de cinco millones de marcos para para la “Operación Eismeer”. En marzo de 1975, el gobierno español dio su consentimiento tras superar una serie de objeciones iniciales sobre la violación de los enlaces portugueses, asunto que se aclaró finalmente. En septiembre de 1975, se firmó en España un contrato entre el BND y su contraparte española, el CESID. Aquel acto dio luz verde al inicio de la “Operación Delikatesse” del BND alemán, que concluyó en diciembre de 1992 con el desmantelamiento de la estación». Por tanto, a tener de estos interesantes datos existe la posibilidad que mientras el Monarch estaba tendiendo el cable submarino se estuvieran desarrollando operaciones secretas para «pinchar» las comunicaciones.

Recordar que la noche del 29 de septiembre la misteriosa pareja observada por los jóvenes se hospedó en un hotel de Conil. Evidentemente esta pista pudo ser confirmada, ya que Juan José Benítez constató que aquella noche se registró en el hotel una pareja de alemanes. Lo curioso es que las comprobaciones del investigador navarro determinaron que estas «personas» utilizaron documentación falsa pero que correspondían a personas reales. Los pasaportes pertenecían a un matrimonio real alemán, pero que nunca había puesto un pie en España. No hace falta mucha perspicacia para deducir que esta acción es una práctica habitual de los servicios secretos para encubrir a sus agentes de campo.Los Expedientes Secretos

Manuel Carballal en su imprescindible libro «Los expedientes Secretos» (Planeta, 2001) afirmaba que lo relatado en Conil es: «una de las prácticas habituales de todos los servicios secretos, incluidos el CESID, es la de utilizar identidades falsas pero correspondientes a personas reales para cubrir sus operativos». Este dato corroborado por Benítez puede ser una sólida prueba de las acciones encubiertas de unos agentes secretos. Por tanto, la pregunta es obvia, ¿era la misteriosa pareja observada por los testigos espías alemanes que colaboraban con el CESID para «pinchar» el cable submarino? ¿Fueron testigos los jóvenes gaditanos de una operación secreta en la playa de los Bateles orquestada por los servicios de inteligencia españoles y alemanes? Sería demasiada casualidad que un dato facilitado por unos jóvenes al azar (o para engañar), incluido en un testimonio tan inusual, hubiera conducido al descubrimiento de unas identidades falsas.

Además, si seguimos estas informaciones sobre el espionaje desplegado en la zona de Conil, el episodio narrado por el capitán del Monarch a Benítez sobre el pesquero que le respondió en inglés puede tener una nueva lectura.  El periodista navarro, tras contactar con la cofradía de pescadores de Conil, constató que ningún pescador de la zona hablaba inglés por lo que quizás debamos preguntarnos: ¿era este barco un operativo de asistencia y cobertura de los submarinistas espías que trabajaban sobre el cable y que se hizo pasar por un simple pesquero?

Hay que tener en cuenta, que, en 1999, diez años después de este suceso, se instaló el «Columbus III», un cable transatlántico de comunicaciones de 9.900 km longitud con 90 repetidores que pasaría por España. Dicho cable parte de Sicilia (Italia), llega hasta Conil (España) para después enlazar con Lisboa (Portugal) y cruzar desde ahí el Atlántico hasta Miami (Estados Unidos). Por tanto, es lógico suponer que la costa de Conil es de sumo interés para los servicios secretos.

Mostazo confirma en su libro la existencia de una base secreta instalada en Conil cuando escribe que: «Fuentes consultadas en Conil afirman que los vecinos hablan de “la casa de los militares” para referirse a dicho chalé y, además, está situado en una calle llamada “Camino de los Militares”. Según fuentes municipales, el nombre de la calle se puso algunos años después de que se construyera la casa.

100_1491Muchas veces ocurre que los propios ciudadanos identifican una calle sin nombre con algo obvio y en este caso, lo más significativo del “Camino de los Militares” era que allí, al parecer, había hombres uniformados a principios de los años setenta. Según las mismas fuentes, el 23 de febrero de 1981, cuando se produjo el golpe de Estado protagonizado por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, tanto “la casa de los militares” como la instalación de Telefónica permanecieron rodeadas por soldados y tanquetas hasta que concluyó el intento de alzamiento.

Según fuentes locales, el chalé siempre está cerrado, pero en el mismo trabajan un vigilante, varios jardineros y otras personas de las que se desconocen sus funciones. En el jardín hay habitualmente varios vehículos aparcados. La presencia de los coches y del vigilante, así como el excelente estado del jardín, demuestran que “la casa de los militares” está en uso, supuestamente siempre preparada para acoger a sus inquilinos, aunque quienes están en su interior mantienen cerradas las persianas. Lo más llamativo de la vivienda es un torreón que cuenta con falsos balcones y cuyos ventanales están tapiados y pintados, lo que resulta muy llamativo en una casa que aparentemente no está deshabitada.mapa_pencan

En el Registro de la Propiedad, que está en el cercano pueblo de Chiclana de la Frontera, el chalé no consta, aunque es cierto que la inscripción en el Registro es voluntaria a efectos de venta u otro tipo de operaciones sobre la propiedad. En el Ayuntamiento, fuentes oficiales confirman que tampoco está en su registro, de modo que los supuestos habitantes del chalé no pagan impuestos municipales y ni siquiera abonan la factura del agua al Ayuntamiento, sino que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir se la facilita directamente, según las mismas fuentes». El autor del presente reportaje estuvo en los alrededores de la citada instalación y pudo comprobar las múltiples medidas de seguridad existentes en la zona.

Por si fuera poco, la filtración de miles de documentos secretos de «WikiLeaks» (2006) ofreció algunos datos interesantes al respecto del espionaje en la zona de Conil. Y es que Edward Snowden, que trabajó para la CIA y la NSA (National Security Agencie), también filtro documentación sobre las actividades secretas que se desarrollaban en la costa gaditana.

El periodista Gonzalo Bareño de «La Voz de Galicia» en un artículo titulado «EE.UU. no es el único que espía la red» (03/11/2013) había informadh3fy1dacyfuwk0e8v0kao que la documentación filtrada por Snowden confirmaba el masivo espionaje de las telecomunicaciones efectuadas por el CNI: «Los documentos filtrados por el ex analista de la NSA Edward Snowden, que revelan el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad norteamericana (NSA) en las redes telefónicas y de Internet de países aliados de EE.UU., ponen en serios aprietos a Barack Obama. La reacción estadounidense ha sido poner en marcha el ventilador, desvelando una trama global de escuchas que involucra a muchos de sus aliados supuestamente espiados y obliga a sus gobiernos a ofrecer explicaciones. El problema para estos países, entre los que se encuentra España, es que Snowden corrobora la coartada de EE.UU (…) El Wall Street Journal publicó más concretamente que Francia y España recolectaron datos de forma masiva no solo en sus propios países, sino en zonas de conflicto mundiales. España y Francia tienen acceso privilegiado a los cables submarinos por los que transitan millones de comunicaciones, y que pasan por Marsella y Conil. El propio Edward Snowden ha filtrado después documentos que corroboran la versión del general Alexander».

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Posteriormente el periódico «El País» publicó un reportaje de Miguel González titulado «El jefe del CNI garantiza “al 99,9%” que Rajoy no fue espiado por EE UU» (07/11/2013) donde se leía que: «El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el general Félix Sanz, se esforzó este miércoles en el Congreso por convencer a los diputados de que los espías españoles actúan dentro de la legalidad (…) El general explicó que el 97% de las comunicaciones internacionales circulan por cables de fibra óptica y reconoció que “si alguien pincha un cable fuera de España, el CNI no lo puede saber”. El Columbus III es un cable de 9.900 kilómetros que parte de Sicilia, pasa por Conil (Cádiz), y concluye en Florida».

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Por su parte la prensa alemana, a través del portal «Netzpolitik.org» también se hizo eco de la noticia en un reportaje titulado «Operation Delikatesse: Auch der undesnachrichtendienst zapft Unterseekabel an» (03/07/2013) (Operación Delikatesse: el servicio federal de inteligencia también espió un cable submarino): «Operación Delikatesse: El Servicio Federal de Inteligencia alemán también intercepta cables submarinos. Varios periodistas han informado que el servicio secreto intervino en uno de los centros telefónicos más importantes del mundo hasta la década de 1990. El BND coopera con otros servicios de inteligencia asociados como son los de España, Italia, China y los EE.UU., en varias de estas estaciones de escucha. La interceptación de cables submarinos no sólo es competencia de los EE.UU. y el Reino Unido, sino también del Servicio de Inteligencia Exterior alemán. Ya en 1996 Hans Leyendecker y Georg Mascolo informaron en la revista Spiegel: «En la operación “Delikatesse”, de 20 años de duración, el BND interceptó, con la ayuda de los españoles, uno de los centros telefónicos más importantes del mundo entre Europa y Oriente Medio y el norte de África”. En el prestigioso blog de Simon Davies, PrivacySurgeon.com, Wayne Madsen, un controvertido pero experimentado agente del servicio secreto, lo confirma: “El Servicio Federal de Inteligencia (BND) y el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) han llevado a cabo conjuntamente la operación “Delikatesse”, que interceptó un cable submarino en el Conil de la Frontera español. La estación de espía interceptó los cables que conectaban la península con las Islas Canarias, otros países mediterráneos y África. El BND transfirió la explotación de la estación al CESID en 1992, pero como en todos estos acuerdos, es probable que los funcionarios de los servicios de inteligencia alemanes permanecieran en el lugar para recibir más ayuda”. La estación de interceptación está situada en la “carretera de los militares” de Conil de la Frontera, cerca de la estación terrestre de satélites de Telefónica».bnd2

En otra nota, se dejaba entrever que el BDN también utilizaba el emplazamiento conjunto de Conil para, además, otras actividades de espionaje. El periodista Klaus Eichner publicó un artículo titulado «Zur Geschichte der amerikanisch-deutschen Beziehungen im Bereich der Elektronischen Kriegführung» (11/08/2013) (Sobre la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Alemania en el campo de la guerra electrónica) en el portal «AG Friedensforschung»: «el emplazamiento de Conil fue concebido como una ubicación alternativa para el BND en caso de tensión o guerra. Sin embargo, la principal función de la estación “Eismeer”, como sugiere el nombre de camuflaje del BND, era la recogida masiva e ilegal de información que fluía en ambas direcciones a través de los cables submarinos transatlánticos. Fue curioso que el proyecto se llamara “delicadeza”. Oficialmente, el BND entregó el control de la operación al servicio secreto español en 1992, pero los derechos sobre el volumen de información obtenida estaban probablemente asegurados a largo plazo. En los casi veinte años de utilización directa de la estación “Océano Ártico”, es probable que se hayan almacenado en el BND miles de millones de datos sobre los socios europeos y atlánticos de la comunicación y sobre el contenido de su información».

Evidentemente el revuelo mediático organizado por los jóvenes gaditanos no fue del agrado de los espías españoles. Tal y como aseveraba el investigador Manuel Carballal en su citada obra: «la inesperada presencia de docenas de periodistas e investigadores de todo el país en la pequeña localidad gaditana supuso un serio trastorno para los oficiales de inteligencia que mantienen a las afueras del pueblo un discreto chalet de telecomunicaciones, cuya ubicación, hasta hoy secreta, pudo haber sido desvelada por las indiscretas investigaciones de personajes como Benítez»

EL DIA DESPUES

conil casoCuriosamente al día siguiente del «encuentro» en la playa de los Bateles, el 30 de septiembre, según me explicó Pedro González, en una de las múltiples entrevistas que he mantenido con él, nada más despertarse, unos amigos le avisaron de que había un grupo de personas inspeccionando la playa, rastreando la arena con detectores y que varios helicópteros sobrevolaban la zona. Una vez reunidos todo el grupo, acudieron al paseo marítimo para comprobar con sus propios ojos el amplio despliegue de rastreo que se efectuaba sobre la playa de los Bateles.

«Por otra parte -revela Pedro-, días antes del 29 de septiembre una pareja de amigos que venían de Madrid, me contaron que circulando con su coche por la carretera situada junto a la playa de los Bateles. Cuando se disponían a bajar del vehículo vieron como llegaba una furgoneta blanca y de la que bajaron siete personas perfectamente trajeadas. Uno de ellos se aproximó al automóvil de la pareja madrileña para pedirles la documentación. Por lo visto eran policías y les dijeron que se marcharan de allí».

El lunes 2 de octubre, según el Diario de Cádiz (05/10/1989), que cubrió la noticia de los sucesos de Conil informaba que: «la presencia de una fragata de la Armada y un helicóptero rondado la zona, viene para ellos (los testigos) a reforzar que algo extraño fue detectado por los responsables de la Defensa, pese a que desde estas instancias se les han negado cualquier anormalidad». Además añade que: «el más pequeño de los cinco, el joven estudiante de 17 años (14 años, error del periodista) Lázaro, asegura además haber visto el pasado lunes a varias personas que, con aparatos en las manos, rastreaban en la zona».

Y dos últimos apuntes. Según pudo averiguar el investigador Andrés Gómez Serrano en compañía de Benítez, los días 27, 28, 29 y 30 de septiembre de 1989, las sofisticadas instalaciones del radar militar de Algeciras, encargadas entre otras cosas de controlar toda la zona sur de España, quedaron misteriosamente inutilizadas (¡). Oficialmente se dijo que era una avería de origen desconocida que dejó toda la costa del estrecho sin vigilancia de radar además de la zona de Conil de la Frontera.

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Y dos meses después del avistamiento de los jóvenes, el 29 de diciembre de 1989, dos agentes de la policía local, sobre las 01:55 horas, fueron testigos de cómo unos «dos focos» de luz, desde el cielo iluminaban a su paso tanto las instalaciones de Telefónica (Centro de control de los cables submarinos) como las de una «instalación» militar cercana a la playa de los Bateles. «Se ha podido observar -leemos en el informe policial redactado en la comisaria de Conil- que en las inmediaciones de telefónica existían dos grandes focos de luz sobrevolando, dirigiéndonos al lugar por la carretera del Pago del Sorro y a la altura del camping denominado los Eucaliptos nos detuvimos para observar dichos focos, se pudo observar que los focos estaban parados y no se pudo apreciar ningún tipo de ruido de aparato en vuelo, dichos focos se apagaron inmediatamente (la extraña luz reaccionó ante la presencia de los agentes) convirtiéndose en un pequeño foco de luz tenue casi inapreciable, tomando seguidamente dirección donde anteriormente alumbraban, desde la inmediaciones de telefónica hasta unos 500 m. pasada la base militar, esto se pudo observar por un tiempo aproximado entre 60 y 90 segundos».

Los policías, según pude calcular, estaban situados a unos 430 metros de aquella luz. Tal y como narra Benítez en su libro «La Quinta Columna» los policías le dijeron que: «Aquello era muy raro. Allí no se escuchaba ruido de ninguna clase. Las luces eran poderosas. Deslumbrantes. Se hallaban en plano horizontal y separadas entre sí alrededor de medio metro (…) de un metro de diámetro. Irradiaban luz blanca, con unos haces que se propagaban a 500 o 600 metros». Cuando los focos se apagaron los dos policías locales apreciaron una pequeña luz de color anaranjada en el mismo punto donde estaban ambos focos, quizás en el centro. En su desplazamiento pasó a unos 150 metros en vertical sobre la posición de los agentes y estos no escucharon nada y tras sobrevolar la «casa de los militares» desapareció en la lejanía. Coincidiendo con este testimonio, otra patrulla de la Guardia Civil confirmó este extraño episodio.

¿Es casualidad que el ovni tuviera interés por la instalación de telefónica que alberga el control de los cables submarinos que parten desde Conil? ¿Por qué sobrevoló después la «casa de los militares»?

Uno de los aspectos más curiosos de toda mi investigación, que como decía al principio abarca casi 26 años, fue cuando pude entrar en contacto, de forma accidental, con un «operario» relacionado con la «casa de los militares» que el CNI tiene en Conil (por seguridad entenderá el lector que no voy a entrar en ciertos detalles).

Según me informó, la mayoría del personal de inteligencia que allí trabaja, se desplazaba a diario desde otros emplazamientos hacia la citada casa para realizar diversas tareas y después marcharse. Aunque parco en palabras, mi confidente me dio a entender que el servicio secreto español estaba perfectamente al tanto del famoso incidente de Conil y que tenían información sobre lo ocurrido. No pude llegar más allá. Cuando le pregunté qué era lo que vieron los jóvenes, mi interlocutor no quiso seguir hablando, se notaba que el asunto le resultaba incómodo. Y no me quedó claro a qué se refería cuando decía que el CNI tenía información sobre el caso, si era porque era una tapadera de sus operaciones, o porque había algo más. De hecho, su forma ambigua de responder y por lo escueto de sus explicaciones no me quedó nada claro que era exactamente lo que quiso decir… Por otra cosa muy lógico tratándose de alguien relacionado con los servicios secretos…

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LOS DETALLES QUE NO «CUADRAN»

cniHay que tener en cuenta, al margen de todos estos interesantes datos que dibujan un nuevo horizonte para reinterpretar parte de lo ocurrido en aquel lejano septiembre de 1989, existen demasiados puntos por aclarar todavía en el denominado Caso Conil.

El investigador Carlos Fernández en un artículo titulado «Humanoides sin presencia OVNI» relató un interesante caso ocurrido años antes del famoso incidente de los Bateles: «Evaristo Fandiño se encontraba de vacaciones en la localidad gaditana de Conil en septiembre de 1982. Una noche en que la marea estaba baja decidió dar un paseo por la playa, que se encontraba completamente a oscuras. A la distancia vio como unas figuras muy altas, que en una primera apreciación les pareció que eran personas que estaban montando a caballo. Desde la distancia, le pareció que tenían unas capas brillantes que reflejaban los pocos destellos que se dejaban ver por la playa. En un primer momento le pareció que estas figuras se le acercaban, pero cuando él comenzó a avanzar hacia ellos, le dio la impresión de que se alejaban. Evaristo apuró el paso y llegó a acercarse a tan solo 15 metros de aquellas figuras. Allí comprobó que no eran jinetes a caballo, sino que se trataba de unas figuras estilizadas de casi cuatro metros de alto. Tenían sobre la cabeza una especie de corona, que terminaban en puntas hacia arriba. Evaristo no quiso avanzar más por temor a lo que pudiera ser aquello, y los jinetes” se perdieron en la oscuridad de la playa».

En el verano de 2006, el autor del presente reportaje junto al investigador J.J. Benítez, localizó a un vecino de la localidad de Conil que había tenido un inquietante encuentro con una gigantesca entidad en la playa. El protagonista de esta historia prefiere permanecer en el anonimato por temor a la incomprensión de sus vecinos. Antonio nos cuenta su experiencia en el umbral de la puerta de su domicilio: «Salí a mariscar temprano era julio de 1993. Aún no había amanecido del todo y no había mucha claridad. Iba por la playa de los Bateles y mientras andaba por la orilla me crucé, a una distancia, con una «persona», aunque solo vi la silueta, le salude y seguí andando. Al momento pensé que tío” más alto, pues su altura era considerable. Entonces oí un ruido, un sonido como un silbido por detrás mía. Y al volver la vista lo vi bien… Era una cosa enorme. Con un traje negro pegado, con una cabeza enorme y dos ojos negros». Antonio M. nos indica que el humanoide que le salió al paso podía medir unos tres metros de altura, y que su cabeza era desproporcionada en comparación con el resto del cuerpo. Incluso llegó a afirmar que le costaría estar de pie en el lugar donde nos encontrábamos haciéndole la entrevista. Parecía flotar en el aire, no muy lejos de la orilla, manteniendo una curiosa postura, ya que tenía ligeramente flexionado los hombros y las rodillas dando un aspecto de relajación. También nos explica que, en esos momentos del encuentro, curiosamente, no sintió ningún temor ante la aparición, y decidió acercarse al misterioso ser, comprobando como éste se alejaba hacía atrás levitando.

El joven pretendía acercarse, pero aquel humanoide era esquivo. Sin embargo, en una de las intentonas, el inquietante gigante se le aproxima. En medio del silencio del amanecer, de nuevo escuchó los extraños silbidos que parecían provenir del visitante. Antonio, sin saber de dónde le salió el valor, le contestó imitando el sonido agudo. El gigante pareció sorprenderse dando un salto hacia atrás. Al comprobar que el ser se asustó nuestro protagonista vuelve a aproximarse. Ante sus atónitos ojos, aquella criatura, en menos de un segundo y sin que sepa cómo, se situó tras él.100_1482

Antonio, un poco más nervioso se giró y el ser realizó el mismo movimiento, colocándose de nuevo a sus espaldas. Fue entonces cuando el joven gaditano se sintió más inseguro y decidió marcharse de allí dejando al misterioso visitante a su espalda. No acabarían ahí sus sobresaltos. Cuando llevaba un rato caminando a buen ritmo, se topó de nuevo al extraño humanoide frente a él. Esta vez no se detuvo a contemplarlo, y siguió su camino sin mayores incidentes hasta su domicilio. Es allí cuando, tras cerrar la puerta, una desagradable sensación se va apoderando de su cuerpo, y el terror hace mella en nuestro, hasta entonces impertérrito, testigo. La experiencia de Antonio M. es muy interesante, pues la descripción de la fisionomía del humanoide coincide extraordinariamente con la reseñada por sus jóvenes vecinos en el año 1989. Sobre todo, la mención a una desmesurada cabeza en forma de pera invertida, de tonalidad blanca pálida y con unos ojos negros ahuevados. Pero hay más. La descripción facilitada por éste nuevo testigo, arroja un detalle singular, pues advirtió en la espalda del gigante, una delgada franja blanca vertical cubierta de vello.

f823fc38e8dc48348c887893b350928ePero no sería la última vez que se vieran extraños personajes en las playas de Conil. El 4 de septiembre de 1992, el abogado Luis S. fue testigo de un inusual episodio: «En aquellas fechas se celebraba la feria en la ciudad, y tras estar un rato allí, por el cansancio más bien, decidimos irnos a dormir a la playa. Sobre las 22:00 o 22:15, bajamos por la playa de los Bateles y decidimos alejarnos hacia la izquierda, para evitar el bullicio de la gente de la feria que estaba a pocos metros de allí y que podrían molestarnos a lo largo de la noche. Cruzamos el río, y tras andar unos 200 metros nos quedamos en la playa del Palmar. Estuvimos cenando tranquilamente y a eso de las 00:30 decidimos acostarnos. De pronto, vimos que, por la línea de horizonte, se acercaban dos personas…, pensamos que estarían haciendo footing, pero al pasar cerca de nosotros vimos que no eran personas normales. Todo quedó en silencio, de repente las gaviotas que escuchábamos hasta hace un momento dejaron de hacer ruido, era muy extraño…, todo estaba en el más absoluto silencio, entonces cuando esas dos personas” se nos acercaron a menos de 10 o 12 metros». Y es que frente a los testigos aparecieron unos extraños humanoides. Así lo describió el abogado: «vimos que eran unos seres delgados, de unos 2´20 metros de altura, y que los dos iban increíblemente sincronizados en el movimiento. Ambos seres movían las piernas y los brazos a la vez. Apenas movían las articulaciones, no se veía que tocaran el suelo, pero tampoco os lo puedo asegurar. Iban corriendo, a la velocidad de una persona que fuera en bicicleta, no muy deprisa pero tampoco a un paso normal…».

UFOLEAKS PORTADA Y CONTRALuis estaba seguro que no se trataba de seres humanos: «Vestían con unos monos, no excesivamente ajustados de color gris perla, de color brillante como la tela de raso, pero no era metalizado, no brillaba. La cabeza era muy extraña, algo más grande que la nuestra, totalmente calvos y con unos enormes ojos negros rasgados, inexpresivos. Su nariz era muy pequeña, casi chatos, la barbilla por el contrario era muy pronunciada, y su piel era grisácea muy pálida. Tenían como una especie de capa corta por detrás y llevaban botas, pero de estos detalles no me acuerdo muy bien. No parecía que nos vieran, nosotros estábamos a unos 15 o 20 metros del mar y ellos pasaron por delante nuestra hasta que se perdieron en la lejanía, yo calculo que todo duró apenas dos minutos». Los dos humanoides realizaron una trayectoria paralela a la línea de playa y en ningún momento cambiaron de velocidad, ni de movimientos. Tampoco giraron la cabeza.100_2167

Luis recuerda que su compañero, aunque muy nervioso tras dialogar unos minutos con él, decidieron quedarse. Al poco tiempo, Ramón «inexplicablemente», a pesar del pánico, se quedó profundamente dormido. Por el contrario, Luis que había permanecido más tranquilo, no podía conciliar el sueño. Horas más tarde, entre el cabo Roche y un faro existente en la zona, Luis pudo observar, en el cielo, a baja altura, una extraña luz amarilla «mortecina» que destacaba entre las luces de los pesqueros que faenaban en las proximidades. Tras intensificarse durante unos segundos, la luminaria se fue desvaneciendo poco a poco hasta desaparecer. Minutos más tarde Luis se quedó dormido y tuvo una terrorífica «pesadilla»: «estábamos en la playa y aparecieron de nuevo los seres, pero esta vez eran siete u ocho. Nos cogieron a mi amigo y a mí y nos separaron. Me llevaron a una extraña habitación que tenía el mismo color de la luz que vi antes en la playa… me desperté y comprobé que solo había dormido unos 15 minutos… no pude conciliar el sueño en el resto de la noche…». Al día siguiente, Luis y Ramón marcharon del lugar sin poder despejar de sus mentes aquel furtivo encuentro con los extraños visitantes nocturnos…

Y más recientemente en el tiempo, en el verano de 2019, pude entrevistar a una persona que en la noche del famoso incidente de Conil fue protagonista de una curiosa historia, y que hasta la fecha había guardado en silencio.

José R. (20 años por aquellas fechas) y Marcos A. (19 años) eran dos jóvenes gaditanos que, frecuentemente, se desplazaban desde la capital hasta las playas de Conil para pescar y visitar a la novia de José. Aquel viernes 29 de septiembre, ambos amigos se encontraban en la playa que hay junto a la Fuente del Gallo (el lado opuesto de donde se hallaba el grupo de Conil), alejados un poco del paseo marítimo (aproximadamente a 1,2 Kilómetros de distancia), con la intención de pasar una noche pescando en la tranquilidad.Recreacion-Bateles-Casa-Terror-Cadiz_1370273604_102278409_667x375

Sobre las 23:00 o 23:30 horas se extrañaron al ver, a la derecha de su posición, unas lucecitas de variados colores (rojas, azules, verdes y amarillas) que parecían ir desde la playa hacia tierra y otras que hacían el camino inverso, incluso las pequeñas luminarias se cruzaban en sus trayectorias. Aquellas luces no eran muy grandes, y tras unos diez minutos dejaron de verse. Sin darle mayor importancia siguieron pescando hasta que a la media hora más o menos, sobre las 00:00 o 00:30, observaron a una pareja (aunque no sabe si eran chico y chica) que venía desde la zona del faro, andando por la playa, cerca del mar, sin hablar entre ellos. La pareja parecía llevar puesto un albornoz de color claro que les cubría todo el cuerpo y en la cabeza llevaban capucha. Ambos pescadores se extrañaron de la situación. Pasaron por delante de ellos en completo silencio, y no parecieron reaccionar ante las cañas de los testigos ya que pasaron por debajo de la tranza, sin agachar la cabeza como suele hacer casi toda la gente de forma natural (casi reflejo) al creer que puede tropezar. Aquellas dos personas eran igual de altas, aunque Marcos no sabe calcular su altura, pero indica que ambos eran casi igual de estatura y no eran precisamente bajos.

avn2Lo que más le llamó la atención al testigo, a parte de la indumentaria, era que ambos parecían deslizarse sobre la arena. Cuando le pregunté sobre esta forma de caminar de la «pareja», Marcos me indicó que «andaban» muy estáticos, sin hacer gesticulaciones, muy rectos y en perfecta coordinación, como si estuvieran sincronizados y que «patinaran» mas que caminar. Según el testigo, la «pareja» no miró en ningún momento hacia ellos y se perdieron en la lejanía en dirección a la zona de los Bateles. Tanto a él como a su compañero les pareció muy raro todo aquello, aunque tampoco le dieron mayor trascendencia y siguieron pescando tranquilamente. Varias horas después, como ocurría alguna que otra vez, casi al amanecer, una pareja de la Guardia Civil se personó en la zona y les pidió la documentación. Marcos les preguntó si habían visto luces extrañas aquella noche y los agentes le dijeron que no. Curiosamente a las pocas semanas, cuando estaban en Conil para pescar de nuevo, y mientras se cambiaban de ropa en una obra cercana, encontraron de forma casual un recorte de prensa en el suelo donde leyeron la noticia publicada en el Diario de Cádiz sobre los sucesos que habían ocurrido no muy lejos de donde ellos pescaban aquella noche. Fue entonces cuando recordaron a la singular y misterioso pareja y pensaron que ambas visiones podían estar relacionadas: «¿no sería esto lo que vimos nosotros?» me dijo Marcos.

CONCLUSIONES…100_1474

¿Podemos explicar y resumir el caso Conil como resultado de un cúmulo de malinterpretaciones consecuencia de las operaciones de espionaje que efectuaban en la zona los servicios secretos españoles y alemanes?

Como hemos expuesto anteriormente, esta explicación es muy plausible, pero a la vez, existen también algunas dudas en este incidente que son muy complejas de dilucidar. Y es que varias investigaciones de campo desplegadas en la localidad de Conil han demostrado que algunos avistamientos de luces y extrañas «entidades» en la zona tienen un alto índice de extrañeza, aunque delimitar la naturaleza de estas experiencias es también muy complicado debido precisamente a las informaciones que hemos expuesto anteriormente.

Aunque lo que sí parece claro es que el episodio concreto de los supuestos infiltrados puede ser fruto del despliegue en la zona de Conil de agentes encubiertos de los servicios de inteligencia alemanes (los cuales lógicamente podían haber utilizado pasaportes falsos tal y como comprobó Benítez).

Sin títuloA su vez, cabe la posibilidad de que el equipamiento submarinista militar alemán, que era muy diferente al usado por los buzos españoles, pudiera provocar causar cierta confusión y desconcierto en los testigos. Y es que a veces el exceso de confianza de los operativos, como desembarcar frente a la costa de un pequeño pueblo, puede traer serios problemas de seguridad en determinadas misiones de espionaje.

Además, a estas alturas también nos preguntamos por la posibilidad de que el extraño avistamiento «ovni» de los policías locales y la guardia civil pudiera haber sido provocado por algún tipo de helicóptero militar. Aunque, por otro lado, la experiencia y cualificación de los testigos y el silencio reinante en la zona a esas horas de la madrugada y la poca distancia con el fenómeno (menos de 500 metros en un principio y después a unos 150 metros en vertical), arrojen también muchas interrogantes sobre la naturaleza de aquellos «focos» de luz.

Lo único que parece fuera de toda duda, es que tanto el CESID (actualmente CNI) como el BND alemán estaban muy operativos en la zona de Conil, antes, durante y después de los acontecimientos narrados por los jóvenes. Esclarecer su nivel de participación en este incidente y quizás en otros, como actores protagonistas o secundarios, podrá otorgar algo más de claridad al enigma. Seguramente en un archivo confidencial existen respuestas para algunas de estas preguntas…

 José Antonio Caravaca

 

Logo EOC InvestigaciónNOTA DEL EDITOR:  En El Ojo Crítico nº 91 se incluirá más información sobre el caso Conil. Pero si tras leer este adelanto tienes alguna información que aportar para esclarecer aún más este extraño episodio, por favor ponte en contacto con elojoc@gmail.com.

 

 

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